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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 19-02-2024 / 12:02
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Milei y Caputo celebran el superávit de la motosierra y en la calle se potencia la preocupación por las consecuencias sociales del plan

Milei y Caputo celebran el superávit de la motosierra y en la calle se potencia la preocupación por las consecuencias sociales del plan
Este fin de semana el Observatorio Social de la UCA publicó su estimación de pobreza, que dio el resultado más alto de los últimos veinte años: un 57 por ciento, es decir unos 27 millones de personas. Con Milei, en la Argentina hay tres millones y medio de nuevos pobres en solamente dos meses. La indigencia también saltó de cinco a siete millones de personas. Para tener como referencia, la misma serie arrojaba un 28,2 por ciento de pobres en 2015, 39,8 por ciento en 2019 y 44,7 por ciento en noviembre del año pasado. Junto a Caputo, el coqueto Milei, bajando la pera para que no se le vea la papada de sapo que tiene.
La sombra de una nueva crisis mundial, la tercera en cuatro años, asoma en el horizonte. En este escenario la Argentina sufre un triple riesgo. Por un lado, porque su matriz económica sobreexpone al país a los vaivenes internacionales y lo deja a la merced de cada uno de los cimbronazos. Esa ha sido la regla durante el último medio siglo, con la única pero notable excepción de la crisis de 2008. A diferencia de entonces, hoy el sobreendeudamiento y la escasez de reservas actuales potencian la intemperie y limitan las herramientas a mano para capear la tormenta.
 
Pero principalmente el peligro reside en que el plan de gobierno de Javier "el Loco" Milei es como salir a campo abierto sin impermeable y blandiendo un pararrayos como si fuera su varita mágica. Es algo de lo que han tomado nota quienes que tienen un inmenso poder sobre el destino de países a la hora de elegir dónde depositan sus inmensas carteras de inversiones, así como los burócratas de los organismos internacionales de crédito. Así lo han hecho saber a emisarios del gobierno y la oposición durante esta semana.
 
El presidente y su ministro de Economía, el endeudador serial macrista Luis "Toto" Caputo, apoyado por un formidable aparato de propaganda en medios y redes, intentaron instalar que, gracias a la licuadora y la motosierra, por primera vez en una década se cerraba un mes con equilibrio en las cuentas.
 
Ahora es Milei quien promete un horizonte en plazos. "Lo peor llegará en marzo y abril, cuando toquemos fondo", vaticinó en una de las rigurosas entrevistas que dio durante los contados ratos libres que le dejan sus responsabilidades como tuitero en Jefe de la Nación. Su gobierno comenzó hace diez semanas, 70 días, la misma cantidad de tiempo que falta para finales del más cruel de los meses. En la V que proyecta el presidente, todavía no llegamos a la mitad de la caída. El paisaje al pie del tobogán resultará irreconocible.
 
La jubilación mínima ya está en valores de 2003 y si no hay medidas concretas podría alcanzar, este semestre, su punto más bajo en la tabla histórica. La capacidad industrial instalada está en 54 por ciento, los mismos niveles que durante la pandemia, y desde ese nivel se espera un retroceso para este año en trece de los dieciséis sectores productivos del país. Es récord la subasta de bienes de capital. La industria de la construcción perdió desde diciembre 140 mil puestos de trabajo. Ese número puede duplicarse o triplicarse.
 
La contracara de ese proceso de destrucción de la capacidad económica del país es el deterioro acelerado de las condiciones de vida de sus habitantes. Con la inflación corriendo al veinte por ciento mensual, en enero se desplomó un 45 por ciento la venta en Farmacias; Alimentos y Bebidas cayó un 37 por ciento. Es lógico, si los argentinos pagamos los mismos precios que en España con salarios nueve veces más bajos, tal como destacó un informe de la señal de noticias "kirchnerista" CNN que se hizo viral en redes esta semana.
 
No fue magia. La Oficina de Presupuesto del Congreso le puso números al superávit financiero que celebran Milei y Caputo. El gasto primario de la administración nacional (es decir gastos corrientes más inversión pública) se retrajo, a valores constantes, un 30 por ciento respecto al año pasado. Los principales recortes fueron en jubilaciones (32,5 por ciento abajo), programas sociales (¡59,6 por ciento abajo!) y salarios (18 por ciento menos). Debe notarse que todavía no impacta el recorte a subsidios de energía y transporte.
 

 
Este fin de semana el Observatorio Social de la UCA publicó su estimación de pobreza, que dio el resultado más alto de los últimos veinte años: un 57 por ciento, es decir unos 27 millones de personas. Con Milei, en la Argentina hay tres millones y medio de nuevos pobres en solamente dos meses. La indigencia también saltó de cinco a siete millones de personas. Para tener como referencia, la misma serie arrojaba un 28,2 por ciento de pobres en 2015, 39,8 por ciento en 2019 y 44,7 por ciento en noviembre del año pasado.
 
Es inevitable preguntarse cuánto tiempo puede durar la licencia social para esta clase de políticas autolesivas. Para complejizar el cuadro, desde la Casa Rosada no hay señales de querer desescalar. Por el contrario, por momentos se estimula el conflicto con bravuconadas como el boicot al Consejo del Salario, la amenaza de desregulación de las Obras Sociales y la eliminación de la paritaria nacional docente y el FONID. Queda para el debate de sobremesa si es genialidad estratégica o llana estupidez. Pronto vamos a saberlo.
 
