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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 30-06-2024 / 08:06
EL TORNIQUETE EXTRAORDINARIO DE CAPUTO PARA SECAR LA PLAZA DE PESOS Y EVITAR UNA DEVALUACIÓN, ES UN RECONOCIMIENTO DEL FRACASO

Milei sin buenas noticias: La ley de bases no le alcanza para salvar su desastroso gobierno

Milei sin buenas noticias: La ley de bases no le alcanza para salvar su desastroso gobierno
Sucede que los cimientos del programa de gobierno que desplegó desde diciembre están fallando. El superávit por ahora es sólo un ejercicio de creatividad contable. Todavía no se resolvió la deuda con las empresas energéticas, agravada por la decisión de posponer una nueva suba de tarifas. El saldo comercial con los importadores ya superó largamente los 10 mil millones de dólares, contando desde diciembre. La recaudación se cae a pedazos porque se desploma el consumo, el empleo y la actividad. Esta semana el propio Milei puso en duda el bono de 70 mil pesos para más de cinco millones de jubilados, que ya pagaron la mayor parte del ajuste, por “cómo vienen los números fiscales”.
Doscientos días más tarde, Javier "el Loco" Milei consiguió aprobar la ley de bases y el acuerdo fiscal. En el camino dejó los seis meses más valiosos de su presidencia, su luna de miel con la opinión pública y el círculo rojo, y dos terceras partes del articulado; asumió compromisos que no puede o no quiere cumplir; amenazó a gobernadores, diputados y senadores; se retorcieron hasta lo irreconocible las reglas procedimentales; se negoció en habitaciones de hotel, en estudios jurídicos y en departamentos privados.
 
Además sacrificó un jefe de Gabinete; ordenó reprimir una marcha en la que detuvieron sin motivo a 36 personas, de las cuales 5 continúan presas;  cambió un voto, el de la senadora neuquina Lucila Crexell, por una embajada en París, y otros, quién sabe cuántos, por cargos, fondos públicos y favores cuya naturaleza, seguramente, no lleguemos a conocer en detalle. ¿Valía ese precio? ¿O pagó demasiado?
 
La respuesta la dio el mercado financiero el mismo viernes antes del mediodía. Donde se esperaba ganancias, hubo pérdida. Donde se esperaba verde, hubo rojo. Donde se esperaba euforia hubo confusión.
 
El cascoteado ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, junto al independiente titular del Banco Central, su socio Santiago Bausili, improvisaron una conferencia de prensa para sobreactuar compromiso fiscal. La transferencia de la deuda del BCRA al Tesoro equivale a una promesa de mayor ajuste. Hablamos de cifras astronómicas: en mayo el BCRA tuvo que pagar más de 1 billón de pesos en concepto de intereses.
 
Ahora, ese dinero saldrá de la misma caja de la que dependen las jubilaciones, los salarios del sector público, los insumos hospitalarios, el mantenimiento de las rutas nacionales, las transferencias a las provincias y a las universidades y cualquier gasto del Estado nacional. Y deberá saldarse, todos los meses, con superávit.
 
Es un manotazo de ahogado que, en el mejor de los casos, va a ganarle algo de tiempo a Caputo, al que muchos le ven los días contados en el cargo, a cambio de liquidar definitivamente cualquier expectativa de recuperación de la actividad económica en lo que queda de este año.
 
Que nadie se engañe: esto no era parte del plan de un gobierno que en el verano prometía que a esta altura del año no habría cepo ni brecha y estaríamos transitando, con una economía vigorizada por niveles nunca antes vistos de libertad, la parte ascendente de una V. El archivo para corroborar estas promesas es abundante.
 
El contraste con la realidad se corrobora casi a diario. Ni la calle ni las estadísticas que se leen a diario en el círculo rojo avizoran un cambio de tendencia. El torniquete extraordinario que anunció Caputo para secar la plaza de pesos, último intento desesperado de evitar una devaluación, es justamente un reconocimiento de ese fracaso.
 
Sucede que los cimientos del programa de gobierno que desplegó desde diciembre están fallando. El superávit por ahora es sólo un ejercicio de creatividad contable. Todavía no se resolvió la deuda con las empresas energéticas, agravada por la decisión de posponer una nueva suba de tarifas. 
 

