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Nacionales - 21-09-2024 / 06:09
PAPA CALIENTE: “GASTARON EN GAS PIMIENTA EN LUGAR DE JUSTICIA SOCIAL”, CUESTIONÓ EL SUMO PONTÍFICE

Corrupción: El Papa Francisco denunció que en el gobierno del Loco Milei pidieron coimas

Corrupción: El Papa Francisco denunció que en el gobierno del Loco Milei pidieron coimas
Corrupción y represión. El Papa Francisco hizo una impactante denuncia contra el gobierno de Javier “el Loco” Milei por un presunto pedido de coimas de un ministro a un empresario internacional, para aprobarle un proyecto de inversión. El Sumo Pontífice habló sobre el caso durante un encuentro con referentes de movimientos sociales de todo el mundo, entre ellos Juan Grabois, donde también denunció la represión del gobierno argentino a las protestas. “Gastaron en gas pimienta en lugar de justicia social”, cuestionó Francisco la decisión de Milei de reprimir a los jubilados y los movimientos sociales en lugar de atender sus demandas.
Corrupción y represión. El Papa Francisco hizo una impactante denuncia contra el gobierno de Javier "el Loco" Milei por un presunto pedido de coimas de un ministro a un empresario internacional, para aprobarle un proyecto de inversión. El Sumo Pontífice habló sobre el caso durante un encuentro con referentes de movimientos sociales de todo el mundo, entre ellos Juan Grabois, donde también denunció la represión del gobierno argentino a las protestas. "Gastaron en gas pimienta en lugar de justicia social", cuestionó Francisco la decisión de Milei de reprimir a los jubilados y los movimientos sociales en lugar de atender sus demandas.
 
Ante un grupo de referentes populares, denunció un caso de corrupción ministerial en Argentina y destacó que "la lógica del descarte deja a su paso violencia y desolación". "Me contaba un emprendedor internacional que estaba haciendo en Argentina inversiones de extensión de eso que ellos llevan adelante, que trabajan muy bien y que hay un buen acuerdo, y fue a presentar al ministro el nuevo plan de nuevas extensiones", contó Francisco. "El ministro lo atendió muy bien y le dijo dejemeló, ya lo van a llamar. Al día siguiente lo llamó el secretario del ministro, le dijo ¿usted dentro de dos días puede pasar?, así ya le entregamos el permiso y todo", continuó el Papa.
 
"Pasó, le entregó todos los papeles, la firma y cuando el emprendedor se estaba por levantar, le dice: ¿y para nosotros, cuánto?... ¿y para nosotros, cuánto? La coima", remató el Sumo Pontífice. "El Diablo entra por el bolsillo, no se olviden", aconsejó. La impactante denuncia del Papa Francisco se da después de otros presuntos casos de corrupción en el gobierno de Milei que salieron a la luz en las últimas semanas y donde parece repetirse el modelo corrupto.
 
El más relevante de esos casos fue sobre un pedido de coimas de 15 millones de dólares a empresarios pesqueros para renovar la cuota de pesca de merluza hubbsi, un proceso que tuvo que ser cancelado por el escándalo. Otro caso que resonó fue el del interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), Thierry Decoud, que fue echado del cargo luego de que trascendiera que un amigo suyo le pidió coimas a empresarios para cerrar un negocio con la empresa.
 
Hay otros casos sobre los que hay muchas sospechas y donde parece repetirse el mecanismo que el Papa Francisco sintetizó con la frase "¿y para nosotros, cuánto?". Un ejemplo es el del reparto de la pauta oficial que se hace a través de consultoras privadas que cobran una comisión de entre el 13 y el 17,5 por ciento del monto pautado con Aerolíneas Argentinas, YPF, Banco Nación y otras firmas estatales.
 
Otro caso de corrupción que es muy mencionado entre los empresarios es el de los grandes estudios de abogados que están ofreciendo sus servicios para realizar "los papeles" para ingresar al RIGI. Esos mismos estudios habrían escrito la Ley Bases y el proyecto de inversiones. En el sector empresarial dicen que esos abogados están cobrando entre el 1% y el 3% de la inversión total de los proyectos, que tienen de base los 200 millones de dólares pero que pueden llegar a superar largamente esa cifra.
 
En la sombra de estos casos se repite el nombre de Santiago Caputo, alias "Caputito", que se puso al frente del manejo de la pauta oficial y también se metió en el comité del RIGI. Su figura también apareció en la trama de los pesqueros, donde algunos "intermediarios" habrían dicho que actuaban en su nombre. En la Casa Rosada se mordieron la lengua ante las críticas de Francisco. A pesar del enojo, el Gobierno libertario, altivo y arrogante, evitó confrontar con el Papa.
 
