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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 12-08-2024 / 12:08
SI EL PROYECTO OLIGÁRQUICO ANARCO CAPITALISTA SE IMPONE, EL 90% DE LOS ARGENTINOS SERÁN POBRES

Milei lo hizo: La clase media pasó de representar el 70% de la población a ser el 42%

Milei lo hizo: La clase media pasó de representar el 70% de la población a ser el 42%
Luego de casi ocho meses en los que se impulsó este modelo de país oligárquico defendido por la mencionada "alianza para el pasado", los resultados son claros. La clase media, que llegó a representar el 70% de la población hace tres décadas, actualmente suma entre los dos fragmentos en que se dividió apenas 42% (la media baja 25% y la media alta 17%). El desprendimiento de la estructura socioeconómica argentina derramó en la clase baja no pobre y ensanchó la base pobre de la pirámide social, y entre ambas ocupan el 53% de la sociedad, de acuerdo con el relegamiento que realiza la consultora W, que orienta Guillermo Oliveto.
El gobierno libertario de Javier "el Loco" Milei busca instaurar un modelo de país donde no tienen lugar la industria nacional, el mercado interno, el trabajo argentino y por lo tanto el conjunto de las pequeñas y medianas empresas. En medio del reclamo de los grandes especuladores agropecuarios por la quita de retenciones, el Presidente manifestó una vez más que su ideal es volver a las supuestas bonanzas del modelo agroexportador oligárquico de la Argentina de hace más de 100 años atrás. Un modelo limitado a la extracción y exportación de riquezas naturales, sin valor agregado local, que sólo favorece a grandes sectores concentrados y extranjerizados de la economía, a quienes califica como "héroes". Mientras la industria y el empleo no cesan de caer.
 
Luego de casi ocho meses en los que se impulsó este modelo de país oligárquico defendido por la mencionada "alianza para el pasado", los resultados son claros. La clase media, que llegó a representar el 70% de la población hace tres décadas, actualmente suma entre los dos fragmentos en que se dividió apenas 42% (la media baja 25% y la media alta 17%). El desprendimiento de la estructura socioeconómica argentina derramó en la clase baja no pobre y ensanchó la base pobre de la pirámide social, y entre ambas ocupan el 53% de la sociedad, de acuerdo con el relegamiento que realiza la consultora W, que orienta Guillermo Oliveto.
 
Si bien las delimitaciones están realizadas en función de los cortes en las remuneraciones, subsiste aún un componente imaginario que mantiene una parte del terreno económico perdido en los hábitos que añora pese a que ya no pueda pagarlos.
 
El techo, el auto, las vacaciones, la salud y la educación con pretensiones de calidad, los haberes jubilatorios, el confort hogareño, las salidas, no son fáciles de eliminar como deseo colectivo de clase para el 28% aritmético que dejó de pertenecer por la pérdida constante de poder adquisitivo en sus ingresos. Hoy, la lucha a brazo partido involucra a los alimentos y los servicios esenciales, como el agua, el gas y electricidad, los financieros, prepagas, educación, gastos comunes por la vivienda e información y comunicación, sin contar el techo propiamente dicho.
 
Debajo de esa línea queda la pobreza y por arriba el escalón hacia la idea de bienestar que encarnaba la pertenencia a la clase media y que se ha ido alejando del alcance. Oliveto y su equipo de sociólogos y antropólogos chequearon la nueva identidad de la clase media residual a través de 10 focus groups, que además de las cuestiones económicas, abordaron también la temática cultural, educativa, además de repasar hábitos y costumbres, así como valores, ideales, hitos e íconos.
 
"La percepción generalizada que define la identidad de clase media es que ese sujeto gregario en la práctica está en acelerada contracción y transformación. Se reduce, se comprime, se acota. Para varios, directamente ya no existe", explica. Aclara: "Especialmente si de lo que se está hablando es de aquellos registros de los años 80 y parte de los 90, cuando sus integrantes podían ahorrar, proyectar, comprar una casa, vacacionar de manera previsible, crecer, progresar sobre la base del esfuerzo, educar a sus hijos y dejarles un legado patrimonial y moral".
 
La Argentina necesita otro modelo de país. Que priorice el desarrollo de su mercado interno y la sustitución de importaciones, mediante un conjunto de políticas que impulsen la actividad productiva. Un proyecto que agregue valor a sus producciones primarias para, de ese modo, aumentar el valor de las exportaciones. Un proyecto que favorezca el desarrollo del empleo local, con altos salarios. Un proyecto que asegure el crecimiento con inclusión y distribución del ingreso. Un proyecto que se sostenga en una alianza para el futuro y no en una alianza para volver al pasado.
 
 La Opinión Popular
 

 
Degradación transversal
  
La degradación que perciben los nuevos entrevistados ha sido en etapas y terminó siendo transversal, con lo que dejó a muy pocos sin tocar.
 
Se valida así el nuevo significante del empobrecimiento como un elemento explicativo que adquiere centralidad y gana densidad".
 
"Con solo mirar los datos básicos de la economía era posible imaginar y prever este desenlace. El PBI cayó 5% entre 2011 y el primer trimestre 2024. El consumo de productos básicos tuvo un derrotero todavía mucho peor. Entre 2011 y el primer semestre de este año, cayó 16% en volumen. Lo que equivale a un -29% per cápita. Si bien este es el arco de tiempo más reciente que especifican, el punto de referencia de base se ubica en la década del 80", desgrana los datos del diagnóstico.
 
