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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 22-09-2024 / 11:09
¿NO ESTÁ UN POCO LOCO?

El anarco capitalista Javier Milei quiere destruir por completo el Estado argentino

El anarco capitalista Javier Milei quiere destruir por completo el Estado argentino
Esa “idea del mundo” ha dado en llamarse “anarco-capitalismo” o nombres parecidos. El anarco-capitalismo abreva, claro, en una larga tradición teórica de desarrollo especialmente anglosajón: un capitalismo sin reglas, en última instancia más que las que merezcan ser incluida en el código penal.
¿Se pueden integrar naturalmente los sucesos actuales a una visión sobre la lucha por el poder en la Argentina de dos modelos de nación, de dos proyectos de Estado, de dos modos antagónicos de interpretar y organizar la convivencia humana?
 
Está claro que de esto se trata, pero hay que ser cuidadoso para entender al mismo tiempo que no hay solamente continuidades en los acontecimientos actuales. No es el "segundo tiempo" de la derecha, que Mauricio Macri anunció con bombos y platillos para que nadie pudiera sentirse sorprendido.
 
No es lo mismo porque lo sobrevuela otra idea del mundo y de la política. Hay que tomarse en serio las palabras del presidente, aunque suenen -y muchas veces sean- delirantes.
 
Esa "idea del mundo" ha dado en llamarse "anarco-capitalismo" o nombres parecidos. El anarco-capitalismo abreva, claro, en una larga tradición teórica de desarrollo especialmente anglosajón: un capitalismo sin reglas, en última instancia más que las que merezcan ser incluida en el código penal.
 
Capitalismo sin trabas. Si al ser humano le tocó nacer en un hogar pobre, le toca sufrir y fracasar. Si le tocó nacer rico, tendrá todo lo material al alcance de la mano. 
 
El Estado es una anomalía, una ruptura del orden natural de la convivencia entre los hombres. Hubo un pensador inglés, Thomas Hobbes, que fundó la necesidad de un aparato, legitimado por un "pacto social" para intervenir en la sede de los conflictos humanos.
 
Ese aparato -el Leviatán- cuenta con todos los medios necesarios a su alcance para restituir el orden. Eso es el Estado: nunca fue otra cosa, más allá de que la restitución del orden tiene muchas facetas que además fueron revelándose en el desarrollo histórico.
 
Volvamos a lo nuestro. Milei es un miembro destacado de una secta que propone un "mundo sin Estado". Y por eso es "libertario" porque el Estado es la esclavitud y lo antagónico con la esclavitud es la libertad. Es una utopía "redencionista", es decir que su estela es la de un "hombre nuevo" liderado del Estado.
 
El parecido con ciertas cosmogonías marxistas y anarquistas es estremecedor: son el mismo modo de pensar el mundo, pero desde orillas político-ideológicas antagónicas.
 
El anarco-socialismo o anarco comunismo tuvo una influencia fugaz en el movimiento obrero del siglo XIX, pero nunca pasó de la condición de secta romántico-política, lo que no le quita el honor de haber formado parte de una utopía igualitaria y humanista que embellece nuestra historia.
 
El "anarco capitalismo" no pertenece a la familia espiritual del anarquismo. Y no puede formar parte de esa familia por razones históricas y por sensibilidades "clasistas".
 
En ningún punto los anarco capitalistas cuestionan a las sociedades clasistas -digamos, el mundo capitalista. Por el contrario, consideran que los límites del capitalismo los marcan los Estados, las burocracias, los controles legales, el pago de las jubilaciones.
 
El anarco capitalismo no es heredero del anarquismo ni del anarco-socialismo, es una forma histórica de la justificación de la sociedad capitalista despojada de toda regla de solidaridad humana.
 

 
El hecho es que una parte importante de nosotros dialoga fluidamente con esta comprensión del mundo. Es un nosotros compuesto por pibes trabajadores que sufren hiperexplotación, por desempleados crónicos a los que el Estado ignora.
 
Es un núcleo social importante, que solo ocupa un lugar en la consideración mediática, colocándose en el lugar de la rebelión.
 
Es bastante fácil de explicar que las instituciones peronistas -las de "la comunidad organizada" incluidas- suenen lejanas y hasta vacías en la dura realidad de la gente.
 
Pero el único enemigo orgánico del anarco-capitalismo que hemos fabricado acá es el peronismo. Que tiene que superarse a sí mismo. Que ha sido maltratado por experiencias fallidas y dolorosas. Pero sigue siendo el lenguaje de la rebelión contra la opresión.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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