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Nacionales - 17-09-2024 / 10:09
AIRADA REACCIÓN DE LOS GOBERNADORES “COLABORACIONISTAS” DE LA UCR Y EL PRO POR LA EXIGENCIA DEL MONARCA LIBERTARIO

La orden del Loco Milei, de un ajuste adicional de 60.000 millones de dólares en las provincias, significaría paralizarlas y destruirlas

La orden del Loco Milei, de un ajuste adicional de 60.000 millones de dólares en las provincias, significaría paralizarlas y destruirlas
Fuerte desesperanza y bronca es el sentimiento que prevalecía entre los gobernadores "colaboracionistas" del la UCR y el PRO luego de escuchar la presentación de Javier "el Loco" Milei, donde no sólo les exigía más ajuste sino que tiró una cifra desorbitada, fuera de toda dimensión. "A los gobernadores les digo: cumplir el compromiso de bajar el gasto público consolidado a 25 puntos del PBI requiere que las provincias en su conjunto hagan un ajuste adicional de 60 mil millones de dólares", lanzó el desquiciado Presidente. Esa cifra representa el 57% del gasto total de las provincias. Significaría paralizar todas las administraciones del interior y destruir los Estados provinciales.
Fuerte desesperanza y bronca es el sentimiento que prevalecía entre los gobernadores "colaboracionistas" del la UCR y el PRO luego de escuchar la presentación de Javier "el Loco" Milei, donde no sólo les exigía más ajuste sino que tiró una cifra desorbitada, fuera de toda dimensión. "A los gobernadores les digo: cumplir el compromiso de bajar el gasto público consolidado a 25 puntos del PBI requiere que las provincias en su conjunto hagan un ajuste adicional de 60 mil millones de dólares", lanzó el desquiciado Presidente. Esa cifra representa el 57% del gasto total de las provincias. Significaría paralizar todas las administraciones del interior y destruir los Estados provinciales.
 
El trastornado mandatario, que acusó al kirchnerismo de no saber sumar, se habría equivocado con la cifra que vociferó en el Congreso y este lunes, ante las críticas de gran parte de gobernadores que pusieron el grito en el cielo por lo delirante del número, desde Casa Rosada tuvieron que convocar a los gobernadores a una reunión que encabezaron el jefe de Gabinete, Guillermo Francos y el ministro de Economía, Luis Caputo, para decir que ese número no era real, e intentar bajar el tono a las palabras del jefe de Estado.
 
El presidente de la comisión de Presupuesto, José Luis Espert, en tanto, salió a aclarar que el recorte del gasto provincial debería ser de "20 mil millones de dólares", no 60 mil millones como dijo Milei, y que, para cumplir con esa meta, no hay un plazo establecido. "Intentaron apagar el incendio que prendió Milei anoche porque si llega a cortar la cifra que mencionó, directamente nos funde a todos", explicaron desde las provincias.
 
En un intento de arreglar los graves traspiés que el Presidente cometió con los números, Espert explicó que el gasto público total del gobierno nacional --sumado al de las provincias y al de los municipios-- alcanzaría al 33 por ciento del PBI, estimado --según el presidente de la comisión de Presupuesto-- en "600 mil millones de dólares". "De ese total, 14 por ciento lo gastan las provincias, es decir, 64 mil millones de dólares y de ahí tienen que hacer el recorte, que deberá ser 20 mil millones de dólares", intentó aclarar, aunque sin poner plazos.
 
Desde las provincias respondieron a los funcionarios que la mayoría de ellas no tienen déficit fiscal y que, por ende, no tienen de dónde más ajustar. Por otro lado, aclararon que, si Nación les devuelve todos los fondos que les corresponden y que fueron cortados de manera arbitraria desde que Milei asumió la presidencia--como el Fonid, el Fondo Compensador del Transporte, la obra pública, entre otros--, ellos funcionarían sin problemas.
 
Según el Presupuesto 2025 delirante del gobierno anarco capitalista: la inflación se derrumba, la cotización del dólar se congela y la economía crece en un 2025 fantaseado por Milei, de acuerdo a las estimaciones trastornada presentadas en el proyecto de presupuesto. Aun en ese escenario pretenden recortar el presupuesto para las provincias, para subsidios en energía y la partida para vivienda más de un 40 %.
 
Además prevén mantener el ajuste ya realizado este año en jubilaciones y educación. Y como afirmó Milei en el Congreso, si la recaudación cae, el ajuste será mayor para pagar la deuda externa. Con ese panorama, el 2025 no repuntará en nada, queda claro que la promesa de bajar los impuestos no es para todos, solo para los más ricos y el electorado ya está decepcionado de esta gestión.
 
La Opinión Popular


 
Cómo apagar el fuego
  
"Los gobernadores tendrán que hacer un ajuste adicional de 60 mil millones de dólares". Más allá de todo lo que ajustó a las provincias en menos de diez meses de gestión, el presidente Javier Milei disparó esta orden parado sobre su atril, ante un grupo de legisladores que lo escuchaban presentar el Presupuesto 2025.
  
