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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 09-06-2024 / 09:06
180 DÍAS DE LOS HERMANOS MILEI EN LA ROSADA: EL ESTADO EN MANOS DE QUIENES SE PROPONEN DESTRUIRLO

Torpeza planificada, batalla cultural y desconcierto opositor: inédita cruzada ultraderechista en su punto de partida

Torpeza planificada, batalla cultural y desconcierto opositor: inédita cruzada ultraderechista en su punto de partida
El Gobierno ultraderechista expone otra característica esencial, que pesa tanto en su identidad como su ideología: la torpeza como ejercicio de Gobierno. El reconocimiento por parte de Milei de que se propone destruir al Estado “desde adentro”, “como un topo”, lleva a pensar que el conjunto de arribistas y hombres y mujeres de negocios de los que se rodeó no son producto de alguna limitación social o psicológica de los hermanos gobernantes, sino que fueron seleccionados para un objetivo premeditado.
En un tiempo, la sociedad argentina sentirá consternación al observar que muchos de sus ciudadanos apoyaron, disimularon y votaron a un Gobierno como el de Javier "Papada de Sapo" Milei. Es una hipótesis. El lapso que llevará asimilar este dato de la historia podrá llevar meses, años o décadas. Otra hipótesis, un tanto inespecífica.
 
El bochorno de este presente al que llegó la política argentina no se limita a un Presidente que hace bandera de la crueldad en cada una de sus acciones, como ninguno de sus antecesores democráticos de la amplia familia de la centroderecha y la derecha.
 
No casualmente, además de lo que significa el apoyo recibido en las urnas, hay formas de Milei que hacen al fondo de las relaciones sociales y encuentran eco en quienes se presentan como adversarios o enemigos. La estridencia, lo soez y la violencia que el ultra derechista llevó a la jefatura de Estado aparecen como ráfagas cotidianas en emergentes opositores y en pantallas televisivas y de streaming -al menos en los papeles- antimilieístas.
 
Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri -muy distintos en sus condiciones de liderazgo personal, representatividad, construcción política y éxito en sus propios términos- tocaron partituras liberal-conservadoras y apelaron, en un tópico de los promotores del libre mercado, a un "último sacrificio" que sería redentor, antes de poner a Argentina en la senda de los "países exitosos". Ninguno actuó con el grado de desprecio y odio que enarbola el economista de La Libertad Avanza hacia sus adversarios y hacia los millones que padecen sus medidas.
 
Martín Vicente, investigador sobre las derechas en el Conicet y docente de la Universidad de Mar del Plata, traza un puente entre la narrativa de Milei y el "cambio de mentalidad" que se proponía un emblema de la no democracia, José Alfredo Martínez de Hoz, algo perceptible en la coincidencia terminológica de ambos economistas.
 
El Gobierno ultraderechista expone otra característica esencial, que pesa tanto en su identidad como su ideología: la torpeza como ejercicio de Gobierno. El reconocimiento por parte de Milei de que se propone destruir al Estado "desde adentro", "como un topo", lleva a pensar que el conjunto de arribistas y hombres y mujeres de negocios de los que se rodeó no son producto de alguna limitación social o psicológica de los hermanos gobernantes, sino que fueron seleccionados para un objetivo premeditado.
 
Las partidas sociales que no se ejecutan, las obras públicas próximas a concluirse que se abandonan, los recursos humanos valiosos a los que se expulsa, los alimentos que se vencen en depósitos, los obscenos negocios que se habilitan, las muertes por medicamentos que no se entregan y los programas científicos que se atascan en mails que quedan sin responder no obedecen sólo a que hay una tarotista que se toma su tiempo para entender de qué se trata o un abogado de un estudio privado con intenciones aviesas.
 
Mucho más que eso, hay una decisión política de desmantelar "el colectivismo" que representa la mera existencia del Estado, más allá de la función básica de seguridad y tribunales para arbitrar conflictos. No cabe elucubrar teorías conspirativas. Hay que escuchar a Milei. Este capítulo de individualismo enseñoreado, en el que el goce con el sufrimiento ajeno parece un componente indisociable, excede con creces a las figuras de los hermanos Milei.
 