 
El saldo comercial con los importadores ya superó largamente los 10 mil millones de dólares, contando desde diciembre. La recaudación se cae a pedazos porque se desploma el consumo, el empleo y la actividad. Esta semana el propio Milei puso en duda el bono de 70 mil pesos para más de cinco millones de jubilados, que ya pagaron la mayor parte del ajuste, por "cómo vienen los números fiscales".
 
Esas inconsistencias meten ruido en el panorama cambiario; en estas condiciones el dólar está demasiado bajo, según coinciden el FMI y los dueños de los silobolsas que se pueden ver desde las rutas argentinas en todo el centro del país, acumulándose como nunca antes.
 
Las desprolijidades constitucionales que se cometieron en el embate para aprobar la ley de bases comprometen, adicionalmente, los recursos previstos por haber repuesto el impuesto a las ganancias, una fuente de financiamiento al tesoro que, en los cálculos del gobierno, debe aportar cada año casi medio punto del producto bruto.
 
Aprobada dos veces por la cámara de Diputados pero ninguna por el Senado, esa recaudación sufre una doble amenaza, en los tribunales, donde se impugnará la constitucionalidad del trámite, y en las calles, por parte de sindicatos poderosos que se ven especialmente afectados por la imposición.
 
Los primeros fueron los aceiteros, que comenzaron esta semana un paro en protesta por la sanción de la ley de bases. En la sesión, el diputado Jorge Ávila, dirigente petrolero chubutense alineado con el gobernador PRO Nacho Torres, advirtió: "Apenas tengamos el primer descuento, le vamos a parar toda la actividad del país".
 
Será un desafío para los historiadores del futuro explicar el apoyo transversal que obtuvo, en este contexto, la ley de bases, y que permitió que un gobierno casi sin representación legislativa consiguiera los votos para hacer una cantidad de reforma que nunca hubieran logrado otras gestiones mucho más asentadas.
 
Sin dudas el Régimen Especial para Grandes Inversiones, y particularmente los sponsors comprometidos con esa iniciativa (tanto que se tomaron el trabajo de escribir la letra) es una de las razones más poderosas. Algunas gestiones fueron transparentes y a la luz del día, otras transcurrieron por canales menos visibles.
 
El interés en los recursos estratégicos que tiene la Argentina, y ahora se ofrecen con impudicia al mejor postor, excede largamente las oportunidades de negocios para corporaciones privadas locales y extranjeras; también son asunto de interés geopolítico para las grandes potencias.
 
El alzamiento militar de este miércoles en Bolivia se explica principalmente por la crisis institucional causada por el quiebre entre las dos facciones de la alianza nacional-popular que encabezan el actual presidente, Luis Arce, y su antecesor Evo Morales. Pero sucede en un contexto más amplio en el que no puede soslayarse el factor geopolítico.
 
Sin ir más lejos, el litio fue uno de los móviles principales detrás del golpe de Estado contra Morales en noviembre de 2019, algo que inmortalizó Elon Musk en un tuit celebratorio. "Vamos a dar todos los golpes que tengamos ganas. Jodete", escribió por entonces el dueño de Tesla, compañía de autos eléctricos que necesitan, para funcionar, baterías de litio.
 
En febrero de ese año, Morales había firmado un acuerdo con un consorcio chino para articular un circuito de extracción y procesamiento con centralidad la empresa pública Yacimiento de Litio Boliviano. En enero de este año, Arce volvió a anunciar un acuerdo similar.
 
¿Qué pasó en el medio? Es una historia que reveló en 2021 la organización de periodistas de investigación ingleses Declassified UK, especializada en asuntos estratégicos y cuestiones vinculadas a la inteligencia. Sólo El Destape, en aquella ocasión, se hizo eco de la noticia.
 
Tras el golpe, la presidenta de facto Jeanine Añez designó un nuevo director para YLB, Juan Carlos Zuleta, que en su primera entrevista anunció límites a la participación extranjera en la explotación de litio. En la práctica eso hizo volar por los aires el acuerdo con China.
 
