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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 15-12-2024 / 12:12
DISPUTAS EN LA DERECHA

Macri versus Milei: la venganza tardía por el caso Kueider de un calabrés muy acorralado

Macri versus Milei: la venganza tardía por el caso Kueider de un calabrés muy acorralado
La expulsión del senador Edgardo Kueider y la crisis que desató en el corazón del oficialismo le permitieron a Mauricio Macri lanzar la contraofensiva que venía preparando en silencio desde hace meses, mientras intenta reconstruir el partido que preside desde mayo.
El fundador del PRO no logra definir un estilo de conducción. Después de pintar al partido de color violeta, intenta reunir a los malheridos de su gestión y convencerlos de volver al color amarillo. Las encuestas lo muestran al borde de disolución pero puede complicar a LLA si se decide eliminar las PASO.
 
La expulsión del senador Edgardo Kueider y la crisis que desató en el corazón del oficialismo le permitieron a Mauricio Macri lanzar la contraofensiva que venía preparando en silencio desde hace meses, mientras intenta reconstruir el partido que preside desde mayo.
 
El magnate no termina de definir un estilo de conducción del PRO: después de expulsar a Patricia Bullrich y activar el rifle sanitario para evitar una absorción de La Libertad Avanza, mantuvo el apoyo irrestricto y casi acrítico en el Congreso a favor de Javier Milei. Al mismo tiempo, Macri mantiene reuniones con los malheridos de su gestión, con ex funcionarios que no valoró cuando estuvo en el poder y reactiva vínculos casi extinguidos para retomar los resortes federales del partido.
 
El ex presidente parece tejer el armado partidario que no hizo hace una década, cuando le reclamaban que lo hiciera. Ahora, envalentonado por las internas que rodean al presidente, lanzó una nueva batería de advertencias.
 
Según dicen en su entorno, esta vez viene en serio, tanto en público, como en privado, tanto en los temas visibles, como en los asuntos donde es más importante el milagro que el santo que puede estar detrás. El momento elegido para mostrar los dientes es a un paso de fin de año, en la previa del verano, a dos meses de que pueda comprobarse algún gesto que confirme el poder de daño que le queda al PRO.
 
Afuera del Palacio y en las encuestas que miden los precalentamientos electorales, al partido amarillo no le va bien. Toda la conducción del PRO lo sabe y por eso varios dirigentes no ocultaron su preocupación el viernes, cuando el expresidente reunió al Consejo Nacional del partido en un hotel del barrio porteño de Abasto.
 
Ante un centenar de asistentes Macri volvió a posarse en un atril y retomó el tono de candidato. Habló del destrato permanente del Gobierno con el PRO y destacó todo el apoyo que le han brindado durante este año. El ex presidente buscó mostrar que se terminó una etapa y ahora deberá ver si le rinde dividendos electorales.
 
Incluso quienes lo bancan al frente del partido no olvidan que el PRO sigue por debajo de los dos puntos en términos de imagen positiva en distritos determinantes, como la provincia de Buenos Aires. El año que viene tienen que renovar 22 bancas en Diputados y los últimos números de este año preelectoral no son buenos.
 
Lo único que ha esperanzado a los macristas de paladar negro es que los últimos errores del Gobierno han comenzado a quitarle nitidez, especialmente sobre el electorado que votó a Milei y que perdió el PRO, entre el apoyo pactado después de la primera vuelta y el salto que pegó Bullrich reclamando la propiedad del 80% de voluntades que le aportaron a LLA.
 

Según Macri los dos intentos fallidos en Diputados para darle media sanción al proyecto de Ficha Limpia marcaron una inflexión. Fue una forma de catalizar la bronca acumulada por la negociación del Gobierno con la CGT y la decisión de los hermanos Milei de habilitar un diálogo con el kirchnerismo. Macri esperaba que apuntaran a borrarla del mapa y, en caso de ser posible, acelerar todos los procesos judiciales en su contra.
 
Al fundador del PRO no le gusta la idea de quedar atrapado en una polarización total entre Milei y Cristina, con un lugar menguante para el PRO, que podría ahondarse si la nueva táctica crítica no funciona y les cuesta caro ante ese electorado que los votó durante años y ahora los mira de reojo porque los entusiasmó el shock libertario, aún a costa de empobrecerse.
 
