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El clima en Paraná

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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 16-06-2024 / 10:06
LA “DOCTRINA” DEL FISCAL MACRISTA STORNELLI GENERA LOS PRIMEROS PRESOS POLÍTICOS DE LA ERA MILEI

¿La desquiciada Patricia Bullrich plantó servicios de inteligencia infiltrados para crear el caos entre los manifestantes?

¿La desquiciada Patricia Bullrich plantó servicios de inteligencia infiltrados para crear el caos entre los manifestantes?
LOS SIMULADORES. Cómo se construyó el sabotaje a la movilización opositora en Plaza Congreso. El papel de Bullrich y la Policía Federal, el ataque a los diputados para preparar el terreno, la absurda inacción de los uniformados ante el incendio del auto, los dos hombres que participaron del hecho y no fueron molestados, y el “terrorista” que fue recibido con abrazos por los represores.
Jefes sonrientes. Estaban todos conformes con la operación, que tuvo un objetivo primordial: romper la concentración del miércoles contra la Ley Bases antes que llegara el grueso de la gente. O sea, antes que llegaran los gremios y, sobre todo, evitar que la plaza se llene con ciudadanos comunes que se acercarían al atardecer, después de salir del trabajo.
 
Ninguno de los jefes federales podía responder, por ejemplo, a la pregunta de por qué habiendo decenas de motos, ninguna llegó enseguida al lugar donde prendían fuego al móvil de Cadena 3. Tampoco llegaron cuando, minutos después, dos hombres terminaron de vandalizar el móvil y se fueron tranquilamente en un viejo vehículo con la patente NBO 056 dada vuelta. La patente es trucha, no existe.
 
Todos los jefes de la Federal se hacen los distraídos ante el dato de que efectivos tiraron gases desde el séptimo piso de la ex Caja de Ahorro, ahora anexo del Congreso, sobre Hipólito Yrigoyen. Nadie hubiera admitido la imagen del hombre que participó de disturbios y luego fue muy bien recibido detrás de las vallas por los policías. Y nadie puede explicar que entre los detenidos no están los que quemaron el auto, sino manifestantes apresados a 5 o 6 cuadras de la plaza, principalmente sobre la avenida 9 de julio.
 
Un viejo sabueso de los servicios de inteligencia razonó: "nosotros esto lo hacíamos, pero para dispersar, para que no haya gente, no para meter manifestantes presos. Cuando quemamos Modart, en 1988, en avenida De Mayo y Perú, el objetivo era terminar con el acto que encabezaba (Saúl) Ubaldini. No hubo nadie preso. Eso sí, en la semana siguiente se vieron a unos cuantos de la SIDE muy bien vestidos".


Cuando a las 13.30 salieron los diputados a ver qué sucedía, se acercaron a la formación de policías con mucha tranquilidad. No había ningún elemento de agresión. Desde atrás de la formación de policías, apareció un efectivo y de manera brutal les tiró gas en la cara, principalmente a Carlos Castagneto y a Eduardo ValdésLas fuerzas de Bullrich, en lugar de prevenir desmanes, los provocan. El mensaje era "no se acerquen a la plaza, porque si le hacemos esto a los diputados, se imaginan lo que les haremos a los demás".

Como ocurrió antes y después de ese momento, los efectivos de las fuerzas de seguridad hostigaron a los que estaban en la plaza e incluso a los que iban llegando tranquilamente. Los uniformados avanzaban en formación y, después de agredir a los diputados, pusieron en marcha los dos camiones hidrantes que estaban frente al Congreso. El objetivo fue siempre el mismo: impedir que la concentración perdurara hasta el atardecer.

La operación del miércoles no sólo estuvo destinada a romper la movilización contra la Ley Bases, sino también a meter presos a manifestantes e instalar el temor a protestar de aquí en más. Todo el clima fue represivo. Se maltrató a los detenidos de una manera que registra pocos antecedentes en los últimos años: a las mujeres las tuvieron horas y horas en un celular policial, esposadas, sin permitirles ir al baño.

El control total de la operación, para crear un clima de terror que desaliente la resistencia popular, lo tuvo la Federal, con Patricia Bullrich monitoreando desde el Departamento Central. La brutal agresión a los diputados, cuando no había conflicto y sin justificación alguna, fue defendida por la ministra. Parece evidente de dónde salió la orden.

 
CÓMO SE CONSTRUYÓ EL SABOTAJE POLICIAL A LA MOVILIZACIÓN OPOSITORA
 
Infiltrados, la operación de los servicios para romper la protesta en Plaza Congreso
 
El papel de Bullrich y la Policía Federal, el ataque a los diputados para preparar el terreno, la absurda inacción de los uniformados ante el incendio del auto, los dos hombres que participaron del hecho y no fueron molestados, el "terrorista" que fue recibido con abrazos por los represores.
 
La provocación se demuestra con el hecho de que hubo recientemente movilizaciones incluso más grandes que las del miércoles, que cortaron calles por su masividad -por ejemplo, la marcha universitaria o la de la CGT del 1 de mayo- y no hubo problema alguno. Todo transcurrió en paz. Aquí irrumpió Bullrich y su patota.
 
 
Con poca gente, es más fácil
 
Para el momento de la agresión a los diputaos, las fuerzas de seguridad ya habían obstaculizado el paso a las columnas gremiales más poderosas, Camioneros, Smata y CTA. La policía sabe que esos gremios tienen su propia seguridad y cualquier cosa que hagan los uniformados es de final imprevisible: los policías pueden pegar y recibir.
 
