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Sociedad e Interés General - 14-09-2024 / 08:09
SE CUMPLEN 101 AÑOS DEL ÉPICO COMBATE FIRPO-DEMPSEY

El Toro Salvaje de las Pampas y la pelea del siglo

El Toro Salvaje de las Pampas y la pelea del siglo
Luis Ángel Firpo, "el toro salvaje de las Pampas", el 14 de septiembre de 1923 enfrentó a Jack Dempsey en la llamada pelea del siglo por el título mundial de peso completo.
El Toro Salvaje de las Pampas y la pelea del siglo
Firpo y su rival en la Pelea del Siglo, Jack Dempsey, quien jamás usó la típica bata de boxeador. La consideraba un ornamento poco viril y demasiado vistoso; subía al cuadrilátero solamente con un viejo sweater gris anudado en su cuello.


 
Luis Ángel Firpo (1894 - 1960) fue un boxeador argentino conocido como "el toro salvaje de las Pampas", considerado como el padre del boxeo profesional argentino.
 
El 14 de septiembre de 1923 enfrentó a Jack Dempsey en la llamada pelea del siglo por el título mundial de peso completo. Dempsey era un gran campeón y terminó venciendo a Firpo, pero después de que Firpo lo hubiera noqueado y de que el referee y el público ayudaran a Dempsey a levantarse. 
 
Técnicamente Firpo había ganado la pelea y Dempsey debió haber sido descalificado. Pero el combate siguió y finalmente, Dempsey le ganó a Firpo.
 
La Opinión Popular

 
El Toro Salvaje de las Pampas y la pelea del siglo
Luis Ángel Firpo.
 
La pelea del siglo 
 
La cúspide de su campaña llegó cuando tuvo la oportunidad de pelear por el título mundial de todos los pesos, enfrentando nada más ni nada menos que a Jack Dempsey, uno de los mayores boxeadores de la historia. Era la primera vez que un iberoamericano llegaba a esa instancia. En ese momento Firpo tenía 28 años.
 
Fue el 14 de septiembre de 1923 en el estadio Polo Grounds de Nueva York, ante 80.000 espectadores. Inmediatamente Firpo exhibió toda su energía al derribar a Dempsey con un golpe de derecha en el comienzo de la pelea. Pero Dempsey se recuperó rápidamente, acometió sobre su rival y derribó a Firpo siete veces.
 
Llegando al final del primer asalto, Firpo acorraló a Dempsey contra las cuerdas y con un certero golpe a la barbilla lo arrojó fuera del cuadrilátero. Dempsey cayó sobre los periodistas, golpeándose la cabeza contra una máquina de escribir, sufriendo un corte en la parte posterior de su cabeza.
 
Dempsey estuvo entre 14 y 17 segundos -según la fuente- fuera del ring, sin embargo el árbitro llegó sólo a la cuenta de 9 cuando Dempsey logró regresar, ayudado por los periodistas. Esta cuenta increíblemente lenta, sumado al hecho que Dempsey no volvió al ring por sus propios medios, hizo que muchos reclamen que Firpo debió haber sido declarado ganador por nocaut.
 
En el segundo asalto, Dempsey ya se había recuperado del susto y logró derribar tres veces a Firpo, hasta que la pelea es detenida a los 57 segundos, declarando ganador a Dempsey por nocaut.
 
El responsable del apodo "Toro Salvaje" ("Wild Bull" en inglés) o "Toro Salvaje de las Pampas" ("Wild Bull of the Pampas") fue el periodista neoyorquino Damon Runyon, quien lo bautizó así en una de sus notas periodísticas.
 
El Toro Salvaje de las Pampas y la pelea del siglo 
Siete segundos más que los necesarios. 17 segundos. El árbitro de la pelea, Johnny Gallagher, no empezó a contar desde que Dempsey saliera despedido por entre las cuerdas; sólo lo hizo cuando este volvió a tocar el ring. De haber comenzado la cuenta cuando correspondía, Firpo hubiera sido proclamado vencedor. Pero el referí yanqui ignoró la cuenta iniciada por el time keeper, superado por el asombro y las recomendaciones-órdenes recibidas antes del combate.

Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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