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Nacionales - 29-07-2024 / 11:07
A PESAR DE LAS PROMESAS DE CAMPAÑA Y LAS EXPECTATIVAS DEL CAMPO, CONTINÚAN LAS RETENCIONES Y EL CEPO

En La Rural, Milei les habló con su ideología, y la oligarquía lo escuchó con su bolsillo

En La Rural, Milei les habló con su ideología, y la oligarquía lo escuchó con su bolsillo
Milei se esforzó en dejar en claro que el gobierno está totalmente alineado a los intereses de la oligarquía y no ahorró palabras de elogio. "Todos ustedes son los grandes protagonistas de la vida económica argentina, quienes tiran adelante el carro del país a pesar de que la colina está cada vez más empinada y sin duda merecen ser llamados héroes", señaló. Y agregó: "La política los castigó con impuestos para financiar sus aventuras dirigistas y esto "fue acompañado por difamación del sector agrario, diciendo pestes, llamándolos oligarcas y cipayos". Las plateas acompañaban entusiasmadas, pero de a poco fueron perdiendo el entusiasmo. En la imagen: Milei y el curioso modo de tomarse un mate servido por la esposa de Jorge Macri, María Belén Ludueña.
La 136° Exposición de la Sociedad Rural quedó formalmente inaugurada este domingo tras los discursos de Nicolás Pino, presidente de la entidad, y de Javier "el Loco" Milei. "Es un honor y un privilegio que un presidente de la nación hayan vuelto al predio de Palermo a la exposición Rural", comenzó señalando Pino, en un discurso que estuvo marcado por la sintonía de la oligarquía agraria con el gobierno anarco capitalista y el apoyo político del sector hacia las medidas neoliberales que viene tomando, a pesar que mantiene las regulaciones en la economía, contrastando claramente con su discurso de campaña.

A lo largo de sus palabras se encargó de ratificarlo, pero también aprovechó para reclamar públicamente una serie de medidas por las que las grandes patronales del campo vienen presionando fuertemente como son la eliminación del cepo cambiario (devaluación) y la quita de las retenciones a las exportaciones.

"Podríamos centrarnos en la queja y el reclamo: existirían motivos suficientes. En cambio, preferimos en este momento apelar a la paciencia del hombre y la mujer del campo, porque creemos útil darle al gobierno un espacio de confianza, como se lo dio la ciudadanía en las elecciones de 2023", señaló Pino. Pero enseguida, aprovechó para dejar planteado cuáles son sus demandas actuales: "Estamos atentos a ver si esos movimientos positivos continúan y se siguen concretando en otras medidas de gobierno".

La previa al discurso había estado marcada por distintas versiones. Quizá como pura especulación o quizá como voceros de las grandes patronales agropecuarias, algunos medios de comunicación insistieron en "la necesidad" de eliminar las retenciones e incluso deslizaron que podría llegar a haber algún anuncio en ese sentido. Finalmente no fue lo que sucedió, pero Pino dejó bien en claro que ese es uno de los principales reclamos de todo el "campo", apoyado con grandes aplausos que bajaban de las pitucas tribunas del predio.

A su turno, Milei, un mentiroso crónico, se esforzó en dejar en claro que el gobierno está totalmente alineado a los intereses de la oligarquía y no ahorró palabras de elogio. "Todos ustedes son los grandes protagonistas de la vida económica argentina, quienes tiran adelante el carro del país a pesar de que la colina está cada vez más empinada y sin duda merecen ser llamados héroes", señaló. Y agregó: "La política los castigó con impuestos para financiar sus aventuras dirigistas y esto "fue acompañado por difamación del sector agrario, diciendo pestes, llamándolos oligarcas y cipayos". Las plateas acompañaban entusiasmadas, pero de a poco fueron perdiendo el entusiasmo.

A pesar de las palabras de elogios, Milei también dejó en claro su postura y expuso así la tensión que existe entre el gobierno y el sector de las entidades que presiona por la devaluación y la eliminación de retenciones para liquidar la cosecha: "No nos importa cuánta presión haya y de dónde venga, nosotros no vamos a apresurarnos demagógicamente". Luego de eso se dedicó a enumerar algunas medidas menores para el campo que dejaron gusto a poco entre los dueños de la tierra y planteó que la intención del Gobierno es reducir el impuesto PAIS a un 7,5% en septiembre y directamente eliminarlo en diciembre. Algo que habrá que ver si es posible, ya que afectaría todavía más los planes fiscales y la recaudación del Estado.

