La Opinión Popular
                  18:43  |  Jueves 05 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 03-03-2024 / 09:03
EL ULTRA DERECHISTA VUELVE AL PUNTO DE PARTIDA PARA RECREAR LA MAYORÍA QUE PERDIÓ CON LA LEY ÓMNIBUS, PERO EL IDILIO DE VERANO YA PASÓ

Con un festival de agravios y la brutal motosierra en marcha, Milei ultima la oferta de rendición a los traidores

Con un festival de agravios y la brutal motosierra en marcha, Milei ultima la oferta de rendición a los traidores
Parado sobre un banquito para parecer más alto tras su atril, el Presidente Javier "el Loco" Milei había terminado su primer discurso de apertura de sesiones del Congreso y se retiraba del palacio, entornado por el Festilindo de las bancadas ultraderechistas y las barras de jóvenes fóbicos al Estado que consiguieron acceso.
Parado sobre un banquito para parecer más alto tras su atril, el Presidente Javier "el Loco" Milei había terminado su primer discurso de apertura de sesiones del Congreso y se retiraba del palacio, entornado por el Festilindo de las bancadas ultraderechistas y las barras de jóvenes fóbicos al Estado que consiguieron acceso.
 
Su pieza oratoria incluyó ofensas ("políticos como muchos de ustedes son ricos", "autores de una fiesta obscena"), anuncios de guerra ("se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados"), una repetida lotería de extravagancias (15.000% de inflación, 17% de déficit fiscal, el país más rico del mundo que cayó al puesto 140), anuncios de motosierra cruel (cierre de Télam, regreso de las AFJP y vía libre al gatillo fácil y la ejecución "en legítima defensa"), mercantilización de la política (financiamiento privado de los partidos), una barbarie negacionista de la pandemia y del terror de Estado en una misma frase, en torno al número 30.000, y "la bomba", "la revelación bíblica", "la refundación" que encandiló a los medios oficialistas: un contrato de adhesión a un decálogo neoliberal a ser firmado el 25 de mayo, en Córdoba, sujeto a la aprobación de la ley ómnibus que fue retirada tras su fracaso en Diputados.
 
El Pacto de Mayo, aclaró Milei, muy probablemente naufragará más temprano que tarde, porque "la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos".
 
Con esas palabras todavía resonando en el palacio legislativo, el jefe del bloque radical, Rodrigo de Loredo, no perdió oportunidad de demostrar la falta de altura, capacidad estratégica, valores e ideología de la política líquida que representa.
 
Dijo De Loredo ante los cronistas: "Celebramos el tono con el que ha encarado este anuncio de apertura de sesiones el Presidente. En buena hora. Celebramos que haya trazado un diagnóstico de lo recibido con más precisión, menos eslóganes, pero con una cruda descripción de la situación crítica de la Argentina. Nos parece que es un gran aporte. La propuesta que, fiel a su estilo, denomina una serie de reformas anticasta, prácticamente diría que cada una de esas iniciativas son desde hace tiempo iniciativas que el radicalismo propicia... Nuestra expresión política siempre ha hecho un culto a la austeridad en la administración del Estado. Estamos muy contentos...".
 
De Loredo da la nota desde que asumió Milei, por el palmario contraste entre su voluntad de dar una mano y el desprecio que le depara el libertario. El jefe de la bancada de la UCR no fue, sin embargo, el único que pareció querer volver a la situación previa al 7 de febrero, cuando el Gobierno decidió retirar la ley ómnibus tras un par de votaciones en contra en artículos sensibles.
 
¿Qué significa esta oferta de rendición a "las ratas" y "los traidores"? ¿Milei mueve fichas desde una posición de fortaleza o de debilidad? ¿La oposición amigable tiene oportunidad de retornar a su zona de confort? ¿Pronunció el ultra un discurso "histórico", "impresionante", "fundacional", "de estadista" y "sensacional" que describieron los canales de TV de los principales grupos de comunicación del país, Clarín y La Nación?
 
Un primer dato es que Milei necesita tener la ley Bases aprobada como tal o con un cuerpo central y proyectos satélite. Si quiere concretar la reducción de cinco puntos del PBI, se impone que la licuación de jubilaciones, salarios y planes de asistencia conseguida este verano gracias a la devaluación de diciembre quede cristalizada en una ley.
 

 
Las urgencias de la agenda ultra
 
Al final, la maniobra de presentar un proyecto para modificar cientos de leyes para luego negociar a las patadas durante un mes, y terminar retirándola en pleno debate en el recinto, no fue una obra maestra para exponer la división ideológica, como se dejó auto convencer el ultra en un puñado de entrevistas posteriores al fracaso en el Congreso.
 
