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Sociedad e Interés General - 18-12-2024 / 09:12
18 DE DICIEMBRE DE 2017

La reforma previsional neoliberal de Macri se impone con represión

La reforma previsional neoliberal de Macri se impone con represión
Violencia en la Plaza del Congreso durante el tratamiento de la reforma previsional que impulsa el gobierno de Mauricio Macri. Hubo más de 60 detenidos y por la noche se realizaron cacerolazos de protesta. El Gobierno de Macri logró aprobar el cambio en la fórmula para el cálculo de las jubilaciones.
El 18 de diciembre de 2017 se perpetró una violenta represión en la Plaza del Congreso que, entre gases, balas de goma y piedras, dejó cientos de heridos, algunos de gravedad. Fue durante el tratamiento de la reforma previsional por parte del gobierno neoliberal de Mauricio Macri. Los manifestantes portaban carteles con diferentes consignas entre ellas "Qué futuro puedo tener si me quitan mis derechos" y "Macri: no le robes a mis abuelos".
 
Hubo más de 60 detenidos y desde las últimas horas del 18 de diciembre y en la madrugada siguiente, mientras se debatía por segunda vez el proyecto, se produjeron masivos cacerolazos en todo el país en oposición al proyecto. El Gobierno logró aprobar el cambio en la fórmula para el cálculo de las jubilaciones.
 
La Opinión Popular
 
 
LA REPRESIÓN DEJÓ CIENTOS DE HERIDOS, ALGUNOS DE GRAVEDAD
 
Entre gases, balas de goma y piedras
 
Por Ailín Bullentini
 
"No voy a retroceder nada porque la calle es del pueblo. No pueden reprimirnos por repudiar el robo al pueblo." Con una mano en alto y el dedo índice apuntando al cielo, Carmen avanzó sola por el medio de la 9 de Julio de frente a los escudos de la Federal, que esperaban parapetados en el límite de Avenida de Mayo y Lima. "Soy jubilada", se presentó, "y no voy a dejar que pasen este robo así como así, nos tienen que dejar protestar".
 
A sus espaldas, un grupo de manifestantes se animaban de a poco a entrar a la 9 de Julio desde el lado de la Plaza de Mayo. Los anunciaron algunos cascotes volando. Carmen se dio vuelta y les habló: "Y ustedes no tiren piedras, que las palabras lastiman mucho más que los piedrazos".
 
La mediación de la jubilada duró poco. Los escudos de la Federal le dieron paso a las motos, que organizadas empezaron a barrer a manifestantes a puro gas lacrimógeno y balazo de goma e inauguraron un nuevo foco represivo. Los que se sucedieron durante el día dejaron como saldo cientos de heridos y 60  detenidos, entre los que figuraron trabajadores de prensa.
 
El nuevo foco represivo que la Federal abrió en la 9 de Julio después de las 17 tuvo como objetivo a un grupo de manifestantes rezagados de la gran desconcentración de la movilización que había llenado la Plaza de los dos Congresos más temprano, en repudio a la reforma previsional. No eran más de un centenar. Mayoría, varones. Mayoría, jóvenes. "A mí ni con las motos me agarran", contó uno que calzaba rollers. Tenía toda la cara irritada por los gases que había aspirado durante la tarde: "Los gases sí me alcanzaron".
 
El operativo duró aproximadamente dos horas y sus protagonistas fueron federales en moto que barrieron un radio de nueve cuadras a la redonda: partieron de Avenida de Mayo y recorrieron a balazos de goma y gases lacrimógenos entre 9 de Julio y Belgrano, Tacuarí y Salta. En la estampida hirieron de gravedad a un joven, a quien aplastaron con una moto y le dispararon con munición de goma a menos de medio metro de distancia y gasearon a una decena de manifestantes que estaban resguardándose en un local de choripan.
 
A lo largo de la jornada, los heridos fueron centenares. La coordinación de SAME del Hospital Argerich dijo a este diario que los heridos que al cierre de esta edición seguía asistiendo eran "incontables". Un joven de 19 años que estaba en grave estado por haber sido atropellado por un camión cisterna, describió. Las ambulancias asistieron en la zona a varios manifestantes con la espalda y el pecho rematados a perdigonazos.
 
En el hospital Santa Lucía fue asistido un manifestante que perdió un ojo de un perdigonazo de goma durante el desalojo represivo que la Policía de la Ciudad había desplegado temprano en la Plaza del Congresos.
 
"Se acercó a pedir ayuda a una carpa de la Policía y le pegaron ahí también", advirtió un compañero. Por un impacto similar, una colaboradora de este diario perdió un diente y dos fotógrafos de PáginaI12 recibieron impactos en la cara y las piernas. Durante la tarde, el Instituto Patria y el bar de la Asociación Madres de Plaza de Mayo sirvieron de estaciones sanitarias. Por allí, pasaron decenas de heridos.
 