Fue un pedido a pura ideología libertaria para que, a pesar de la ausencia de nuevas medidas, los productores acompañen igual y permitan que el gobierno consiga así parte de los dólares que necesita recaudar para hacer frente al grave problema de acumulación de reservas que atraviesa. Todavía quedan 34.954 millones de toneladas de soja que están guardadas y que no se vendieron, lo que representa que el 73% de la producción anual todavía no fue comercializada. Un número muy superior al de los años anteriores, a pesar de la sintonía política con el oficialismo. En ese contexto Milei subió al palco y les habló con ideología, pero la oligarquía solo escucha con el bolsillo.
 
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LA PREVIA, LAS EXPECTATIVAS Y LAS CARAS LARGAS DESPUÉS DEL ACTO
 
Milei en la Rural, lo esperaron ansiosos pero se fueron sin nada
 
Productores agropecuarios y dirigentes de la SRA aguardaban anuncios sobre retenciones y el cepo que finalmente no llegaron. El Presidente hizo promesas a futuro y reclamó respaldo político para que no vuelva "el populismo barato"
 
Por Melisa Molina
 
Javier Milei, recién llegado de Francia, y en medio de una brutal interna entre su hermana Karina y la vicepresidenta Victoria Villarruel, se paró en el atril del predio de Palermo de la Sociedad Rural y, ante productores agropecuarios y dirigentes de la SRA que esperaban ansiosos anuncios vinculados a la eliminación de las retenciones o del cepo, no hizo más que pedirles que lo acompañen sin anunciar nada de eso.
 
De paso, los amenazó: si no lo acompañan, dijo, volverá "el populismo barato", y vaticinó que el país "se convertirá en la villa miseria más grande". "Ya saben cuál es la alternativa, la han vivido durante décadas. Por eso confío en que, aunque la realidad de hoy por ahora sea insuficiente, sabrán ponderar qué es lo mejor para ustedes y sus familias, y para el bienestar de todos los argentinos", disparó.
 
Luego, desesperado porque él y su ministro de Economía, Luis Caputo, necesitan que "el campo" liquide la cosecha que tienen guardada en silobolsas y les den dólares, gritó: "Solo hay dos caminos: o libertad sustentable o nos seguimos hundiendo en la miseria del Estado presente. No hay terceras vías, solo dos opciones de país. Por primera vez en 100 años tenemos un gobierno que quiere lo mismo que ustedes. Tomemos el toro por las astas y apostemos a la Argentina".
 
Los ruralistas retrasaron un día el acto inaugural de su exposición anual para que el Presidente llegue a tiempo luego de su visita a París, donde participó junto a su hermana de la apertura de los juegos olímpicos. En la SRA estaban exultantes porque era la primera vez, después de cinco años, que un Presidente participaba del evento. El último había sido Mauricio Macri.
 
Sin embargo, las caras de todos se fueron alargando a medida que se iban dando cuenta que Milei solo había ido para dar excusas y pedir tiempo, sin hacer ningún gran anuncio concreto como la quita de las retenciones, que les había prometido en campaña.
 
"No vine a mentirles, prefiero decir una verdad dura que una mentira confortable. Nadie tiene tantas ganas como nosotros de salir del cepo y de este modelo desastroso, donde el Estado, entre retenciones y cepo, le expropia al campo el 70% de lo que produce. Se va a terminar con eso de una vez", dijo, pero acto seguido puso una excusa: "debemos saber también que quitar los parches sin antes solucionar el problema de fondo sería grabar la crisis que heredamos, por eso no nos importa cuánta presión haya y de dónde venga, nosotros no vamos a apresurarnos demagógicamente. El programa económico tiene tiempos y hay que mirar la película, no la foto", justificó.
 
Minutos antes, las palabras de recibimiento las dio el titular de la SRA, Nicolás Pino. "Seguimos agobiados por las retenciones que nos tratan de manera desigual. Son extorsivas, discriminatorias y confiscatorias. Son un impuesto arcaico que saquea a los productores. Si se eliminan, aumenta la producción", dijo y se dio vuelta para mirar a los ojos a Milei, que le decía a todo que sí con la cabeza. "200 mil millones de dólares en los últimos 22 años nos han sacado", insistió Pino y volvió a girar: "Tenemos la certeza de que usted va a eliminarlas. Confiamos en su palabra". Milei se levantó para darle la mano. "Le damos nuestro voto de confianza", continuó.
 