En la Casa Rosada no eluden que el macrismo puede hacerles daño en las dos cámaras del Congreso. Quizás por eso, entre otros factores, no convocaron a extraordinarias en diciembre y si lo hacen en febrero será para volver a pelearse con el PRO. Pero miran afuera de esas paredes palaciegas y advierten que los fogonazos de Macri son crepusculares. El expresidente cree lo contrario, pero también sabe que no controla todo el partido. Por eso tiene que volver a evangelizar, aunque la imagen que protagonizó en el Abasto no lo ayude.
 
«El que tiene aspiraciones para 2025 y el viernes fue a escucharlo a Mauricio, se quedó preocupado, porque estaban pensando en violeta y ahora les pide que vuelvan a pensar en amarilllo», confió otro asistente a la reunión de Consejo Nacional. Macri no es ajeno a ese planteo, pero quienes lo defienden sostienen que tenía que comenzar a diferenciarse antes de que sea demasiado tarde.
 
En los últimos meses han surgido señales inquietantes en uno de los terrenos donde el PRO ha buscado pisar fuerte. Los bloques en las dos cámaras están virtualmente fracturados por los alineamientos automáticos con Milei y quienes no se bancan ese derrotero.
 
El momento más crítico y más reciente lo tuvo a Macri como protagonista el jueves, durante la sesión convocada para expulsar a Kueider, que hace 10 días fue detenido en Paraguay, proveniente de Brasil, mientras cruzaba el Puente de la Amistad junto a su secretaria, con 211 mil dólares en efectivo que no pudo justificar. «Justo en ese puente, donde nunca pasa nada, parece una trampera lo que pasó», interpretó un dirigente del PRO que conoce a Macri hace décadas.
 
Refleja el clima que respiran aquellos macristas que saben hasta dónde puede llegar el expresidente cuando está realmente enojado y cede ante su origen calabrés, al que le adjudican un costado tóxicamente vengativo.
 
El jueves, mientras transcurría una sesión tensa e inesperada, Macri también estuvo presente. El oficialismo arrancó la jornada convencido de conseguir una licencia sin goce de sueldo por un año y una posterior expulsión cuando el escenario fuera otro. El objetivo inicialmente pactado con un sector del radicalismo y el PRO era evitar que la caída del entrerriano se precipitara y le permitiera al bloque de Unión por la Patria sumar una banca a las 33 que ya tiene.
 
Stefanía Cora es la segunda en la lista del Frente de Todos, detrás de Kueider, cuando era candidato y todavía no se había transformado en el aliado desequilibrante del Ejecutivo a través del consultor presidencial Santiago Caputo.
 
La fractura más reciente del PRO sucedió en esa jornada y fue con el cordobés Luis Juez, que exigió hasta las últimas consecuencias que echaran a Kueider. Los tiempos se aceleraron en la previa de la sesión, porque la jueza federal Sandra Arroyo Salgado ordenó la detención del senador, pidió su desafuero y ordenó una serie de allanamientos que se concretaron ese mismo día.
 
Uno de ellos llegó al tercer piso del Senado y obligó a Villarruel a ordenar que parte del cuerpo de seguridad blindara la planta y precintara el despacho. Es el «hecho nuevo» que mencionaron distintos senadores del PRO antes de la sesión para avanzar con el desafuero, pero la posibilidad no fue valorada.
 
Era la expulsión que beneficiaba al kirchnerismo o una suspensión incómoda que los podía dejar muy expuestos ante la opinión pública, más enfocada ahora que una jueza había movido una pieza letal en un momento muy bien elegido que también disparó sospechas.
 
La medida de la magistrada le sirvió como punto de fuga a la mayoría de la UCR, que dejó de lado la suspensión y se aferró a la expulsión del entrerriano. En el PRO hablan de una discusión entre Macri y Juez que no llegó a buen puerto.
 
