La Opinión Popular
                  06:37  |  Miercoles 25 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 09-06-2024 / 08:06
MÁS ESCLAVISTARIO QUE LIBERTARIO: CON LA LEY BASES REVIVEN LA BANELCO Y EL DIPUTRUCHO

Es suicida otorgarle facultades extraordinarias a Milei que quiere vaciar el Congreso y destruir el Estado

Es suicida otorgarle facultades extraordinarias a Milei que quiere vaciar el Congreso y destruir el Estado
El Congreso no puede otorgar facultades extraordinarias al que se propone anularlo y destruir al Estado. Por más migajas de concesiones que consigan algunos pocos gobernadores, las instituciones no se pueden pegar un tiro en el pie.
Tres días después del Ni Una Menos el gobierno de Javier "el Loco" Milei desmanteló la subsecretaría contra la Violencia de Género; cuatro días antes del Día del Periodista, el gobierno denunció a dos periodistas, y el jueves Milei reconoció públicamente que pidió facultades especiales para destruir al Estado. Ni la violencia contra las mujeres ni la libertad de prensa le interesan a este gobierno, pero reconocer que su objetivo es destruir el Estado amerita su destitución vía juicio político.
 
Desde que asumió Milei, la relación del Ejecutivo con los demás poderes republicanos es al menos conflictiva, en especial con el Congreso a cuyos integrantes no los bajó de la clasificación zoológica de ratas. Asumió de espaldas al Parlamento como primera señal de su desprecio y desde el principio trató de anularlo con un DNU y luego con una ley ómnibus donde reclamaba la delegación de facultades en 11 áreas, por los cuatro años de su mandato, prácticamente el ejercicio absolutista del poder público.
 
Esa medida puso en evidencia la falta de convicción democrática del gobierno más esclavistario que libertario. Después de una negociación en la que se cansó de insultar a sus aliados de la oposición concesiva, el pedido de facultades especiales se redujo a las áreas administrativa, económica, financiera y energética y a cuatro temas: la reforma del Estado, la cuestión de la competencia, la energía y los incentivos a las grandes inversiones, por el término de un año.
 
De las más de 600 leyes que se creaban o reformaban, el gobierno mandó un nuevo proyecto recauchutado con 279. La norma tuvo rápido dictamen, con otras reformas y cuando fue aprobada, los diputados que la respaldaban y los funcionarios que fueron convocados para defenderla, no sabían con exactitud lo que se estaba votando.
 
Esa aprobación pasará a la historia de los agujeros negros en la vida institucional democrática del país como en su momento lo fueron el diputrucho y la ley Banelco. El proyecto con media sanción llegó al Senado, sin que la mayoría de los Diputados supiera lo que se había votado porque el oficialismo había reescrito lo que se había cambiado. Y el resultado final fue una manta de remiendos, algunos de los cuales se anulaban entre sí.
 
Desde el inicio, cada remiendo había sido escrito por los estudios de abogados de las principales empresas, que pusieron lo que les convenía. Un ejemplo de esta práctica fue la insólita resolución de la Superintendencia de Seguros de la Nación de sacarles a las compañías de seguros la obligación del servicio de grúa. El seguro no bajó el precio, pero las compañías se ahorraron decenas de millones de pesos que deberá pagar el usuario.
 
Después del bochorno que fue la aprobación en Diputados, los senadores se lo tomaron con más seriedad y se dieron tiempo para, en algunos casos, estudiar la norma, y en otros para que los gobernadores más cercanos al oficialismo negociaran concesiones especiales para sus distritos. El súper ministro Guillermo Francos acaba de anunciar la reanudación de obras públicas que habían sido abandonadas a cambio de la aprobación de la ley.
 

 
Pero mientras se desarrollaba este proceso en el Senado, en Diputados se produjo el acuerdo inesperado, aunque fuera el más lógico, entre Unión por la Patria, los radicales, Hacemos Coalición Federal, Iniciativa Federal y la Coalición Cívica para sacar dictamen positivo y aprobar en el recinto un proyecto mejorado de actualización de las jubilaciones.
 
