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Sociedad e Interés General - 24-12-2024 / 08:12
FALLECE EL 24 DE DICIEMBRE DE 2018

Osvaldo Bayer, uno de los intelectuales más respetados que dio el país

Osvaldo Bayer, uno de los intelectuales más respetados que dio el país
Muere en la ciudad de Buenos Aires, a la edad de 91 años, el historiador, escritor y periodista Osvaldo Jorge Bayer, autor de la novela histórica “La Patagonia rebelde”, que fue llevada al cine en 1974 con guion suyo.
El 24 de diciembre de 2018, a los 91 años, muere Osvaldo Bayer, uno de los intelectuales más respetados que dio el país. El periodista e historiador había nacido en Santa Fe, en 1927. Afincado desde pequeño en el barrio porteño de Belgrano, destacó por sus investigaciones.
 
En 1970 apareció Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, al que siguió su monumental investigación en cuatro tomos sobre los fusilamientos de obreros en Santa Cruz en 1921. La Patagonia rebelde llegó al cine de la mano de Héctor Olivera en 1974 y se alzó con el Oso de Plata en el Festival de Berlín.
 
Bayer partió al exilio a Alemania Federal, donde apareció el cuarto volumen de su trabajo. Regresó en 1983 y alternó su residencia con Alemania. La llegada de la democracia permitió que volvieran a circular sus trabajos, como Los anarquistas expropiadores. Publicó, además, Exilio, junto a Juan Gelman; Fútbol argentino; Rebeldía y esperanza; y la novela Rainer y Minou.
 
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Osvaldo Bayer
 
Osvaldo Bayer fue periodista e historiador. Su revisionismo centrado en las luchas obreras y la represión de los trabajadores organizados marcaron un antes y un después en la interpretación de la historia argentina. La matanza de peones en su investigación sobre la Patagonia Trágica es, tal vez, su obra más conocida. Por esa y las demás investigaciones que dieron cuenta de la opresión encabezada por los sectores dominantes y las familias patricias argentinas, fue censurado, perseguido y amenazado.
 
Debió exiliarse del país y fue uno de las voces que denunció en el extranjero la represión de Estado de la última dictadura cívico-militar. Al volver en la década del 80 mantuvo firme sus convicciones. Publicó sus artículos en Página/12. Estuvo presente en cada reclamo obrero, campesino y de las comunidades originarias. La defensa de la ética y de los derechos humanos fueron su baluarte. Tenía 91 años. Su obra y su ejemplo no pierden vigencia.
 
Anarquista, historiador, periodista. Osvaldo había nacido el 18 de febrero de 1927 en la provincia de Santa Fe. Estudio Historia en la Universidad de Hamburgo, en Alemania, y sus primeros artículos que marcaron lo que luego sería el perfil de su obra fueron publicados en Noticias Gráficas y en La Chispa, el periódico patagónico que él fundó en la década del 50. Trabajó también en Clarín. Entre 1959 y 1962 fue titular del Sindicato de Prensa y en la actualidad era secretario honorario del Sindicato de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Sipreba).
 
Su militancia le valió la persecución de la Triple A, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, y en 1975 se exilió a Berlín.  Los anarquistas expropiadores, Severino de Giovani, el idealista de la violencia; Fútbol Argentino, rebeldía y esperanza fueron algunas de sus obras. También fue guionista de La Patagonia Rebelde, el film dirigido por Héctor Olivera que denunció la matanza de peones patagónicos.
 
En 2008 escribió el guion y libro cinematográfico del film publicado por Página/12, Awka Liwen, junto a Mariano Aiello y Kristina Hille, que da cuenta del despojo de las tierras a comunidades originarias y campesinas, y de la destrucción de la tierra. Por ello fue enjuiciado por la familia del ministro de Economía de la dictadura, José Martínez de Hoz, lo que luego motivó la realización del documental Martínez de Hoz.
 
En 1963 promovió en la ciudad bonaerense de Rauch una consulta popular para cambiar ese nombre del coronel prusiano por "Arbolito", el nombre del ranquel que le había dado muerte. Por ello fue arrestado. La orden la dio el general Juan Enrique Rauch, ministro del Interior de la dictadura y bisnieto de Federico Rauch.
 
Además de la reivindicación de los derechos humanos y luchar por la condena de los genocidas de la última dictadura militar, otra lucha que se convirtió en una de las más emblemáticas fue la de pedir el traslado del Monumento a Roca, ubicado sobre Diagonal Sur, que homenajea al ex presidente argentino que comandó las matanzas de miles de comunidades indígenas en lo que la historia oficial conoce como "la conquista del desierto". Bayer pidió que en vez de Roca se levante un monumento a la mujer originaria.
 
Por esta lucha, el Concejo Deliberante del partido bonaerense de Rojas, renombró en 2007 "Pueblos Originarios" a la ex calle Julio Argentino Roca. Lo pidieron alumnos de las escuelas locales basados en sus investigaciones de Bayer. En la actualidad existen muchos proyectos similares.
 
En 1984 se le otorgó el Premio Konex, en 2003 la Universidad Nacional del Centro le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa por su trayectoria en el campo de los derechos humanos, la literatura y el periodismo. Recibió el mismo título en las universidades nacionales de Córdoba, (2009), Quilmes (2009), San Luis (2006), Del Sur (2007), Del Comahue (1999) y de San Juan (2011).
 
Debido a su estado de salud, asistió a la última movilización del 24 de Marzo en silla de ruedas. Había tenido algunos accidentes domésticos y achaques propios de la edad. Pero así y todo siempre fue incesante el desfile de estudiantes, escritores, periodistas y cualquier persona que se le ocurriera visitarlo, por su casa del barrio porteño de Belgrano, a la que su amigo, el escritor y periodista, Osvaldo Soriano, bautizó "El Tugurio".
 
Fuente: Página12

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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