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Nacionales - 31-05-2024 / 08:05
DESALMADOS E INHUMANOS: PETTOVELLO HARÁ REPARTIR CON EL EJÉRCITO LA LECHE EN POLVO CASI POR VENCERSE

Circo insólito de un Gobierno en crisis: Los alimentos retenidos afectan forzosamente a Milei

Circo insólito de un Gobierno en crisis: Los alimentos retenidos afectan forzosamente a Milei
¿Cuánto dura la cobertura de la herencia como excusa a los dramas del presente? ¿Cuánto dura la paciencia social frente al derrumbe del ingreso, la pérdida de empleos y el hambre? ¿Cuánto dura un gobierno que se regocija en el sufrimiento que provoca su gestión? El rechazo masivo que provocó la retención de alimentos, y la marcha atrás de un gobierno hipersensible a las encuestas de opinión, es indicio de un cambio en el humor social respecto a un gobierno que empeoró las condiciones de vida que prometió mejorar.
La cruel retención de alimentos para la asistencia social no es un revés más en el gobierno de Javier "el Loco" Milei. Tiene todos los condimentos para ser una crisis política. Surgió como denuncia del periodismo opositor y de Juan Grabois, que ahora queda así reivindicado. Las acusaciones sobre la retención de alimentos por parte del ministerio de Capital Humano llevan semanas, en las que el gobierno prefirió llevar la discusión al campo político e insinuar que había intenciones espurias por parte de las organizaciones sociales.
 
Ante las protestas lideradas por Juan Grabois, la respuesta del portavoz presidencial, Manuel "Cara de Piedra" Adorni fue: "Les molesta que hayamos terminado con los intermediarios. Había muchos beneficiarios que se sienten dolidos porque se les terminó el usufructo personal". Fue en ese marco que surgieron las informaciones sobre que la mayoría de los alimentos almacenados eran yerba de mala calidad, como acusó la subsecretaria legal de la cartera, Leila Gianni, cuya acusación fue luego repetida por el flamante jefe de gabinete, Guillermo Francos.
 
Después de esas polémicas públicas, el hecho de que ahora la inútil ministra Sandra Pettovello reconozca que hay alimentos cercanos a la fecha de vencimiento -como leche en polvo- y que se procederá a su distribución inmediata, no sólo es el reconocimiento de un error sino que, además, pone en una zona de duda las acusaciones previas. Así, no hay oposición a quien culpar y no hay argumento posible. Se trata de un típico error de gestión sólo atribuible a problemas propios. Y el comunicado de Pettovello lo admite de manera explícita, al afirmar que hubo funcionarios que "por mal desempeño de sus tareas, no han realizado un control permanente de stock y de vencimiento de mercadería".
 
Una de las consecuencias que más debe lamentar Milei desde el punto de vista político es que, al reconocer un error en la distribución de alimentos, se debilita el argumento oficial sobre la corrupción asociada a la intermediación de las organizaciones sociales. Y se debilita la denuncia contra los piqueteros. Para colmo, es una crisis difícil de explicar a la propia base electoral. Con el caso de la ayuda social, el hecho de que los votantes de Milei manifiesten antipatía por la dirigencia piquetera no implica que estén en contra de la asistencia a los más pobres. De hecho, Milei obtuvo altos porcentajes de votación en las provincias más pobres del país -se impuso en todas, con la excepción de Formosa, Chaco y Santiago del Estero-.
 
La crisis deja mal parada la estrategia legal del gobierno, que había apelado una media de amparo y afecta a Pettovello, una integrante del entorno cercano a Milei. Por más que se desvíe ahora las responsabilidades hacia chivos expiatorios, como funcionarios de segunda línea, lo cierto es que la imagen de la ministra quedó golpeada, y deja una duda sobre hasta dónde seguirá gozando del respaldo presidencial.
 
Todo esto cuestiona el falso argumento de que la asistencia social no fue parte del ajuste. Un tema recurrente en los discursos del Milei y del ministro Luis "Toto" Caputo es que, pese a haberse realizado un brutal ajuste fiscal, no se afectó la asistencia a los sectores más desprotegidos. Ahora, con la revelación de toneladas de alimentos con fecha de vencimiento inminente y que se habían retenido indebidamente en medio de una situación de pobreza creciente, ese argumento sobre la preservación de la asistencia social también queda cuestionado. Ahora el Gobierno hará repartir con el Ejército mil toneladas de leche en polvo a punto de vencerse.
 
