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Nacionales - 22-08-2024 / 09:08
LA OPOSICIÓN RECHAZÓ EL DECRETO QUE OTORGÓ FONDOS RESERVADOS A LA SIDE

Anarquía total en el gobierno de Milei ante la sucesión de derrotas en el Congreso

Anarquía total en el gobierno de Milei ante la sucesión de derrotas en el Congreso
Fuerte derrota del gobierno neoliberal de Javier “el Loco” Milei. Con una mayoría aplastante, la Cámara de Diputados rechazó el DNU que otorga 100.000 millones en gastos reservados a la SIDE, sin que rindan cuentas. Las bancadas opositoras, incluido el PRO, lograron el quórum y votaron en contra del DNU de Milei. Al grueso de votos de Unión por la Patria se le sumaron radicales, peronistas federales, la izquierda y hasta macristas. Tras la votación estalló el oficialismo. El revés desató una crisis en el bloque de La Libertad Avanza que incluyó gritos, amenazas y choques violentos. Y una denuncia por violencia de género de la diputada Lourdes Arrieta contra su compañero de banca Guillermo Mayoraz. Un quilombo total.
Fuerte derrota del gobierno neoliberal de Javier "el Loco" Milei. Con una mayoría aplastante, la Cámara de Diputados rechazó el DNU que otorga 100.000 millones en gastos reservados a la SIDE, sin que rindan cuentas. Las bancadas opositoras, incluido el PRO, lograron el quórum y votaron en contra del DNU de Milei. Al grueso de votos de Unión por la Patria se le sumaron radicales, peronistas federales, la izquierda y hasta macristas. Tras la votación estalló el oficialismo. El revés desató una crisis en el bloque de La Libertad Avanza que incluyó gritos, amenazas y choques violentos. Y una denuncia por violencia de género de la diputada Lourdes Arrieta contra su compañero de banca Guillermo Mayoraz. Un quilombo total.
 
Fueron 156 votos a favor del rechazo del decreto de Milei y solo 52 votos en contra y 6 abstenciones. La Libertad Avanza quedó aislada: solo los diputados oficialistas y un puñado de radicales mileístas y bullrichistas lo respaldaron, el resto, en cambio, votó en contra del DNU. Incluido gran parte del PRO que, con el visto bueno de Mauricio Macri, decidió salir a diferenciarse del gobierno nacional. El mensaje del expresidente tenía un destinatario claro: Karina "la Repostera" Milei y Santiago Caputo, alias "Caputito".
 
El gobierno vivió horas de un default político y no encaró las negociaciones con la oposición para evitar la serie de derrotas que configuraron una semana muy negra para Milei en el Congreso. "Caputito" se fue a esquiar a la Patagonia en medio de dos de sus principales derrotas: la designación de Martín Lousteau como presidente de la Bicameral de Inteligencia y el rechazo de Diputados al infame DNU de los fondos reservados de la SIDE, para perseguir opositores y comprar legisladores y jueces.
 
El asesor estrella quedó expuesto tanto por la derrota legislativa como por la guerra que desató con Macri, un sostén clave de Milei desde aún antes del ballotage. El ataque furibundo al ex presidente por parte de los trolls rentados de "Caputito", exhibieron una debilidad del líder de los Peaky Blinders: ataca pero no previene los conflictos y menos aún los soluciona.
 
Guillermo Francos, que ascendió de Interior a Jefe de Gabinete durante el tratamiento de la Ley Bases, tampoco sirvió como un canal de negociación. Era normal verlo a Francos recorriendo despachos del Congreso antes del tratamiento de la ley y en los palcos durante las votaciones, pero ahora no aparece. "Está enfocado en un rol de canciller más que de jefe de Gabinete, todavía está esperando la embajada en Londres", dijeron en el gobierno. Su vicejefe José Rolandi no apareció por el Congreso, ni tampoco María Ibarzábal, la funcionaria que mandó "Caputito" para defender la Ley Bases.
 
"Aunque parezca una locura nadie del gobierno libertario habla con nosotros desde la ley bases", comentó el jefe de uno de los bloques dialoguistas. Lisandro Catalán, que reemplazó a Francos en Interior, no cae bien entre los senadores porque empezó a hacer ruido en las provincias con el armado libertario. El tucumano no levantó el teléfono ni cuando Macri dejó trascender que iría contra el DNU.
 