Fue el prólogo del comunicado inusual que sacó el Consejo del partido para sostener la idea de suspensión y desafuero en lugar de una expulsión. Sucedió el jueves después de las 16:30, cuando el oficialismo había pedido un cuarto intermedio para tratar de encontrar una salida.
 
No la hubo, cuentan en el bloque amarillo, porque Juez no aflojó, y en respuesta Macri convenció a otros cuatro senadores de que se olvidaran de la idea de la expulsión. Otra herida en la maltrecha relación del magnate con el bloque del PRO en el Senado.
 
La fractura quedó expuesta y Macri volvió a encontrarse con su pasado. El senador cordobés quiere ser gobernador, peleará por ello y ya lo intentó. El año pasado perdió, pero quedó muy cerquita del peronista Martín Llaryora. Después no ocultó su bronca por la ferocidad de la interna nacional entre Macri, a través de Patricia Bullrich, y Horacio Rodríguez Larreta.
 
Juez bramó por entonces contra las consecuencias de esa pelea. Dicen que esta vez no dejará que un traspié, impulsado otra vez por Macri, lo perjudique esta vez desde el Senado. El cordobés no sólo habla con el magnate, también dialoga con el presidente y con la vice, Victoria Villarruel, la otra parte de esta crisis en pleno desarrollo.
 
Cerca de la vicepresidenta también identifican a Juez como una pieza desequilibrante en la derrota vivida el jueves. «Esta vez ganó el peronismo, sumó una banca y ahora el Gobierno nos considera traidores a nosotros, algo raro está pasando», razonó un integrante del bloque oficialista que preside Ezequiel Atauche.
 
El jujeño buscó cumplir con el pedido de la Casa Rosada para bancar la suspensión por un año, pero los acuerdos se rompieron después de las medidas que ordenó Arroyo Salgado y que impactaron en las entrañas del Senado. «Por las advertencias de Juez tuvimos que mover todo, nos arruinó todo y después se metió Macri con sus intervenciones y el comunicado de último momento», lamentó otra alta fuente del oficialismo.
 
Tras la expulsión de Kueider, el Gobierno entró en crisis y responsabilizaron a Villarruel. Tal como contó Tiempo en su edición web, la crisis del entrerriano los obligó a retomar los puentes con la Rosada. Hubo conversaciones previas con distintos funcionarios del Gobierno e incluso con intermediarios de Caputo. El jueves, durante la sesión, hubo tres comunicaciones con el jefe de Gabinete Guillermo Francos.
 
Por entonces el presidente ya había comenzado su viaje a Italia y no habían firmado el traspaso de mando. Se concretó a las 19, dos horas después de la sesión y la Rosada comenzó a instalar que la expulsión del senador detenido in fraganti, resuelta por 60 votos, no tenía validez. Poco después Milei ofreció una entrevista y aumentó la interna. Cargó contra Villarruel y dijo que la sesión no tenía validez.
 
En la presidencia del Senado hay resignación. Resulta un termómetro revelador, porque Villarruel ya no se sorprende. Si bien no lo esperaba, tampoco le quita el sueño que la acusen públicamente al borde la traición cuando en privado había retomado una coordinación empujada por la necesidad de no caer ante el peronismo en el recinto.
 
La fiebre de este jueves quedará como la última foto de un Congreso que no volverá a funcionar hasta febrero o marzo. Milei finalmente no convocó a extraordinarias. Podría hacerlo a partir de la primera semana de febrero con un objetivo estratégico: derotar las PASO y buscar un pacto con el sector del panperonismo que viene proponiendo anularlas desde hace años. Sería otra afrenta para el PRO, la fuerza que más utilizó las primarias desde que existen, Si no hay PASO las chances de un frente común con LLA se diluyen por completo. Macri hablo de una oferta electoral competitiva y, a diferencia de cuando comía milanesas en Olivos, no mencionó ir junto al oficialismo. Es otro poder de daño latente, porque también sabe que Milei tendrá dificultades para armar listas en todo el país si el PRO les quita el cuerpo y los deja a merced de los sectores más marginales de las ultraderechas locales.
 
