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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 31-03-2024 / 12:03
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

¿La oposición toma la iniciativa?: Aluvión de despidos, recortes presupuestarios y agresiones a gobernadores redujo el margen de los dialoguistas

¿La oposición toma la iniciativa?: Aluvión de despidos, recortes presupuestarios y agresiones a gobernadores redujo el margen de los dialoguistas
Cumplidos largamente los primeros cien días de gestión y sin señales que anticipen un cambio de rumbo del gobierno de Javier "el Loco" Milei (por el contrario, tanto el presidente como sus voceros se jactan de ser inflexibles) ya no hay margen para seguir jugando al opositor razonable, ni para especular con darle hasta ahí a cambio de un puchito o la promesa de un puchito. Ser ambiguo frente a un chiflado como Milei no es inteligente sino temeroso, cobarde o acomodaticio. De un lado quienes quieren que la Argentina sea un país sin universidad pública, sin plan nuclear, sin industria pesada, sin un Estado capaz de mediar en las inequidades sociales y geográficas, sin relaciones exteriores razonables. Del otro lado, el resto.
Cumplidos largamente los primeros cien días de gestión y sin señales que anticipen un cambio de rumbo del gobierno de Javier "el Loco" Milei (por el contrario, tanto el presidente como sus voceros se jactan de ser inflexibles) ya no hay margen para seguir jugando al opositor razonable, ni para especular con darle hasta ahí a cambio de un puchito o la promesa de un puchito. Ser ambiguo frente a un chiflado como Milei no es inteligente sino temeroso, cobarde o acomodaticio. De un lado quienes quieren que la Argentina sea un país sin universidad pública, sin plan nuclear, sin industria pesada, sin un Estado capaz de mediar en las inequidades sociales y geográficas, sin relaciones exteriores razonables. Del otro lado, el resto.
 
El 24 de marzo el pueblo demostró que existen formas de ponerle límite al avance inflexible de la maquinaria destructora encabezada por Milei. La conjunción de una multitud en la calle con una clase dirigente que, por un día, dejó de lado la tibieza, los pruritos y las internas para marcar claramente su posición evitaron que se ejecuten los planes que tenía para esa fecha. Finalmente la provocación se limitó a un panfleto mal ejecutado y un puñado de tuits reivindicativos del terrorismo de Estado que se perdieron en una marea pidiendo memoria, verdad y justicia. Esa misma reacción, de abajo hacia arriba, marca el camino ante los miles de despidos de trabajadores estatales. Falta, ahora, que la dirigencia haga su parte.
 
El Congreso de la Nación debe volver a sesionar de manera urgente para rechazar el DNU 70/23 y avanzar con otras discusiones: leyes que protejan el poder adquisitivo de los jubilados, el presupuesto educativo, los medios públicos. Incluso, aunque el gobierno no lo impulse, podrían avanzar con el tratamiento del presupuesto 2024, actualizando las partidas a montos más razonables, que le den un desahogo a provincias, universidades y organismos autónomos. En ningún lugar de la Constitución dice que el Poder Legislativo debe limitarse a ser un jurado que apruebe o repruebe las propuestas del Ejecutivo, ni que éste tenga el monopolio de la iniciativa política. Muy por el contrario.
 
La consolidación de una mayoría opositora ha demostrado ser posible en el Senado y es factible en la cámara de Diputados. A los 99 votos de Unión por la Patria pueden sumarse cinco del Frente de Izquierda, 11 de los 34 radicales, los seis de la Coalición Cívica, los dos socialistas, Margarita Stolbizer, Natalia De La Sota, y los dos diputados del mandatario de Santa Cruz, Claudio Vidal.
 
Esa cuenta da 127 votos seguros. El fiel de la balanza lo tienen los gobernadores de Río Negro, Alberto Weretilnek; de Neuquén, Rolando Figueroa; de Misiones, Hugo Passalacqua; de Chubut, Nacho Torres; más el cordobés Llaryora y el santafesino Pullaro. Con dos votos se termina el experimento anarco capitalista.
 