Luego, Pino habló del otro gran tema: la no liquidación de la cosecha. Algo que pone muy nervioso al gobierno. "Los productores no somos magnates egoístas que se sientan en lo que producen especulando. El productor no es un especulador, sino una persona eficiente en el manejo de lo que produce", remarcó para fijar su postura y añadió: "el productor piensa en sus costos, en preservar el suelo y en cubrir sus necesidades. ¿En qué rama se liquida sin más lo que se tiene? Que no se llame especulación a lo que es sana y buena administración", explicó como adelanto de que el campo no hará ningún favor extra al gobierno.
 
Milei, ante la falta de grandes anuncios que los deje conformes, durante su discurso se deshizo en elogios "al campo". Les dijo que: "Representan el alma de la economía nacional", que "son los grandes protagonistas de la vida económica", que "son los que tiran el carro del país", y que "merecen ser llamados héroes". Ya que estaba, también agregó que "los empresarios son benefactores sociales".
 
Por último, casi desesperado, el Presidente usó una frase del peronismo, pero la dio vuelta. En lugar de decir que los días más felices fueron peronistas, espetó: "Es una verdad inobjetable que los días más felices fueron los más felices del campo, porque cuando al campo le va bien, a la Argentina le va bien".
 
Luego, subrayó que "cultivar al suelo es servir a la patria", y que "no se me ocurre un lema más apropiado para nuestra nación". Ponderó que "el campo domesticó lo salvaje", y analizó que "el proceso de declive comenzó cuando los políticos le dieron la espalda al campo y la política los castigó con impuestos para financiar sus aventuras dirigistas".
 
Obviando los golpes de estado cívico-militares que perjudicaron ese proceso, criticó al peronismo diciendo que "prometieron que iban a industrializar al país y difamaron al campo llamándolos oligarcas, pero no industrializaron y todo eso fue una quimera".
 
"Es hora de volver a empezar a definir qué es cierto y qué no, porque ellos entienden la economía como suma cero y eso es una burrada, porque no es que cuando unos ganan, otros pierden", vociferó el presidente y se burló: "Esa salvajada solo puede ser producto de la mente de un socialista o de un energúmeno, que es otra forma de llamar a los socialistas", gritó eufórico y provocó la risa de los que estaban con él en el palco.
 
A la hora de hablar de sus "logros" en la gestión, en tanto, dijo que "todos los días eliminamos regulaciones y cada día estamos más cerca de abrir el cepo", aunque aclaró que "primero era necesario equilibrio fiscal y por eso ajustamos al sector público como nunca antes".
 
"Ahora eliminamos los pasivos remunerados del BCRA, terminamos con la tortura de los PUTS y estamos con un programa de emisión cero. Ahí vamos a eliminar el cepo para siempre", se envalentonó y volvió a prometer que eliminará el Impuesto País cuando, hasta ahora, su gobierno no hizo más que subirlo.
 
"La suba del Impuesto País es transitoria. En septiembre vamos a bajarlo al 7,5 y vamos a eliminarlo en diciembre", se comprometió. Tal como si viviera en una realidad paralela, el Presidente también aseguró que "están mejorando los salarios reales en terreno positivo este año", y que "lo mismo pasa con las jubilaciones".
 
Para terminar, después de gritar "Viva la libertad carajo", Milei se corrió un poco de su propio protocolo y vitoreó: "Viva el campo carajo". Luego se sentó --calmado y con un café en la mano-- a ver desde su asiento como desfilaban delante de él las vacas, los caballos, las ovejas, los chanchos y los ruralistas vestidos de gauchos, que lo saludaban con sus cucardas puestas y le decían "estamos con usted Presidente".
 
También hubo un show con personas disfrazadas de indios, que, con pelucas puestas, bailaban arriba de sus caballos una canción que decía todo el tiempo: "los indios nos están contemplando". Algo que al Presidente, fanático acérrimo de Julio Argentino Roca --quien se encargó de exterminar a los pueblos originarios en toda la Patagonia-- no le habría agradado demasiado.
 
Fuentes: Página 12 y La Izquierda Diario
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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