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Nacionales - 31-07-2024 / 10:07
EL BANCO CENTRAL PERDIÓ RESERVAS Y AFRONTA VENCIMIENTOS CLAVES

Última jugada desesperada de Caputo: Mandar más oro a Londres, conseguir reservas y liquidarlas para sostener el dólar

Última jugada desesperada de Caputo: Mandar más oro a Londres, conseguir reservas y liquidarlas para sostener el dólar
El gobierno anarco capitalista de Javier “el Loco” Milei, a través del Banco Central, no para de vender divisas y julio se apresta a ser el segundo mes consecutivo con saldo negativo en la acumulación de reservas. El pico del paralelo a $1500 empujó al ministro Luis "Totó intocable" Caputo a una estrategia cortoplacista de supervivencia. El campo no liquida y no aparecen préstamos ni enviando oro al exterior. ¿Cuánto crédito le queda al rockstar?
El gobierno anarco capitalista de Javier "el Loco" Milei, a través del Banco Central, no para de vender divisas y julio se apresta a ser el segundo mes consecutivo con saldo negativo en la acumulación de reservas. El pico del paralelo a $1500 empujó al ministro Luis "Totó intocable" Caputo a una estrategia cortoplacista de supervivencia. El campo no liquida y no aparecen préstamos ni enviando oro al exterior. ¿Cuánto crédito le queda al rockstar?
 
Las reservas del Banco Central siguen bajo presión. Este martes, la entidad monetaria se vio obligada a vender 64 millones de dólares, y el miércoles enfrentará el primer vencimiento del Bopresa por 150 millones. En este contexto delicado, el endeudador serial Caputo continúa utilizando reservas para reducir el precio del dólar. Un informe que circula en la city porteña advierte que quedan apenas 1000 de dólares millones para contener la brecha cambiaria.
 
Caputo ya está recurriendo a los encajes y, al no conseguir fondos en el G20 del FMI ni del Tesoro norteamericano, envió más oro a Londres para que Basilea respalde un préstamo repo por esos 1000 millones extraídos de los encajes. Esta operación, envuelta en oscuridad, implica la entrega del oro de las reservas como caución. El Ministerio de Economía se niega a dar detalles, y el Banco Central solo respondió que "todo se informará cuando se complete la respuesta al pedido de informes de La Bancaria". La idea es sacrificar todo para contener la brecha cambiaria.
 
La situación es crítica. Este martes, el Banco Central tuvo que desprenderse de otros 64 millones, y las reservas internacionales cayeron en 140 millones de dólares debido a la cotización de sus activos. Por primera vez en meses, las reservas perforaron el piso de 27.000 millones de dólares.
 
Además, la "normalización" del flujo importador está demandando 500 millones de dólares diarios en términos de stock, una cifra que se triplicará en octubre debido a la superposición de cuotas tras la modificación del esquema de pagos de importaciones. Un dólar barato incentiva la importación para el stockeo, ejerciendo mayor presión sobre las reservas.
 
La decisión de acortar los plazos de productos importados, como bienes de consumo suntuoso y autos terminados, se tomó para aprovechar la recaudación por el impuesto país que vence en diciembre, según explicó el ex titular de la Aduana, Guillermo Michel. No obstante, los números son alarmantes, especialmente con el vencimiento del Bopresa que comienza este miércoles, sumando una cifra millonaria de la primera cuota de doce de la serie 2, dólares que salen de las reservas.
 
El panorama no es para nada alentador. "No se consiguieron los dólares que se estaban buscando en tiempo y forma, por lo que el Gobierno tuvo que cambiar la estrategia a mitad de camino", señaló el economista Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica. "Asumían que iban a tener entre 10 mil y 15 mil millones de dólares, que es lo que según trascendió, están negociando con el FMI y bancos privados. Pero, por lo menos en lo inmediato, las chances de que lleguen dólares son bajas", agregó.
 