La Opinión Popular
 

 
Se pudrió
 
Luego de varios días de ensayar excusas para justificar lo injustificable, el gobierno admitió lo que El Destape había revelado ocho días atrás: que retiene millones de kilos de comida a punto de vencer.
 
La ministra de Capital Humano aceptó los hechos sacándose la responsabilidad de encima, como parece ser el sello de la gestión Milei. Sandra Pettovello cargó las culpas sobre un funcionario -el subsecretario Pablo de la Torre, ya despedido-, activó la distribución de alimentos -que según mintió su subsecretaria Leila Gianni eran incomibles- a través del Ejército, impostó decencia con una presentación en la Oficina Anticorrupción por manejos "poco transparentes" de sus propios funcionarios a cargo de la compra de alimentos, y fingió ignorancia sobre lo que ocurre en su ministerio: en el comunicado de la confesión la ministra aludió no haber sido debidamente informada del estado de las mercaderías, justo luego de que este medio difundiera información oficial donde constaba que en dos meses vencían unos 300 mil kilos de leche en polvo, entre otros productos. La información tenía más de una semana a la vista, para quien quisiera ver.
 
Pettovello puede actuar a discreción porque cuenta con el respaldo sin fisuras del presidente Javier Milei. La relación entre ambos es tan estrecha que la ministra suele pernoctar en Olivos y el presidente tiene una foto de su ministra en un despacho de la Casa Rosada. Esa relación nutrió a Pettovello de un poder inusitado con la absorción de cuatro carteras claves: Trabajo, Salud, Educación y Desarrollo Social.
 
Periodista y egresada en Ciencias de la Familia en la Universidad Austral -una carrera de dos años que aborda las cuestiones familiares con un punto de vista interdisciplinar y "desde una perspectiva holística y socioecológica"-, sin experiencia alguna en la gestión ni siquiera en el ámbito privado, Pettovello llegó donde está por interpretar sin desvíos el programa cruel que preside Milei.
 
Durante su nueva gira promocional por los Estados Unidos, en la Universidad de Stanford, el presidente fijó las reglas de la versión de los Juegos del Hambre que se propone ejecutar en la Argentina: "Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver", dijo, saboreando cada palabra.
 
En política, las cosas no se dicen porque sí. ¿Qué pretendía Milei con su nueva provocación? ¿Qué los millones de argentinos hambreados irrumpiesen en los galpones para distribuir la comida a punto de vencer que el gobierno mantenía retenida?
 
Si lo hiciera, la multitud estaría cumpliendo al pie de la letra lo que propone el presidente: "La gente va a decidir algo para no morirse".
 
Eso sí: la irrupción en los galpones sería una solución por mano propia. Pero en acción colectiva. La peor pesadilla del autoproclamado líder mundial de los liberales libertarios, una secta que cultiva la supremacía del sálvese quien pueda.
 
Podría ocurrir también que los argentinos se pusieran de acuerdo para pedir que se termine ya el mandato de un presidente hambreador. El reclamo estaría dentro de las reglas vociferadas por el presidente en Stanford. ¿O acaso terminar ya mismo con la miseria planificada y ejecutada por el gobierno no sería "decidir algo para no morirse"?
 
Por supuesto, esta columna no alienta las reacciones violentas ni la interrupción del orden institucional. Solo pretende marcar el peligro de la provocación presidencial. Para sí mismo, que sería lo de menos, y para las mayorías populares que le pondrían el cuerpo a la obvia represión que entusiasma a Patricia Bullrich.
 
Nacido y criado en los set de televisión, el presidente no distingue la ficción de los shows mediáticos con los efectos que pueden tener sus actos en la vida real. Esa distancia con lo que le pasa a las personas es tan notoria como solapada por los dueños del dinero que se frotan las manos con las opciones de negocios que promete el elenco gubernamental. También es negada por muchas víctimas, todavía esperanzadas porque lo "nuevo" barra una década de gobiernos deficientes, abusos políticos y frustraciones.
 
¿Cuánto dura la cobertura de la herencia como excusa a los dramas del presente? ¿Cuánto dura la paciencia social frente al derrumbe del ingreso, la pérdida de empleos y el hambre? ¿Cuánto dura un gobierno que se regocija en el sufrimiento que provoca su gestión?
 
El rechazo masivo que provocó la retención de alimentos, y la marcha atrás de un gobierno hipersensible a las encuestas de opinión, es indicio de un cambio en el humor social respecto a un gobierno que empeoró las condiciones de vida que prometió mejorar.
 
Por Adrián Murano
 
Fuente: El Destape
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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