 
Aquel violento y auspiciado panelista que atravesaba la pantalla televisiva tuvo capacidad para navegar y atizar una era. Cuando Milei gritaba en los estudios de América y sus videos volaban a la pantalla de los celulares, Agustín Laje y Nicolás Márquez emprendían una "batalla cultural" con bestsellers y concurridas conferencias, el periodismo tóxico calentaba el ambiente con pseudoinvestigaciones y canilla libre para la vulgaridad, y millones de familias sentían que "el Estado presente", "la década ganada" o "no vas a perder nada de lo que ya tenés" se habían transformado en consignas cristalizadas.
 
Los referentes políticos conocidos, aun con sus idas y vueltas y con la dosis de desconfianza que podían haber inspirado incluso entre sus votantes, no sólo se mostraban incapaces de concretar sus promesas, sino que parecían haber dejado de hablarle a un porcentaje importante de la población.
 
 
El entretenedor
  
El escritor Marcelo Figueras traduce el ascenso de Milei en estos términos: "Un tipo que lee el relajamiento de la idea del Estado-Nación en beneficio de las corporaciones y que entiende que cambió el sujeto político. Que los pibes y pibas vienen con una cabeza distinta, y que presentan prioridades distintas con respecto a otras generaciones".
 
El resquebrajamiento de ideas como el ascenso social a partir del trabajo, de alguna pertenencia a una comunidad transversal, fuera política o cultural, exacerba la apuesta individual por la salvación. Bajo ese prisma, el esfuerzo personalísimo "pese" y "contra" el Estado, el objetivo de "pegarla con un curro" o la mera apuesta por el juego online son ejes con los que Milei supo sintonizar, en la mirada de Figueras, entrevistador de Cristina en presentaciones del libro Sinceramente. Si rige la ley de la selva, que no haya privilegios para nadie, una categoría laxa en la que caben quienes reciben un subsidio, un plan social o un sueldo público.
 
El autor de Todos los demonios están aquí anota otra característica de Milei, que lo blinda hasta cierto punto de las consecuencias más dramáticas de las medidas de Gobierno. "Se concibe como quien tiene que entretener todo el tiempo y cambiar de personaje para estar en el centro de la escena".
 
Marcelo Leiras, director del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés, apunta un elemento constitutivo del ascenso de Milei: "el odio a los pobres, muy extendido en todo Occidente, que se manifiesta en la puja política de manera desembozada y encontró en las redes sociales un terreno para dar aceptabilidad a esos argumentos".
 
"Cierto fastidio con la ineficacia de las políticas públicas alimentó la adhesión a políticas de la crueldad, en particular con aquellas medidas con las que cierta gente no se siente directamente beneficiada", puntualiza Leiras.
 
El docente de San Andrés resalta un factor decisivo para el liderazgo, que es la "capacidad de nombrar la política de una manera que parezca verosímil. Ello le otorga una ventaja intepretativa sobre el presente y un marco que a cierta parte de la población le parece aceptable, como la denuncia contra la casta y el Estado que no sirve".
 
 
La vía de La Libertad Avanza
  
La "batalla cultural" hizo blanco en ejes narrativos y prioridades de actores políticos preponderantes en las últimas décadas.
 
Vicente, de la Universidad de Mar del Plata, sitúa a La Libertad Avanza en la vía que nació con el fusionismo de las derechas en la década de 1960 y buscó consolidar un mínimo común denominador que agrupara a todas las vertientes: liberales, conservadoras, religiosas, nacionalistas, cosmopolitas, reaccionarias, etcétera. El factor de cohesión sería el derecho del individuo como medida universal, en oposición al colectivismo.
 
Inspirado en Murray Rothbard, el autor que le "cambió la vida", Milei extendió la lucha contra todo colectivismo y puso en el blanco al feminismo, las minorías culturales, el indigensimo y el movimiento de derechos humanos. Esas batallas son parte de la guerra contra el Estado y el "totalitarismo progresista", indica Vicente.
 