La aprobación con los dos tercios de los diputados presentes sacó de quicio a Milei a quien le importó "tres carajos" y anunció que iba a rechazar "a puro veto" todas las normas que salieran del Congreso y pusieran en riesgo el déficit cero. En realidad, los cambios en la jubilación apenas modifican los números de la macro, pero, igual que con la comida de los pobres, Milei sólo reconoce los derechos del gran capital y desconoce los derechos populares como la alimentación o la jubilación.
 
La reacción de Milei, tanto con los alimentos de los pobres que escondió en los depósitos del ministerio de Capital Humano, como con las jubilaciones, no está relacionada con el gasto sino con mostrar en los hechos que las necesidades no generan derechos, como establece la máxima justicialista. Para Milei, la justicia social es una "aberración", es una "injusticia" para las empresas.
 
Milei va desplegando su pensamiento. La denuncia contra Darío Villarruel y Nancy Pazos por las coberturas del escándalo con los alimentos y la desaparición de la Subsecretaría contra la Violencia de Género forman parte de ese bagaje de antiprincipios, o sea de todo lo que los argentinos han podido ciudadanizar o democratizar tras la salida del largo ciclo de las dictaduras militares.
 
Porque la esencia de ese pensamiento brutal en su ignorancia y en su incapacidad de gestionarlo, con representaciones intermitentes y burdas, es muy parecido al de las dictaduras militares. Es un gobierno de extrema derecha respaldado por las grandes corporaciones que manejan la economía del país, pero además es un mal gobierno.
 
Y en este momento solamente piensa en el resultado de las próximas elecciones en Estados Unidos con la esperanza de que un triunfo de Donald Trump en noviembre le consiga los dólares que no han conseguido en ningún lado. Para el gobierno es la única luz al final del camino mientras el reloj mide el tiempo de la paciencia popular.
 
En la entrevista que se conoció el jueves en la publicación The Free Press, de California, la periodista le preguntó a Milei si no pensaba en lo que sienten las personas que tienen hambre y no tienen qué comer. El Presidente dijo varias frases, como "hay que terminar el mito del paraíso". O sea que solamente en el paraíso la gente no se muere de hambre. Estamos fritos.
 
Pero después arrancó con el Lamborghini. La mujer le preguntó por la gente que tiene hambre y no por lo que piensa el dueño de un Lamborghini. Pero Milei agarró por ahí para explicar la relatividad de los sentimientos. "Si tienes un Lamborghini y estás rodeado de pobres, seguramente serás feliz, pero si tienes un Lamborghini junto a otras 15 o veinte que también tienen Lamborghinis, no sé si estarías tan feliz". La periodista escribió que Milei "es la clase de animal que puede arruinar cualquier fiesta".
 
Lo de animal corre por cuenta de ella, pero efectivamente el tipo no conectó nunca con lo que pensaría el que no puede comer. Ensambla con el que tiene un Lamborghini. Y resulta que aún así serás feliz siempre que tengas el autazo y los que te rodeen no. Para Milei, la felicidad está en la desgracia de los demás. El animal que puede arruinar cualquier fiesta también puede arruinar cualquier vida.
 
Pero lo más grave es su idea de que está dispuesto a destruir al Estado. No fue actuación. Lo ha dicho siempre. El Estado es el que organiza y evita que un país se convierta en bandas de salvajes enfrentados unos contra otros o sojuzgados por el que tenga más fuerza.
 
La idea de destruir al Estado amerita la destitución vía juicio político. A confesión de parte, la evidencia es incontrastable. Al menos, el Congreso no puede otorgar facultades extraordinarias al que se propone anularlo y destruir al Estado. Por más migajas de concesiones que consigan algunos pocos gobernadores, las instituciones no se pueden pegar un tiro en el pie.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

Agreganos como amigo a Facebook
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar