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Nacionales - 22-03-2024 / 08:03
PROVOCACIONES DE MILEI PREVIA AL 24M: LIBERAR REPRESORES, PATRULLAR LAS PROVINCIAS CON LAS FUERZAS ARMADAS Y PONER EN DUDA LA GRAVE DENUNCIA DE H.I.J.O.S.

Como en la dictadura: Integrante de H.I.J.O.S. fue golpeada y abusada en su casa en nombre de La Libertad Avanza

Como en la dictadura: Integrante de H.I.J.O.S. fue golpeada y abusada en su casa en nombre de La Libertad Avanza
La militante de H.I.J.O.S. que fue atacada y abusada por dos hombres en su propia casa a días de la marcha del 24. “No vinimos a robarte, vinimos a matarte. A nosotros nos pagan para eso”, contó que le dijeron los dos hombres que irrumpieron en su casa y dejaron una pintada con la sigla "VLLC", el eslogan de Javier Milei y La Libertad Avanza. "Yo quiero que la Justicia identifique a los que me hicieron esto, pero también que dé con el aparato que hay detrás”, reclamó, tras lo que considera fue un ataque a la militancia por los derechos humanos, a días del 24 de marzo.
La Red Nacional de H.I.J.O.S. denunció que una militante de su organización sufrió un violento ataque en la previa al 24 de marzo. En un comunicado informaron que dos individuos la esperaron en su domicilio, donde la ataron, golpearon y abusaron sexualmente. El comunicado señala que se trata de un ataque político y que es "estos hechos tienen un claro correlato con las acciones y discursos de odio de las máximas autoridades del país. Desde la Red Nacional de Hijos exigimos el inmediato esclarecimiento del hecho por parte del poder judicial y hacemos responsable al gobierno Nacional".
 
En un comunicado en el que se preservó la identidad de la mujer y el lugar donde ocurrió, la Red Nacional de HIJOS (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) informó que el ataque fue realizado por dos individuos que la esperaban dentro de su domicilio. "Ella fue atada, golpeada, abusada sexualmente", señalaron y agregaron que fue amenazada de muerte.  Los atacantes pintaron en la pared de su casa la sigla VLLC (Viva La Libertad Carajo), frase que usa el presidente Javier Milei en sus actos. Informaron que la mujer fue amenazada con armas de fuego y le dijeron: "No vinimos a robarte, vinimos a matarte. A nosotros nos pagan para esto".

"Este atentado contra su vida es un ataque político, motivado por su militancia en derechos humanos y feminista. Nada de valor económico fue robado, sólo se llevaron carpetas con información de nuestra agrupación HIJOS", añadieron en el comunicado. La organización responsabilizó al gobierno de Milei de lo ocurrido y lo acusó de "incitar a la violencia" contra quienes militar por la defensa de los derechos humanos.

Por su parte, Javier Milei puso en duda la denuncia de H.I.J.O.S. de la manera más cobarde y de esta forma esta avalando lo que ocurrió. El Presidente volvió a utilizar el camino más fácil para evitar dar una opinión sobre temas sensibles pero deja clara su postura, al utilizar a alguno de sus trolls pagos y poniéndole like a sus tuits, donde relativizan la grave agresión, 
habilitando el terror y la crueldad.


El desprecio de Milei con todo lo que tenga relación con la lucha por los Derechos Humanos no es una novedad pero a veces, como en esta ocasión, el libertario no tiene lo que hay que tener para decir lo que piensa y utiliza el recurso de darle like a uno de sus trolls de las redes sociales. Es realmente grave.

De esta manera si bien deja en claro su postura, es difícil atribuirle directamente el pensamiento. Una vez más utilizó a la tuitera conocida como Lady Market y sus desagradables conceptos para darle like a la terrible denuncia realizada por la organización H.I.J.O.S. Una pena que, más allá de lo que piense, el mandatario no tenga los huevos suficientes para dar su opinión.

La Red Nacional de HIJOS exigió el inmediato esclarecimiento del hecho. "A días de cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado, afirmamos que nuestro pueblo dijo "Nunca más. Memoria, Verdad y Justicia, siempre".

La Opinión Popular

 
EN DIÁLOGO CON PÁGINA/12, LA JOVEN DESCRIBE LOS GOLPES, AMENAZAS Y ABUSOS QUE SUFRIÓ
 
El testimonio de la militante de H.I.J.O.S. atacada: "El gobierno habilita el terror y la crueldad"
 
"¿Quién anda por la vida cuidándose de que no la ataquen por militar en derechos humanos?", es una de las cosas que todavía se pregunta la integrante de H.I.J.O.S. que hace 16 días sufrió un ataque que "nunca" imaginó que podía suceder: dos hombres ingresaron a su casa cuando regresó del trabajo y la golpearon, la amenazaron de muerte, la ataron de pies y manos, le taparon la boca y le vendaron los ojos, abusaron de ella y le dejaron en claro que todo aquello lo hacían por su compromiso político.
 