Mientras tanto, el mercado observa jornadas con gran volumen de operaciones. "Es el rulo obrero, que permite ganar un 6.5 por ciento comprando MEP y vendiendo al blue", comentó un operador financiero, añadiendo que "la cotización de los paralelos es ficticia, impulsada por el trade e intervenida con reservas. Veremos qué pasa cuando se acabe esta fiesta".
 
La Opinión Popular
 

 
FUEGO EN EL BANCO
 
Liquidar reservas para sostener el dólar: ¿La última jugada de Caputo?
 
Por Nicolás Baccaro
 
El "mejor ministro de Economía de la historia" está en aprietos. Aunque Javier Milei lo haya calificado así de exageradamente, lo cierto es que Luis Caputo está bien lejos, en su segundo tiempo y tras un fracaso rotundo en el primero, de ofrecer resultados sólidos que hagan pensar en su estabilidad al frente de la economía del país. A los incontables datos que se acumulan semana a semana en relación a la recesión económica y el aumento del desempleo, los últimos meses fueron particularmente complejos para el oficialismo en el campo financiero y en la acumulación de reservas, aspectos centrales en la perspectiva de Milei que no deben tener muy contento al presidente economista.
 
El Gobierno enfrenta el problema más estructural de la Argentina, que Caputo prometió resolver y ante el cual aún no obtiene respuestas: la falta de dólares. Los primeros meses de gestión, marcados por la devaluación, el impacto de la recesión y brutal ajuste del gasto público, le permitieron al oficialismo avanzar en una incipiente acumulación de reservas que en gran medida se explicó por la suspensión de pagos de deuda, transferencias a las provincias y recortes como el de la obra pública. Pero esa manta corta generada a la fuerza se fue achicando al calor de un tipo de cambio que quedaba cada vez más atrasado y que no conforma al sector que monopoliza la generación de divisas: el agropecuario.
 
La liberalización irracional de muchos precios de la economía llevó a que la devaluación de diciembre se consumiera en tiempo récord, y para el momento de la cosecha gruesa el campo ya pedía otra actualización, que el Gobierno intenta aún resistir con uñas y dientes consciente del impacto inflacionario que tendría otro salto en el tipo de cambio. Con la baja de la inflación como único activo en sus manos, el oficialismo quedó atrapado entre el cumplimiento de su principal promesa electoral y las exigencias del único sector que tiene en su poder los dólares necesarios para sostener la estabilidad cambiaria.
 
Las presiones devaluatorias llevaron para mediados de julio el dólar paralelo al récord de los $1500 y terminaron forzando una estrategia de supervivencia que siembra más dudas que certezas sobre cuánto tiempo puede aguantar. El Gobierno decidió, a través del titular de Economía, intervenir en el mercado de cambios para bajar la cotización de los dólares financieros y achicar la brecha, desesperado por evitar un rebote en el aumento de precios que hiciera crujir el único éxito que puede mostrar hoy ante la sociedad.
 
Los daños colaterales los sintieron las reservas del BCRA, que van por su segundo mes consecutivo con saldo negativo, y la consecuente desconfianza del mercado que impacta en el riesgo país y la falta de liquidación por parte de los agroexportadores.
 
Con los anuncios del 15 de julio se produjo un cambio en la tendencia alcista de las reservas. La semana siguiente a los anuncios tuvo dos días de fuertes ventas de dólares por parte del Central de 62 y 106 millones, que determinaron un saldo negativo para la semana. En las últimas 5 rondas el BCRA siguió vendiendo dólares para sostener los financieros y el paralelo: fueron saldos de -1 millón 24/7, -25 millones el 25/7, -92 millones el 26/7, y los primeros dos días de esta semana continuaron con resultados de -124 millones el 29/7 y -64 millones este martes 30/7.
 
Así, los últimos movimientos del BCRA llevaron a que las reservas pierdan unos 140 millones de dólares y queden en USD 26.992 millones, el valor más bajo en cuatro meses. Sin contar mañana, último día del mes, el Central registra un rojo de 100 millones de dólares en julio, que sumará al saldo negativo de USD 47 millones de junio. Será la primera vez en el Gobierno de Milei que el BCRA acumule dos meses seguidos con reservas a la baja.
 