Y, además, la seguridad de los gremios no permite que ningún extraño haga nada. Según se dice, ante el clima de patoteo, los gremios decidieron no transitar las dos cuadras que faltaban hasta la plaza. En los sindicatos aseguran que eso no fue así: que los efectivos les impidieron el paso con provocación tras provocación.
 
El episodio siguiente fue el lanzamiento de gases desde el edificio de la ex Caja de Ahorros, sobre Hipólito Yrigoyen. La versión es que le permitieron a efectivos subir hasta el séptimo piso y desde allí dispararon los gases. Por supuesto, produjo el efecto deseado: dispersar a la ya disminuida multitud.
 
 
Preguntas sin respuestas
 
Nadie en el Departamento Central de la Federal podía responder a la pregunta de por qué no llegaron las motos de inmediato al lugar donde dieron vuelta y quemaron el móvil de Cadena 3. Orlando Morales es un viejo conocido de todos: de los movimientos sociales y de los manifestantes. Siempre le facilitan el paso en cualquier marcha.
 
También los jefes policiales saben que siempre está, de manera que fue un objetivo de la misma estrategia: disolver la marcha con la maniobra espectacular que significa quemar el móvil de un medio de comunicación. "Esto estuvo armado -dijo Morales-. Estaba arriba del móvil. Dije que lo quería sacar. Me sacaron de un brazo, me tiraron al suelo, lo dieron vuelta y lo quemaron". Las fuerzas de seguridad estaban a 50 metros, pero ninguna moto se acercó.
 
Lo insólito es que minutos más tarde, cuando el fuego ya estaba apagado, dos individuos se acercaron al móvil y le sacaron cosas. Pareció una vandalización. Pero sea como fuera, nadie los paró, nadie les preguntó nada. Luego se subieron a un auto, con la patente trasera dada vuelta, y se fueron sin problemas. De acuerdo a lo relevado después, esa patente es inexistente, o sea falsa. En el video se escucha que algún efectivo desliza "hay que detenerlos", pero no pasó nada.
 
El mismo miércoles se viralizó la imagen de un supuesto manifestante, encapuchado, que pasó de ser un "terrorista", como lo definió el gobierno en el comunicado oficial, a cruzar las vallas y ser recibido con los brazos abiertos por los uniformados. Hay más imágenes de esa naturaleza, pero requieren de un chequeo más preciso.
 
 
Caras conocidas
 
Por supuesto que ninguna fuerza ni organismo reconoce a los encapuchados. Los de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) aseguran que están sin gente y que el nuevo jefe, Sergio Neiffert, no está en condiciones de firmar ninguna orden todavía. Es un novato total, al punto que el día que asumió le tuvieron que explicar cuestiones elementales de funcionamiento y medidas de confidencialidad.
 
Las miradas están más puestas en lo que se conoce como los plumas, inteligencia de la Policía Federal. Son agentes muy orgánicos dedicados a juntar información, pero que de vez en cuando salen a la calle a hacer operaciones.
 
En el gobierno afirman que en la plaza había tres fuerzas de seguridad -Gendarmería, Prefectura y Policía Federal- y que ninguna se arriesgaría a que su gente sea detenida por otra fuerza.
 
 
La cacería inaudita
 
Los plumas de la Federal entran todavía más en las sospechas cuando se verifican que entre los detenidos no hay ni uno asociado, por ejemplo, a la quema del móvil de Cadena 3. Y la gran mayoría fueron arrestados lejos de la plaza del Congreso, principalmente en la avenida 9 de julio.
 
En el listado de 16 detenidos suministrado por la jueza María Servini, a seis se los acusa de tirar piedras, a dos de patear policías y al resto de cuestiones asombrosas: saltar la valla, ser beligerante (¿?), fotografiar, ayudar al fotógrafo, a una profesora universitaria de patear a un policía (se ve en la imagen que es una acusación falsa), y los señalados más seriamente son dos imputados, uno por tener una granada (parece que trucha) y, la otra, aparentemente, por haber incendiado las bicicletas.
 
Pese a esa descripción de la magistrada, tratándose de hechos de escasa relevancia, el gobierno habla de terrorismo y de impedir el funcionamiento de las instituciones.
 
 
Modart está de moda
  
La operación del miércoles no sólo estuvo destinada a romper la movilización contra la Ley Bases, sino también a meter presos a manifestantes e instalar el temor a protestar de aquí en más. Todo el clima fue represivo. Se maltrató a los detenidos de una manera que registra pocos antecedentes en los últimos años: a las mujeres las tuvieron horas y horas en un celular policial, esposadas, sin permitirles ir al baño.
 
Cuando los abogados salieron de Comodoro Py a tomar aire y a hablar con los medios de comunicación, no los dejaron volver a entrar. No se permitió el contacto de detenidos con sus familiares y algunos fueron trasladados a unidades carcelarias -ahora manejadas por Bullrich- sin que se hubiera resuelto su situación. El sábado, a los familiares no los dejaron entrar al penal de Ezeiza, donde están alojadas las mujeres.
 
El viejo hombre de la SIDE recordó y confesó las andanzas de los agentes de inteligencia. "sí, nosotros hicimos cosas como estas del miércoles. Pero las hacíamos con un grupito de infiltrados para dispersar a la gente, no para meterla presa. En aquel acto de Saúl Ubaldini, cuando hablaba en Plaza de Mayo, se hizo la vandalización de Modart. El objetivo era que la gente se fuera del acto. No más que eso. Lo del miércoles fue distinto: metieron gente presa y la dejan adentro por unos cuantos días. El objetivo es atemorizar. Lo nuestro era más light. Eso sí, la semana siguiente (febrero de 1988) veías a los agentes bien empilchaditos con la ropa que se llevaron de Modart".
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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