"Ahora son las personas de a pie, no los economistas, los políticos o los técnicos, las que observan y sienten el deterioro progresivo que fue minando las bases culturales y sociales de nuestra cotidianeidad", aclara.
 
Se trata de un proceso de largo alcance cuyo primer hito central y estructurante la gran crisis del fin de la convertibilidad..
 
Observa que en la recuperación 2003-2007 se produce una reconfiguración del pacto ciudadanos-gobierno.
 
El consumo y las experiencias del presente reemplazaron el valor de los proyectos de largo plazo como eje organizador de la vida cotidiana en aquellos años 80 y buena parte de los 90.
 
Goces y satisfacciones instantáneas, propias de una era donde la vidriera infinita de la tecnología hipertrofió el deseo, "operaron como un efectivo ansiolítico para mitigar el malestar por la pérdida de horizonte que trajo la poscrisis", interpreta.
 
 
De la casa propia al celular y el viaje
  
El celular, la laptop, la ropa y el viaje se convirtieron en los nuevos estímulos sustitutivos al sueño de la casa propia.
 
La pandemia fue señalada como el segundo hito. La economía, que cayó 11% en 2002 y 10% en 2020, dejó secuelas traumáticas que solo se aprecian plenamente con el paso del tiempo.
 
La percepción de empeoramiento de ahí en adelante se aceleró en el último año.
 
Entre el desmadre de la inflación en los últimos meses de 2023 -211% anual- y la recesión del actual -que se agudiza sin que se logre visualizar todavía su final-, se siente como si hubiera habido un bombardeo que terminó doblegando toda resistencia posible.
 
En los focus, uno de ellos, técnicamente de clase media baja, lo sintetizó con la frialdad y la incredulidad que generan los shocks.
 
Dijo: El noticiero me dice que soy pobre, pero todavía no caigo. Las estadísticas van más rápido que la capacidad de asimilarlas".
 
 
Percepciones, según desde donde se sientan
  
La alerta en la que ha entrado la población, frente a la desbordante aceleración de la carencia y la inestabilidad, no distingue poderes adquisitivos.
 
La novedad es que se agudiza en los sectores medios altos. "Es como si en una inundación el agua fuera subiendo y estuviera llegando a los pisos más altos. Son los que se ven a sí mismos como más expuestos a la nueva instancia de pérdida, no solo de calidad de vida, sino también de ubicuidad en el entramado común", graficó Oliveto.
 
Otras frases que rescata de los participantes: "Conocidos míos se quedaron sin trabajo y descendieron de clase social, estamos en una cuerda floja, viendo qué somos, es algo muy dinámico, más allá de las clases altas que no pasan necesidad económica, de ahí para abajo estamos todos en una licuadora. Frente a la incapacidad de autodefinirse como pertenecientes a las categorías clásicas, intentan hacerlo inventando otras nuevas".
 
Un viejo significante de los sectores populares, en el que ahora encuentran refugio aquellos que, para el rigor matemático, están en el segundo estrato más alto de la pirámide social, hace que se autodefinan como una nueva clase trabajadora. Algunos se nominan más coloquialmente como una clase remadora", señala.
 
Más testimonios: "Al desaparecer la clase media, entramos en la clase trabajadora, que es la que sufre todo esto, lamentablemente no somos más clase media, somos clase trabajadora llegando a fin de mes, somos sin plata, pero educados, clase de subsistencia: se puede comer, vivir y tener un hogar, como toda la vida fuimos de determinada clase social, intentamos mantener cierto estándar haciendo malabares.
 
Remarcan que todo lo que tienen es a través del trabajo y el esfuerzo, y que hoy el gran objetivo es no perder. Están como en puntas de pie caminando sobre un hielo quebradizo", redondea el analista.
 
En la clase media baja, hay más resignación al percibirse cada vez más lejos de lo que entienden como clase media y más cerca de la pobreza.
 
En la autopercepción, inventaron una nueva categoría: pobreza intermitente".
 
 
La frente tan alta como la clase
  
Por encima de todos, la clase alta. Por primera vez, se anima a despojarse de los pruritos y reconocerse en una situación diferente, y mejor, a la de todos los demás. Eso no los lleva a reconocerse como lo que son, pero sí a manifestar que continúan dentro de los segmentos medios.
 
Afirman que también se están ajustando, pero que, como tienen más resto, se pueden dar ciertos lujos como salir a comer afuera, viajar y seguir comprando indumentaria y tecnología, aunque con mucho más cuidado y precaución.
 
Son plenamente conscientes de lo que ocurre a su alrededor y eso los condiciona fuertemente.
 
Incluso haciéndolos reflexionar sobre su propia situación y conformándose con una vida que todavía se permite ciertos lujos o gustos, pero es más austera que en el pasado.
 
Lo que registraron los focus: Yo me siento millonaria. Tengo un trabajo y me organizo con prudencia. Si bien no soy clase alta, a comparación de cómo están los demás, y sí, soy millonaria. Llegamos a fin de mes, tenemos casa, comida, Netflix y prepaga. Nosotros seguimos siendo clase media".
 
El primer mito fundante que organizó simbólicamente a nuestra sociedad -el país rico- se extravió hace, por lo menos, 50 años. Fue reemplazado por otro, menos ambicioso, pero muy contenedor: la idea de una sociedad donde todos eran clase media.
 
"Si ahora también perdemos eso, la pregunta imperiosa, urgente, inquisitiva que debiéramos hacernos, entre la realidad y la nostalgia, es: ¿qué nos queda?", dejó picando Oliveto.
 
Fuente: La Arena
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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