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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 02-05-2024 / 10:05
CON LA CONTUNDENTE MARCHA DEL 1° DE MAYO LA CGT RATIFICÓ EL PARO GENERAL DEL JUEVES PRÓXIMO

El movimiento obrero copó las calles y no se olvidó ni de Milei ni de los diputados traidores

El movimiento obrero copó las calles y no se olvidó ni de Milei ni de los diputados traidores
De la calle al paro. Tras la marcha multitudinaria del 1º de Mayo, la CGT ratificó el paro general del 9 de mayo en repudio al ajuste brutal del gobierno de Javier "el Loco" Milei y a la media sanción del proyecto nefasto de ley Bases. Hubo pase de factura para el Gobierno y para la oposición colaboracionista por la media sanción de la Ley Bases que arrasa con los derechos laborales. La conducción de la central obrera fue acompañada por los movimientos sociales y las dos CTA y reclamó que "el Senado no apruebe leyes que van contra la Argentina". La preocupación por los despidos, en el centro de la escena.
De la calle al paro. Tras la marcha multitudinaria del 1º de Mayo, la CGT ratificó el paro general del 9 de mayo en repudio al ajuste brutal del gobierno de Javier "el Loco" Milei y a la media sanción del proyecto nefasto de ley Bases. Hubo pase de factura para el Gobierno y para la oposición colaboracionista por la media sanción de la Ley Bases que arrasa con los derechos laborales. La conducción de la central obrera fue acompañada por los movimientos sociales y las dos CTA y reclamó que "el Senado no apruebe leyes que van contra la Argentina". La preocupación por los despidos, en el centro de la escena.

Aunque como siempre en estos encuentros populares hay elementos festivos, de comunión entre pares, con el folclore de las manifestaciones populares, la música y toda la mística que imprimen las organizaciones sindicales, los reclamos y los gestos de preocupación estuvieron a la orden del día. No es para menos. Con un consumo que no para de caer, a la par que el poder adquisitivo, sumado a una industria que se desploma a niveles calamitosos, y a la motosierra en la obra pública, la última noticia que viene con la traición de los Diputados, 
que votaron en contra del Pueblo y le suman nafta al fuego.


Tercerización y mayor precariedad laboral, nuevas formas de contratación que implican total inestabilidad, fondos de cese laboral que facilitarán los despidos en alza, el aumento del trabajo no regulado y la habilitación para echar gente de forma indiscriminada, están a la orden del día.

No fue un primero de mayo más. Eso lo sabían las miles de personas que se convocaron bajo el lema "En defensa de los derechos Laborales, Sociales, Previsionales y del Modelo Sindical", con que la CGT metió presión antes del tratamiento de la Ley Bases en el Senado. Pablo Moyano recordó la "Banelco" con la que se compró votos de senadores, dando por sentado que los 33 senadores del PJ votarán contra la ley y adelantó que buscarán persuadir a los demás de rechazarla, aunque dejó afuera a los legisladores del PRO y a los libertarios.

El secretario general de la CGT, Héctor Daer, rechazó la traición del radicalismo por la Ley Bases y dijo que: "Es un proyecto del Poder Ejecutivo sobreactuado vergonzosamente por un sector del bloque radical, corriendo por derecha al Gobierno lo cual marca que este muchacho cordobés está absolutamente perdido en el escenario ideológico de nuestro país", apuntó contra el legislador radical ultra derechista Rodrigo de Loredo.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se unió a la movilización. Su presencia en el evento resalta su rol como el principal opositor a la gestión anarco capitalista de Milei. "Estamos aquí para apoyar la unidad del movimiento obrero en un momento muy difícil para nuestro país: estamos ante una nueva embestida contra los derechos de las y los trabajadores, que busca llevarnos hacia un modelo de país primario, agroexportador y sin soberanía", destacó Kicillof.