"No vinimos a robarte, vinimos a matarte. A nosotros nos pagan para eso", le dijeron. Antes de irse, pintaron en una de las paredes de su cuarto "VLLC", sigla de "Viva la libertad, carajo", la consigna que impuso Javier Milei. "Hoy, en plena democracia, un gobierno elegido por la gente habilita el ejercicio del terror y la crueldad desde todos los canales que tiene a disposición. Yo quiero que la Justicia identifique a los que me hicieron esto, pero también que dé con el aparato que hay detrás", reclamó la joven, en diálogo con Página/12.
 
El ataque sucedió el 5 de marzo, fue denunciado ante la Policía y la Justicia el día 6 y difundido públicamente ayer por la red nacional de H.I.J.O.S, preservando la identidad de la víctima. "Este atentado contra la vida de nuestra compañera es un ataque político motivado por su militancia en derechos humanos y feminista", denunció la agrupación. La noticia encendió todas las alarmas a pocos días de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, el primero en el marco de un gobierno nacional abiertamente negacionista de los crímenes de lesa humanidad a los que organismos de derechos humanos -como el que integra la joven atacada-, organizaciones políticas, gremiales y sociales dirán "Nunca más" este domingo 24 de marzo.
 
"Mi vida cambió muchísimo, está totalmente suspendida en el aire. Lograron eso, que también es terror e impunidad -reflexiona ahora la joven atacada-. ¿Qué pasa si ahora me escriben amenazándome? Yo no tengo red más que la de mi familia y mis compañeres, soy tan solo una trabajadora como el resto de les trabajadores de este país. No tengo nada que esconder, no manejo información de poder, no me hicieron esto más que por ser militante."
 
A dos semanas del hecho, ella habló con este diario sobre el episodio, lo que vino después y lo que vendrá. Por pedido suyo no habrá referencias que permitan identificarla. Tampoco al lugar en que ocurrió el ataque, donde vivía hasta el 6 de marzo. Desde entonces se refugia en su familia, pero se vio obligada a distanciarse de su trabajo y sus espacios de militancia. Cerró sus redes sociales y no atiende el teléfono si no conoce muy bien a quien llama o escribe. ¿Volverá a su hogar? ¿Marchará el domingo? No puede responder.
 
 
El ataque
  
El 5 de marzo salió de su trabajo, se tomó un colectivo y llegó a su casa, en un edificio de departamentos. Abrió la puerta de entrada. "Todo parecía normal, puerta cerrada, cerradura sin forzar", explica cuando Página/12 le preguntó si la cerradura estaba forzada. Ni bien puso "un pie adentro" -dice-, unas manos la sujetaron de atrás y le agarraron los brazos. Otras manos le agarraron la cara y le taparon la boca.
 
Eran dos hombres. "Cuarentones, grandotes, con fuerza, no eran pibitos", describe. Lo primero que imaginó, mientras forcejeaba con ellos, fue que querían robarle. "Les dije que yo era una trabajadora, y que no tenía plata para darles. De hecho había cobrado y después de pagar las cuentas me quedaba casi nada de plata". Pero ese no era su objetivo.
 
"Me empezaron a golpear y a amenazar", cuenta. ¿Qué le dijeron? La joven recuerda exactamente lo que declaró ante la Policía: "No hables nunca más. Mirá lo que te pasa por hablar, sabemos que trabajas en los derechos humanos. Sabemos quién sos, no te te vinimos a robar nada, a mí me pagan por esto. Nosotros te vinimos a matar". Tras cambiar de fuero, su denuncia espera avances en la Justicia federal. Aún no fue citada a declarar.
 
Ahí, entonces, le cayó la ficha y entró en shock porque "una no está esperando a que la vengan a secuestrar y a golpear y a amenazar por cuestiones políticas. Nadie está pensando que cosas así pueden pasar en un Estado que es supuestamente democrático", advierte.
 
Los dos atacantes estaban armados. "Cuando me dijeron no vinimos a robarte, vinimos a matarte lo primero que sentí es que efectivamente me iban a matar. Así que así termina todo para mí, pensé. En tres segundos voy a estar muerta y no me queria morir llorando, así que me guardé las lágrimas", avanza el relato.
 
