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Sociedad e Interés General - 27-08-2024 / 06:08
EL 27 DE AGOSTO DE 1994 MUERE EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Roberto Polaco Goyeneche, el último intérprete de tangos que fue ídolo popular

Roberto Polaco Goyeneche, el último intérprete de tangos que fue ídolo popular
Muere en Buenos Aires, a la edad de 68 años, el cantante de tangos Roberto Goyeneche, uno de los artistas más destacados en la historia de ese género musical.
El 27 de agosto de 1994 muere en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por una neumonía, Roberto Goyeneche. El "Polaco" que conocemos inicia su época de oro cuando ingresa en la orquesta de Horacio Salgan en 1952 y durante nueve años como cantor de Aníbal Troilo. Muchos buscarán en el estilo de Carlos Gardel y Edmundo Rivero las influencias de inspiración de Goyeneche, pero jamás copió.
 
Se constituye como modelo imperecedero de intérprete que a un tiempo respetó celosamente la letra de los tangos y encontró el hondo sentido estético de las melodías sin distorsionarlas. Fueron varios los maestros de GoyenecheGardel, Le Pera, Cátulo Castillo, Homero Manzi, José María Contursi, Homero Expósito, Discépolo, Cadícamo. Pero fue sin duda Troilo el que le enseñó el secreto del fraseo.
 
Fue un exitoso cantante argentino, muy reconocido por su calidad interpretativa y por su particular modo de frasear con rubato las melodías del tango. Esta particularidad se basaba en no hacer coincidir el tempo de la letra que cantaba con el tempo del acompañamiento musical. La frase siempre quedaba por delante o por detrás del compás, cosa bastante infrecuente en el tango (Carlos Gardel, precursor del estilo, como también Ángel Vargas también practicaban este modo de rubato).
 
Los críticos lo llamaron Gardel reencarnado, dijeron que es capaz de hacer enmudecer al público leyendo la Biblia y de petrificar a toda una sala al interpretar La última curda.
 
La Opinión Popular


Roberto Polaco Goyeneche, el último intérprete de tangos que fue ídolo popular 
Ahijada y padrino. El Polaco descubrió la voz de Adriana "la Gata" Varela y la incentivó a cantar.


Nació el 29 de enero de 1926 en Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
 
El Polaco inicia su carrera como cantor de la orquesta de Raúl Kaplún en 1944, a los dieciocho años junto al cantor Ángel Díaz "El Paya", (quien fuera responsable de su apodo). De esta época no quedó testimonio discográfico.
 
El "Polaco" que conocemos inicia su época de oro cuando ingresa en la orquesta de Horacio Salgan en 1952 y durante nueve años como cantor de Aníbal Troilo.
 
Muchos buscarán en el estilo de Carlos Gardel y Edmundo Rivero las influencias de inspiración de Goyeneche, pero jamás copió.
 
Se constituye como modelo imperecedero de intérprete que a un tiempo respetó celosamente la letra de los tangos y encontró el hondo sentido estético de las melodías sin distorsionarlas.
 
Durante 68 años vivió en Saavedra; donde con 14 años cantaba para sostener el hogar de su madre viuda.
 
Fueron varios los maestros de Goyeneche: Gardel, Le Pera, Cátulo Castillo, Homero Manzi, José María Contursi, Homero Expósito, Discépolo, Cadícamo. Pero fue sin duda Troilo el que le enseñó el secreto del fraseo.
 
Además de sus grabaciones con Pichuco, cantó también con las orquestas de Armando Pontier, Atilio Stampone, Baffa-Berlinghieri, Roberto Pansera, Leopoldo Federico, Astor Piazzolla y Raúl Garello.
 
El propio Garello reconoció haber escrito para él no menos 110 canciones.
 
Aclamado en el Chatelet de París -los críticos lo llamaron Gardel reencarnado, dijeron que es capaz de hacer enmudecer al público leyendo la Biblia y de petrificar a toda una sala al interpretar La última curda.
 
Falleció el 27 de agosto de 1997.
 
Roberto Polaco Goyeneche, el último intérprete de tangos que fue ídolo popular 
Roberto "Polaco" Goyeneche.

Fuente: Nac & Pop

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García  
 

03-03-2026 / 20:03
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