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Sociedad e Interés General - 16-12-2024 / 08:12
EL 16 DE DICIEMBRE DE 1932 ES DESCUBIERTA LA CONSPIRACIÓN

Revolución radical del coronel Atilio Cattáneo en 1932

Revolución radical del coronel Atilio Cattáneo en 1932
La Revolución de 1932 fue el intento de derrocar al régimen fraudulento de Agustín P. Justo y su remplazo por una Junta Revolucionaria transitoria por parte de civiles y militares pertenecientes a la entonces proscripta Unión Cívica Radical que hacía solo dos años había sido derrocada del poder. Contaba con el apoyo de una porción del Ejército Argentino, encabezada por el Teniente Coronel Atilio Cattaneo.
El 16 de diciembre de 1932 es descubierta la conspiración radical del coronel Atilio Cattáneo. Se establece el estado de sitio y son detenidos numerosos dirigentes, entre ellos Alvear, Pueyrredon, Guemes y Tamborin

Cattáneo es arrestado y no ocultó que su intención era derrocar al gobierno usurpador, también declaró que la dirigencia radical no tenía ninguna responsabilidad en el movimiento, no obstante lo cual sus principales dirigentes son detenidos.

Yrigoyen también lo fue, a pesar de su delicado estado de salud, es enviado nuevamente a la Isla Martín García sin tener en consideración sus 80 años. Cuando se lo llevan detenido declara: "Hago constar que soy el presidente de la República...".

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Con la caída de Yrigoyen, la militancia de los jóvenes radicales se había concentrado en la conspiración, eran fervorosos adherentes a la política de abstención revolucionaria sostenida por el radicalismo.

El día anterior a la asunción de Justo es liberado Yrigoyen, los radicales salieron a festejar y son atacadas aquellas instituciones que fueron protagonistas en el golpe de estado como el Jockey Club y el diario La Fronda, desde éste último partieron disparos a la multitud.

El caudillo alentaba a los jóvenes a mantener una posición intransigente pero a la vez no quería romper con Alvear y por lo que no denunciaba sus intentos conciliadores. Los jóvenes no coinciden con la declaración del caudillo en cuanto a que "Hay que rodear a Marcelo".

En tanto no cesaban los intentos de los muchos militares radicales que estaban dispuestos a exponerse para retornar a la democracia, con Pomar en el exilio, el teniente coronel Atilio Cattáneo asumió el liderazgo de la conspiración, obtuvo el apoyo del coronel Francisco Bosch en Campo de Mayo y el coronel Aníbal Montes en Córdoba.

El teniente coronel Regino Lascano, viajó a Curuzú Cuatiá para levantar el destacamento, pero unos policías detectan sus intenciones y lo matan, en su poder se encontraba una proclama que decía: "Frente a la dictadura de Justo, las dictaduras de las compañías Standard Oil, Bunge y Born, Dreyfus, Asociación de Frigoríficos, Tranvías, Unión Telefónica, etc.; frente a esta dictadura extranjera disfrazada canallescamente con los colores de nuestro pabellón y a la que sólo civiles y militares que han caído en la ignominia de traición a la patria pueden apuntalar, proclamamos la revolución con el fin de conquistar para el pueblo argentino la suma del derecho y libertades ultrajadas, aherrojadas por la miserable legión de fascistas del Jockey Club y el Círculo de Armas que no han trepidado en vender la nacionalidad a cambio de satisfacer sus bastardas y ruines ambiciones personales de orden político y comercial...". 

De ese movimiento revolucionario también participaron civiles, entre ellos Manuel Ortiz Pereyra que dirigía el periódico "Renovación", también Jauretche y Manzi. Yrigoyen apoya el levantamiento pero no así Alvear que le escribe a Cattáneo: "Pero, ¿Cómo quiere que fomente la violencia, si al primero que van a fusilar, en el caso de que triunfen, va a ser a mí?". En general la dirigencia radical se mantuvo al margen.

Cattáneo es arrestado y no ocultó que su intención era derrocar al gobierno usurpador, también declaró que la dirigencia radical no tenía ninguna responsabilidad en el movimiento, no obstante lo cual sus principales dirigentes son detenidos, Yrigoyen también lo fue, a pesar de su delicado estado de salud, es enviado nuevamente a la Isla Martín García sin tener en consideración sus 80 años. Cuando se lo llevan detenido declara: "Hago constar que soy el presidente de la República...".

Fuente: El Forjista

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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