"Una disputa por los sentidos y un desafío a la convivencia social", "contra lo políticamente correcto que se rompió", grafica Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero y docente de Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
 
Vilker se detiene en la vigencia de la "batalla cultural" de Milei. El desafío oficial a los derechos de las minorías lgbti, el aborto, parte de las luchas feministas y la alusión a los 30.000 desaparecidos; el señalamiento a instituciones como el INADI y "el nido de ratas" del Congreso encuentran "un terreno fértil" en un sector de la sociedad.
 
Ello no quiere decir que sean disputas saldadas ni mucho menos, ni que ese consenso relativo, en algún punto mayoritario, se extienda a un negacionismo puro y duro sobre los crímenes de lesa humanidad, al aval a conductas discriminatorias o a un desentendimiento estatal de la violencia de género, especifica la analista.
 
"El mandato de Milei, y él ha dicho que lo tiene claro, no es terminar con los derechos de las minorías, sino cuestiones económicas y de seguridad, y el resto de la batalla cultural es subsidiara de esos desafíos principales", dice Vilker. Coincide con Figueras en cuanto a la aptitud de Milei por dominar la escena y, en ese parámetro, ubica el combate de las sub-batallas contra el colectivismo.
 
 
Márgenes de la motosierra
  
La prédica de Milei contra "la casta", "los chorros de los políticos" y "los empobrecedores de siempre" encabeza el ajuste llevado a cabo durante su primer semestre en Casa Rosada, basado en la reducción de las jubilaciones, el congelamiento de la obra pública y la asfixia a las provincias.
 
La recesión disparada con motosierra y un sinfín de anclajes terraplanistas sobre el porcentaje de la inflación, la pobreza, el déficit y la deuda -otro factor constitutivo que habla del Presidente ultra y de la sociedad que le dio el liderazgo- no parece haber encontrado un final. El consenso de los economistas indica que, aun si se hubiera tocado un piso, la recuperación para una de las caídas más aceleradas que se registren será lenta.
 
¿En qué medida el deterioro de las condiciones materiales de la clase media y los más humildes, que votaron en un porcentaje muy significativo a Milei, podría marcar un pronto declive irreversible para el proyecto ultraderechista?
 
"La premisa no hay plata y la idea del ajuste es hipertransversal, incluso en un contexto en que las condiciones materiales ya se desmoronaron", describe Vilker. Mágister en Comunicación y Cultura, la consultora agrega que el liderazgo mesiánico y el miedo a las consecuencias de que no salga bien juegan un papel relevante a la hora del "aguante" al Presidente.
 
Vicente, que además es doctor en Ciencias Sociales por la UBA, entiende que se está "empezando a ver un desgajamiento en la popularidad de Milei" en segmentos que fueron cruciales para sostener su candidatura cuando parecía acechada. Los hombres jóvenes, pilar en el voto libertario, ven más degradado el mercado laboral y sus ámbitos de pertenencia.
 
El otro factor al que prestar atención -para este coautor de Está entre nosotros ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir? (Siglo XXI, 2023)- es el del ingreso de las familias. Cuanto mayor espalda económica haya en el hogar para mitigar los efectos de la motosierra, mayores son las posibilidades de prolongar la adhesión ideológica y los diferentes capítulos de la "batalla cultural". 
 
En un contexto de privaciones aceleradas, Leiras todavía ve margen para que el Gobierno de los Milei "utilice el Estado para hacer blanco en sectores progresistas como modo de confirmar los prejuicios de mucha gente", aunque también ubica la existencia de frenos ya consolidados, que difícilmente serán amenazados, como la apertura social a la exhibición de los cuerpos y las relaciones entre personas del mismo sexo.
 
"La derecha radicalizada está montada en una insuficiencia real de los últimos gobiernos y ello la habilita para plantear soluciones inexistentes y a apuntar disparatadamente contra el socialismo y el keynesianismo", explica.
 
Leiras cita el antecedente de Menem entre 1989 y 1991, antes de que acertara un plan antiinflacionario como la convertibilidad. En ese lapso, el mandatario se desdijo por completo de sus promesas electorales, tuvo tres ministros de economía, recayó en varias espirales al alza de precios, despidió a miles de empleados públicos, puso a funcionarios oscuros a privatizar empresas, indultó a los represores y dio rienda suelta a la corrupción a gran escala que lo acompañaría en sus dos mandatos.
 
