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Nacionales - 18-02-2024 / 09:02
EL “PACTO DE GOBERNABILIDAD” ENTRE MACRI Y EL GOBIERNO VOLÓ RÁPIDAMENTE POR LOS AIRES

Con Javier “el Loco” Milei, el país está entrando en una etapa dramática y peligrosa

Con Javier “el Loco” Milei, el país está entrando en una etapa dramática y peligrosa
Y así fue que lo que se había asegurado -el "pacto de gobernabilidad" entre Macri y el gobierno- voló rápidamente por los aires, tan pronto como el empresario entendió que ese pacto sería, de producirse, el último acto de su carrera política. La reciente dura derrota de Milei en el Congreso es el punto de partida desde la que se debería mirar la presente nueva etapa de la crisis de gobierno.
El capítulo de la alianza entre Mauricio "Titiritero" Macri y Javier "el Loco" Milei se ha cerrado en la escena política argentina. ¿Provisoriamente? En la trama política no se encontrará nada "definitivo". Los acuerdos y los desacuerdos están atravesados por la coyuntura, igual que cualquier otro recurso que sea o se pretenda "político".
 
Si no procurara mejorar la situación de sus protagonistas en la vida política se trataría o de una vaga referencia a futuros deseables o a cuestiones igualmente secundarias. La palabra "pacto" debería ser desalojada de ese lugar negativo -y hasta deplorable- en el que la colocó la antipolítica.
 
La antipolítica es una ideología, no solamente una crítica hacia la política sino su sistemático desprecio y demonización favorecedora histórica y sistemática de los autoritarismos que en nuestro país y en el mundo han sido. El éxito rutilante -tanto como muy probablemente fugaz- del uso del recurso por parte de Milei es, en la práctica, el único giro retórico medianamente eficaz en su discurso.
 
En ese sentido, "la casta" es un término que tiene su tradición más cercana en el uso que de él hiciera la nueva izquierda española en sus tiempos inaugurales. Pero el uso fue diferente en el origen de Podemos y en la emergencia de Milei. Para Podemos la casta era una alianza tácita o expresa de los grandes poderes económicas con los sectores político-partidarios que forman parte del tejido del poder.
 
En Milei, el término fue, primero, difuso e impreciso: ahora terminó siendo un equivalente semántico que unifica a todos los que no quieren al presidente; algo así como un concepto con pretensiones analíticas pero que no es sino una forma precaria -y, con frecuencia primaria-de construcción política.
 
¿Por qué la apuesta presidencial a favor de la radicalización de la enemistad política en la Argentina? No entraremos en especulaciones que suelen tener el mérito de la credibilidad, pero también el problema de su radical carencia explicativa.
 
En Argentina, hemos vivido momentos muy agudos de la contradicción política, en los tiempos posteriores a la tragedia nacional del año 2001. A tal punto, que la palabra "grieta" adquirió una centralidad extraordinaria, más allá de los reales méritos explicativos que pudiera tener. 
 
Porque la "grieta" hablaba de la experiencia que todos hacíamos en materia de la intensa y extensa politización de la sociedad argentina a partir del surgimiento del "kirchnerismo". Y la grieta fue así connotada por ciertos círculos analíticos, más como una experiencia de la intensidad de los conflictos que se suscitaban que de la eficacia de su sustento político.
 
En otras palabras, se intentó reducir la grieta a una cuestión de entusiasmo por la propia pertenencia que de una manera de expresarse -en el público y en las élites- la conciencia de una aguda contradicción en el seno de la sociedad argentina. Este fue el telón de fondo de la meteórica experiencia política del actual presidente.
 
A la grieta no hay que cerrarla, fue su mensaje, hay que radicalizarla hasta el extremo. Y en el mismo movimiento hay que despojarla de sentido político-partidario y colocarla en el lugar de un relato mesiánico. 
 

 
De un relato como modo de contar un conflicto nacional sin remitirlo a cuestiones de intereses radicalmente enfrentados, sino a una naturaleza demoníaca de uno de los antagonistas. No hay neutralidad en la saga de Milei. Para Milei la "casta" es el nombre de una historia nacional-estatal que puso en escena el peronismo.
 
Claro que tenía destacados antecedentes literarios y políticos, pero en el tiempo de Perón se crearon las condiciones para que fuera posible nombrarla políticamente, es decir, no por su bondad o maldad absoluta y universal, sino por su función en la vida y en la historia del país. Y es de ese origen del que se nutrió la experiencia más politizadora de las últimas décadas, del kirchnerismo peronista (o peronismo kirchnerista).
 
La casta es en el -liviano y escaso en palabras y conceptos- lenguaje del presidente un modo de nombrar al Estado, a lo público. Es muy interesante el hecho de que el hombre no lo niega. Da sus señas de pertenencia excluyente a la escuela económica austríaca y pretende colocarla en la condición de verdad definitiva, no sólo sobre la economía sino sobre la política y sobre la naturaleza de los seres humanos.
 
No hace falta entrar en gastos literarios para comprenderlo: alcanza con la insólita intervención del mandatario en la última reunión de "Davos": un relato político investido de propiedades divinas.
 
La casta, entonces, es un modo de fundir mitologías religiosas (de profundo e interesante factura política) y convertirlo en un discurso político obsesivo, idéntico a sí mismo y, por lo tanto, refractario a cualquier diálogo político que acepte la contradicción como un componente -no menor- de la búsqueda de la verdad.
 
El resultado de todo esto es la intolerancia política de Milei que, en estos días, ha tomado una forma entre violenta y ridícula en su ataque a una artista muy importante para una gran parte de los argentinos y argentinas.
 
