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Nacionales - 19-09-2024 / 10:09
RUTINA LIBERTARIA DE MIÉRCOLES

Otro día de violencia contra los ancianos: La Policía de Bullrich vuelve a reprimir en Congreso

Otro día de violencia contra los ancianos: La Policía de Bullrich vuelve a reprimir en Congreso
Pegarle a los ancianos: la nueva costumbre del gobierno cruel y perverso de Javier “el Loco” Milei. Por cuarta semana consecutiva, las fuerzas de seguridad que dependen de Patricia “Borrachina” Bullrich reprimieron ferozmente a los jubilados que protestan todos los miércoles frente al Congreso. Horas después del maligno asado contra los abuelos con que festejaron el veto de Milei, el reclamo por las jubilaciones fue respondido con golpes y gases que dejaron 10 lesionados, entre ellos una diputada que intentó defenderlos.
Pegarle a los ancianos: la nueva costumbre del gobierno cruel y perverso de Javier "el Loco" Milei. Por cuarta semana consecutiva, las fuerzas de seguridad que dependen de Patricia "Borrachina" Bullrich reprimieron ferozmente a los jubilados que protestan todos los miércoles frente al Congreso. Horas después del maligno asado contra los abuelos con que festejaron el veto de Milei, el reclamo por las jubilaciones fue respondido con golpes y gases que dejaron 10 lesionados, entre ellos una diputada que intentó defenderlos.
 
Después del infame banquete organizado por Milei para la casta partícipe del ajuste a las jubilaciones, por cuarta vez consecutiva las fuerzas de Seguridad de Bullrich golpearon y gasearon a los jubilados que reclamaban. Como lo hacen todos los miércoles, se manifestaban por el brutal y persistente ajuste de sus haberes. Tan solo una semana atrás fue la salvaje represión del Gobierno para blindar la sesión en Diputados que avaló el veto presidencial.
 
Asado para la casta miserable, gases para los jubilados: en una imagen que muestra a las claras el contraste entre los gustos que se da la clase política y la violencia que debe sufrir la sociedad de "a pie", la Policía volvió a reprimir a los adultos mayores. Una rutina bien de miércoles que sintetiza el vergonzoso funcionamiento del modelo anarco capitalista: cada tubo de gas pimienta que utilizaron las fuerzas represivas es más caro que la jubilación mínima.
 
Es otra tarde de terror en el centro porteño a raíz del "protocolo antipiquetes" diseñado por Bullrich. Personal de salud independiente debió acercarse a las inmediaciones del parlamento para auxiliar de urgencia a numerosos jubilados que fueron gaseados por los efectivos policiales en medio de una nueva movilización, luego de que la fórmula de actualización sancionada por el Congreso fuera vetada por orden del autócrata Milei.
 
"Las fuerzas de salud están auxiliando jubilados, acá hay otros que han sido gaseados... Es terrible, es terrible la violencia contra los jubilados. Es terrible lo que sucede cada miércoles", expresaron los presentes durante el operativo policial que avanzó con todo el rigor posible contra los abuelos autoconvocados en la Plaza de los Dos Congresos. Esta vez, la protesta tuvo un tinte especial: la evidente desigualdad entre la situación de los adultos mayores y la de la casta come asados protegida por el desquiciado Milei.
 
La ironía resulta increíble y vergonzosa. Ayer por la noche, el Presidente cenaba con sus 87 "héroes" que le permitieron vetar el aumento a los jubilados en Diputados (algunos de los 87, ya que varios pegaron el faltazo por lo ridículo de la invitación). La comilona costó $20 mil por comensal, pagado, desde luego, con la "nuestra" a través de la remuneración de los legisladores, que sale de los fondos públicos.

Asado, vino, postre, pan y entrada: todo incluido. El vino que tomaron es de la bodega Hacienda del Plata, un ejemplar de alta gama que tiene un precio de $17.890 por botella, más que el aumento que le negaron a los jubilados. Sin embargo, desde el Gobierno aseguraron que los diputados pagaron $20.000 por persona para disfrutar del banquete. Todo una truchada la chiquilinada del asado a la romana.

Lejos de esa postal de serenidad, las fuerzas reprimieron con gases a los jubilados que exigían un mísero aumento para sus asignaciones, en un contexto en el que el haber mínimo se encuentra por debajo de la línea de pobreza con el bono extraordinario incluido. La suba vetada por Milei significaba menos de $20 mil por cabeza para cada uno de los beneficiarios, que habrían utilizado el dinero para comprar medicamentos y comida. De yapa, el gas pimienta que usó la Policía es más caro que la jubilación mínima.
 
La Opinión Popular
 

 
LA MARCHA TERMINÓ CON GASES Y PALOS, COMO CADA MIÉRCOLES
 
Reprimir a los jubilados: la nueva costumbre del Gobierno de Javier Milei
 
Pocas horas después del asado en Olivos para festejar el veto a la ley de movilidad, las fuerzas de Seguridad desalojaron otra movilización en el Congreso. Más de 600 jubilados insistieron con el reclamo del aumento en los haberes y la restitución de la cobertura del PAMI. Hubo al menos 10 heridos con lesiones químicas, entre ellos la diputada nacional Vanina Biasi.
 
El Gobierno Nacional instauró una nueva práctica: reprimir a jubilados. Como cada miércoles desde hace un mes, las fuerzas de seguridad desalojaron con gases lacrimógenos, armas de fuego con postas de goma y bastonazos una nueva movilización en los alrededores del Congreso. Pocas horas después del asado en Olivos con los diputados que garantizaron el veto del presidente Javier Milei a la Ley de movilidad jubilatoria, volvió la violencia frente al Parlamento por cuarta semana consecutiva.
 
Un grupo de 200 efectivos de Infantería y de Detención de la Policía Federal reprimió a más de 600 jubiladas y jubilados que circulaban alrededor del Congreso para pedir un aumento de emergencia, la recomposición de los haberes y la restitución de la cobertura de los medicamentos al 100% del PAMI y el resto de las obras sociales. Mientras marchaban por la avenida Entre Ríos, la policía inició el operativo con empujones y gases. Según relevó la Comisión Provincial de la Memoria (CPM), hubo al menos 10 heridos con lesiones químicas, entre ellos la diputada nacional del Frente de Izquierda Vanina Biasi.
 
"Tengo 30 años de militancia, me han gaseado muchísimas veces, pero nunca un gas me quemó como éste. Es impresionante lo que me está quemando, siento una quemazón terrible en la piel", afirmó la legisladora del Partido Obrero que fue atacada cuando se agachó para asistir a un hombre que estaba tirado en la calle.
 
El presidente del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA Argentina), Esteban Chalá, le confirmó a Página/12 que atendieron a una decena de personas afectadas por el spray de gas pimienta, que fueron atendidas en el lugar sin derivación a hospitales. "Había personas de 80 años tiradas en el piso por un operativo intempestivo y absurdo, otra vez a 20 metros de que desarmaran la movilización", agregó la diputada en diálogo con la radio AM 750.
 
 
La violencia de cada miércoles
  
Las marchas de los miércoles no son una novedad, se hacen desde septiembre del año pasado, cuando eran alrededor de 15 0 20 jubilados que reclamaban mejores ingresos, pero desde que La Libertad Avanza llegó al gobierno, la cantidad de jubilados y jubiladas aumentó considerablemente ante el deterioro de su calidad de vida.
 
Lo que sí es una novedad es la represión constante que instaló la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre este grupo vulnerable: es la cuarta semana en la que son atacados, con el antecedente brutal de febrero cuando también fueron golpeados durante el tratamiento de la Ley Bases.
 
Rubén Cocurullo, de 76 años, estuvo ahí, igual que el resto de los miércoles. Entre empujones, le preguntó a una mujer policía de no más de 30 años por qué estaba ahí. "Cuándo llegás a tu casa y tus hijos te preguntan que hiciste en el Congreso, ¿Qué les contestás?, ¿Que reprimiste a una persona que podía ser su abuelo?", lanzó al aire el presidente de la agrupación Jubilados Insurgentes. La pregunta retórica no tuvo más que un cabeceo debajo del casco como respuesta.
 
Cocurullo no tiene miedo, seguirá protestando a pesar de la represión. "Esto me genera cada vez más bronca y ganas de salir a la calle. Mi miedo es a morir de hambre. ¿Cómo no voy a luchar? Yo no me puedo quedar en mi casa mirando la televisión si no llego a la canasta básica", le contó a este diario.
 
 
Los reclamos
  
Uno de los reclamos del Plenario de Trabajadores Jubilados es un haber mínimo de 950.000 pesos que contemple la canasta básica de los adultos mayores, que incluye elementos diferentes a las que se toman en cuenta para las mediciones del INDEC. Además, piden retrotraer la decisión del PAMI de eliminar 44 medicamentos del listado de cobertura al 100% y un aumento de emergencia.
 
Según un informe de HelpAge International Red Global Argentina, el impacto de la pobreza en las personas mayores afecta al 73% de la población adulta de más de 61 años.
 
"Han cambiado sus hábitos, dejaron de comprar medicamentos esenciales y modificaron sus hábitos alimentarios, algunos están haciendo una comida por día", explicó Silvia Gascón, referente de la organización y directora de la Maestría en Gerontología de Isalud.
 
Otra de las personas reprimidas fue Nora Biaggio, integrante del Plenario que ya lleva más de 1600 actos en el Anexo del Congreso de la Nación, una práctica que iniciaron en la década del 90. "Ya es algo habitual reprimir a los jubilados porque no nos callamos la boca, pero esto lo que genera es más bronca", dijo en diálogo con Página/12.
 
La mujer agregó que si bien teme por su salud, seguirá manifestándose: "Por supuesto que me da miedo, un golpe mal dado para nosotros puede ser mortal, nos puede generar una reacción alérgica o peor. Somos personas llenas de dolencias, pero esta represión no nos va a frenar porque estamos mal", agregó.
 
Para el próximo viernes 20 se planea un acto en Plaza de Mayo para conmemorar el Día del jubilado y la jubilada. Habrá una radio abierta a las 16 horas y un acto a las 17, al que esperan que asistan otros sectores de la sociedad. Además, este miércoles se hicieron movilizaciones en distintas ciudades del país como Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Salta y Neuquén, entre otras. "Esto está creciendo cada vez más, hay réplicas en toda Argentina", agregó Biaggio.
 
 
El asado en Olivos, una provocación
  
La violencia hacia los jubilados no es sólo física, también es simbólica. El martes por la noche, Milei recibió en la Residencia de Olivos a 71 de los 87 diputados y diputadas que garantizaron el veto a la Ley de movilidad jubilatoria que establecía un aumento de 8,1 puntos porcentuales.
 
Al asado del festejo por el recorte, asistieron 25 representantes del PRO, encabezados por el jefe del bloque, Cristian Ritondo, todos los miembros de La Libertad Avanza y del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y solo uno de los radicales que cambiaron su voto: Mariano Campero, que se mostró jocoso con en la previa.
 
El resto de los diputados de la UCR que fueron suspendidos, Martín Arjol, de Misiones, Luis Picat, de Córdoba y Pablo Cervi, de Neuquén, decidieron no participar. Lo mismo que el correntino José Tournier, que si bien integra el bloque de la UCR no fue suspendido porque no está afiliado.
 
"Lo del asado fue una provocación en todo sentido. El presidente los invita a comer un asado, algo inaccesible para un jubilado, para un trabajador, para una familia y ellos se reúnen. Eso muestra cómo son estos diputados que se dan vuelta y aceptan cualquier cosa", agregó Biaggio, que también estuvo en la protesta que hicieron en las afueras de la quinta presidencial durante la cena.
 
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las jubilaciones sin bono en el trimestre septiembre-noviembre de 2024 se mantendrán 4,6% por debajo del mismo trimestre de 2023, mientras que las jubilaciones con bono lo harían 13,6% por debajo. Pero el deterioro en los ingresos de los jubilados también se vislumbra en el Presupuesto 2025, presentado el domingo por Milei. Según las proyecciones de las partidas de Seguridad Social, en las que se incluyen las jubilaciones y las asignaciones sociales, tendrán una disminución del 14,6% real en 2024.
 
A pesar de las represiones sistemáticas de cada miércoles, los jubilados y jubiladas tienen decidido seguir en la calle. "¿Sabes por qué nos llamamos Jubilados Insurgentes? Porque es sinónimo de revolución y nosotros queremos la revolución social, queremos igualdad", dijo Cocurullo tras reponerse de los empujones y gas pimienta.
 
Por Celeste del Bianco
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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