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Nacionales - 07-10-2024 / 11:10
A PESAR DE LA BRONCA, EL EXPRESIDENTE FIJÓ POSICIÓN A FAVOR DEL BRUTAL AJUSTE

Mauricio Macri, cómplice del Loco Milei en el desfinanciamiento y cierre de las universidades

Mauricio Macri, cómplice del Loco Milei en el desfinanciamiento y cierre de las universidades
A través de un posteo en Twitter, el neoliberal Mauricio Macri se subió al delirante discurso libertario y acusó a las universidades de una supuesta falta de transparencia en el manejo de los recursos, que fue desmentida por la UBA. El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, le recordó que las auditorías las hace la AGN y lo acusó de mentiroso. Los diputados amarillos apoyarían el veto presidencial, pero el poroteo está abierto y podrían definir los ausentes. Javier “el Loco” Milei se prepara para judicializar un fracaso.
A través de un posteo en Twitter, el neoliberal Mauricio Macri se subió al delirante discurso libertario y acusó a las universidades de una supuesta falta de transparencia en el manejo de los recursos, que fue desmentida por la UBA. El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, le recordó que las auditorías las hace la AGN y lo acusó de mentiroso. Los diputados amarillos apoyarían el veto presidencial, pero el poroteo está abierto y podrían definir los ausentes. Javier "el Loco" Milei se prepara para judicializar un fracaso.
 
Por más desencuentros que tenga en su relación con Milei, Macri se mantiene alineado con el gobierno libertario. Todo indica que el líder del PRO volverá a servirle en bandeja al oficialismo el apoyo indispensable de su bloque de diputados para blindar en la sesión de este miércoles el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario. Macri había enviado señales contradictorias al respecto durante todo el fin de semana, pero finalmente este domingo fijó públicamente su posición.
 
Lo hizo a través de un largo posteo en Twitter, en el que acusó a las universidades de "desviar fondos" hacia "la política", entre otros malabares discursivos para justificar el ajuste en marcha en los salarios del sector. De todos modos, el poroteo es incierto y aún no está claro que La Libertad Avanza consiga reunir el tercio necesario para evitar el rechazo. Si bien en el oficialismo están confiados en sostener el tercio de los "héroes ensobrados" que ya salvaron el veto a la movilidad jubilatoria, esta vez la pelota puede pegar en el fleje y salir. "Se puede definir por uno o dos votos, muy justo", confiaron desde el riñón de uno de los bloques aliados.
 
Según el caradura Macri, "no se está discutiendo la autonomía universitaria", ni los salarios docentes o no docentes que garantizan el "funcionamiento" de la universidad pública, sino que "lo que realmente está en disputa es la suya: la parte del presupuesto que se desvía hacia la política", dijo. "No presentaron una sola factura desde 2015", fruteó.
 
Ese argumento mentiroso, que apunta a una supuesta corruptela y a "la ausencia de auditorías" se inscribe en la misma línea discursiva que adoptó Milei para deslegitimar el reclamo de la comunidad educativa que el miércoles pasado volvió a marchar masivamente en todo el país para rechazar el veto y reclamar mayores fondos para las casas de estudio.
 
Milei ya recibió un nuevo golpe de la calle: fue masiva la movilización de este miércoles en todo el país que volvió a reclamar por el financiamiento a las universidades y en defensa de la educación pública y gratuita. Además de la protesta frente al Congreso que pasó por encima del "protocolo antipiquetes" de la ministra Patricia Bullrich, también fue masiva en Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Paraná y Tucumán. Provincias que se pintaron de violeta en el ballotage, se destiñen con una oposición que se hace escuchar en la calle.
 
Puertas adentro del Congreso las especulaciones y negociaciones están a la orden del día. Pero no solo entre los que apoyaron la primera votación de la ley de financiamiento universitario. También hay dudosos entre los aliados del gobierno. Los motivos son variados. La presión social que mostró la movilización es un factor decisivo. También juega el debate del presupuesto 2025 que es una prenda de negociación para muchos gobernadores que definen el voto de sus bloques provinciales, como Misiones y Rio Negro. El caso del PRO es particular: también se cruza con su propia interna con el gobierno, que tiene a Macri como protagonista de la disputa de poder.
 
La Opinión Popular
 

EL LÍDER DEL PRO FIJÓ POSICIÓN A FAVOR DEL AJUSTE
 
A pesar de la bronca con Javier Milei, Mauricio Macri apuesta a blindar el veto al presupuesto universitario
 
A través de un posteo en Twitter, el expresidente se subió al discurso libertario y acusó a las universidades de una supuesta falta de transparencia en el manejo de los recursos. El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, le recordó que las auditorías las hace la AGN y lo acusó de mentiroso. Los diputados amarillos cerraron filas en favor del Gobierno y apoyarán el veto presidencial el miércoles, cuando se debata en la Cámara baja. El poroteo está abierto y podrían definir los ausentes. La Rosada se prepara para judicializar un fracaso.
 
Desde la Universidad de Buenos Aires salieron rápidamente a desmentirlo. "O tiene un profundo desconocimiento o falta groseramente a la verdad", le contestaron mediante un comunicado oficial con la firma del rector Ricardo Gelpi. El rector, básicamente, mandó a Macri a estudiar.
 
"Las Universidades Nacionales son auditadas dentro del marco normativo vigente por la Auditoría General de la Nación (AGN), que audita a todo el Estado Nacional y no solo a las universidades. En el caso particular de la UBA, la última auditoría que la AGN realizó, finalizó en el año 2023, tal cual se desprende de la propia página web del organismo", le espetó.
 
