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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 02-03-2024 / 12:03
DEMAGOGIA CONTRA LA CASTA Y MÁS LICUADORA Y MOTOSIERRA PARA LA GENTE

El León habló en el nido de ratas: negociación extorsiva para ir por mucho más ajuste

El León habló en el nido de ratas: negociación extorsiva para ir por mucho más ajuste
En el marco de un país con el 60 por ciento en la pobreza, con una inflación que duplica a la del gobierno anterior y con un salto abrupto de despidos en la industria y la construcción, Javier “el León” Milei tuvo su fiesta fantástica con aplaudidores, cánticos y tribunas propias en el “nido de ratas”. Fiesta por un lado y sufrimiento por el otro.
En el marco de un país con el 60 por ciento en la pobreza, con una inflación que duplica a la del gobierno anterior y con un salto abrupto de despidos en la industria y la construcción, Javier "el León" Milei tuvo su fiesta fantástica con aplaudidores, cánticos y tribunas propias en el "nido de ratas". Fiesta por un lado y sufrimiento por el otro.
 
El que no concuerda con las ideas del oficialismo es parte de una "casta corrupta" y la única forma de evitar la confrontación sería que todos se sometan a sus designios. Desde esa construcción autoritaria les planteó a los gobernadores que el 25 de Mayo en Córdoba firmen un Pacto de Mayo que tiene el mismo contenido que fue rechazado en la ley ómnibus, desde una reforma laboral antiobrera, hasta una reforma previsional contra los jubilados.
 
Hay una suma de significados retorcidos. Como cuando habla de libertad y no aclara que no es para la gente de a pie, sino libertad económica para las grandes corporaciones y las trasnacionales. O suspender la comida a los comedores populares y decir que es una medida anticasta o que de esa manera se sabe adónde va la comida. En realidad suspendió la comida para lograr el superávit fiscal y no le interesó nunca quién la recibe. Más que significados retorcidos, son mentiras.
 
Hizo una gran denuncia sobre los niveles de pobreza que recibió del gobierno anterior, pero esos niveles aumentaron 15 puntos en su gobierno, como nunca antes en tan poco tiempo, a partir de la devaluación del 128 por ciento, con los ingresos congelados, con los aumentos siderales de tarifas y con la desregulación de los precios de los remedios y los alimentos.
 
Nadie puede discutir que todas esas medidas han tenido efectos devastadores en grandes sectores de las capas medias que han caído en la pobreza. Resulta de un cinismo patológico rasgarse las vestiduras por los pobres cuando sabe que las medidas que está tomando los perjudican a ellos y favorecen sólo a la casta del poder económico.
 
Ha dicho mil veces que la educación y la salud no son temas en los que tendría que invertir el Estado. Usar como excusa la crítica a la curricula de las universidades supuestamente "anticapitalista" y de izquierda para recortar el 70 por ciento del presupuesto universitario, que apenas alcanzará hasta el mes de mayo. Este presidente no cree en la educación pública porque defiende la educación como negocio privado.
 
Mintió cuando dijo que el 70 por ciento del ajuste, con el que alcanzó el superávit fiscal en tiempo record, fue sobre la política, porque el grueso de ese ajuste lo constituyó el retiro a los subsidios que provocó el aumento de tarifas y del transporte, el cierre de la canilla a los gobernadores y la suspensión de todas las obras públicas que implicó pérdidas enormes para las arcas públicas y el despido de cientos de miles de trabajadores. Lo que le sacó a la política es mínimo, pura demagogia, discurso berreta para los ingenuos.
 
Resulta falso mostrarse preocupado por los muertos en la pandemia cuando su gobierno dejó sin asistencia a los enfermos de cáncer. Además de mentiroso, también es demagogia barata en un tema tan delicado.
 
Si estuviera preocupado por la educación no les achicaría el presupuesto a las universidades, si estuviera preocupado por la salud, no hubiera cortado los tratamientos oncológicos, si estuviera preocupado por la pobreza, la hubiera incluido en alguno de los puntos del Pacto de Mayo que propuso. El discurso se escenificó como una fiesta cuando la gente no está para festejar. 
 

 
Milei quiso transmitir a la sociedad una sensación de festejo cuando, en el mejor de los casos, la sociedad está angustiada porque asiste a un derrumbe que empobrece, que a los pobres los hace más pobres y que al comerciante y al empresario los obliga a cerrar o achicarse.
 
El verdadero festejo es por el aguante de la sociedad que hasta ahora ha soportado esa tremenda presión con relativamente poca reacción. Hay una sociedad dividida entre los que ya tienen mucha bronca y los afectados que no quieren abandonar la ingenua ilusión de que esta caída será sólo transitoria. Aunque ya no tiene la mayoría, entre los que festejan esa caída empobrecedora y los ilusos conforman todavía una base de apoyo importante para el oficialismo.
 
Hubo cacerolazo y manifestantes opositores en el camino de la Rosada al Congreso y, poco antes, se había efectuado el "molinetazo", cuando miles de personas saltaron los molinetes de trenes y subterráneos. Hay una protesta, pero comparada con el sablazo al salario, a las jubilaciones, a la salud y la educación, al cierre de fuentes de trabajo, la movilización resulta hasta muy ordenada.
 
La protesta todavía es muy civilizada si se tiene en cuenta que hasta el Fondo Monetario y Anthony Blinken -secretario de Estado de los Estados Unidos- advirtieron que medidas tan drásticas podían resultar insostenibles.
 
El mismo Milei había difundido la versión de que había preparado una sorpresa. Y fue sorprendente escucharlo hablar de consensos entre marchas y contramarchas. Donde decía consenso, después amenazaba. En ese contexto lanzó su propuesta de un pacto con los gobernadores para aprobar "políticas de Estado" durante la celebración del 25 de Mayo en Córdoba, y después que aprueben los puntos de la ley ómnibus en el Congreso.
 
Los diez puntos que propuso para este rimbombante "Pacto de Mayo" constituyen las propuestas que están incluidas en el MegaDNU y en la Ley ómnibus que fue rebotada en el Congreso. Para suscribirlos hay que ser "libertario". Nadie que defienda el mercado interno, o que defienda el medio ambiente, que plantee una política industrialista, distributiva o mínimamente desarrollista puede acordar con esos puntos, en los que incluso se abren las puertas a la experiencia fraudulenta de las AFJP.
 
En gran parte del discurso se lamentó por los niveles de pobreza. Incluso desvió la responsabilidad por las altas cifras hacia el gobierno anterior. Pero lo planteó como si fuera una de sus grandes preocupaciones. Ninguno de los diez puntos habla de la pobreza o del hambre. Ninguno.
 
Y a pesar de sus gritos por la libertad carajo, ninguno de los diez puntos se refiere a derechos y garantías que garanticen la libertad de las personas. Y mucho menos hay ni una sola palabra sobre el respeto a los derechos humanos que también defienden la libertad. Los diez puntos del pacto se refieren exclusivamente a cuestiones de economía y de mercado y sobre todo los que les interesan a las grandes corporaciones.
 
Sin embargo, el discurso le permitió recuperar la iniciativa tras la derrota de la ley ómnibus. El PRO, a través de Mauricio Macri y algunos de sus gobernadores, se alineó con Milei. El cordobés Martin Llaryora reaccionó en forma positiva, aunque aclaró que esos puntos eran para ser discutidos.
 
Los gobernadores peronistas prefirieron no hacer declaraciones. Y el radicalismo oscila entre todas esas posiciones. Todavía falta decidir sobre el DNU y luego vendrá el Pacto, si la paciencia de la sociedad lo permite.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
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