Con ese trasfondo, el ayudamemoria recurrente sobre la debacle final de Raúl Alfonsín le alcanzó para dominar el centro político y mantener niveles de popularidad aceptables.
 
 
Una oposición que actúe como oposición
 
En la mirada del investigador de San Andrés, el predominio de Milei o alguien de su sector podría mantenerse hasta tanto sus mayores adversarios "no demuestren que una política progresista puede resolver el problema de crecimiento que tiene la Argentina hace años, y asuman el compromiso con el orden de las cuentas públicas y la imposibilidad de vivir sin crédito y sin moneda".
 
La voz de Leiras encierra una crítica al sector peronista-progresista del que es cercano. "El juicio sobre los responsables el 210% de inflación con el que terminó el Gobierno del Frente de Todos ya está dado, no hay nada que esperar de ahí".
 
"Si la novedad que tiene para ofrecer el peronismo son personajes como Guillermo Moreno, con lo que representa por su paso en el INDEC y el retorno del a inflación tras los primeros años de Néstor Kirchner, evidencia una amnesia absoluta que lo lesiona como alternativa", agrega este sociólogo de la UBA y doctor por Notre Dame (EE.UU.).
 
En su mirada, sin la asunción de demandas que marcaron la histórica derrota de 2023 y "una estrategia muy amplia, a lo Lula (Da Silva) o lo (Joseph) Biden", la reversión de la hegemonía ultra se presenta improbable.
 
La amplitud, para Leiras, no es sinónimo de vaguedad o seguidismo de la agenda de los hermanos Milei, sino que debe hacer eje en "un argumento contraindividualista, y no dejar de consignar que estamos ante un Presidente que no sabe nada de economía, y que hace y dice locuras".
 
Vilker coincide en cuanto a la amplitud. El Lula que venció a Jair Bolsonaro por un margen ínfimo "fue un opositor duro, pero portó traje, dio señales de previsibilidad y no se recluyó en el primer PT", pese a que había salido de la cárcel y el arco político del centro a la derecha lo había dejado solo.
 
"Milei es un líder global de la alt right y genera estímulos permanentemente. El estímulo, cuando se repite, comienza a anestesiar", dice Vilker. "Un error crucial en política es creer que cualquier escena se puede eternizar", concluye.
 
Por Sebastián Lacunza
 
Fuente: eldiarioar.com
 

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16-02-2026 / 09:02
Si algo faltaba para completar la foto de una ofensiva gubernamental a todo trapo, llegó con las medias sanciones de reforma laboral y baja en la edad de punibilidad. Triunfo político del Gobierno, sin dudas, con paliza para la oposición. Sin embargo, resta constatar si esa foto es parte de una película rumbo a ser concluida o si, al cabo, no es más que un recuadro.
 
Lo que el oficialismo se anima a denominar como "modernización" de las condiciones laborales se vio impregnado por el despliegue represivo en los alrededores del Congreso. Hay que detenerse en este punto, porque algunos de sus rasgos son sustantivos para entender fondos de la cuestión.
 
Hubo una marcha de protesta -no impactante, sí muy numerosa- que se dispersó apenas diseminado el impresionante operativo policial. Esos manifestantes fueron ignorados por la prensa oficialista, desde ya. Pero resulta que los medios opositores, con escasas excepciones, también ningunearon a los manifestantes. Prefirieron centrarse en lo burdo de infiltrados y/o marginales que fueron a pudrirla, casi sin registro de quiénes, cuántos, con qué composición, habían ganado la calle.
 
Todo fue de manual. Cuando una manifestación es imponente y bien organizada, no hay services ni ocho cuartos capaces de empiojar. Hacía falta -y esto no se dice con el diario de lunes, sino con repetida evidencia- que los organizadores tomaran precauciones ante lo obvio. No lo hicieron, y lo obvio sucedió.
 
Primeros apuntes, entonces: una marcha justificadísima pero convocada sin mayor convicción, empezando por la otrora "central obrera", y unos marchantes que quedaron al arbitrio de ser operados en forma infantil.
 
