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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 27-05-2024 / 08:05
SON CINCO MIL TONELADAS DE ALIMENTOS, COMPRADOS DURANTE LA GESTIÓN ANTERIOR, ENCANUTADOS POR PETTOVELLO

La Iglesia se planta y le exige al maligno Milei que reparta rápidamente los alimentos que mantiene retenidos

La Iglesia se planta y le exige al maligno Milei que reparta rápidamente los alimentos que mantiene retenidos
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA. El obispo Oscar Ojea, titular del Episcopado, le exigió al Gobierno que entregue a los comedores populares las cinco mil toneladas de alimentos compradas durante la gestión anterior y que retienen desde que asumieron. “Nos preocupa que se vaya perdiendo la sensibilidad frente a un derecho primario como es el derecho al alimento”, expresó al reclamar que se abran los depósitos.
El brutal ajuste que ejecuta Javier "el Loco" Milei es cruel, insensible, maligno y con saña. Pese a que la indigencia se duplicó con su Gobierno, el anarco capitalista cortó totalmente el envío de alimentos a comedores populares. El vocero Manuel "Cara de Piedra" Adorni confirmó que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se niega a entregar 5 millones de kilos de alimentos para comedores, productos adquiridos por la administración anterior, muchos de los cuales estarían por vencerse. Es una vergüenza, es un escándalo y sobre todo es un delito que haya chicos con hambre mientras la Pettovello mantiene encanutados alimentos en un galpón.
 
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, reclamó al gobierno de Milei que entregue los alimentos que la ministra Pettovello, sacó del circuito de reparto para los comedores y los almacenó en depósitos. "Nos hemos enterado que existen dos depósitos de alimentos en el ministerio de Desarrollo Social, que tienen 5 millones de kilos de alimentos guardados. No entro en las razones por las que están guardados pero pienso que en un tiempo de emergencia alimentaria esto debe llamarnos a la reflexión y rápidamente tienen que ser entregados", expresó Monseñor Ojea en un video que se viralizó rápidamente.
 
El mensaje de la iglesia fue difundido después de que Milei dijera, el viernes, que no es cierto que a la mayoría de los argentinos los ingresos no les alcanzan. "Si la gente no llegara a fin de mes ya se hubiera muerto", contestó un cínico presidente totalmente falto de empatía a un movilero que le preguntaba, justamente, por qué el gobierno no reparte esos alimentos. ¿Fue lo de Ojea una réplica a Milei? Eso está abierto a interpretaciones.
 
La decisión de no entregar alimentos a los comedores y merenderos es consecuencia de una estrategia política adoptada por el gobierno libertario, la de "empobrecer" y debilitar a los movimientos sociales, a los que ve como una amenaza. Esta política fue blanqueada por el asesor presidencial (y futuro ministro) Federico Sturzenegger, quien postula que en la Argentina, un gobierno liberal debe "empobrecer a los grupos de interés", si quiere "cambiar el statu quo". Es en base a esta idea que la postura libertaria se mantiene intransigente ante todos los reclamos de que mande alimentos a las organizaciones sociales.
 
Como reacción a este brutal recorte, los movimientos sociales vienen haciendo protestas callejeras. Llevan más de cuatro meses con marchas y jornadas de lucha semanales, pero no han conseguido que se inicie una instancia de negociación. Por el contrario, la respuesta a sus movilizaciones ha sido la represión (en uno de esos operativos un manifestante perdió la visión en un ojo, por un balazo de goma) y una tremenda campaña de deslegitimación, que incluye dos denuncias en los tribunales federales.
 
El señalamiento es que los dirigentes sociales extorsionan a los beneficiarios de las políticas de asistencia. Más allá del tema de si las denuncias están fundadas o constituyen una operación mediática, en los hechos en base a casos puntuales de abusos, el ministerio justifica el quite de la asistencia al conjunto. Es evidente que a Milei no le importa nada la vida de los pobres, y un derecho que es esencial y que es primario, como es el derecho al alimento. A los únicos que quiere es a su hermana Karina y a su jauría de perros.
 
La Opinión Popular
 

 "DIOS QUIERA QUE SE ABRAN RÁPIDAMENTE ESOS DEPÓSITOS"
 
La Iglesia le exigió al Gobierno que reparta los alimentos que mantiene retenidos

 
La Iglesia se planta y le exige al maligno Milei que reparta rápidamente los alimentos que mantiene retenidos 
 
El reclamo lo hizo el obispo Oscar Ojea, presidente de la Confederación Episcopal Argentina. Es por cinco mil toneladas de alimentos guardados en  depósitos de Desarrollo Social desde diciembre. El gobierno dice que son para casos de emergencias, pero el obispo replicó que el país está en "emergencia" alimentaria. La embestida contra las organizaciones, la escalada del hambre y una movilización en puerta.
 
El presidente del Episcopado, el obispo Oscar Ojea, le exigió al gobierno que reparta a los comedores comunitarios los alimentos que mantiene retenidos. "Nos hemos enterado sobre la existencia de dos depósitos en el Ministerio de Desarrollo Social que tienen cinco mil toneladas de alimentos guardados", dijo en un video difundido por las redes sociales. "No entro en las razones por las que están guardados, pero pienso que en un tiempo de emergencia alimentaria esto debe llamarnos a la reflexión". Ojea insistió en que el gobierno debe distribuirlos y agregó que tiene que hacerlo "rápidamente".
 