Otro aspecto correlacionado es que Milei no baraja un rechazo al decreto de necesidad y urgencia de similares características a la ley bases, cuyo veto en el Senado, como informó este medio, estaba casi asegurado hasta el viernes. La discusión en Diputados -bastaría su aprobación en una cámara para que el DNU siga su curso- se acercaba, con resultado incierto.
 
Milei progresa en sus jugadas maestras, pero siempre vuelve al punto de partida, con la excepción de la motosierra brutal que aplica Luis Caputo. El desfinanciamiento de las provincias, tratamientos médicos, las universidades, el Conicet y la asistencia social está al borde de la legalidad, pero se ejecuta.
 
Mucho ruido, pero tal como detalla la consulta Vectorial, que dirige Haroldo Montagu, viceministro de Economía durante la primera parte del Gobierno anterior, el hachazo a las provincias, las obras públicas y la asistencia social sólo sumó 10% del ajuste que permitió alcanzar el festejado superávit de enero. Más de la mitad correspondió a la licuación de jubilaciones y prestaciones sociales que vieron carcomido su valor real por el bimestre con mayor inflación en más de tres décadas.
 
 
El cordobesismo se conmueve
 
El Presidente lanzó el aviso de negociación a su estilo, con ofensas, que una vez que se dicen, máxime con la frecuencia y la intensidad que propala el padre de Conan, restan margen de retorno.
 
El jefe de Estado ya probó que hay una parte de la oposición que se deja insultar a repetición y confía en que algunos de "los políticos ladrones", "la casta", "los empobrecedores de siempre" y "los que no la ven" se tentarán con la cita en Córdoba el 25 de mayo. Varios de ellos gobiernan o dependen de provincias que se acercan al precipicio y no sería la primera vez que cambian de camiseta a la vista de todos.
 
Se ve que el cordobesismo se sintió conmovido por el mero hecho de que eligieran a la provincia como sede del pacto "refundacional" que propone Milei, acaso tanto como los habitantes del pueblo chubutense de Trevelin con la tortilla al rescoldo, cuya fiesta anual fue cuestionada por el vocero presidencial Manuel Adorni.
 
Modestia notable de la dirigencia de una provincia tan crucial en la historia argentina. Lo primero que hicieron el gobernador Martín Llaryora, la senadora y esposa de Juan Schiaretti Alejandra Vigo y el propio De Loredo fue mostrarse orgullosos de que su tierra haya sido elegida como sede del convenio pergeñado por Milei y sus asesores porteños. "Conan es cordobés", disparó el Presidente. Música para los oídos de La Docta. 
 
Esta vez, Llaryora pisó un poco el freno. Recitó, como su par radical santafesino Maximiliano Pullaro, la letanía del diálogo y el consenso, pero no arriesgó un acuerdo sobre el contenido y advirtió reparos. Le siguieron con más enjundia mileista otros gobernadores, como los cuasioficialistas mendocino Alfredo Cornejo, porteño Jorge Macri y tucumano Osvaldo Jaldo.
 
Este peculiar personaje norteño se condenó a sí mismo a convivir en la misma balsa con los hermanos Milei, Lilia Lemoine y Santiago Caputo, hasta que su presencia los incomode demasiado y le exijan que se lance a nadar en medio del río. 
 
Hasta el chubutense Ignacio Torres sanó las heridas de la crueldad mileísta y dijo celebrar y acompañar la convocatoria presidencial, con reparos.
 
 
El acuerdo libertario
 
Los diez puntos de las Tablas de Milei incluyen uno que exige el recorte del gasto público hasta 25% del producto bruto interno (PBI), unos diez puntos menos que en la actualidad. El dato en sí mismo no dice mucho sin explicación y contexto, pero es en general más típico a un país centroamericano o del sudeste asiático que de uno europeo, Uruguay o Brasil.
 
En cualquier caso, se trata de una Argentina sin Asignación Universal por Hijo que cubre a todos los menores de 18 años y un régimen de cobertura previsional mucho menor al actual, que es el más alto de América Latina.
 
En principio, es un país absolutamente inviable que difícilmente podría explicar un gobernador que adhiera a ese borrador con severos errores de ortografía, presentado por el Ejecutivo.
 
Habrá que ver el grado de compromiso de firmar un texto por el estilo, pero no parece un camino sencillo hasta el 25 de mayo. Como pasó con la ley Bases y el mega DNU, que en un primer momento concitaron apoyo entre los opositores amigables, en cuanto aparezcan objetores al Pacto de Mayo, Milei y su parafernalia de medios deberán retornar a sus batallas contra algún artista popular que haya cobrado por una actuación y no se llame Fátima Flórez.
 