 
Ataque en la 9 de Julio
  
La 9 de Julio fue refugio de las numerosas columnas de organizaciones sociales y agrupaciones políticas y sindicales, de manifestantes sueltos que escaparon de la situación tensa que ganó la zona de Congreso, entre piedrazos de algunos pocos manifestantes y la represión de la Policía de la Ciudad, a la que luego se sumó la Federal, y la Gendarmería. Allí, a salvo, estuvieron poco tiempo. Los gases y las balas de goma llegaron pronto y los terminaron corriendo también de allí. 
 
Pero un par de decenas de pibes y pibas se quedaron. La mayoría en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen. Algunos encerraron a Osvaldo Bazán, periodista de Canal 13 y TN, que se había escondido en la boca de Subte de la línea C y tuvo que huir por los andenes. Tal vez no contaba con que las vías subterráneas habían sido gaseadas por un gendarme minutos antes.
 
Fernanda volvía de la manifestación en Congreso y bajó en la línea Lima, intersección de la línea A con Avenida de Mayo, de la C: "Nos dejaron sin servicio. Bajó un gendarme y nos disparó con gas. Éramos como 300. La gente se fue contra el paredón final del andén. Sólo podías respirar mejor con la cara al suelo. Hasta que decidimos salir caminando por las vías fuimos para Sáenz Peña y habían hecho lo mismo. Imagínate a todos ahí abajo y una puerta cerrada y una sola abierta. Un espanto. Sembrar el terror y el daño", contó.
 
En la superficie, otros manifestantes se peleaban con vecinos que los insultaban desde los balcones. "La estamos defendiendo a usted, señora. Baje y bánquese la represión como nosotros", le gritaban. De repente, un pibe rompió el parabrisas de un Peugeot 308 que estaba estacionado, otro le tiró nafta y entre los dos lo prendieron fuego. Fue cuando los manifestantes corrieron de ellos mismos: "Son unos pelotudos", rechazaron entre las corridas.
 
La Policía Federal, parapetada detrás de los escudos en Avenida de Mayo y Lima, esperaba para avanzar. El comisario a cargo del operativo, avanzó cobre Lima y se encontró con dos trabajadores de la Defensoría del Pueblo, que intentaban convencerlo de que desactivara el operativo. "Si la policía no se va, esto se va a descontrolar", explicó uno de ellos a este diario. Para irse, la Policía les pidió que convenza a los manifestantes primero. Fue entonces que apareció Carmen a decir que a ella "nadie" la saca de la calle.
 
No le hicieron caso a la jubilada. Tampoco a los representantes de la Defensoría del pueblo. El comisario avanzó un paso. Los escudos se le acercaron. El camión cisterna reacomodó posición y apuntó el cañón hacia el frente. "No se les ocurra tirar, hijos de puta, paren la mano, hijos de puta. Macri, deja de reprimir", gritó un hombre caminando hacia la Federal. Que hizo volar bombas de gas lacrimógeno.
 
En respuesta recibieron cascotazos, pedazos de baldosas que los manifestantes rompieron con palos. Los escudos se abrieron y dejaron pasar a una treintena de motos que se dispusieron a barrer toda la zona. Dos policías por cada moto; uno al manejo, el otro escopeta en mano, persiguieron a los manifestantes a puerto balazos de goma. Los que recorrieron la 9 de Julio hacia el sur corrieron a un grupo de manifestantes hasta acorralarlos en Alsina.
 
Allí cayó el pibe al que una moto le pasó por encima y terminó asistido de gravedad en el Argerich. Los perdigones que le impactaron en la espalda le quedaron incrustados en la carne. Quedó en estado de shock, perdió mucha sangre.
 
No contentos con el ataque, la Federal motorizada retomó Bernardo de Irigoyen hacia el sur. "Estaban persiguiendo al grupo de chicos que estaba con el pibe al que le pegaron mal y que, asustados, se metieron acá en el local", contó un manifestante que estaba en la puerta de ese bar llamado "Chori Bien Argento" cuando las motos los cercaron y los gasearon sin freno. "Tiraron bombas de gas adentro del local, tiraron acá entre las mesas, mirá como nos dejaron a todos", se quejó. La cara la tenía desfigurada.
 
Tras recorrer varias veces la zona, las motos armadas estacionaron sobre 9 de julio y, por tandas, se fueron retirando. Quedaron otras, montadas por efectivos individuales, monitoreando. Algunas camionetas de la Federal también comenzaron a irse. Quedaron solo los escudos y algunos manifestantes. A unas cuadras, en el Congreso, los diputados seguían sesionando.
 
Fuente: Página12

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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