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Nacionales - 28-07-2024 / 10:07
RETENCIONES, CEPO Y DÓLAR: LOS RECLAMOS DE LA OLIGARQUÍA AGROPECUARIA A LOS ANARCOCAPITALISTAS

El gobierno de los Hermanos Milei rinde examen ante una Rural que exige devaluación

El gobierno de los Hermanos Milei rinde examen ante una Rural que exige devaluación
En pocas horas, el presidente Javier “el Loco” Milei subirá por primera vez al palco principal de la pista a cielo abierto del predio que la Sociedad Rural ocupa en Palermo desde 1991. Todavía con jetlag por su viaje relámpago a Francia, el mandatario se enfrentará al paqueto público que lo escuchará atento en el acto de “inauguración” de la feria. El líder de los libertarios estará escoltado por Victoria Villarruel, su inseparable hermana Karina “el Jefe” Milei y gran parte del gabinete. Dispuestos a disimular las internas que afloraron en las últimas semanas, los funcionarios dispondrán sus palmas para oficiar de focas aplaudidoras a un discurso sin anuncios.
En pocas horas, el presidente Javier "el Loco" Milei subirá por primera vez al palco principal de la pista a cielo abierto del predio que la Sociedad Rural ocupa en Palermo desde 1991. Todavía con jetlag por su viaje relámpago a Francia, el mandatario se enfrentará al paqueto público que lo escuchará atento en el acto de "inauguración" de la feria. El líder de los libertarios estará escoltado por Victoria Villarruel, su inseparable hermana Karina "el Jefe" Milei y gran parte del gabinete. Dispuestos a disimular las internas que afloraron en las últimas semanas, los funcionarios dispondrán sus palmas para oficiar de focas aplaudidoras a un discurso sin anuncios.
 
La decisión generó resquemor en las altas esferas agroexportadoras. Desde hace meses, los principales líderes de la oligarquía campestre reclaman sin éxito una devaluación de la moneda nacional para recomponer la brecha que existe entre el dólar oficial y el blue, que impacta en las ganancias de los productores. Para algunos, que abrazaron como propio el plan motosierra, la ausencia de novedades durante el primer discurso ante los dueños de la tierra y del país es desacertada y califican esta decisión como un "destrato" hacia quienes apoyaron -incluso económicamente- la campaña libertaria.
 
Así se lo hizo saber la propia Mesa de Enlace al ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, en el encuentro que mantuvieron esta semana en La Rural. Abrazados a su histórico reclamo para eliminar las retenciones, los principales líderes del sector redoblaron la apuesta y pidieron al rockstar políticas concretas para el sector en el corto tiempo. Las entidades intentaron negociar la baja de impuestos a los combustibles, que representan un 47% del valor final del producto, y exención impositiva para los seis meses que restan del año. La avanzada en masa de los empresarios no conmovió al ministro.
 
El exmacrista no sólo negó un posible salto cambiario y pateó la eliminación de las alícuotas exportadoras para 2026, también pidió a los pesos pesados de la agroganadería que le "tengan paciencia" al gobierno. Como devolución, Caputo prometió al campo recibir su propio RIGI -con incentivos para la inversión destinada exclusivamente a esta rama de la economía- y un artículo especial en la todavía no escrita Ley Pyme. Además, el economista garantizó mayor competitividad en el sector en los próximos años gracias a la baja de impuestos que pondrán en marcha una vez que se concrete el saneamiento de la balanza comercial.
 
La premisa del gobierno de los Hermanos Milei de alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas mediante recortes en las partidas estatales es bien recibida desde el campo aristocrático. Sin embargo, la adopción de medidas de shock que permiten acolchonar las reservas de un Banco Central emparchado también impactan de lleno al sector que experimenta las consecuencias del "no hay plata."
 
"Valoramos la desregulación de la economía, pero nos tienen que dar algo más. A esta gente le falta picardía, no nos hicieron ni un guiño desde que llegaron", se sinceró un empresario del sector. La disputa entre el campo y el gobierno libertario no es nueva. Un empresario del sector reconoce que son pocas las ocasiones en las que las expectativas de los productores están 100% alineadas con la política del partido de turno y que el tironeo por la maximización de las ganancias de los productores y los equilibrios en las cuentas fiscales de los estados es una constante hereditaria en todas las gestiones.
 
Sin embargo, la administración del "primer presidente liberal libertario de la historia de la humanidad" muestra particularidades a las que el empresariado nacional no logra acostumbrarse. "Tienen una visión muy financiera", sostuvo un miembro de la Mesa de Enlace, quien augura que, a pesar de las inconsistencias, el vínculo entre el gobierno y el campo no se romperá. "Nosotros no les vamos a soltar la mano, pero el Banco Central va a tener que aprender a convivir con la tensión y sobrevivir sin reservas", afirmó.
 
