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Sociedad e Interés General - 10-08-2024 / 08:08
PREDECESORA DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA

Por iniciativa del Aeroclub Argentino, se crea la Escuela de Aviación Militar

Por iniciativa del Aeroclub Argentino, se crea la Escuela de Aviación Militar
1º Promoción de la Escuela Militar de Aviación. Foto: Muan
La historia de la Fuerza Aérea Argentina comienza con la creación de la Escuela Militar de Aviación, el 10 de agosto de 1912, luego de que el entonces Presidente de la Nación Argentina, Roque Sáenz Peña, firmase un decreto que habilitó la creación de esta institución en la ciudad de El Palomar ubicada en la Provincia de Buenos Aires, y luego de que el Aero Club Argentino cediera su parque aerostático y sus elementos a este efecto. También la institución donante le facilitó asesoramiento y personal docente.
 
Varios oficiales militares del Ejército Argentino estuvieron entre los pioneros de la aviación argentina, entre ellos Jorge Newbery, un oficial retirado de la Armada Argentina, ingeniero y aventurero, que contaba con amigos para llevar a cabo sus hazañas aéreas.
 
Entre estos amigos se encontraban Aaron de Anchorena y Carlos Muffatti Meraviglia, quien pereció en un accidente aéreo en cercanías de San Fernando, ciudad pionera en la actividad aérea de Argentina.
 
A partir del apoyo de estos amigos, Jorge Newbery comienza a planificar el cruce de la Cordillera de los Andes en el Globo aerostático Pampero. De esta escuela salieron varios pilotos militares que participaron en los principales hitos de la aviación argentina, como el cruce de los Andes en avión.
 
Se puede decir que con Jorge Newbery, se funda la aviación en general (civil y militar) de la Argentina. Otro precursor de la Fuerza Aérea fue el conscripto Pablo Teodoro Fels, quien a bordo de su Blériot XI, cruzó el Río de la Plata en la madrugada del 1º de diciembre de 1912 con rumbo a Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el récord mundial en el vuelo sobre agua.
 
Por esta hazaña, Fels fue felicitado, homenajeado y ¡sancionado! por el Ejército Argentino por haber contravenido las reglamentaciones militares. Tras cumplir su arresto, fue ascendido a Cabo.
 
En 1927 se creó la Dirección General de Aeronáutica pertenenciente al Ejército Argentino con el objetivo de coordinar la aviación militar del país. En el mismo año se fundó en Córdoba la Fábrica Militar de Aviones, que se convertiría en el corazón de la industia aeronáutica local.
 
Para los años 40 había varias unidades aéreas tanto en la Armada Argentina como en el Ejército Argentino. Los primeros pasos para la formación de una fuerza independiente se dieron el 11 de febrero de 1944 cuando se creó el Comando Aeronáutico, que estaba a cargo del Brigadier Humberto de la Colina. El Brigadier General De la Colina, convoco a un grupo de oficiales como el Brigadier Sustaita y el Brigadier Muratorio, instándolos a la creación de una Fuerza Aérea Independiente, que debería tener sus propios reglamentos como tal.
 
El brigadier Humberto De la Colina, entonces decidió planificar la creación de una Fuerza Aérea, y convocó al Suboficial Mayor José Aurelio González, quien había tenido una destacada carrera en el arma de Artillería en el Ejército Argentino. Este suboficial, de larga trayectoria castrense, quedó al frente del Comando de Personal de la Dirección General de Aeronáutica, prestando servicios en la Brigada Aérea I con sede en El Palomar.
 
A partir de la incorporación de personal militar a la Dirección General de Aeronáutica, la misma fue creciendo hasta que se convirtió el 4 de enero de 1945 en la Fuerza Aérea Argentina.
 
Al término de la Segunda Guerra Mundial la Fuerza Aérea inició un proceso de modernización que incorporó aviones como el jet caza Gloster Meteor, siendo la primera fuerza aérea de América Latina equipada con aeronaves de propulsión a reacción. También se adquirieron algunos bombarderos Avro Lincoln y Avro Lancaster, creando así una fuerza poderosa dentro de la región. La Fuerza Aérea también inició el desarrollo de su propio avión, el I.Ae. 27 Pulqui I y el I.Ae. 33 Pulqui II, con la colaboración de técnicos alemanes, haciendo a Argentina el primer país latinoamericano y el quinto en el mundo en desarrollar tecnología propia de cazas a reacción.
 
Durante la última dictadura en Argentina, dependencias como la Base Aérea Militar de Mar del Plata se transformaron en Centro clandestino de detención.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
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