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Nacionales - 07-12-2024 / 09:12
GRITAN “¡VIVA LA LIBERTAD!, CARAJO” Y PERSIGUE A PALOS A LOS JUBILADOS QUE PROTESTAN

Hipocresía del Loco Milei: para mantener el déficit cero le saca beneficios a los jubilados, pero ni se le ocurre tocar a los ricos

Hipocresía del Loco Milei: para mantener el déficit cero le saca beneficios a los jubilados, pero ni se le ocurre tocar a los ricos
"Si queremos mantener el déficit cero, todos tenemos que hacer un esfuerzo", dijo un caradura mientras le sacaba remedios a los jubilados. "Todos" resulta un eufemismo para los libertarios. Igual que cuando el coso presidencial grita "¡viva la libertad, carajo" y persigue a palos a los jubilados que protestan, mientras da libertad a las empresas de juegos de azar para quemarles la cabeza a los menores en las redes.
"Si queremos mantener el déficit cero, todos tenemos que hacer un esfuerzo", dijo un caradura mientras le sacaba remedios a los jubilados. "Todos" resulta un eufemismo para los libertarios. Igual que cuando el coso presidencial grita "¡viva la libertad, carajo" y persigue a palos a los jubilados que protestan, mientras da libertad a las empresas de juegos de azar para quemarles la cabeza a los menores en las redes.
 
O cuando ataca a "la casta de políticos ladrones" mientras ordena cerrar el Senado para proteger al senador Edgardo Kueider, apresado en Paraguay por contrabandear una fortuna. Cada quien habla como vive. Las pocas sutilezas del engañapichanga en el lenguaje libertario trafica con palabras como "todos", "esfuerzo", "libertad", "corrupción", "casta" y otras que son usadas para todo lo contrario.
 
"Todos", en realidad, omite a una elite; "esfuerzo" es sólo para los trabajadores; "libertad" es sólo para los ricos, "corrupción" es en algunos casos sinónimo de políticas solidarias, como los comedores populares, los planes sociales, las jubilaciones o los remedios para los jubilados, pero siempre es la que cometen los que no piensan igual que ellos.
 
Y "casta" son todos los que no forman parte de ella: estudiantes, jubilados, trabajadores, comerciantes, pequeños y medianos empresarios, todos menos los que forman la verdadera casta integrada por los ricos que nunca pierden y forman parte del poder económico.
 
Hay confusión cuando las palabras se trastocan. Pero los sentidos en el lenguaje cambian como los paisajes, según desde donde se los mira. No es lo mismo mirar a la sociedad desde abajo, que desde arriba. El sentido de las palabras cambia según los intereses que defienden.
 
Es claro que para un millonario, la educación pública es un robo porque lo limita para hacer negocios con ella. "Esfuerzo" implica para ellos invertir para ganar más. Pero para los trabajadores significa deslomarse para perder menos y dejar que ellos ganen más. Y un buen negocio millonario para ellos nunca es "corrupción". Sí lo es emparejar las cosas: sacarles a ellos para igualar oportunidades.
 
Cuando habla Javier Milei hay que entender lo opuesto. Sacarles remedios a los jubilados constituyó un daño profundo a la sociedad, no sólo a los jubilados. Naturalizar la crueldad. Desterrar lo solidario elemental. "Terminamos con la corrupción -dijo un libertario- porque los familiares usaban los documentos de los jubilados para sacar los remedios gratuitos". El tipo no sabe que las recetas estaban controladas y que las cantidades estaban restringidas, pero tenía que acusar de corruptos a los jubilados.
 
Por más explicaciones, los jubilados tienen razón porque este gobierno demostró que está ensañado con ellos. Si el problema era sostener el déficit cero, podrían haberle sacado a los más ricos y no a los más vulnerables. Hay una contradicción entre anunciar que se logró el déficit cero e igual seguir recortando para mantenerlo. No se ve la necesidad de sacar más. Hay una mentira en decir que ya se logró y después decir que para lograrlo hay que sacarle más a los jubilados. El gobierno de Milei mintió antes o mintió después.
 

 
Si a los millonarios les sacaran la misma cifra que implican los beneficios a cada jubilado, ni se darían cuenta. Tendrían que sacarles más, porque ellos son muchos menos. Ni aun así lo notarían. Incluso si les sacan una cifra proporcional entre su fortuna y los ingresos del jubilado, tampoco sufrirían. Pero un millonario no piensa así. El millonario no lo notaría, pero el jubilado estará pagando con su salud e incluso con su vida.
 
El gobierno sabe que el tema sensibiliza a la sociedad. El mejor síntoma de que le afecta es que trató de disimularlo con cortinas de humo. El vocero Manuel Adorni anunció que los extranjeros deberán pagar en universidades y hospitales. Fue una burrada a conciencia porque el anuncio no tiene posibilidad de ser aplicado. Fue puro humo para tapar la puñalada a los jubilados.
 
Es el tipo de sociedad profundamente desigual, hostil e inhumana que tiende a conformarse con el neoliberalismo. Son sociedades donde es difícil la vida para la mayoría. Es cierto también que hay cientos de miles de trabajadores informales que no se sienten afectados por el conflicto previsional, porque avizoran un futuro sin jubilación.
 
Para ellos tampoco habrá beneficios en la sociedad de los libertarios. Les molesta poco lo que pase con los jubilados y agradecen una supuesta, súperpublicitada y proclamada baja de la inflación. Pero es la inflación más rara del planeta. Cuanto más baja, en relación más bajan los salarios y las jubilaciones, pese a que aumentan la electricidad, el gas, la nafta y el transporte y hasta los alimentos. Pero la inflación baja. Todo aumenta, pero la inflación baja.
 
Es una inflación rara. No alcanza la explicación de la canasta anacrónica. También bajó el dólar, pero los precios no bajaron, ni siquiera los que aumentaron cuando el dólar subía, o sea: todos. Por supuesto la inflación es más baja que la inducida cuando el gobierno devaluó el 118 por ciento, pero tiene que ser más alta de la que dicen.
 
Más allá del dibujo, la carestía de la vida es muy alta. Y eso corre para el trabajador formal como para el de la economía informal. Si el jubilado no tiene plata en el bolsillo, si el trabajador sindicalizado tampoco, el chofer de Uber y el mensajero del Rapi tendrán mucho menos trabajo.
 
La suerte de ambos mundos está ligada por el funcionamiento del mercado interno que están destruyendo los libertarios. No es un sector el que está sufriendo sino todos los que interactúan y se relacionan en el mundo del trabajo y la producción. Solamente se salva una elite muy reducida.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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