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Nacionales - 29-02-2024 / 08:02
AJUSTE NEFASTO Y CRUEL: ALREDEDOR DE 4 MILLONES DE ANCIANOS PODRÍAN VERSE PERJUDICADOS

El desalmado de Milei quiere convertir a los jubilados por moratoria en beneficiarios de planes sociales

El desalmado de Milei quiere convertir a los jubilados por moratoria en beneficiarios de planes sociales
En la búsqueda de enemigos, el Gobierno ultra derechista inhumano habilitó un nuevo frente: los "jubilados ficticios". Así lo definió Juliana Santillán, sobre aquellos mayores que no completaron aportes. Para la diputada del bloque libertario, brindar la mínima a ese universo de personas "genera emisión monetaria". Es que en medio de un ajuste brutal que afecta principalmente a los jubilados y pensionados, el presidente Javier "el Loco" Milei analiza derogar la Ley de Movilidad Jubilatoria vigente para impulsar una nueva fórmula que dejaría afuera a casi cuatro millones de personas que se jubilaron mediante moratorias previsionales.
En la búsqueda de enemigos, el Gobierno ultra derechista inhumano habilitó un nuevo frente: los "jubilados ficticios". Así lo definió Juliana Santillán, sobre aquellos mayores que no completaron aportes. Para la diputada del bloque libertario, brindar la mínima a ese universo de personas "genera emisión monetaria". Es que en medio de un ajuste brutal que afecta principalmente a los jubilados y pensionados, el presidente Javier "el Loco" Milei analiza derogar la Ley de Movilidad Jubilatoria vigente para impulsar una nueva fórmula que dejaría afuera a casi cuatro millones de personas que se jubilaron mediante moratorias previsionales.
 
En lugar de intentar mejorar los haberes que reciben estas personas, el Gobierno anarco capitalista evalúa convertirlos en beneficiarios de planes sociales dado que consideran "una injusticia" que se hayan podido jubilar sin haber hecho los aportes a tiempo y los responsabilizan del desfinanciamiento del sistema previsional.
 
"Esta iniciativa forma parte de la decisión del Presidente de terminar con todas las injusticias heredadas", aseguraron desde Casa Rosada. Desde el ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, contemplan la posibilidad que las 3,6 millones de personas que accedieron a las moratorias sean transferidas a un sistema de subsidios. Es decir que en lugar de ser jubilados, serían beneficiarios de planes sociales.
 
En nuestro país el sistema de jubilaciones funciona a través de un régimen de reparto en el que los trabajadores en actividad y las empresas contribuyen con sus aportes al pago de los haberes pasivos. A esto se suman también otros fondos provenientes de impuestos y aportes del Tesoro nacional.
 
Para acceder a una jubilación una persona debe contar con 30 años de aportes laborales y tener 60 años de edad en el caso de las mujeres, y 65 años en los hombres. Sin embargo, existen varios régimen especiales y de excepción, entre los que se encuentran las moratorias.
 
Las moratorias previsionales consisten en un plan de facilidades de pago para que aquellas personas que no cumplen con los 30 años de aportes obligatorios puedan acceder a una jubilación. De esta manera, la persona paga la deuda previsional a través de descuentos que se aplican a sus haberes.
 
Cabe señalar que no tener 30 años de aporte no significa que la persona no haya trabajado durante esa cantidad de años, especialmente en un país con un alto índice de empleo informal. Muchos de los jubilados por moratorias son personas que no tuvieron un trabajo registrado y allí se incluye también el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado a las mujeres que se destinaron a la crianza de sus hijos.
 
La mayoría de esas jubilaciones son percibidas por mujeres a quienes en su vida laboral no se les reconocieron los aportes o trabajaron sin remuneración, y que el gobierno busca separar del resto de los haberes. Un nuevo intento por dividir entre jubilados de primera y de segunda, mientras con la inflación aplastó la capacidad de compra un 30 % en los tres primeros meses de gobierno.
 
La Opinión Popular
 

 
El Gobierno estudia pasar a planes sociales a los jubilados que accedieron por moratoria
 
Por Liliana Franco
 
La iniciativa abarca a cuatro millones de personas que se jubilaron en las distintas moratorias sin haber completado los aportes. "Terminar con las injusticias heredadas", aseguraron desde Casa Rosada.
 
El Gobierno estudia pasar a los jubilados que accedieron por moratorias a beneficiarios de planes sociales, según señaló una alta fuente de la Casa Rosada a Ámbito. "Esta iniciativa forma parte de la decisión del presidente (Javier) Milei de terminar con todas las injusticias heredadas", señalan en el entorno del primer mandatario.
 
La iniciativa que analiza el Gobierno deberá pasar por el Congreso, dado que las moratorias anteriores fueron dispuestas por leyes parlamentarias.
 
Según la evaluación oficial, las casi 4 millones de personas que se jubilaron en las distintas moratorias sin haber completado los aportes llevaron a que se desfinanciara el sistema previsional. Y consideran que es una injusticia que resten recursos a aquellos que aportaron durante toda su vida laboral.
 
En medio de la aceleración inflacionaria, los jubilados fueron uno de los sectores que más ingresos perdieron, con una caída del orden de 30% en los últimos meses (en valores reales), de acuerdo con estimaciones privadas.
 
Según la evaluación oficial, las casi 4 millones de personas que se jubilaron en las distintas moratorias sin haber completado los aportes llevaron a que se desfinanciara el sistema previsional.
 
Las alternativas que están analizando en áreas de Gobierno contemplan no dejar a los jubilados que llegaron por moratorias sin asistencia, sino pasarlos a un sistema de subsidios relacionados a los planes sociales.
 
Se calcula que en la actualidad hay más beneficios otorgados por moratorias (3,6 millones) que beneficios por haberse cumplido con la totalidad de los aportes regularmente requeridos (3,2 millones).
 
Para dimensionar la importancia de la medida, el pago de jubilaciones y pensiones representa casi el 40% del total del gasto público. El denominado Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) representó el año pasado un gasto equivalente a 7,2% del PBI, según datos de IDESA.
 
Con datos a 2019, es decir antes de la pandemia, puede observarse que los aportes salariales financiaban sólo 55% del sistema jubilatorio, el resto proviene de impuestos y transferencias del Tesoro. Las últimas estimaciones arrojan que existen 1,8 trabajadores aportando por cada persona que cobra un haber, cuando se considera que deberían ser por lo menos tres para que el sistema se autofinancie.
 
El SIPA está concebido como régimen general. Pero en su interior operan regímenes especiales con beneficios superiores y regímenes diferenciales con menor edad de retiro, señala IDESA.
 
En paralelo al Sistema Integrado Previsional Argentino, y con escasa articulación, operan 13 cajas provinciales, 29 cajas municipales, 82 cajas de profesionales, 2 cajas de bancos públicos y cajas complementarias. En general, las cajas que no pertenecen al SIPA tienen reglas más beneficiosas y, dentro de ellas, también hay regímenes especiales. La suma da como resultado cerca de 240 regímenes que pagan unos 10 millones de jubilaciones y pensiones.
 
Fuente: Ámbito Financiero
 

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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