La movilización culminó en el Monumento Canto al Trabajo. Tras una conferencia de prensa y en medio de la interna K, la cúpula de la CGT se reunió con Kicillof. La central obrera emitió un documento donde llamó la atención sobre los puntos más controvertidos del cruel ajuste que ejecuta Milei. Allí aseguraron que el ajuste "recae sobre los sectores más vulnerables". Consideraron que el gobierno "no muestra un programa económico sustentable ni consistente, que no proyecta un horizonte de expectativas alentadoras a futuro".

La Opinión Popular

 El movimiento obrero copó las calles y no se olvidó ni de Milei ni de los diputados traidores  

"Argentina estaba mal y ahora está peor"
 
La CGT, las dos CTA, la UTEP y movimientos sociales marcharon contra el DNU y la Ley Bases, con la mirada puesta en lo que pasará en el Senado y críticas a "un gobierno sin diálogo social".
 
El primer día del trabajador y la trabajadora de la era Milei se vivió en las calles como una contundente manifestación contra el intento de avasallamiento de los derechos laborales, el ajuste y la destrucción de lo público que, en general, proponen el DNU y la Ley Bases, contra los que se marchó concretamente.
 
Una multitud organizada en numerosas columnas de gremios de todo el país se movilizó en el sur de la ciudad, confluyendo frente al Monumento al Trabajo en la convocatoria de la CGT a la que, como en las últimas marchas, adhirieron también las dos CTA y la UTEP. Hubo una ratificación del paro general del 9 de mayo próximo, un lanzamiento oficial de la campaña para juntar firmas por la derogación del DNU, y una consigna transversal que recorre todas las últimas marchas: "La Patria no se vende".
 
Fue la frase estampada en la enorme bandera que llevaron los dirigentes de la CGT. No hubo palco ni discursos; en cambio, la conferencia de prensa posterior en la sede de la central obrera fue el momento de  fuertes críticas al Gobierno y de un diagnóstico: "Argentina estaba mal y ahora está peor".
 
"Acá estamos rechazando la entrega que se ha realizado ayer en el Congreso", sintetizó Pablo Moyano al llegar a la marcha. Tuvo que desmentir una y otra vez, ante las consultas periodísticas, que el paro del 9 estuviera en duda.
 
También lo hizo Héctor Daer en la conferencia posterior, con una aclaración: "la CGT no negoció ningún proyecto, ni dictamen, ni media sanción" de reforma laboral con la Casa Rosada. Sumó un repudio especial a la UCR ("presentaron un proyecto de reforma laboral paralelo que era aún peor que el del gobierno") y a su presidente de bloque de Diputados, Rodrigo de Loredo. Junto a Carlos Acuña, los triunviros se proyectaron luego hacia lo que viene en el Senado: "Tenemos en agenda ir a visitar a todos los senadores para que no voten esta ley nefasta que va en detrimento del pueblo argentino. Los 33 senadores del peronismo se comprometieron a votar en contra. Saben que no pueden votar para privatizar empresas, para que vuelva el impuesto a las ganancias", advirtió Moyano.
 
Lo escuchaba tras reunirse con ellos en la sede de Azopardo Axel Kicillof y los principales ministros de su gabinete (Carlos Bianco, Andrés Larroque, Walter Correa, Gabriel Katopodis, Estela Díaz entre otros), e intendentes como Fernando Espinoza (La Matanza), Julio Alak (La Plata) y Jorge Ferraresi (Avellaneda). Antes, el gobernador marchó junto a referentes de la CTA de los Trabajadores como Hugo Yasky, Daniel Catalano, Roberto Baradel. Otros que se vieron en la marcha fueron el senador Mariano Recalde, el excanciller Felipe Solá, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
 
En el comunicado en el que se manifestó "en defensa de los derechos laborales, sociales, previsionales y del modelo sindical" la CGT criticó "un gobierno sin diálogo social, que sólo se vincula con los representantes de intereses amigos, que agrede y desecha a los trabajadores y a sus organizaciones, menosprecia a los jubilados y pensionados que no pueden esperar, se desentiende de la atención de los más vulnerables, discrimina a las y los hacedores de la economía popular, desfinancia la salud pública, la educación pública, la ciencia, la tecnología y la cultura", y propuso "la construcción de un programa de consenso multisectorial" y "una agenda de diálogo para una Argentina del desarrollo, la producción y el trabajo".
 