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LAS VAQUITAS SON AJENAS
 
Retenciones, cepo y dólar: los reclamos del establishment agropecuario al gobierno
 
Los precios internacionales de los granos cayeron y la tendencia es que sigan así. Con esa excusa, los productores presionan para lograr una respuesta de la Casa Rosada.
 
Por Randy Stagnaro
 
«Los productores esperaban tener otro panorama para el inicio de la campaña 2024-2025: sin cepo, con retenciones en torno del 15% y un dólar competitivo. Lo que pasa ahora no tiene nada que ver con esas expectativas».
 
La frase se escuchó días atrás, en la reunión que mantuvieron los popes de la Mesa de Enlace con el ministro de Economía, Luis Caputo. Los representantes de la patronal agropecuaria aseguraron que sobre llovido, mojado: la tendencia de los precios internacionales es francamente negativa por lo que lo que el escenario económico argentino es doblemente lacerante.
 
Caputo repitió sus buenas vibras para con la actividad y sus dueños, pero no pudo soltar una sola promesa concreta. Cepo y retenciones dejarán de existir «cuando las condiciones económicas lo permitan». La devaluación no está en los planes del gobierno.
 
Caputo, acompañado por el diputado José Luis Espert, trató de entusiasmar a los empresarios rurales con proyecciones que vaticinaban una recuperación de la actividad económica con caída de la inflación y reducción de la tasa de interés. Por lo tanto, aseguró, los costos de producción bajarán y la producción local de granos será más competitiva aún, lo que derivará en mayores ganancias.
 
El ministro intentó por esta vía ponerle un límite a lo que aparece como un nubarrón en el horizonte económico nacional: la posibilidad de que los productores siembren menos. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) prendió las alarmas esta misma semana al destacar que la intención de siembra caerá un 30% para la campaña en la zona núcleo, que es como se conoce al territorio que comprende el sur de la provincia de Santa Fe, el este de Córdoba y el oeste de Buenos Aires.
 
Según la BCR, la baja de los precios internacionales del maíz elevan la importancia de otros factores de riesgo, como el clima o las plagas. En el año que va entre julio de 2023 y este mes, el valor del maíz en el mercado de Chicago -parámetro global para los precios de los granos- cayó casi un 35%. Si bien la tendencia es a que ese valor suba entre un 10% y un 20% para fin de año, los productores de maíz aducen que la falta de rentabilidad sigue aplastando su voluntad de sembrar.
 
Los valores de la soja cayeron en un nivel parecido al del maíz, 31% en un año y la tendencia es a que esos precios se mantengan hacia fin de año.
 
El maíz y la soja se siembran en primavera y se cosechan en otoño. La decisión de sembrar se está tomando por estos días ya que los productores deben contratar el servicio de siembra y adquirir los fertilizantes y otros insumos necesarios. Una reducción de la superficie de siembra implicaría una menor producción de granos, y eso afectaría las cuentas nacionales en dos sentidos: de un lado, por la caída de ingresos fiscales por la menor carga de retenciones. Del otro, por el menor ingreso de dólares. Ambos aspectos son centrales en este momento.
 
 
Cálculos
 
El contexto de precios bajos pesa enormemente sobre los cálculos que hace el establishment agropecuario. Aseguran que en este escenario debería ser compensado con medidas del gobierno en materia de retenciones, cepo o valor del dólar. Pero ninguna de las tres están en la mira del gobierno.
 
Por eso algunos productores comienzan a exasperarse. Es el caso de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la entidad que históricamente ha sido la más combativa de todas, por encima de la Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria.
 
CRA subrayó que la carga impositiva es excesiva y desmedida. "Las retenciones ahogan a nuestros productores, impidiendo su crecimiento y desarrollo. Este tributo no solo afecta la rentabilidad de los productores, sino que también distorsiona los precios y desincentiva la inversión en el sector agropecuario", planteó la entidad en un comunicado días atrás. Si bien el ángulo del reclamo  no es novedad, lo nuevo es que está dirigido al gobierno de Javier Milei, quien desde la campaña electoral de 2023 fue visto como un aliado y alguien en quien «el campo» podía confiar.
 
Lo que CRA no dice es que si los productores de soja pueden guardar la cosecha en los silobolsas en niveles sorprendentes es porque el propio gobierno ahora criticado bajó la tasa de interés de los préstamos dirigidos a empresas agropecuarias productoras de soja que hubieran retenido en silobolsas más del 5% de su producción. Con pesos baratos para pagar gastos, los productores no tienen necesidad de vender sus granos a los exportadores.
 
Fuente: Tiempo Argentino
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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