Ahí radica otra debilidad que Macri tiene en el radar. Desde el viernes quedó en un lugar muy incómodo y sin puentes con el Gobierno después del caso Kueider. El bloque se partió en el Senado y el expresidente, sin quererlo, también quedó pegado a Kueider por no querer echarlo. El año no ha terminado y el magnate sigue apareciendo mal en las encuestas.
 
El 29 de diciembre el cortesano Juan Carlos Maqueda cumplirá los 75 y deberá jubilarse automáticamente. Milei dijo que podría designar por decreto a los postulantes que nominó al Senado y que siguen sin acuerdo. En la cena que la Asociación de Magistrados organizó para cerrar el año y despedir a Maqueda hablaron los cortesanos. Reclamaron hombres fuertes para defender el equilibrio de poderes. Quizás lo recuerden si tienen que decidir si toman juramento a cortesanos nombrados por decreto y en comisión. Deberán firmar una acordada previa y en ella podrían provocarle un duro revés institucional al presidente. Macri sigue el tema en detalle y aguarda agazapado, aunque las encuestas le den la espalda.
 
Por Claudio Mardones
 
Fuente: Tiempo Argentino
 

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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

La Opinión Popular


27-01-2026 / 10:01
La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata dejó una postal muy distinta a la que solía mostrar en anteriores desembarcos en la ciudad. Lejos de las multitudes que supieron acompañarlo durante la campaña y en los primeros meses de gestión, su llegada este lunes estuvo marcada por una convocatoria reducida que apenas superó el centenar de personas, un dato que no pasó inadvertido y que refleja un notorio desgaste de su imagen pública. Milei tuvo que enfrentar una importante manifestación opositora conformada por turistas y vecinos que se autoconvocaron en el centro para repudiar su agenda "vacacional" y su participación en la fascista "La Derecha Fest".
 
Milei arribó a la ciudad en el marco de lo que su entorno denomina el "Tour de la Gratitud", una gira de carácter político-partidario destinada a reencontrarse con simpatizantes y agradecer el apoyo electoral. También formó parte de actividades vinculadas a "La Derecha Fest" y realizó una breve recorrida por la zona de Güemes, en un intento de mostrarse cercano a vecinos y turistas. Sin embargo, el impacto real de la visita fue mucho menor al esperado.
 
Según pudo observarse en el lugar, la presencia de militantes rentdis y fanáticos fue escasa, con un operativo de seguridad que contrastó con la reducida cantidad de personas que aguardaban al presidente. Las imágenes difundidas evidenciaron un acompañamiento magro, muy lejos de las convocatorias masivas que Milei lograba reunir en Mar del Plata durante 2023, cuando su figura despertaba entusiasmo y curiosidad en amplios sectores de la sociedad.
 
Este marcado descenso en la convocatoria expone un cambio de clima político. Las medidas de ajuste, el deterioro del poder adquisitivo y los conflictos sociales comienzan a pasarle factura a un presidente que basó gran parte de su capital político en la conexión directa con "la gente".
 
La postal marplatense parece confirmar que ese vínculo ya no genera el mismo fervor. Así, la visita de Milei a Mar del Plata terminó funcionando más como un termómetro de su presente político que como un gesto de fortaleza. Con un operativo de seguridad nuevamente defectuoso, el Jefe de Estado intentó de manera infructuosa una caravana como parte de su tour de agradecimiento por los resultados de las elecciones de octubre de 2025.
 
El Presidente continúa su recorrida nacional, que no incluye zonas urgentes como las incendiadas en Chubut, pero sí abre terreno propicio para abogar por la nefasta reforma laboral. La escasa recepción, comparada con sus anteriores pasos por la ciudad, deja en evidencia una caída en su nivel de popularidad y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el respaldo social en un contexto cada vez más adverso.
 
La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso en el arranque de 2026. En enero, el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 2,8 por ciento frente a diciembre y se ubicó en 2,40 puntos sobre un máximo de 5, de acuerdo al relevamiento mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
Lejos de la gestión, Milei tiene planificado seguir con los paseos y recorridas por distintas ciudades y evalúa continuar, además, con sus shows en distintas fiestas regionales que tanto criticó. Sin embargo, no tiene en los planes, por ejemplo, visitar la Patagonia que por estos momentos se consume bajo el fuego.
 
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