La interpretación de que el ultra lanzó el proyecto del 25 de mayo como un globo de ensayo para recrear el estado de guerra y ganar oxígeno, a sabiendas de una muy probable derrota, suena inverosímil. La debilidad de un Gobierno se paga con la economía.
 
Alejandro Werner, exdirector para el Hemisferio Occidental del FMI y arquitecto del acuerdo de deuda por US$44.500 millones con el Gobierno de Mauricio Macri en 2018, valoró esta semana que, para Milei, resulta fundamental mostrar fortaleza política tanto o más que sus objetivos económicos de corto plazo.
 
En entrevista con la agencia estadounidense REDD, el ex ejecutivo del FMI elogió el rumbo del libertario, con alguna prevención por el costo social, pero centró su preocupación en la capacidad de Milei para alcanzar acuerdos políticos, como un factor habilitante no sólo para firmar una reprogramación de los pagos del acuerdo actual, sino de obtener fondos adicionales.
 
 
Silencios y dilemas peronistas
 
Milei metió la mano en la bolsa y rescató nombres para saciar la avidez de los suyos y, en especial, sus aliados macristas. Denostó a Sergio Massa, Pablo Moyano, Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. La televisación de impronta dictatorial impidió ver la reacción de las bancadas peronistas, pero sí mostró el entusiasmo de los larretistas del PRO que pide cancha en el Gobierno ultra. Antes, el mandatario había mencionado al sindicalista docente Roberto Baradel y aludido a Alberto Fernández y Gerardo Morales.
 
El caso del radical jujeño ofrece una carambola. Sus métodos despóticos de encarcelar opositores, desde otrora poderosos, como Milagro Sala, a personas de a pie, como tuiteros y manifestantes, sale del blindaje de medios macri-mileístas porque el ex gobernador viró y se transformó en férreo un crítico del ex mandatario conservador y el actual libertario. Entonces, se convirtió en el permitido de la crítica de la prensa oficialista, súbitamente preocupada por el estado de derecho en Jujuy.
 
Moyano y Baradel, sindicalistas con estilos de vida y prácticas opuestas, se defienden como tales. Hace rato el macrismo los puso en la mira. Grabois es prácticamente el único político que pisa fuerte en Unión por la Patria que eligió confrontar a diario con el Gobierno, acción que se está demostrando como muy redituable. Sin mucho margen para que le endilguen deshonestidad o manejos turbios, las balas del sistema macri-mileísta parecen fortalecerlo.
 
Distinto es el caso de Cristina, Alberto, Máximo y Massa. Se han quitado autoridad en el ágora a tal punto que su voz parece contraproducente hasta cuando los atacan con saña. Deslizan, tuitean, reaccionan por algún episodio de su interés personal, participan de encuentros protegidos, pero casi no se dejan ver ni oír, y nadie parece demasiado preocupado por conocer sus explicaciones.
 
Milei es un presidente popular, con algún grado de adhesión que va de 40% al 56%, según quien mida. Esa fortaleza explica en parte los vaivenes de los amigables, el oportunismo sumiso de los macristas y la teoría que comparten Cristina y Massa, ambos de diálogo fluido y "relación muy positiva", de que no es tiempo de asomar la cabeza.
 
Que los recortes -entienden ambos líderes- hagan lo suyo y disparen la reacción popular. Cuando eso ocurra, habrá que ver si las multitudes se muestran interesadas en ser lideradas por dos de los principales responsables del fallido Gobierno del Frente de Todos.
 
La ausencia de los líderes y la falta de reemplazos marcan el descalabro del peronismo, acaso el más profundo de su historia. No es, sin embargo, la única ausencia.
 
 
Casos, reacciones, protestas
 
La devaluación, la licuación premeditada y la parálisis por incompetencia del Gobierno libertario marcan una pérdida histórica del poder adquisitivo de los salarios. Servicios esenciales de educación y salud quedaron a la deriva, sin siquiera responsables a los que pedir explicaciones.
 
Bien alto, el Presidente y los ministros se mantienen al margen de la repregunta. Las universidades y el sistema científico están a las puertas de la peor crisis de financiamiento de su historia, como detalló el docente Martín Becerra en este diario. Hay enfermos de enfermedades graves abandonados a su suerte.
 
No faltan "casos" que ejemplifiquen el cuadro. De hecho, como marca su política editorial, este diario -bastante en soledad- ha dado a conocer decenas de historias de personas y colectivos que quedaron a la intemperie.
 
Uno de ellos, Pablo Riveros, presentó un recurso de amparo para que la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales, que dependía de Capital Humano y pasó a Salud, le brinde el medicamento Soliris Eculizumab que el Estado había dejado de proveerle en diciembre. El joven de 19 años, habitante de Lanús, estudiante de Diseño Gráfico, padece hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN), una enfermedad inusual grave.
 