El oficialismo empieza a meterse en un cuello de botella marcado por la estacionalidad, la falta de apoyo financiero externo y las presiones de los exportadores por una nueva devaluación. El campo no está liquidando y los dólares no entran, lo que hace tambalear la estabilidad de un Gobierno que se resiste a un nuevo salto cambiario. La consultora FyO, especializada en temas del agro, calculó que para mediados de mes aún quedaba sin venderse más de la mitad de la cosecha de soja: 27 millones de toneladas sobre las 50,5 cosechadas.
 
Lo mismo sucede con el maíz, donde de las 46,5 millones de toneladas que se cosecharon aún restan por comercializarse unas 21,2 millones de toneladas. El cálculo arroja unos 21 mil millones de dólares retenidos por los productores a la espera de un precio más conveniente.
 
Milei recibió el apoyo del campo en la Sociedad Rural, pero también sus exigencias. La eliminación de las retenciones y el fin del cepo siguen siendo parte de una agenda incumplida por parte del Gobierno que los productores reclaman. La encerrona es que, sin dólares en las arcas del Central, la salida del cepo se demora, y el desplome de la actividad económica y por ende de la recaudación hacen muy difícil pensar en que el Gobierno pueda prescindir en el corto plazo de lo que recibe por los derechos de exportación del agro.
 
La pregunta entonces pasa por qué carta le queda bajo la manga a Caputo para conseguir los dólares que el Gobierno necesita y no tiene. Por caso, ya realizó dos envíos de oro al exterior en busca de conseguir un préstamo que aún no llega. La promesa a Milei de que conseguiría entre 10 y 15 mil millones de créditos extranjeros por ahora no es más que fuegos de artificio por parte del Messi de las finanzas, que logró engatusar al propio presidente con su juego de apuestas pero aún no puede pagarle. Con esta política fiscal y cambiaria, parece difícil que el campo vaya a liquidar masivamente los dólares que hoy sostiene en forma de grano.
 
A su vez, la intervención del BCRA en el mercado de cambios para mantener los dólares financieros bajos y aguantar la brecha es una invitación a la formación de activos en dólares por parte de todos los agentes de la economía, lo cual irremediablemente seguirá metiendo presión al tipo de cambio y que sólo podrá ser contenida vendiendo más y más reservas. En síntesis, un perro que se muerde la cola.
 
El Gobierno está evidentemente más preocupado por disminuir la brecha y seguir mostrando un descenso de la inflación. El pico del dólar blue a $1500 encendió todas las alarmas y forzó un volantazo en la estrategia. Pero como todo lo que viene mostrando el oficialismo en materia de gestión económica, la falta de planificación, las modificaciones en la forma de intervenir, las idas y vueltas sólo exponen nerviosismo e improvisación, algo que el mercado decodifica y que impacta en un riesgo país que volvió a los 1550 puntos y en la caída de bonos y acciones argentinas.
 
Milei y Caputo enfrentan un dilema para el cual parecen tener una decisión tomada. Ajustar el tipo de cambio para fortalecer las reservas consolidaría la pata económica del Gobierno, acercaría la posibilidad de una salida del cepo, pero tendría el enorme costo político de un importante rebote inflacionario que pegaría en la línea de flotación del relato oficialista. A la inversa, liquidar reservas para contener el dólar y consolidar la baja inflacionaria otorgaría un rédito político, pagando el costo económico de ir secando las arcas del Banco Central.
 
Algo que el Milei candidato y el presidente de los primeros meses criticaría como loco, algo que el presidente al que ya no le molesta echar mano a las estrategias históricas de la casta parece estar dispuesto a seguir haciendo. En última instancia, Luis Caputo aparece como el fusible a saltar en caso que sea ineludible, y la pregunta es si luego de esto le queda algo por tirar, o si estamos frente a su última jugada.
 
Fuente: diagonales.com
 

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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
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