"Queremos una universidad pública a la altura de la formación e investigación que nuestra sociedad necesita y expresidentes que estén a la altura de lo que el debate público necesita: que no falten a la verdad, que no desconozcan lo que administraron", finaliza la carta.
 
Aún con sus torpezas, el posteo en Twitter fue la forma que encontró el expresidente de hacer pública la posición suya y la que tomarán los diputados que le responden respecto del debate que deberán afrontar esta semana. En el PRO están incómodos: fuera de los micrófonos reconocen que el conflicto con la comunidad educativa es innecesario y que el Gobierno se ganó un enemigo muy poderoso que podría haber evitado.
 
De ahí las dificultades para mantener un discurso coherente, e incluso para sostener la cohesión interna: al menos dos diputados amarillos, el larretista Álvaro González y el díscolo Héctor Baldassi ya manifestaron que votarían en contra del veto.
 
En ese marco, todavía falta conocer qué harán los tristemente célebres "radicales con peluca" que apoyaron en su momento el veto a la movilidad jubilatoria y fueron premiados con un asado en Olivos y el mote de "héroes fiscales" que les puso el Presidente.
 
Uno de ellos, el tucumano Mariano Campero, le pidió públicamente a Milei que esta vez les ahorre el papelón: "El Gobierno tiene que hacer una nueva oferta para mejorar la situación de los docentes", suplicó. Esa sería una tesis intermedia, que también apoya el PRO: que la Rosada desactive el conflicto ofreciendo fondos en una mesa de negociación con las universidades y así evitar que la sesión tenga la relevancia política que busca imprimirle la oposición.
 
La opción final, que ya adelantaron desde la Rosada, sería apelar a la vía judicial. En diálogo con LN+, el propio ministro de Economía Luis Caputo confirmó que el Gobierno irá a la Justicia si el Congreso rechaza el veto a la ley de financiamiento universitario. "Nosotros obviamente vamos a apelar a eso, probablemente por la vía de la Justicia, siempre dentro del marco de la ley", dijo Caputo y sorpresivamente, remarcó que "a las universidades les hemos dado todo".
 
 
Del malestar al apoyo
  
Hasta que publicó el hilo de Twitter, Macri había dejado trascender su enojo con Milei, el mismo que viene acumulando desde hace meses, no sólo por cargos, sino también por el rumbo general de la gestión política. En la Rosada le bajan el precio a su poder de daño y se niegan a abrirle la puerta a un acuerdo conjunto de gobernabilidad.
 
No es nada nuevo: desde el inicio del gobierno libertario que el macrismo pide mayor injerencia en la toma de decisiones y avanzar en una suerte de proyecto político común que exceda la alianza parlamentaria vigente. Esa puerta se la vienen cerrando en la cara tanto Santiago Caputo como Karina Milei.
 
"Como el escorpión que mata a la rana que lo está ayudando a cruzar el río, no pueden resistirse, está en su naturaleza", había tuiteado el viernes Fernando De Andreis, mano derecha de Macri. Fue más que una indirecta sobre cómo venía de tensionada la relación. La cercanía de una sesión como la de este miércoles en la que el oficialismo podría sufrir una derrota brutal con más de dos tercios del sistema político votándole en contra forzó al Gobierno a acercar posiciones. Según trascendió, el propio Santiago Caputo estuvo al frente de la reunión en la que se negoció una reducción de daños.
 
En el macrismo dicen que, más allá de lo que se discuta en el Congreso, su postura seguirá siendo la de sostener la gobernabilidad. "Les vamos a dar una oportunidad, pero esta en la última", advirtió una de las espadas legislativas del expresidente.
 
Más allá del apoyo, el malestar en el PRO por cómo se desarrolló el conflicto universitario es total. Y le facturan al Gobierno falta de muñeca política: entienden que no midieron la capacidad de movilización política de las universidades y que, básicamente, se subestimó la capacidad de daño del sector.
 
 
¿Definen los ausentes?
  
Durante la marcha universitaria, algunos referentes de la UCR, como Martín Tetaz, aseguraron que el bloque de 33 diputados del partido centenario se mantendría unido para rechazar el veto a los fondos universitarios, pero con el correr de las horas esa ilusión se desvaneció.
 
En el oficialismo están confiados en que los "héroes" radicales con peluca que bancaron con las jubilaciones volverán a hacerlo con las universidades. Y apuestan a que algunos diputados que responden a los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo; de Corrientes, Carlos Rovira, y de San Juan, Manuel Orrego, hagan su aporte.
 
El número es muy finito y el éxito o fracaso del Gobierno puede depender de los que peguen el faltazo: si hubiera asistencia perfecta, el oficialismo debería reunir 86 voluntades en contra de la insistencia de la ley (con la movilidad jubilatoria consiguió 87); pero ese número disminuye a medida que haya ausentes, dado que se necesitan dos tercios de los presentes el miércoles para voltear el veto.
 
El problema para el oficialismo es que enfrente, en la oposición, dicen tener 150 votos consolidados que se sentarán en sus bancas para votar contra Milei. Están a diez del número mágico, pero si hay ausentes, podrían imponerse. "Hay una mayoría en el Congreso dispuesta a rechazar el veto", dijo al respecto el titular del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez.
 
"Claramente hay una mayoría en el Congreso que está dispuesta a rechazar el veto, pero hay que ver si llegamos a los dos tercios. Para eso se necesita una cantidad de diputados importante, arriba de los 160, depende el número de presentes que tengamos. Estamos trabajando para eso, para poder rechazar el veto", dijo Martínez en declaraciones radiales.
 
Por Matías Ferrari
 
Fuente: Página 12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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