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Sociedad e Interés General - 20-07-2024 / 09:07
EL 20 DE JULIO DE 1931 SE PRODUCE EL LEVANTAMIENTO CONTRA LA DICTADURA DEL GENERAL URIBURU

Gregorio Pomar y la Revolución Radical de 1931

Gregorio Pomar y la Revolución Radical de 1931
El 20 de julio de 1931 el teniente coronel Gregorio Pomar se alza en armas contra la dictadura del general Uriburu, al frente del 9º Regimiento de Infantería en Corrientes.
El 6 de septiembre de 1930 el General José Félix Uriburu, al frente de un contingente civil-militar, derrocó al gobierno nacional y popular de don Hipólito Yrigoyen. La llamada "revolución del 30" sentó el precedente de las intervenciones militares en la política y dio inicio a la nefasta "Década Infame".
 
Yrigoyen fue detenido, primero en un buque de la marina de guerra, y después trasladado a la Isla Martín García. El nuevo régimen aplicó de entrada la ley marcial, fusilando a los activistas anarquistas Severino Di Giovani y Paulino Scarfó y estableció la utilización de la tortura como método represivo contra la oposición.
 
En febrero de 1931 el general yrigoyenista Severo Toranzo encabezó un movimiento revolucionario que fue rápidamente sofocado por las fuerzas del gobierno.
 
Los militares estaban convencidos de la desaparición del Radicalismo y dispusieron una convocatoria a comicios provinciales, comenzando por Buenos Aires. El 5 de abril de 1931 se llevaron a cabo las elecciones en esta provincia donde se puso de manifiesto la vigencia popular de la UCR. La fórmula Honorio Pueyrredón-Mario Guido derrotó fácilmente al binomio conservador. Esto provocó la renuncia en pleno del gabinete de facto y la anulación de las elecciones.
 
El cierre de la vía electoral empujó al Radicalismo a la revolución. El 20 de julio de 1931 el teniente coronel Gregorio Pomar se alza en armas contra la dictadura del general Uriburu, al frente del 9º Regimiento de Infantería en Corrientes.
 
Pomar fue edecán del presidente Yrigoyen cuando el gobierno constitucional que éste presidía fue depuesto por el golpe militar. Leal al presidente derrocado, Pomar protagonizó sin éxito dos levantamientos armados restauradores del gobierno democrático depuesto. El primero es al que nos referimos. El segundo, sucedió en enero de 1933, al intentar fallidamente sublevar el regimiento de Concordia, Entre Ríos.
 
Pomar se insurrecciona en el 9º Regimiento de Infantería en Corrientes y ante la resistencia de su jefe, el coronel Lino H. Montiel (padre de Sergio Montiel), lo mata de un balazo, pero las fuerzas legales predominan y sofocan el intento.
 
La Revolución de 1931 se frustró porque algunos declinaron participar a último momento, por inconvenientes en las comunicaciones entre los regimientos que debían sublevarse y porque la rebelión de Pomar no tenía las fuerzas o el poder de fuego suficiente para resistir los ataques del gobierno de Uriburu.
 
Como consecuencia del intento revolucionario en Corrientes recrudeció la represión y la persecución política. Ordenan la detención de los socialistas Repetto, Bravo, Dickman, Ghioldi Alfredo Palacios; y los radicales Pueyrredón, Güemes, Rojas, Guido y Mosca, quienes fueron conducidos a la cárcel de Ushuaia. A Marcelo T. de Alvear lo desterraron a Montevideo. Gregorio Pomar estuvo exiliado de Argentina durante casi una década.
 
La Opinión Popular  



Gregorio Pomar y la Revolución Radical de 1931 
Entre 1950 y 1953, Pomar presidio el Comité Capital Federal de la Unión Cívica Radical.

Gregorio Pomar y la Revolución Radical de 1931
El Teniente Coronel Gregorio Pomar y el Capitán Ezcurra subiendo las escalinatas de la Casa de Gobierno de Corrientes en la mañana del lunes 20 de Julio de 1931 

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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