El juez en lo Contencioso Administrativo Federal Martin Cormick dispuso el jueves que la DADSE le otorgue "en forma inmediata, gratuita y por el tiempo que dure el tratamiento", ese remedio que tiene un costo de US$42.000 por mes. El magistrado adujo "razones humanitarias".
 
El ministerio de Sandra Pettovello se presentó en el expediente para resistir en amparo, con el argumento de que estaba realizando auditorías. Pablo y su madre, Stella Coronel, están esperando hasta el martes, cuando vence el plazo para que el Gobierno de Milei apele la decisión. La condición de salud del joven impide esperar una semana más.
 
En tiempos de distopía, el juez debió recordar en su fallo que "el derecho a la vida es el primer derecho natural de la persona humana preexistente a toda legislación positiva", que "el derecho a la Salud está íntimamente relacionado con el derecho a la vida", y que la Corte Suprema sentó jurisprudencia de que "la autoridad pública debe garantizar el derecho a la preservación de la salud con acciones positivas".
 
 
La acción colectiva que falta
 
Damnificados directos de los recortes en escuelas, hospitales y transporte público se expresan en lo que tienen más a mano, que suelen ser las redes sociales. Hay protestas sectoriales que reaccionan en defensa propia.
 
Algunos gobernadores denuncian el ahogo al que los somete la motosierra de Caputo. La CGT, con la limitación que implica una recesión brutal y el hecho de que buena parte de los trabajadores que representan votaron a Milei, emprendieron las medidas de fuerza y de protesta más decididas en estos meses. Lo dicho: Hablan Grabois, los sindicalistas, grupos de curas y diputados del Frente de Izquierda y Unión por la Patria.
 
Milei dice, grita y vomita odio con eficacia. Le rinde. Un par de frases trilladas contra "la policía de pensamiento" del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), "esa aberración del Ministerio de la Mujer", "el adoctrinamiento" X, la "cueva de ñoquis" Z.
 
Una ausencia que se va tornando atronadora es la de cientos o miles de personas discriminadas que lograron una reparación por mediación del INADI, centenares de miles de jóvenes que terminaron el secundario o emprendieron estudios terciarios gracias a Fines y Progresar, millones que trabajaron toda su vida en negro y adquirieron la jubilación vía una moratoria, estudiantes de universidades públicas que tienen su vacante, sus laboratorios y equipamiento en riesgo, empresarios pyme que remaron la crisis por la asistencia financiera del Banco Nación, comarcas turísticas que deben su existencia a Aerolíneas Argentinas, docentes que utilizaron los contenidos de Educ.AR, centenares de miles de familias que adquirieron su vivienda con Procrear, barrios populares que se conectaron a las cloacas y agua potable a través de Aysa, otros tantos que se quedaron sin comedor popular, o sin transporte colectivo, periodistas y medios que estructuran su oferta a partir de los cables de Télam, los millones de extranjeros que se documentaron por una de las leyes migratorias más progresistas del mundo.
 
¿Dónde están esas millones de voces? ¿Dónde están los estudiantes de las universidades públicas que resistieron el intento de arancelamiento y los múltiples ajustes de Carlos Menem, doblegaron el hachazo de Ricardo López Murphy en 2001 y protagonizaron la Marcha Nacional Universitaria de 2018, cuando Macri exploraba por dónde recortar?
 
La respuesta es compleja. Los años de exceso de proclamas y poca calidad del Estado presente, el ensimismamiento y la bronca con el otro que eclosionaron con la pandemia, el agobio de la inflación, la falla sistémica y falta de ejemplaridad del Frente de Todos, el taladro fascistoide en que se transformaron los medios audiovisuales de mayor difusión.
 
"Las familias están preocupadas por reemplazar lo que se les cayó, el que perdió la changa sale a cartonear, comen menos y peor, pero todavía no hay un quiebre. No falta mucho", dijo a este medio un integrante de Unidad Piquetera, organización que maneja unos 200 comedores.
 
Un docente de una escuela inicial y primaria del interior de La Matanza da cuenta de lo que registra su whatsapp con los compañeros de trabajo. Allí, entre los maestros, en su mayoría mujeres, el voto a Milei se hizo contante y sonante.
 
Un indicio lo muestra el paro convocado por CTERA el 26 de febrero. Unos días antes, el secretario de la escuela, como es usual en esos casos, consultó quién se adheriría, para organizar cuestiones logísticas. Salió casi empatado: 19 por el sí y 18 por el no. Todos ellos, con alta probabilidad, perderán el plus salarial del Fondo de Incentivo Docente.
 
El dato puede ser casuístico e inestable, pero que Milei algo vio, es indudable.
 
Por Sebastián Lacunza
 
Fuente: eldiarioar.com
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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