Luego, adentro del Congreso ya estaba cocinado que la cúpula cegetista -no hablamos de toda la CGT- había conseguido retener sus cuotas de privilegios burocráticos en materia de aportes sindicales y empresariales. Ellos y los tránsfugas del peronismo "del interior" o "dialoguista", en reemplazo de otras definiciones que hoy resuman de qué se trata el peronismo por fuera de consignas clásicas.
 
Lo objetivo es que se medio-sancionó una reforma de la que, en primer término, una mayoría de la población no tiene o parece no tener ni la menor idea informativa. "Porque son todos iguales". "Porque gracias si me dedico a arreglarme como puedo". "Porque la política no me interesa" y, con sus variantes, sigue la lista de respuestas similares.
 
Viene la votación en Diputados. No debiera arriesgarse una sentencia concluyente porque, en un país político como éste que para bien y mal siempre depara sorpresas, habrá de verse si no falla alguna transa en el propio oficialismo. Por caso, es incierto que el ítem espeluznante de las licencias por enfermedad atraviese el filtro de la Cámara Baja.
 
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían.
 
Nadie en su sano juicio supone que esta reforma significará potenciar el mercado laboral, ni oportunidades de empleo, ni cosa que se le asemeje. Lo aceptan ellos mismos, los voceros del establishment, en sus diálogos reservados. Reconocen que se da trabajo cuando crece la economía y la gente tiene un mango en el bolsillo. No cuando se profundizan las condiciones contractuales entre el zorro y las gallinas.
 

15-02-2026 / 09:02
Hay algo que Javier "el Loco" Milei parece haber entendido con claridad y que demuestra que, más allá de cuán loco esté, tiene intuición política. Lo que Milei entendió es que la oligarquía: los sectores del poder fáctico de la argentina, los siete grupos empresarios aglutinados en AEA, los medios de comunicación hegemónicos, el Poder Judicial de la guarida de Cómodo Py, tienen un mismo jefe. Vive en Avenida Pennsylvania al 1600, en la Casa Blanca, ciudad de Washington. Milei puede decirle "señor chatarrín" al supuestamente todo poderoso Paolo Rocca porque tiene el respaldo abierto de Donald Trump. El líder del Grupo Techint jamás entraría en fricción con el inquilino de la Casa Blanca. Lo mismo se aplica a Héctor Magnetto de Clarín y a toda la cúpula judicial. 
 
El "gran empresariado argentino", a diferencia del brasileño, no tiene proyecto nacional. Una "burguesía nacional" se piensa a si misma rivalizando con otras por negocios y mercados. Eduardo Duhalde, cuando fue presidente interino, decía que había que cobrarle impuestos a los grandes empresarios, pero "aliarse con ellos" para rivalizar con las empresas de otras latitudes. Es la concepción básica del capitalismo nacional. El punto es que los grupos económicos locales no tienen una visión de país. Su imaginario es el de quien administra un territorio colonial. Tienen sus cuentas en EE UU y consiguen ahí el financiamiento. Entonces están sometidos a la legislación americana y a los jueces americanos que sólo un niño puede creer que son independientes.
 
Cristina Fernández está presa por el deseo de venganza de la derecha argentina que quiere darle una lección a la clase política. Es cierto. Pero también es una perseguida política de un sector del poder estadounidense que hoy está gobernando. El anuncio del secretario de Estado Marco Rubio en marzo de 2025 de que le quitaba la visa a CFK para ingresar a EE UU fue la batiseñal para que el poder judicial argentino actuara. Y lo hizo de inmediato. El poder judicial es veloz cuando las órdenes vienen del jefe supremo. Hay que recordar el episodio vergonzoso del Boing 747 de la empresa venezolana Emtrasur que fue directamente robado por la justicia argentina por orden de EE UU. Los jueces le tienen terror a la CIA.
 