La Opinión Popular
 

 
"EN VEZ DE PAGAR LA JUSTICIA SOCIAL, PAGÓ EL GAS PIMIENTA"
 
Francisco arremetió contra Javier Milei por el ajuste y la represión
 
El Papa usó un simposio con movimientos sociales de todo el mundo para pronunciarse críticamente sobre la realidad argentina: respaldó la lucha de las organizaciones, ratificó la idea de "justicia social", denunció un pedido de coima por parte de un ministro libertario y criticó a los políticos que cambian sus convicciones por conveniencias personales.
 
El papa Francisco habló en el Vaticano en el marco de un simposio con movimientos sociales de diversas partes del mundo y se refirió expresamente a la represión de la protesta social en Argentina al decir que "el gobierno se puso firme y en vez de pagar la justicia social, pagó el gas pimienta".
 
En la misma ocasión relató el caso concreto de un ministro argentino que pidió una coima a un inversor extranjero para facilitar un negocio ("El diablo entra por el bolsillo, no lo olviden"), reivindicó la "justicia social" que Javier Milei niega, criticó la "meritocracia" y respaldó la lucha de los movimientos sociales "porque ustedes no se achican, van al frente".
 
Salvo excepciones, que en general se dan por situaciones de extrema gravedad, no es habitual que la máxima autoridad de la Iglesia Católica -que además es el Jefe de Estado del Vaticano- haga referencias tan directas y precisas a lo que sucede en un país.
 
Por ese motivo llama la atención que en la misma semana en que recibió a una delegación de máximo nivel de la CGT y a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, Jorge Bergoglio se haya pronunciado en la forma que lo hizo sobre la realidad argentina, con críticas a la situación social y económica del país y señalando la responsabilidad del gobierno.
 
Reconoció Francisco que "me hicieron ver una represión, hace una semana o un poco menos, quizás. Obreros, gente que pedía por sus derechos en la calle. Y la policía la rechazaba con una cosa que es lo más cara que hay, ese gas pimienta de primera calidad. Y no tenían derecho a reclamar lo suyo, porque eran revoltosos, comunistas. No, no", dijo el Papa.
 
La reacción oficial no se hizo esperar y fue el vocero presidencial Manuel Adorni el encargado de responder. También el Jefe de Gobierno de la ciudad, Jorge Macri, marcó distancia con la máxima autoridad de la Iglesia Católica (ver aparte).
 
El Papa fue el principal orador de un simposio titulado "Plantando bandera frente a la deshumanización" y organizado por el Dicasterio (ministerio) para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, como manera de conmemorar el décimo aniversario del primer encuentro mundial que el pontífice tuvo con los movimientos populares.
 
Quienes escucharon la intervención de Francisco fueron representantes de movimientos sociales de diversas partes del mundo, y entre ellos los argentinos Juan Gabrois (a quien el Papa aludió directamente en su presentación) y el Secretario General de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Alejandro Gramajo. También participó del evento la teóloga argentina Emilce Cuda, Secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, designada por Francisco en ese cargo.
 
 
Los pobres no pueden esperar
 
Recordó Francisco sus propias palabras respecto de que "los pobres no pueden esperar". Y al respecto señaló que "si los movimientos populares no reclaman, no gritan, no luchan, no despiertan conciencias, las cosas van a ser más difíciles".
 
Y dejando en claro que conoce bien la realidad argentina lanzó una pregunta "a las personas de clase media que cada vez tienen que sacrificarse más para llegar a fin de mes, que tienen que pagar alquileres altísimos, que no pueden ahorrar, que tal vez dejan a sus hijos una situación peor a la que recibieron, ¿creen que los más ricos van a compartir lo que tienen o van a seguir acumulando insaciablemente?"
 
En la continuidad de su discurso el Papa dijo no tener "el monopolio de interpretación de la realidad social", pero "escucho". Sin mencionar a Milei señaló "una cosa que me preocupa: que avanza una forma perversa de ver la realidad, que exalta la acumulación de la riqueza como si fuera una virtud" para concluir que "acumular no es virtuoso, distribuir, sí".
 
Para Bergoglio "tierra, techo y trabajo son derechos sagrados" y "si el pueblo pobre no se resigna, se organiza, persevera en la construcción comunitaria cotidiana y a la vez lucha contra las estructuras de injusticia social, más tarde o más temprano, las cosas van a cambiar para bien".
 
