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Sociedad e Interés General - 30-03-2024 / 08:03
EL 30 DE MARZO DE 1982, EL MOVIMIENTO OBRERO RESISTE A LA DICTADURA A PURA MOVILIZACIÓN

La dictadura militar reprime violentamente a trabajadores que reclaman: Paz, Pan y Trabajo

La dictadura militar reprime violentamente a trabajadores que reclaman: Paz, Pan y Trabajo
Cuando la bronca venció al miedo. El 30 de marzo de 1982, la CGT encaró un plan de lucha.
La dictadura militar reprime violentamente a trabajadores que reclaman: Paz, Pan y Trabajo
Saúl Ubaldini.
 
El 30 de marzo de 1982, la CGT, encabezada por su Secretario General, el legendario Saúl Ubaldini, encaró un plan de lucha que la llevó a convocar a una movilización nacional a Plaza de Mayo bajo la consigna "Paz, Pan y Trabajo". La dictadura afronta así una manifestación popular sin antecedentes en seis años de régimen militar.
 
La opresión, encabezada por el general Leopoldo Galtieri, reprime de manera brutal. Gases, palos y disparos de Itaka. Los manifestantes se dispersan y se vuelven a juntar. Desde los edificios se abuchea a la policía. Los empleados que abandonan el trabajo se suman a los manifestantes. "Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar", es el grito de miles de gargantas.

En Rosario, dos mil trabajadores recorrieron el centro de la ciudad con consignas contra la dictadura; en Mar del Plata y San Miguel de Tucumán detuvieron a doscientas personas por repudiar al gobierno militar; en Córdoba, el Tercer Cuerpo del Ejército patrulló las calles con columnas de hasta siete vehículos militares por temor a la movilización de los trabajadores.

Hubo cerca de tres mil detenidos y la represión culminó con el asesinato del obrero José Benedicto Ortiz, en Mendoza.

Fue el momento de mayor repulsa popular contra los militares, acorralados por la crisis económica y la pésima imagen internacional que acarreó la violación masiva y sistemática de los derechos humanos. Una dictadura que caía en picada, dos días después ocupa las Islas Malvinas para recuperar su imagen, intentando prolongar su permanencia en el poder.


Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista 
Por Blas García   

 
La dictadura militar reprime violentamente a trabajadores que reclaman: Paz, Pan y Trabajo 
El 30 de marzo de 1982, el sector de los trabajadores argentinos agrupados en la llamada CGT Brasil, liderados por Saúl Ubaldini, lanzaron el mayor desafío que la dictadura había tenido hasta ese momento: deciden marchar a Plaza de Mayo, el corazón simbólico de la política y la democracia argentina, y al calor de ese acto de coraje la dictadura empezó a derretirse.


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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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