No puede dejar de subrayarse el pasaje de la persecución personal y profesional a Lali al ataque violento e ilegal del presidente hacia los gobernadores provinciales que han decidido no someterse a su delirio hambreador y privatizador.
 
No estamos ante la escena tan frecuente entre nosotros, alrededor de la coparticipación federal. En su reemplazo se ha acudido a una historia (atroz por su irresponsabilidad) que adjudica los problemas actuales e históricos de nuestro desarrollo al nivel de los gastos de los gobiernos provinciales. Es un argumento sacado del túnel del tiempo, pero nada inocente si se lo piensa en términos actuales.
 
Este delirio "unitario" del presidente es enteramente funcional a su alianza con los grandes grupos económicos que gentilmente redactaran el DNU y la ley ómnibus, instrumentos con los que el presidente pensaba (y piensa) reforzar el papel de los grandes oligopolios nacionales e internacionales en la economía argentina y que provisoriamente han sido bloqueados por la movilización popular y los nuevos reagrupamientos que se están dando y prometen intensificarse. El debilitamiento de los gobiernos centrales no es un accesorio del plan, es parte de su esencia.
 
Y así fue que lo que se había asegurado -el "pacto de gobernabilidad" entre Macri y el gobierno- voló rápidamente por los aires, tan pronto como el empresario entendió que ese pacto sería, de producirse, el último acto de su carrera política. La reciente dura derrota de Milei en el Congreso es el punto de partida desde la que se debería mirar la presente nueva etapa de la crisis de gobierno.
 
Claro que no se trata sola ni principalmente de los efectos de una ley terrible para los intereses del país y del pueblo sino del brutal ataque a los bolsillos populares que está poniendo en acto el gobierno. Una y otra vez -y bajo administraciones de distinto signo- asoma la centralidad que en la crisis política nacional ha adquirido la cuestión de las necesidades populares insatisfechas.
 
No se trata de que el presidente no entienda la naturaleza de su situación, aunque algo de eso podría haber y formar parte de la explicación de sus erráticas conductas.
 
Se trata de algo más complejo y difícil de resolver en la práctica: cómo combinar vagas promesas de muy futuras redenciones nacionales -en la que es tan abundante el discurso presidencial- con la dura experiencia presente, en la que, sin negar grandes dificultades preexistentes, está el sello de un gobierno político cerrado en sí mismo, obsesivo ideológicamente y muy irresponsable a la hora de contribuir a la creación de determinados estados de ánimo políticos.
 
El país enfrenta desafíos urgentes y complejos, cuyo sentido principal es conservar las condiciones de dignidad de la vida popular, única base material posible para enfrentar exitosamente el futuro político.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

La Opinión Popular


27-01-2026 / 10:01
La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata dejó una postal muy distinta a la que solía mostrar en anteriores desembarcos en la ciudad. Lejos de las multitudes que supieron acompañarlo durante la campaña y en los primeros meses de gestión, su llegada este lunes estuvo marcada por una convocatoria reducida que apenas superó el centenar de personas, un dato que no pasó inadvertido y que refleja un notorio desgaste de su imagen pública. Milei tuvo que enfrentar una importante manifestación opositora conformada por turistas y vecinos que se autoconvocaron en el centro para repudiar su agenda "vacacional" y su participación en la fascista "La Derecha Fest".
 
Milei arribó a la ciudad en el marco de lo que su entorno denomina el "Tour de la Gratitud", una gira de carácter político-partidario destinada a reencontrarse con simpatizantes y agradecer el apoyo electoral. También formó parte de actividades vinculadas a "La Derecha Fest" y realizó una breve recorrida por la zona de Güemes, en un intento de mostrarse cercano a vecinos y turistas. Sin embargo, el impacto real de la visita fue mucho menor al esperado.
 
Según pudo observarse en el lugar, la presencia de militantes rentdis y fanáticos fue escasa, con un operativo de seguridad que contrastó con la reducida cantidad de personas que aguardaban al presidente. Las imágenes difundidas evidenciaron un acompañamiento magro, muy lejos de las convocatorias masivas que Milei lograba reunir en Mar del Plata durante 2023, cuando su figura despertaba entusiasmo y curiosidad en amplios sectores de la sociedad.
 
Este marcado descenso en la convocatoria expone un cambio de clima político. Las medidas de ajuste, el deterioro del poder adquisitivo y los conflictos sociales comienzan a pasarle factura a un presidente que basó gran parte de su capital político en la conexión directa con "la gente".
 
La postal marplatense parece confirmar que ese vínculo ya no genera el mismo fervor. Así, la visita de Milei a Mar del Plata terminó funcionando más como un termómetro de su presente político que como un gesto de fortaleza. Con un operativo de seguridad nuevamente defectuoso, el Jefe de Estado intentó de manera infructuosa una caravana como parte de su tour de agradecimiento por los resultados de las elecciones de octubre de 2025.
 
El Presidente continúa su recorrida nacional, que no incluye zonas urgentes como las incendiadas en Chubut, pero sí abre terreno propicio para abogar por la nefasta reforma laboral. La escasa recepción, comparada con sus anteriores pasos por la ciudad, deja en evidencia una caída en su nivel de popularidad y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el respaldo social en un contexto cada vez más adverso.
 
La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso en el arranque de 2026. En enero, el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 2,8 por ciento frente a diciembre y se ubicó en 2,40 puntos sobre un máximo de 5, de acuerdo al relevamiento mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
Lejos de la gestión, Milei tiene planificado seguir con los paseos y recorridas por distintas ciudades y evalúa continuar, además, con sus shows en distintas fiestas regionales que tanto criticó. Sin embargo, no tiene en los planes, por ejemplo, visitar la Patagonia que por estos momentos se consume bajo el fuego.
 
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