Pero luego, en un movimiento, logró verlos: los descubrió con las caras tapadas, con las capuchas de sus camperas. A uno de ellos le vio los jeans azul oscuro, achupinados, remera negra y campera bordó y azul. Cuando se dieron cuenta de que los estaba mirando, la golpearon en la boca, la tiraron al piso, la arrastraron hasta su cama. "No mirés, hija de puta, te voy a matar", le dijo el que tenía enfrente.
 
Le ataron los pies con un alambre y las manos con una funda de sábana que rompieron. Con otro trozo de tela le anudaron la boca y con otro más le vendaron los ojos. La pusieron boca abajo sobre la cama. Uno de ellos se le subió encima y comenzó a manosearla, con las manos y con el arma. El otro le apuntaba en la cabeza. Mientras el abuso sucedía, las amenazas continuaban: "Esto te pasa por hablar, te vamos a matar".
 
Todo habrá durado una hora, más o menos. En un momento "hablaron con alguien por teléfono", y se fueron, no sin una última amenaza: "Nunca digas que estuvimos acá. Más te vale que ni grites porque vamos a volver y te vamos a matar". Cuando ella escuchó silencio, comenzó a intentar desatarse las manos. Lo logró, se sacó la venda, corrió hacia la puerta, pero estaba cerrada y no encontró las llaves. No las encontraría más. Empezó a gritar. Los vecinos que la escucharon llamaron a la Policía. Los Bomberos debieron romper la puerta. Horas después, con la denuncia ya realizada, y con la Policía Científica tomando pruebas en el lugar, encontró el mensaje que le habían dejado en la pared de su cuarto: "VLLC", el eslogan del partido de gobierno, La Libertad Avanza, y las siglas con las que el Presidente firma sus mensajes. También la palabra "ñoqui".
 
 
El después
  
De la casa de la joven atacada sólo faltó una "carpeta que contiene información sobre los encuentros nacionales de H.I.J.O.S., conclusiones que sacamos en esos encuentros", que ella tenía al lado de su cama. "En ese departamento había cosas de valor, cámara de fotos, computadora, televisores. Nada se llevaron, más que la carpeta de H.I.J.O.S., además de romper muebles, puertas, cajones, y revolverlo todo", especifica.
 
En el comunicado que comenzó a circular ayer a la mañana a través de la Red nacional de H.I.J.O.S., la agrupación exigió "el inmediato esclarecimiento del hecho por parte del Poder Judicial". La joven militante también exige "que se investigue", pero "no solo a las personas que cometieron este acto". "Quiero saber quién está detrás. Hay alguien que lo ideó, alguien que lo respaldó desde lo logístico y alguien que lo está habilitando", señala. Tras el episodio, vecines del edificio le contaron que días antes "unos hombres les consultaron por mí, preguntaron si vivía ahí, me describieron. Les dijeron que me estaban buscando para hablar conmigo", cuenta.
 
La lectura del episodio, entonces, es política: "Este es un mensaje a la agrupación y a todo el movimiento de derechos humanos", interpretó Agustín Cetrángolo, referente de la regional porteña de H.I.J.O.S. El ataque -advirtió- "es una intimidación para todos, los atacantes no tuvieron ni mencionaron ninguna situación personal como motivo del ataque. Quieren infundir el miedo y se lo dijeron".
 
Ella, que milita desde hace más de una década en H.I.J.O.S., opina igual: "Acá hay alguien que está pensando cómo generar dispositivos de terror para poder instalar un proyecto económico y político que sólo cierra con sangre. Y la sangre siempre la ponemos los mismos: nuestros viejos y viejas, nuestros hermanos que están aún apropiades". Su padre es sobreviviente de la última dictadura; su abuelo fue preso político.
 
Asi como lo denunció la agrupación, la militante también considera que el ataque que sufrió está habilitado por "el discurso de este gobierno que es reivindicatorio de la dictadura, de los grupos de tareas, de los secuestros y las torturas y los mecanismos para infundir terror. Y también la instalación del goce de la crueldad. Esta gente goza de su propia crueldad. Lo vemos cuando celebran despidos y recortes, cuando cambian el nombre del Salón de las Mujeres en la Casa Rosada el propio 8 de marzo, cuando amenazan en las vísperas del 24 con indultos y spots negacionistas, cuando nos atacan abiertamente a la militancia de derechos humanos, feminista, por la diversidad. No es casual lo que me sucedió a mí, se tiene que entender en el contexto horrible que atravesamos todes".
 
Por Ailín Bullentini
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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