En Casa Rosada, en tanto, la reunión que este lunes encabezaron Francos y Caputo fue en la misma línea: "Trataron de desdramatizar lo de los 60 mil millones de dólares. Dijeron que la cifra no es tal, y que fue un modo que Milei encontró para graficar que va a hacer un ajuste muy grande", contó uno de los gobernadores presentes a este diario.
 
Otro de ellos agregó: "Lo de los 60 mil millones nadie sabe de dónde sale. En la reunión por Zoom los funcionarios relativizaron ese planteo del Presidente porque, incluso, en el Presupuesto no hay nada de eso escrito", indicó.
 
Mientras Espert decía que en realidad el ajuste de las provincias tendrá que ser de "20 mil millones de dólares", --como si fuese poca cosa y como si fuera un detalle confundirse con 40 mil millones de dólares--, en Casa Rosada preferían no dar más números y decían: "Es una meta a alcanzar. Tal cual lo dijo el Presidente. No es para hacerlo en un año".
 
"Si no nos sacan los recursos que nos corresponden nosotros funcionamos. ¿Cómo quieren que achiquemos si no tenemos déficit?", se quejaron. Espert, en tanto, opinó que "lo que tiene que venir es un gran ajuste de empleo público en provincias y municipios", y que "sin la colaboración de ellos no se llega ni en motoneta al gasto de 25 puntos del producto en lugar del 33 en el que estamos hoy". Desde las provincias respondieron que eso sería imposible porque tres de cada cuatro empleados públicos prestan servicios esenciales. Es decir, son médicos, policías, enfermeros o médicos.
 
Desde Córdoba, en tanto, salieron a decir que están de acuerdo y apoyan "el ordenamiento macroeconómico", y que consideran importante que la Argentina tenga Presupuesto, por lo cuál "van a colaborar para que salga". Aclaran que cumplieron "ampliamente las metas de superávit", y que mantienen "bien en alto los reclamos por los fondos que nos corresponden por ley, como los de la Caja de Jubilaciones o las obras públicas comprometidas mediante convenios".
 
 
El grito en el cielo de los gobernadores
 
Después de los dichos de Milei ante un Congreso semivacío, desde la provincia de Buenos Aires salieron a responder. "En Buenos Aires no vamos a hacer el ajuste que pide", dijo el ministro de gobierno Carlos Bianco y añadió que el ajuste implementado por el Gobierno nacional es "totalmente inútil e innecesario".
 
"Quieren que nosotros emulemos esa práctica, pero veamos los resultados que tuvieron a nivel nacional por llevar adelante ese ajuste brutal", añadió y puntualizó: "La gente no pide que le pongamos cepo al Estado o que hagamos ajuste. Piden patrulleros, más insumos médicos, que agrandemos las escuelas, los productores, piden más caminos rurales, es decir, piden más Estado".
 
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, también fue uno de los primeros que salió a repudiar los dichos de Milei. "Preocupa que se le siga pidiendo esfuerzo a las provincias", dijo sobre el pedido del Presidente para que los Estados provinciales hagan un "ajuste adicional" de 60 mil millones de dólares.
 
Luego indicó: "Hicimos todos los esfuerzos que teníamos que hacer y hasta hicimos un esfuerzo mucho mayor al que hizo el Gobierno nacional". En esa línea, Pullaro expresó que "a Santa Fe le corresponderían alrededor de 5.500 millones de dólares y tenemos un presupuesto de 8.000 millones de dólares. Es realmente una frase grandilocuente, pero que está muy lejos de la realidad".
 
Y disparó: "Santa Fe no va a ser un aporte más grande al Estado nacional, porque le aporta tres veces y media más de lo que vuelve del Estado nacional a la Provincia". "Más esfuerzo no se puede hacer. No corresponde que nosotros hagamos más esfuerzo porque a Nación no le debemos nada, y Nación nos debe mucho a la provincia de Santa Fe", indicó.
 
 
La respuesta de Casa Rosada
  
Francos y Caputo recibieron en la planta baja de la Casa de Gobierno a algunos gobernadores de manera presencial (estuvieron Rogelio Frigerio, de Entre Ríos y Hugo Passalacqua, de Misiones) y a otros por zoom --Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis), Claudio Vidal (Santa Cruz), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Sergio Ziliotto (La Pampa) y representantes de CABA, Córdoba, Corrientes y Neuquén.
 
Mientras eso ocurría, por los pasillos de la Casa Rosada --y muy cerca del "triángulo de hierro"--, se encargaban de aclarar que no van a modificar nada del Presupuesto enviado al Congreso y que, si los legisladores --muchos de ellos responden a los gobernadores-- no lo querían aprobar, ese escenario será "el mejor" para el gobierno porque van a poder seguir ejecutando el Presupuesto de 2023 a su antojo. Dicen que en la Ley de Leyes que enviaron al Congreso "hay 3600 palos para obras", y que no negociarán para que la ley salga, como sí hicieron, por ejemplo, durante el tratamiento de la ley Bases.
 
En esa línea, algunos gobernadores aceptan que en el Presupuesto se incorporaron varias "obras clave", y entienden que eso lo habrían hecho desde la Casa Rosada para conseguir votos. Sin embargo, desde las provincias advierten: "Lo que prima hoy es el enojo y no sabemos si esta vez al gobierno le va a alcanzar con las promesas".
 
Por Melisa Molina
 
Fuente: Página 12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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