La proliferación de debates internos en los dos partidos históricos, el peronismo y la Unión Cívica Radical, tiene lecturas contrapuestas. Depende a quién se le pregunte son la evidencia de que Milei tiene cuerda para rato o una señal de que se anticipan las disputas por la sucesión. En cualquier caso, resulta imprescindible que esas disputas sintonicen con las urgencias de la población.
 
El radicalismo vive una batalla para marcar el rumbo político que probablemente termine en un nuevo cisma, pero también dirime liderazgos. Esta semana en Córdoba Ramón Mestre Jr. lanzó un desafío al sensible Rodrigo De Loredo. En Corrientes, que elige gobernador en 2025, el ex Ricardo Colombi prepara su ofensiva contra el actual, Gustavo Valdés.
 

En marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia y el país ingresó en una cuarentena estricta, la recaudación de los principales impuestos, IVA y Ganancias, se desplomó 11,3 por ciento respecto al mes anterior. En marzo de 2024, producto del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, la caída fue incluso más pronunciada: 11,6 por ciento en la comparación con febrero.
 
Con estos números peligran las estimaciones de superávit para el resto del año, pilar del plan económico del ministro tahur, Luis Caputo. Una vez más, las teorías económicas se estrellan contra la inevitable superficie de la realidad. Los daños causados por el impacto se expanden, como metralla, a lo largo y a lo ancho del país.
 
Distintas estimaciones privadas coinciden en mesurar la caída de la actividad industrial de febrero entre siete (FIEL) y ocho (Orlando Ferreres) puntos en términos interanuales. Para la industria automotriz el desplome fue de 19 puntos y no encuentra fondo. Con el patentamiento un 18,7 por ciento abajo que en 2023, el uso de la capacidad instalada está por debajo del 30 por ciento.
 
Esta semana se supo que Toyota abrió 400 retiros voluntarios en su planta de Zárate. Renault desvinculó 270 trabajadores contratados en Santa Isabel, Córdoba y también ofrece retiros y jubilaciones anticipadas. General Motors paralizó su planta en Alvear, provincia de Santa Fe, porque no accede a dólares para importar autopartes.
 
La industria pesada, otro pilar de la actividad industrial, también está en crisis. Las cuatro plantas de Acindar están paralizadas desde febrero y sin fecha de reapertura. El motivo es una caída del 40 por ciento de la demanda a causa del freno en la construcción, el rubro que explica, mayoritariamente, las compras de acero.
 
No solamente cayó a prácticamente cero la obra pública, que suele funcionar como motor contra cíclico en temporadas recesivas, sino que también se planchó la iniciativa privada. El boom inmobiliario en las grandes ciudades sufrió como pocos la suba de precios en dólares y la mayor parte de los edificios en obra que se multiplicaban hasta diciembre ahora están en un impasse sin solución a la vista.
 
Los despidos en el Estado, que se cuentan en más de diez mil solamente la última semana, número que va a seguir creciendo, echan por tierra cualquier esperanza de un repunte en el consumo, lo que impactará de lleno en la actividad comercial. Hasta las grandes empresas se ven afectadas por esa caída, que en febrero fue de un 3,5 por ciento interanual.
 
Las persianas bajas ya son, nuevamente, parte del paisaje, cuando todavía no impactaron los aumentos en la luz y el gas, que empiezan a sentirse a partir de ahora. Eso, a su vez, volverá a alimentar la inflación, que para el mes que termina se estima entre los 11 y los 13 puntos, equivalente a los peores datos de la gestión anterior, y en un contexto recesivo mucho más profundo.
 
Cada puesto de trabajo perdido en el sector público no solamente tiene detrás una tragedia familiar sino que implica el desarme metódico de las capacidades estatales. Un caso llamativo es el desmantelamiento del plan nuclear a partir del despido de los obreros que trabajaban en la obra civil de los reactores CAREM-25, en Lima, y RA-10, en Ezeiza.
 
El CAREM es el primer reactor de potencia íntegramente argentino, un proyecto de avanzada casi sin pares en el mundo, destinado a dar energía de forma autónoma a ciudades medianas o pequeñas. El RA-10 es un reactor multipropósito que puede usarse para la producción de isótopos medicinales e insumos para la fabricación de chips de alta potencia.
 