Incluso entre los políticos peronistas, si se mira con detenimiento, los que conservan buenas relaciones con Washington también tienen menos problemas judiciales. No es una crítica a esos dirigentes ni una acusación de cipayismo. Es una descripción de cómo funciona el poder en Argentina, de quién maneja los hilos detrás del telón. El economista Roberto Felleti sostiene la hipótesis de que Milei quiere reemplazar al gran capital argentino por uno de origen norteamericano. El único freno que ese proyecto podría tener está en el propio Estados Unidos. El gran capital local se entregaría sin ofrecer resistencia.
 
¿Cómo se libera a la Colonia Argentina? Liberarla del todo es imposible. Se pueden ganar márgenes de soberanía. Los 12 años de peronismo muestran que mientras más soberanía se gana mejor vive el pueblo. No existe la colonia próspera. Es la gran mentira de la derecha. Tampoco hay prosperidad enfrentándose por completo al imperio militar más poderosos que conoció la historia humana. Es un juego de equilibrios.
 
El documento que anunció la lista de unidad para elegir las autoridades del peronismo bonaerense es una luz en el camino. Se sabe que quienes lo firmaron no se quieren demasiado. No se reunirían para brindar en año nuevo. La política se trata justamente de construir entre los que no se quieren en pos de un objetivo superior. El documento tiene dos puntos clave: termina de posicionar a Axel Kicillof como jefe político y no como subalterno y pone el acento en la necesidad de lograr la liberación de CFK como objetivo estratégico. No hay recuperación de soberanía sin la liberación de Cristina. Y el peronismo no tiene sentido sin la búsqueda de soberanía.
 
La Opinión Popular
 

14-02-2026 / 10:02
Hace 12 meses, Javier "el Loco" Milei promocionó el lanzamiento de la memecoin $Libra: hizo perder decenas millones de dólares a inversores en distintos continentes. Quedan flotando en el aire al menos 20 preguntas distintas que el Jefe de Estado debería responder, pero en la causa $Libra, en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Eduardo Taiano quienes aún no han citado a ninguno de los sospechosos.
 
La inacción llegó a tal punto que la Sala I de la Cámara Federal que le imprimiera celeridad a una acción que tiene como imputados al norteamericano Hayden Davis y los argentinos Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. Por el escándalo están denunciados también el propio Jefe de Estado; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el empresario Julian Peh y Sergio Morales, ex funcionario de la Comisión Nacional de Valores.
 
1-¿Por qué dijo que consiguió el código alfa numérico para hacer la inversión desde internet si esa fuente de números y letras nunca había tomado estado público antes que él posteara? Ahora, se sabe que el mensaje exclusivo nació en Dallas y contenía un código de 44 dígitos que alternaba mayúsculas, minúsculas y números.
 
Servía como llave para comprar la recién creada criptomoneda $LIBRA. Sin ese mensaje, el precio del token no se hubiese disparado. - ¿Por qué el ex jefe de gabinete Guillermo Francos tampoco respondió cuando fue citado por el Congreso Nacional cómo accedió Milei al "contrato"? La respuesta del experimentado funcionario fue tan escueta como inverosímil: "No sé dónde estaba ese código".
 
2-Si $Libra se creó el 14 de febrero a las 18:38 horas. ¿Cómo puede ser que a las 19:00 horas (22 minutos más tarde) 74 billeteras compraron US$ 13 millones en cripto antes del tuit de Milei? ¿Tenían información privilegiada? Uno de los grandes ganadores del truco financiero embolsó US$ 8 millones en ganancias. Cabe recordar que el tuit del Jefe de Estado se produjo a las 19:01, apenas un minuto después que las posiciones estuvieron consolidadas.
 
3-¿Por qué borró su posteo a las 00.36 horas del sábado 15 de febrero si la baja estrepitosa de la cotización ya llevaba más de 4 horas "masacrando" inversores que confiaron en Milei a lo largo y ancho de todo el mundo? Alcanzó un monto de US$ 280 millones la recaudación en apenas 5 horas de la nueva cripto.
 
4-¿Por qué su posteo se materializó un viernes de San Valentín a una hora de la tarde/noche cuando los mercados estarían cerrados hasta las llegada del lunes 17 de febrero de 2025?
 