 
Todos los gremios, todos
  
La convocatoria sorprendió por la cantidad de gremios que marcharon y la organización de las columnas, que fueron concentrando en distintas esquinas para sumarse a la marcha principal que avanzó por Independencia, cubriendo toda la traza desde antes de la 9 de julio hasta el bajo.
 
La Fraternidad, Camioneros, ATE y UPCN con sus distintas delegaciones y representaciones de organismos, Smata, Sanidad, La Bancaria, la UOM, el Suterh, Luz y Fuerza, Foetra, Aeronáuticos, Aceiteros, los docentes de UTE, Sadop y la Unión Docentes Argentinos, los judiciales de la UEJN, entre cientos de banderas y estandartes gremiales, avanzaron con sus banderas entre redoblantes y humos verde o naranja, con Wos y Patricio Rey como banda de sonido, en el tema que hicieron juntos sonando en las pantallas de las esquinas cercanas al monumento.
 
Pero junto a las banderas de siempre hubo otras: La bandera de YPF, que no necesitó decir más que sus tres letras gigantes estampadas en azul y blanco. Los carteles de "Somos Télam" o "Los cielos no se venden, Aerolíneas se defiende". Las bandera de "No al remate de las centrales atómicas". Postales de una coyuntura urgente contra la cual se gritó en la marcha.
 
El cruce de la jornada ocurrió en el punto central de 9 de Julio e Independencia. Cuando arribó allí la cúpula cegetista, la estaban esperando gremios y partidos de izquierda y asambleas barriales, con dirigentes como Eduardo Beliboni, Gabriel Solano y Vanina Biasi formados en primera fila, y hasta el camioncito con el parlante que ya es folklore de la izquierda, a un solo grito: "¡Paro, paro, paro. Paro general!". Más allá del paro general ya anunciado y reconfirmado para el 9, el grito buscó simbolizar una exigencia de mayor dureza. Fue respondido con otro canto: "Borombombón, borombombón, los sindicatos son de Perón". "Tanto cordón de seguridad para que se nos cuelen los troskos por el Metrobus", fue la broma resignada que se escuchó entre los múltiples cordones que, efectivamente, rodeaban a los dirigentes y les iban abriendo paso, mechada con alguna crítica interna a la planificación del recorrido. 
 
 
Sin protocolo
  
Como ocurrió con el estudiantazo del 23 de abril, la masividad del acto derogó de facto todo protocolo atipiquetes. Hacia el mediodía el tránsito se mantuvo cortado en toda la traza desde Hipólito Yrigoyen y hasta Garay. Las formaciones y vehículos de las distintas fuerzas se hicieron ver, de todos modos, prolijamente apostados, tal vez por orden de efecto disuasorio. Primero Prefectura, a lo largo de Paseo Colón. Ya sobre Casa Rosada, y ejerciendo la tarea de control de tránsito, Policía Federal. Y frente al Centro Cultural Kirchner, largas filas de vehículos de todo tipo y efectivos de Gendarmería, que esta vez cobraron extras por horas distendidas, sin tener que poner manos a la obra.
 
Fue un 1° de mayo que los organizadores cañificaron como "un día horrible, triste y amargo", en palabras de Pablo Moyano. "No hay un sólo beneficio para el pueblo en la Ley Bases, todo el beneficio es para los empresarios", fue la denuncia que sintetizó la marcha. Con la mirada puesta en una próxima hora de la historia: la hora del Senado.
 
Por Karina Micheletto
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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