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Sociedad e Interés General - 29-11-2024 / 08:11
EL 29 DE NOVIEMBRE DE 1930 LLEVAN AL LÍDER RADICAL A LA ISLA, DONDE PERMANECERÁ HASTA 1932

Hipólito Yrigoyen es confinado, por militares golpistas, en la prisión de Martín García

Hipólito Yrigoyen es confinado, por militares golpistas, en la prisión de Martín García
En la imagen, Yrigoyen retorna a Buenos Aires desde la prisión (1933).
El 6 de septiembre de 1930, el presidente democrático, nacional y popular, Hipólito Yrigoyen fue depuesto por el primer golpe de Estado de la época constitucional, apoyado por la gran prensa de las familias oligárquicas, el ejército y la oposición de las élites conservadoras. La clase media, clave para su llegada al poder, había dejado de respaldarlo tras la debacle económica.
 
Luego del golpe de estado, el 29 de noviembre de 1930, Yrigoyen es trasladado a la prisión de Martín García, donde permanecerá confinado hasta 1932. Durante la primera parte del siglo XX la isla se hizo famosa por ser el lugar de confinamiento de presidentes derrocados.
 
A esa misma cárcel fue preso el ex presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear. Y en 1945, el poder militar encarceló a Juan Perón en la isla, pero fue liberado cuando el 17 de octubre el Pueblo se reunió en Plaza de Mayo para pedir el regreso de su líder y lo rescató de la cárcel.
 
La cárcel fue cerrada en 1960 pero más tarde, el 29 de marzo de 1962 los militares se llevaron preso a Arturo Frondizi, y este fue la única persona que en ese momento habitaba en la cárcel, además de un grupo de militares carceleros.
 
Por Carlos Morales  

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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