5-¿Por qué promocionó un producto de un "empresario" como Hayden Davis, quien ya tenía antecedentes negativos en el mercado cripto? Este pseudo financista, minutos después de la publicación de Milei en redes, hizo movimientos de blockchain: 2 transferencias por US$ 507.000 cada una enviadas a una billetera virtual perteneciente a un hombre de 75 años, señalado como intermediario en la conversión de criptos a moneda tradicional.
 
6-¿Tampoco conocía los antecedentes de Novelli y Terrones quienes estuvieron involucrados en "esquemas ponzi"?
 
7-¿Por qué no se pusieron los hermanos Milei a disposición inmediata de la justicia y la comisión parlamentaria investigadora del caso? ¿No hubiera ayudado su completa colaboración en lugar de plantear chicanas para evitar que Karina tuviera que comparecer en el Congreso Nacional?
 
8-¿No le llamó nunca la atención que todos los involucrados en $LIBRA haya escogido el silencio absoluto frente a los requerimientos de la Comisión Investigadora y todavía no fueron citados por la Justicia?
 

13-02-2026 / 10:02
Con un discurso que es música para los oídos de los ricos empresarios, el gobierno ultra derechista de Javier "el Loco" Milei aprobó en la Cámara Alta el proyecto de Reforma Laboral esclavista que es la continuidad de la Motosierra aplicada desde su asunción. Empezó con el DNU 70/2023, siguió con la Ley Bases y otros engendros como el desfinanciamiento en Educación y en Discapacidad; y ahora remata con el recorte y hasta la eliminación de conquistas históricas de justicia social obtenidas tras décadas de lucha obrera y resistencia popular, que costó muchas vidas.
 
La reforma laboral del Gobierno ultra derechista de Milei destruye el derecho de las y los trabajadores por tres grandes vías. Ataca el contrato individual -con la creación del banco de horas, el fraccionamiento de las vacaciones o el recorte a las licencias por enfermedad-, debilita la acción sindical -con los límites al derecho a huelga, o la prohibición de las asambleas- y por último, también ataca a la justicia laboral -con, por ejemplo, el traspaso a los tribunales a la Ciudad de Buenos Aires-.
 
Una encerrona a la que la administración del fascista Milei pretende llevar a los empleados formales, pero también a los informales, a los que deja tanto o más desprotegidos de lo que estaban hasta ahora. Ni trabajadores de aplicaciones ni monotributistas, el proyecto libertario no tiene beneficiarios entre la masa trabajadora.
 
"Si te lastimaste jugando al fútbol, tu jefe no tiene nada que ver". La frase del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, resume el argumento libertario para romper con un derecho histórico: las licencias por enfermedad. Si la ley se sanciona, aquella persona que tenga una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de las tareas laborales cobrará solo el 50 por ciento del sueldo que percibía al momento del accidente durante 3 meses o 6 si tiene personas a cargo.
 
Los libertarios fueron un poco más generosos con aquellos que padezcan "enfermedades no voluntarias", es decir, que no sean consecuencia de actividades voluntarias riesgosas. En ese caso, el empleado tendrá derecho a percibir el 75 por ciento del salario. Una situación a la que la senadora de Fuerza Patria Cristina López calificó como "esclavitud laboral". "Si te enfermás, perdés. Si tu cuerpo no da más perdés, igual que en el siglo XIX", dijo.
 
El proyecto que Bullrich logró sancionar en el Senado habla de una "negociación dinámica" del salario, es decir, que los gremios o los trabajadores particulares pueden acordar con las empresas extras como bonos o compensaciones que estén vinculados a niveles de productividad o de objetivos. También habilita el "banco de horas", que hace que el empleado sume las extras y acumule una especie de saldo para después canjear por días libres o jornadas de trabajo reducidas.
 
Es decir, pone a trabajadores y empresarios en igualdad de condiciones para poder negociar en una relación que es desigual, en la que las fuerzas son distintas. Para el presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas, Matías Cremonte, "la ley lo que hace es volver a desequilibrar la balanza en favor de los empresarios". Al modificar la Ley de Contrato de Trabajo, el Gobierno busca que las vacaciones se fraccionen por un mínimo de 7 días (antes eran por 15) y que el trabajador tenga, al menos, un período de vacaciones en verano cada 3 años. Una complicación a la hora de combinar con el ritmo escolar en los casos de quienes tienen hijos.
 