Los dialoguistas aseguran que Milei "está escondido" y no se trata de un momento cualquiera: el Senado le puede asestar al Ejecutivo la tercera derrota de la semana si el jueves le da sanción definitiva al proyecto de modificación de los haberes previsionales que rompería el rumbo macroeconómico que lleva adelante el gobierno. Respecto de Ariel Lijo, en el Congreso aseguran que el juez se autogestiona los votos y no recibe ayuda de la Casa Rosada, pese a que fue el libertario quien lo propuso para la Corte Suprema. Ayer, Milei quedó a tiro de 2/3 en contra, que vaya tomando nota por el juicio político.
 
La Opinión Popular
 

 
LA OPOSICIÓN RECHAZÓ EL DECRETO QUE OTORGÓ FONDOS RESERVADOS A LA SIDE
 
Derrota en Diputados, caos en el bloque libertario y una denuncia por violencia de género
 
Con una mayoría opositora aplastante, la Cámara de Diputados rechazó el DNU que le otorgó 100 mil millones de pesos a los fondos reservados de la SIDE y le asestó, por segunda vez consecutiva, un golpazo al gobierno nacional.
 
Minutos después del nuevo traspié, el bloque oficialista quedó envuelto en un caos total: reproches internos, gritos, amenazas y una denuncia por violencia de género de la diputada Lourdes Arrieta contra su compañero de banca Guillermo Mayoraz.
 
 
Derrota en el recinto
  
Pese a las presiones, operaciones y llamadas de Casa Rosada para bloquear la sesión, Nicolás Massot, junto a Unión por la Patria y una parte del radicalismo más díscolo, logró conseguir quórum y volteó el DNU que incrementó de manera inédita los fondos reservados de la SIDE.
 
La noche anterior, la UCR ya había anticipado que la mayoría del bloque daría quórum, pero ni Massot, Emilio Monzó u Oscar Agost Carreño - quienes controlaban el poroteo de parte de Encuentro Federal - respiraban tranquilos. Esa mañana se habían desayunado la noticia de que los cordobeses que responden a Martín Llaryora no darían quórum: el gobernador había llamado, presionado por Casa Rosada, y ni Alejandra Torres - que había firmado el pedido de sesión - estaba en condiciones de bajar al recinto.
 
La misma situación se había vivido con todos los diputados que responden a sus gobernadores, los peronistas incluidos. Ni los santiagueños ni salteños ni misioneros dieron quórum, aunque en Unión por la Patria - que también había hecho su propio trabajo para contener y sumar otras voluntades - se mostraban satisfechos: "Nosotros teníamos que hacer control de daños y lo logramos, estamos menos rotos de lo que algunos creen", deslizaban en la bancada, aludiendo a los rumores de que los catamarqueños que responden a Raúl Jalil podrían irse de UxP.
 
La oposición, sin embargo, terminó haciéndose con 130 diputados para dar inicio a la sesión a los 15 minutos de que sonara la chicharra. Habían bajado los radicales de la línea Facundo Manes, los de Evolución y los sin tierra. Solo Rodrigo de Loredo - de viaje por Estados Unidos - y los mendocinos de Alfredo Cornejo se resistirían. Hasta Miguel Ángel Pichetto y Ricardo López Murphy darían quórum.
 
Pero el verdadero zarpazo final para el oficialismo sería el desembarco de los diputados del PRO. Álvaro González - mano derecha de Horacio Rodríguez Larreta - había sido uno de los primeros en llegar. Y Sofía Brambilla y Héctor Stefani fueron las presenciales finales que definirían, finalmente, que había quórum.
 
 
El número del rechazo, la resistencia del oficialismo
  
El DNU de Inteligencia se rechazaría, finalmente, con 156 votos a favor - a favor significaba rechazo-, 52 en contra y 6 abstenciones. Entre los votos positivos habría unos 89 de UxP --los otros 10 estarían ausentes--, 22 de la UCR --los de Manes, como Pablo Juliano; los de Martín Lousteau, como Danya Tavela o Carla Carrizo, Karina Banfi, Martín Tetaz; los que responden a Emiliano Yacobitti, como Gabriela Brouwer, entre otros--, 12 de Encuentro Federal --solo los cordobeses no acompañarían--, los 6 de la Coalición Cívica y 5 del Frente de Izquierda. El verdadero bombazo, sin embargo, fue el acompañamiento de, por un lado, las oficialistas Carolina Píparo y Lorena Macyzyn, y, por el otro, del PRO.
 