Es importante destacar que la motosierra no sirve para ahorrar dinero ni para hacer más eficiente el Estado. No se ahorra dinero porque las capacidades que se pierden en el desguace deben ser, en muchos casos, reemplazadas por el sector privado, a un costo mayor que suele esconder corrupción o beneficios a empresas amigas.
 
Es el caso del Servicio Meteorológico Nacional, cuyo trabajo es imprescindible para actividades como la agricultura y la navegación aérea. La tarea que hasta ahora realizaba el SMN no quedará vacante sino que recaerá en empresas que seguramente harán buenos negocios. El dinero destinado a pagarles saldrá de las arcas públicas, pero sin brindar a cambio externalidades positivas.
 
Tampoco ganará el sector público en eficiencia. Esto, por ejemplo, resulta evidente en el caso de las agencias e institutos que hacen abordaje territorial. Argentina es el octavo país más extenso del planeta, teniendo en cuenta solamente su territorio continental, y necesita capacidades que tengan capilaridad en cada uno de los rincones.
 
Cuando, por ejemplo, se desarma el Instituto de Agricultura Familiar, responsable del 60 por ciento de los alimentos que llegan a la mesa de los argentinos, y se despide a 900 trabajadores, se transforma una agencia con inserción territorial efectiva en una oficina con 60 burócratas en el microcentro porteño y pierde completamente el sentido de existir. Es parte del plan.
 
Esta semana el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, aseguró que la institución tiene fondos para funcionar apenas "hasta mayo o junio", algo que no sucedió nunca en sus 202 años de historia. La misma situación se repite en centros de estudio en todo el país, que se encuentran, invariablemente, en emergencia económica y con incertidumbre respecto a su continuidad.
 
Son dos millones y medio de estudiantes afectados, además de otros roles que cumplen, como el aporte que hacen al sistema científico nacional e incluso a las grandes empresas que son el principal sostén político del gobierno. Ni el sector de hidrocarburos ni el agro ni la tecnología del conocimiento podrían sostenerse sin egresados de la universidad pública.
 
Ante este escenario ya no queda margen para que la dirigencia política siga jugando a ganar tiempo o sacar ventaja de la ambigüedad. Esta semana, dos gobernadores de provincias importantes, el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro, manifestaron nuevamente su voluntad de colaborar con Milei para "darle las herramientas necesarias", es decir aprobar la ley de Bases y sostener el DNU.
 
La respuesta del gobierno nacional fue un nuevo decreto recortando las partidas destinadas a las cajas previsionales de 13 provincias y eliminando definitivamente los fondos destinados al pago de salarios docentes y a subsidios al transporte en el interior del país, mientras se mantienen, parcialmente, en el área metropolitana.
 
Algo parecido sucede con la obra pública. El martes, el ministro de Interior, Guillermo Francos, se reunión con los diez gobernadores del norte grande y les prometió destrabar partidas destinadas a infraestructura a cambio de avanzar en la agenda del vaporoso Pacto de Mayo, incluyendo la aprobación de la ley combi.
 
Sin embargo, casi a la misma hora, reunido en penumbras con empresarios del sector de hidrocarburos, Milei se manifestó "profundamente orgulloso" de "eliminar la obra pública de cuajo" porque "es una gran fuente de corrupción, de robo, a la cual toda la gente de bien debería oponerse". Como en enero, sus funcionarios llegan a acuerdos de los que luego el presidente se desentiende.
 
El peronismo, en tanto, parece concentrado en su versión de aquella canción de la chiva: Wado De Pedro embiste contra el fantasma de Alberto Fernández, Martín Guzmán lo cruza a través de las redes sociales y luego Sergio Massa, a través de sus voceros, ataca a Guzmán.
 
Mientras tanto, la chiva no quiere salir de ahí y es difícil, para una población a la intemperie, encontrar en ese aldón pirulero ninguna idea sobre cómo sobrevivir al ataque sistemático del gobierno de Milei y, menos aún, motivos para volver a confiar en aquellos que, durante los últimos cuatro años, se desentendieron de su contrato electoral, ensimismados en la misma interna que ahora. ¿Es necesario discutir? Absolutamente. Tanto como elevar el nivel del debate.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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