En simultáneo, el BID aprobó el financiamiento de un proyecto destinado a "optimizar la exploración del litio en Bolivia (en los salares de Coipasa y Pastos Grandes) usando tecnología británica". Por esa época, la embajada británica en La Paz financió un proyecto de desarrollo satelital para "optimizar la exploración y explotación de los mejores y más grandes yacimiento de litio en los salares de Copiasa y Pastos Grandes".
 
Hay más: en marzo de 2020, cuatro meses después del golpe, la embajada británica y el ministerio de Minería boliviano co-organizaron un seminario internacional para empresas del sector extractivo.
 
Parte del evento fue tercerizado por la compañía británica Watchman. Los documentos a los que tuvo acceso Declassified UK indican que "ofrece servicios para compañías mineras bolivianas que buscan encontrar soluciones win-win para sus controversias con habitantes indígenas o pueblos localizados en el área de influencia de sus actividades".
 
En su página web exhibe el logo del Foreign Office. Su director asociado, Gabriel Carter, proviene de la industria de la seguridad privada y tuvo otro emprendimiento que daba "apoyo a empresas norteamericanas y británicas que desarrollan proyectos" en Afganistán. Carter también trabajó para Goldman Sachs y, según la publicación, es miembro del Special Forces Club, exclusivo para exagentes de inteligencia y fuerzas de élite.
 
Otra empresa había comenzado a operar en La Paz en los meses previos al golpe de Estado. Darktrace figura como una compañía de ciberseguridad y se registró el 10 de junio de 2013.
 
Es una fecha llamativa, porque un día antes Edward Snowden, desde el exilio, había confirmado la autenticidad de sus filtraciones sobre los programas de inteligencia ilegal del gobierno de Barack Obama. Según el reporte de Declassified UK, la firma que controla a Darktrace está vinculada a la inteligencia británica y trabaja con personal de inteligencia norteamericano, incluyendo agentes de la CIA y la NSA.
 
En Bolivia fue contratada por la embajada británica para participar en un seminario, en este caso de banqueros. Del mismo evento participó Chatham House, un think tank con base en Londres, dirigido por una ex directora del MI5 y financiado por el Departamento de Estado, el Foreign Office, la Armada británica, British Petroleum y Chevron.
 
La revelación más sorprendente, sin embargo, es que Londres estuvo involucrado directamente en el financiamiento del golpe contra Morales.
 
Siempre según esta investigación, "la embajada británica gastó ocho mil libras para formar una alianza de organizaciones de la sociedad civil que coordinen un operativo con ciudadanos para ser veedores de las elecciones de 2019. Esa alianza llevó a cabo una encuesta de intención de voto previo a las elecciones, que a su vez sirvió como insumo importante para el reporte de la misión de la OEA que denunció irregularidades en el proceso".
 
Además, en febrero del mismo año había financiado con casi 10 mil libras a la fundación Thomson Reuters para entrenar a 30 periodistas en "técnicas de verificación y pre-planeamiento de una cobertura electoral que de información balanceada, precisa y libre de polarización" que también se utilizaron como insumo para la operación mediática e institucional que apoyó a los golpistas.
 
Para la misma época que en Bolivia se pergeñaba el ataque contra la democracia, a pocos kilómetros de allí, en Jujuy, Mauricio Macri y Gerardo Morales, por entonces presidente de la Nación y gobernador de Jujuy, organizaron la primera Mesa del Litio argentina para "avanzar en los temas que permitan promover las inversiones".
 
Se conformó allí un grupo de empresarios, legisladores nacionales, funcionarios nacionales y provinciales y lobbistas, que volvieron a verse las caras algunas semanas más tarde, en abril, esta vez en la embajada británica en Buenos Aires.
 
Pero no hay dos sin tres: una delegación de más de ochenta invitados, entre empresarios, funcionarios y legisladores, viajó en mayo, durante tres días, a Londres, invitados por la Cámara de Comercio Británico Argentina. Entre las pasajeras de ese viaje había una joven senadora por la provincia de Neuquén que, quizá, ya por entonces anhelaba una embajada europea.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
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28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

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