Su aprobación es una dura derrota para el movimiento obrero y los trabajadores precarizados, no se crearán más puestos de trabajo, sino que habrá más precarización laboral y superexplotación, generando más riquezas para los empresarios y más penurias para quienes no tienen más que su fuerza de trabajo.
 
La Opinión Popular
 

12-02-2026 / 10:02
El aire pica, arde, lastima la garganta. No se puede respirar. Lágrimas y ojos rojos. Corridas. Un rato antes de las cuatro de la tarde, la calma tensa de la Plaza del Congreso estalló en pedazos. A mansalva, el pelotón de gendarmes dispara sus escopetas desde la avenida Entre Ríos mientras los camiones hidrantes escupen agua para despejar lo que la política no pudo convencer. Llueven las bombas lacrimógenas sobre una plaza que, apenas una hora antes, era un hervidero de trabajadores protestando contra una reforma laboral que se dice moderna pero es esclavista y decimonónica: un viaje sin escalas al siglo XIX.
 
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
 
A las dos de la tarde, las columnas de los gremios empezaron a ganar la calle, y para las tres, la Plaza ya era un mar de banderas y espanto bajo un sol tremendo. Los gendarmes, alineados con una simetría maníaca, exhiben botas con un brillo obsceno, casi un espejo donde podés peinarte antes de que te partan el alma. Estaban agazapados tras las vallas, custodiando un Congreso enjaulado como pajarera de lujo.
 
En el corralito antes del Palacio, el ingenio popular intentó ganarle al cinismo: un cartel gritaba "Saluden a las horas extras que se van", mientras otro advertía: "Con el banco de horas despedite de tu familia". Hay carteles más directos que se agitan sobre las cabezas: "Quitar derechos laborales viola la Constitución Nacional".
 
Bajo un celeste furioso, los paraguas de los ferroviarios servían para taparse del sol mientras una señora repartía estampitas de la Virgen de Luján "para que nos salve". Luis, operario metalúrgico de Quilmes, buscaba un resto de sombra bajo un ombú: "Si te pueden pagar el sueldo con fideos o fraccionarte las vacaciones, lo único que liberan es la mano del patrón para apretarnos más fuerte". Gabriel Espósito, delegado de ATE en Atucha, miraba las vallas con preocupación: "Estamos peleando para tirar atrás esta reforma que nos regresa cien años en el tiempo. Es un capítulo más de un proyecto que quiere ver a los sectores populares de rodillas".
 
Mientras en la calle se ponía el cuerpo, en los pasillos del Senado se pulía el desguace. El clan Caputo y los Menem cerraron el canje de Ganancias por la Reforma Laboral. La perversión es quirúrgica: se derogan estatutos y se liquida la indemnización plena. Pablo Luna, jubilado de YPF, no lo podía creer: "Se están pasando el 14 bis por las pelotas. ¡Qué futuro les espera a los chicos!".
 
Antes de que el gas lo cubriera todo, un solo grito unificaba las columnas: "¡Paro, paro, paro... paro general!". Era el reclamo de la calle que el Parlamento se negaba a escuchar. Pasadas las cuatro, el escenario mutó en pesadilla. Un grupo de encapuchados protagonizó incidentes contra el vallado, la excusa perfecta para que la represión se volviera cacería. El avance de la Gendarmería y de los cosacos de la Ciudad convirtió la Plaza en un territorio ocupado. El "modelo Milei" consiguió su victoria de papel entre nubes de tóxicos.
 
En el asfalto caliente, donde todavía flota el ácido del gas pimienta, el aire se volvió irrespirable. Adentro del Congreso brinda la casta mileísta; afuera, el pueblo mastica el polvo de una traición. La patria no se vende, se defiende, y esta tarde la defensa se escribió con el cuero aguantando el fuego del amo. Pero no seremos su esclavo: sean eternos los derechos que supimos conseguir.
 
La Opinión Popular
 

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