Con un mensaje hacia la política Francisco afirmó que "el grito de los excluidos puede despertar las conciencias adormecidas de tantos dirigentes políticos que son los que deben hacer cumplir los derechos económicos, sociales y culturales, consagrados por la Constitución y las leyes que no se cumplen".
 
Porque, dijo en otro momento, "el silencio frente a la injusticia abre paso a la división social, y la división social abre paso a la violencia verbal, y la violencia verbal a la violencia física, y la violencia física a la guerra de todos contra todos. Ahí está la cola del diablo", señaló el Papa.
 
 
Los políticos que cambian sus convicciones
  
Sin hacer una alusión específica pero pocos días después de que un grupo de diputados cambió su voto para convalidar el veto presidencial a la ley que aumentaba los haberes de los jubilados el Papa afirmó también que "la cobardía lleva a muchos políticos a cambiar sus convicciones por sus conveniencias" porque "pasaron por la amansadora de grandes medios, las redes sociales, tuvieron miedo y claudicaron".
 
Entonces, dice Francisco, "adoptaron posturas serviles frente a los económicamente poderosos". Y sentenció que "renegar de los ideales nobles y generosos para servir al dios dinero es una gran apostasía" que "no pasa solo con los políticos, sino con los actores sociales, sindicales, artistas, intelectuales, también con los curas".
 
En distintos pasajes de su intervención el Papa alentó el trabajo de los movimientos sociales y ensalzó la condición de que "no se achican, van al frente" pero "tampoco trazan planes en el aire".
 
Agregó que "una de las cosas que me gusta de ustedes es que no escriben documentos ideológicos, no se la pasan de conferencia en conferencia, jarabe de pico", sino que "van paso a paso sobre la tierra firme de lo concreto, trabajan cuerpo a cuerpo, persona a persona". Y subrayó Francisco sobre los movimientos sociales que "no solo protestan -que está muy bien protestar, eh- sino que realizan innumerables obras, incluso desde la más absoluta precariedad de los medios, a veces sin ninguna ayuda del Estado y otras, perseguidos".
 
También los exhortó para que "sigan combatiendo la economía criminal con la economía social". Al respecto, el Papa reflexionó que "no sé si es lícito hablar de la economía popular, pero yo creo que sí". Para acotar que si se trata de "una cosa que nadie entiende, póngala en marcha para que la entiendan. No aflojen, por favor", imploró.
 
 
"Esto no es comunismo, es el Evangelio"
  
En consonancia con lo que ha dicho en varios de sus documentos magisteriales Francisco afirmó que "mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados, y de la especulación financiera, y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo".
 
Porque, "la inequidad es la raíz de los problemas sociales", insistió y agregó que "debe haber más impuestos a los billonarios" porque "es inmoral el sistema que permitió amasar fortunas a las personas ricas y permite agregar riquezas ridículas".
 
Afirmó que si los billonarios que "acaparan la mayor parte de la riqueza del planeta se animaran a compartirla fraternalmente, no como limosna," serían "mucho más felices y más hermanos todavía". Pero conocedor de las críticas que puede recibir su afirmación, el Papa se adelantó a señalar que "esto no es comunismo, es el Evangelio".
 
También dijo que hay quienes le reprochan que habla de los pobres y no de la clase media. "Puede ser cierto, y por eso les pido perdón. Cuando el Papa habla, habla para todos porque la iglesia es para todos, pero el Papa no puede sustraerse de la centralidad de los pobres en el Evangelio. Esto no es comunismo, es el Evangelio puro".
 
Recordó Francisco que "algún hermano también me dijo: No sea tan duro con los ricos. Jesús fue más duro que yo, eh". Porque "es la armonía de la justicia social o es la violencia después de la desolación"
 
 
La memoria
  
"Que nadie nos robe la memoria histórica y el sentido de pertenencia a un pueblo" dijo el Papa en otro pasaje de su intervención. Y en otra referencia directa al país señaló que "nosotros los argentinos, que tenemos solo 600.000 aborígenes sobre 46 millones de personas, acordémonos de Roca que le cortó la cabeza a todos los aborígenes, una cosa vergonzosa. Memoria histórica total", pidió el pontífice.
 
Sostuvo además que "el colonialismo material y el colonialismo ideológico-cultural van siempre juntos devorando la riqueza material e inmaterial de los pueblos" y agregó que piensa "en algunas experiencias" de Argentina donde "el colonialismo se llama litio y explota a tanta gente".
 
Por Washington Uranga
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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