Lo que es claro es que el obispo le respondió a uno de sus funcionarios, Pablo de la Torre, secretario de Niñez y Adolescencia y segundo de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en el área de asistencia social. De la Torre sostuvo este fin de semana que los alimentos que permanecen sin distribuir desde diciembre están guardados "para situaciones de emergencia".
 
El obispo usó esa misma palabra en su mensaje: dijo que el país está en emergencia alimentaria.
 
 
Las explicaciones
  
El ministerio de Capital Humano que conduce Pettovello fue puesto al descubierto la semana pasada, cuando debió admitir que nunca distribuyó miles de kilos de leche en polvo, harina, aceite, yerba, puré de tomate y otros alimentos comprados por la gestión anterior, que mantiene en dos galpones, uno en Caba y el segundo en Tucumán.
 
El señalamiento a Pettovello no es sólo que no los haya repartido en momentos en que la población pasa una de las peores crisis alimentarias, parangonable a la del 2001 o a las hiperinflaciones que terminaron anticipadamente con el mandato de Raúl Alfonsín, sino además que esos alimentos tienen fecha de vencimiento.
 
Desde que el tema se conoció, el gobierno libertario se vio obligado a dar explicaciones. Su discurso fue cambiando. Inicialmente el vocero presidencial, Manuel Adorni, dijo: "por supuesto que los alimentos se van a repartir, es una obviedad, van a llegar a la gente que le tiene que llegar". Luego Milei aseguró que los alimentos "sí se están repartiendo, pero hay gente que curra". Finalmente, De la Torre sostuvo que son alimentos para "situaciones de catástrofe". Se supone que sus declaraciones expresan la posición de la ministra.
 
¿A qué alude la afirmación de la iglesia sobre que el país está en emergencia alimentaria? Hace apenas una semana el director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, Agustín Salvia, confirmó que los informes preliminares del observatorio muestran que la indigencia se agravó abruptamente y ya afecta al 18% de la población, el doble de lo registrado hace apenas un año.
 
Ese 18% está muy por encima de la media, que tiende a estar por debajo del 10%. Otro modo de medir la dimensión de lo que está ocurriendo es compararlo con lo sucedido durante los gobiernos de Macri y Cristina, "cuando estaba debajo del 6%", recordó el investigador.
 
Salvia también dijo que hubo un pico de la crisis en febrero y que luego hubo una recomposición de los ingresos. Con todo, cualquiera que salga a la calle puede constatar que desde enero, cada vez se ven más personas buscando comida en la basura.
 
La línea de indigencia de la que habló Salvia se calcula según el costo de una canasta alimentaria imprescindible (este es el término que utiliza el Indec). En abril, esa canasta compuesta solo por alimentos tuvo un costo de 121 mil pesos por adulto. Una familia de dos adultos y dos niños necesitó ingresos por 373 mil pesos para poder comer.
 
 
Sensibilidad
  
En su mensaje, Ojea señaló que a la iglesia le preocupa "que se vaya perdiendo sensibilidad frente a un derecho que es primario como es el derecho al alimento". El obispo habló de la "sensibilidad" frente a la falta de comida y planteó que se trata de un valor primordial.
 
"Hay una vieja tradición cristiana asumida por mi abuela materna; ella me decía que cuando tirara un poquito de pan besara el pan y pensara en ese pan que yo pude comer y que no iba a comer, porque había otro que realmente lo necesitaba".
 
"Dios quiera que rápidamente se abran esos depósitos para que los hermanos con tantísimas necesidades puedan disfrutar su alimento diario", insistió.
 
 
La disputa de fondo
 
Pettovello firmó convenios de asistencia alimentaria con Aciera, el sector más conservador de la iglesia evangelista, y los renovó con Cáritas en la iglesia católica. Pero aún recostándose en las iglesias, los datos de ejecución del presupuesto muestran que redujo en un 45 por ciento el gasto destinado a los comedores.
 
  
Cómo sigue el conflicto
  
Además de la Conferencia Episcopal, este domingo habló del tema de los comedores Juan Grabois, el dirigente social con más llegada al Papa Francisco. Grabois inició, junto con el Cels, una demanda judicial para que el gobierno restablezca el envío de alimentos a los comedores.
 
Ayer respondió el argumento gubernamental que sostiene que la mitad de los comedores no existen. El planteo es sostenido por la ministra Petovello en base a una auditoría.
 
"Es falso que auditaron los comedores que reciben alimentos del Estado: auditaron comedores que se inscribieron durante la pandemia", planteó Grabois. "En el expediente de la denuncia que hicimos, tuvieron que reconocer que solo el 17% de los comedores relevados recibían asistencia nacional. Es decir, relevaron cualquier cosa", aseguró.
 
Agregó que de los supuestos comedores fantasma, los movimientos encontraron "decenas de casos" en los que el ministerio "mintió impune y groseramente porque sus propios relevadores registraban que el comedor existía, pero no recibía alimentos desde enero. Por ende, obviamente, no podía funcionar".
 
Grabois también salió al cruce del argumento de que los alimentos "están guardados para catástrofes": "¿Acaso el temporal de Bahía Blanca del 16 de diciembre no fue catástrofe suficientemente para entregar los alimentos?", se preguntó. "¿O el temporal de Corrientes en marzo de este año? ¿El que hubo en Buenos Aires ese mismo mes?". Para el dirigente, sólo hay una explicación y es que "el gobierno nos está tomando el pelo".
 
La discusión pública sobre la asistencia alimentaria tendrá un nuevo capítulo en la calle, los próximos días, ya que las organizaciones sociales evalúan la posibilidad de que el depósito de alimentos en CABA sea el escenario de su próxima movilización.
 
Por Laura Vales
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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