La decisión de casi todo el PRO de respaldar el rechazo del DNU de Inteligencia de Milei había sido una sorpresa. Minutos antes de que se llevara a cabo la sesión, Mauricio Macri había encabezado un Zoom con una mesa ampliada del partido --se encontraban Cristian Ritondo, los gobernadores Rogelio Frigerio y Nacho Torres, Diego Santilli, entre otros-- en donde había enviado el mensaje de sumarse a la embestida del gobierno. La mayoría del PRO acató la directiva: un total de 20 diputados --entre los que se encontraban María Eugenia Vidal, Silvia Lospennato, Martín Yeza y el propio Santilli-- terminaron colaborando para hundir, con una mayoría nunca antes vista, el DNU del gobierno libertario.
 
 
El caos total
  
La segunda derrota parlamentaria de La Libertad Avanza en menos de 24 horas (la anterior fue la designación del senador Martín Lousteau al frente de la Bicameral de Inteligencia) agregó picante al caldo de cultivo que se venía cocinando tras la visita de diputados a represores. Esa a olla a presión terminó por explotar en la reunión del bloque libertario de la Cámara baja. Hubo de todo: gritos, llantos, amenazas y el retiro de una diputada -Lourdes Arrieta- con los custodios de seguridad.
 
Todas las versiones de la historia coinciden en el inicio. Los legisladores de La Libertad Avanza hicieron un careo tras la sesión parlamentaria. Fue en uno de los despachos, en donde revisaron la frustrada estrategia frustrada, ya que no solo se consiguió el quórum para voltear el DNU, sino que tampoco pudieron articular junto con los "aliados" del PRO y la UCR algunos repudios que tenían en carpeta. Allí apuntaron contra Rocío Bonacci y Lourdes Arrieta, al acusarla de haberse sentado al momento en el que la oposición buscaba el quórum.
 
Pero eso fue, apenas, la picada. Porque el plato fuerte llegó después. Otra vez los reproches estuvieron orientados contra ambas diputadas. Pero esta vez por sus declaraciones tras visitar a los genocidas de la última dictadura militar. Y quienes tuvieron la voz cantante fueron tres: Beltrán Benedit, Gabriel Bornoroni y Nicolás Mayoraz. Este último, según deslizaron algunos testigos del escándalo, recriminó a Arrieta haber ensuciado a Martín Menem no sólo en su descargo a la prensa sino en la denuncia judicial, donde confesó que las combis que llegaron al penal de Ezeiza fueron enviadas por el sector de ceremonial a cargo del presidente de la Cámara de Diputados. Eso no fue lo único que contó la dipu-patito: dejó al descubierto cómo funciona el grupo de amigos de los genocidas que pretenden que vuelvan a sus casas.
 
Y en medio del reproche, el caos. Arrieta estalló en llanto -aparentemente por no tener la palabra- y empezaron los gritos. Del otro lado, insistían en que fuera expulsada del bloque. Rondando por los pasillos del Congreso estaba José Bonacci, padre de Rocío, y un siempre presente en manifestaciones filonazis. Entró como una tromba cuando escuchó gritos y creyó que los diputados libertarios estaban apuntando contra su hija, otra de las que se intentó despegar de la cumbre con represores de la calaña de Alfredo Astiz o Adolfo Donda. También se hizo presente el abogado de Arrieta, Yamil Castro Bianchi, quien describió que a Arrieta no la "dejaban salir". "Menem es un cagón", aseguró.
 
La cosa siguió escalando hasta llegar a la Justicia. Al salir del Palacio legislativo, Arrieta fue a radicar una denuncia por violencia de género contra su compañero Guillermo Mayoraz.
 
Por suerte, para apaciguar las aguas, apareció Lilia Lemoine. Ante la prensa, a la salida del Congreso, la expeluquera de Milei dijo que lo que vio fue "un escándalo hecho por la diputada con los patitos en la cabeza". "Es una desequilibrada", diagnosticó.
 
Así, finalizó el capítulo del día de ayer, pero la novela seguirá. El futuro del DNU 256 depende, ahora, del Senado, que este jueves sesionará para tratar el aumento de las jubilaciones que, de aprobarse, significaría la tercera derrota consecutiva para Milei en una sola semana.
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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