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Sociedad e Interés General - 31-08-2024 / 08:08
31 DE AGOSTO DE 1951

El irrevocable renunciamiento de Eva Perón

El irrevocable renunciamiento de Eva Perón
A través de un discurso radial, Eva Perón desiste de acompañar a Juan Perón en las elecciones presidenciales de noviembre de 1952. Culmina así la situación suscitada el 22 de agosto, cuando en el Cabildo Abierto del Justicialismo pidió tiempo para contestar a la proclamación de la fórmula Perón-Perón por parte de la CGT. Evita afrontará en los meses siguientes el avance del cáncer que apagará su vida el 26 de julio de 1952.
Escribe: Blas García 
El 22 de agosto de 1951, con tradición hispana, se lleva a cabo el Cabildo Abierto del Justicialismo, una extraordinaria manifestación de más de 2 millones de personas, el acto más importante realizado hasta la fecha por el peronismo, organizada por la CGT con delegaciones de todo el país, a lo largo de la Avenida 9 de Julio, en la Capital Federal.
 
Por primera vez, hubo un acto colmado de columnas políticas de mujeres puesto que sería entonces (1951) el primer sufragio al cual accederían luego de la sanción a nivel nacional en 1947 de la Ley 13.010 de sufragio femenino y derechos políticos de la mujer.
 
En el Cabildo Abierto se proclama la Fórmula Perón-Perón, referido al general y su esposa, para las elecciones presidenciales del 11 de noviembre de ese año y se produce un vibrante dialogo entre el pueblo presente y Evita.
 
EL 31 de agosto de 1951, Eva Perón anuncia por radio su "decisión irrevocable y definitivas e renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme". A través de un discurso radial, Evita desiste de acompañar a su esposo en las elecciones presidenciales de noviembre.
 
Culmina así la situación suscitada cuando en el Cabildo Abierto del Justicialismo pidió tiempo para contestar a la proclamación de la fórmula Perón-Perón por parte de la CGT. Ante esta renuncia, la candidatura justicialista vuelve a ser Perón-Quijano, como en 1946. La esposa de Juan Perón afrontará en los meses siguientes el avance del cáncer que apagará su vida el 26 de julio de 1952.
 
Escribe: Blas García para La Opinión Popular  

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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02-03-2026 / 20:03
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