A medida que se acerca el comienzo del año político, vuelven a encenderse los motores del conflicto social. Este miércoles la Fraternidad hará un paro de trenes por 24 horas. El jueves 22 la CTERA (docentes) hará un Congreso Nacional donde seguramente se anuncie una medida de fuerza para el comienzo de clases. ATE (estatales) decidió esta semana hace un paro nacional antes de fin de mes, aún sin fecha. UTA (transporte público) lleva a cabo paros a nivel local en todo el país.
 
Mientras tanto la CGT define la fecha de su próxima medida de fuerza: una huelga de 24 horas con movilización, esta vez no al Congreso sino a Plaza de Mayo. Aunque el sector más dialoguista de la central especulaba con demorar la medida hasta abril, el congelamiento del salario mínimo aceleró los tiempos. En las últimas horas tanto Héctor Daer como Pablo Moyano, que conducen los dos sectores más numerosos, advirtieron públicamente que están dadas las condiciones para actuar con celeridad.
 
La cúpula de la CGT está mandatada para convocar un paro cuando lo estime conveniente. Por ahora la fecha más probable es en los primeros días del mes que viene, en coincidencia con el comienzo de las clases, la llegada a las casas de las primeras facturas de servicios sin subsidios y con aumentos que van a llegar al 150 por ciento, y del período de sesiones ordinarias en el Congreso. Existe otra fecha marcada en rojo en el calendario: el 24 de marzo se está organizando una movilización histórica y unificada. La idea es no encimarse.
 
Además de la calle, la otra incógnita que pesa sobre el gobierno es la deriva económica. Existen enormes dudas sobre la premisa de que, a pesar de este formidable abrazo de oso fiscal, exista una tendencia a la baja en el número de inflación de los próximos meses. Otros factores, como la indexación de varios precios clave, como nafta y tarifas, abonan el escepticismo. Si el ritmo de los precios no cede, la presión para que el gobierno vuelva a devaluar, justo durante el bimestre más turbulento de la V, puede volverse insostenible.
 
En resumen: si persiste la conflictividad social (y nada hace pensar que vaya a suceder otra cosa) y no baja la inflación sensiblemente (y existen dudas razonables de que eso se corrobore) Milei estará en problemas. Esas son las dos variables que darán forma al futuro del gobierno y del país. En función de cómo se resuelvan, y de acuerdo al análisis que por estas horas hacen políticos, empresarios, consultores e inversores, se abren por delante tres escenarios posibles para transitar el otoño.
 
En el primero, el presidente consigue, en efecto, bajar la inflación y estabilizar la macro, evitando una nueva devaluación y pavimentando el camino para dolarizar, tal como planea. La cosecha se liquida en tiempo y forma, y aparece financiamiento externo para darle aire a las reservas. En un contexto de enorme crisis social, lograría sin embargo un sostén político robusto que le permitiría conformar mayorías circunstanciales en el Congreso o, al menos, gobernar por decreto sin encontrar barreras en otros poderes del Estado.
 
La oposición queda consolidada alrededor de una minoría intensa pero incapaz de modificar el estado de las cosas. El descontento se vuelca en las calles, causando altos niveles de conflictividad permanente pero inefectiva, con una considerable respuesta represiva por parte del Estado. Con el correr de los meses se iría asentando una "nueva normalidad". Los niveles de popularidad del gobierno vuelven a crecer. A medida que se acerca el 2025, Milei redibuja el sistema político (y, de esa forma, el país) a su imagen y semejanza.
 
El segundo escenario es el opuesto absoluto, la opción nuclear. De acuerdo a esa hipótesis, la malaria económica y la conflictividad social marcan un rapidísimo final para el experimento Milei. Los dólares no aparecen, la cosecha no se liquida, la inflación no cede y debe volver a devaluar. En poco tiempo el conflicto laboral y social desborda a las fuerzas de seguridad, que responden con fuego. Las calles quedan tomadas. Puede haber saqueos por la dificultad de acceder a alimentos y medicinas. Las clases no empiezan.
 
En este punto, los senderos se bifurcan. El presidente puede dar un paso al costado, ser depuesto en un juicio político o simplemente ceder el control de su gobierno a otros actores sin renunciar a su cargo. En cualquier caso, su proyecto de poder queda truncado. El expresidente Mauricio Macri es un ferviente convencido en este escenario y trabaja para fomentarlo, convencido de que cuando llegue el momento será su teléfono el que suene en busca de ayuda. Tiene planes de contingencia con y sin Milei, con y sin Victoria Villarruel.
 
La tercera opción, intermedia, y acaso la más probable en el corto plazo, es la de una crisis episódica, no terminal, que acompañe un lento declive del esquema de poder actual. La economía no rebota pero tampoco llega a estallar, sostenida en un precario equilibrio por aquellos mecanismos y sectores que se salven del desguace. La conflictividad laboral y social sucede de forma espaciada en el tiempo y el territorio nacional, en forma de focos que estallan y se apagan sin continuidad ni evolución
 
Esta deriva catastrófica en cámara lenta, sin embargo, sólo puede durar lo que tarde en surgir una chispa. Tarde o temprano, la falta de apoyos, de recursos y de resultados terminan configurando una combinación fatal. Cosas como el crecimiento sin dinero o las victorias sin el número suficiente de soldados para la  batalla son cosas que solamente existen en fantasías fabriles. En el mundo real las cosas funcionan de otra forma. Uno quiere creer, todavía, que el presidente de la Nación entiende esa diferencia.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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