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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 04-02-2024 / 08:02
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

La despiadada estampida inflacionaria que promovió Milei empieza a redibujar el mapa del poder económico

La despiadada estampida inflacionaria que promovió Milei empieza a redibujar el mapa del poder económico
La relación entre supermercados e industrias se tensa por las remarcarcaciones violentas de los grandes proveedores, que desde que ganó Milei —desregulación y devaluación mediante—empujan para ampliar sus márgenes de rentabilidad. Mientras, el consumo acusa el impacto y cae.
El combo de devaluación récord y desregulación de precios con el que Javier "el Loco" Milei inauguró su mandato hace apenas 50 días desató una intensa puja por los márgenes de rentabilidad entre la industria y el comercio, mientras el sector de servicios públicos aguarda que los tarifazos de luz y gas del próximo trimestre agranden su porción de la torta. Con el vértigo de la crisis política y la prematura represión callejera como telón de fondo, la estampida inflacionaria de diciembre y enero pulverizó el poder adquisitivo de sueldos y jubilaciones pero también redibujó los equilibrios de poder al interior de cada cadena productiva, con ganadores y perdedores que ya proyectan ajustes en sus planteles y costos para adecuarse al nuevo mapa.  
 
Al menos para los productos de la canasta básica, el retiro del Estado de los espacios de regulación de precios no hizo florecer el capitalismo aldeano de libre competencia que evocan nostálgicos los teóricos libertarios de moda. Más bien soltó las sujeciones que limitaban a los jugadores monopólicos y oligopólicos. Así, las industrias que más aumentaron sus precios a los supermercados son las que mayores porciones del mercado concentran. Los datos fueron confirmados por ejecutivos de dos cadenas líderes del retail y una de autoservicios mayoristas.
 
Las que iniciaron la estampida fueron Arcor, Molinos y Unilever. Con Milei ya electo pero antes que asumiera, dieron por caídos los acuerdos de precios y subieron 35, 40 y 40% respectivamente sus listas de precios para arrancar la pulseada con ventaja. Arcor, la cordobesa de Arroyito, no solo es la mayor fabricante de alimentos del país sino también la primera productora nacional de cartón corrugado. Las 14 plantas de Molinos, por su parte, manufacturan las marcas Matarazzo, Lucchetti, Granja del Sol, Nieto Senetiner, Gallo, Cocinero y Exquisita, entre otras. La multinacional Unilever hace food (Hellmanns, Knorr y Maizena) y non-food (Ala, Skip, Drive, Vivere, Comfort, Cif, Axe, Sedal, Rexona, Dove, Lux, etcétera).
 
Fue solo el puntapié inicial. Esas mismas empresas volvieron a remarcar pocos días después. Y se les sumó la mexicana Bimbo-Fargo -dueña del 80% de la góndola de pan de mesa gracias al aval que le dio a la fusión, una década atrás, Guillermo Moreno- con subas promedio del 120%. Entre el 10 de diciembre y el 31 de enero, según el relevamiento de este medio, los mayores incrementos acumulados fueron los de:
 
-La Virginia: 200%. Café, té y condimentos.
-Softies: 160%. Élite, Higienol, Babysec, Babysoft
-SC Johnson: 115%. Off, Raid, Fuyí, Baigon, Lysoform.
-Dos Anclas: 100%. Sal, aderezos y saborizantes.
-Cepas Argentinas: 100%. Gancia, Terma, Dr.Lemon.
-Pepsico: 60%. Snacks.
 
El consumo acusó el impacto inmediatamente. La medición más reciente de la consultora Scentia muestra que la primera semana de enero las ventas en supermercados se desplomaron 19,2% en unidades, la segunda un 5,2% y la tercera un 12,1%. Las peores caídas se registraron en Electrodomésticos (-39,8%) y en Bazar (-18,2%).
 

 
Cinchada
  
Carrefour y Coto, las dos cadenas líderes, dejaron de comprarles a algunos fabricantes ante la corrida inicial. Llegaron incluso a dejar góndolas vacías y a denunciar a esos proveedores con cartelitos advirtiendo a sus clientes que les estaban "defendiendo los bolsillos" frente a "aumentos desmedidos".
 
Papelera del Plata y Papelera San Andrés de Giles fueron dos de las firmas a las que les suspendieron encargos. Hubo quejas airadas entre gerentes y hasta amenazas cruzadas. "Mirá que si nos juntamos los mayoristas y los minoristas te fundimos en un mes", escucharon en una alimentaria grande.
 
Los supermercadistas cuidan en realidad un botín que amasaron al calor de la política de Precios Justos de Sergio Massa: un market share del 46% en consumo masivo, casi equivalente al 51% récord que tenían a fines de los 90. ¿Cómo lo lograron? Gracias a esas listas negociadas con el Gobierno, que hicieron que productos idénticos fueran hasta 50% más caros en almacenes y autoservicios chinos que en sus góndolas.
 
Así les comieron un nada desdeñable 10% del mercado a los pequeños comercios en el año y medio que duró el tigrense -viejo amigo de Coto- como ministro de Economía, a costa de los márgenes que ahora las fábricas empujan para recomponer. La contrapartida fueron los "chinos" que cerraron. No menos de 500 el año pasado. Se dio por muchas razones pero que pueden resumirse en una cuenta simple que sacan en esa colectividad: si un local promedio dejaba diez años atrás U$S100 mil al año de ganancia, hoy deja U$S20 mil.
 
La tensión entre los súper e híper y la industria sigue alta. Las remarcaciones se atenuaron pero son más frecuentes. "Ya no vienen listas con el 50% pero cada diez días meten un 10%", relata atribulado un gerente de compras. Según la consultora LCG, el "índice de difusión" de la inflación (la cantidad de productos que subieron de todo el portafolio en oferta) no bajó del 28% desde que asumió Milei. Incluso en un año de altísima inflación como 2023, el promedio rondó la mitad. 
 
Ante el desplome de las ventas, los proveedores no bajan los precios pero algunos empiezan a ofrecer promociones y descuentos. Resurgieron los "2x1" y los "70% en la segunda unidad" desaparecidos en 2023 con los controles. En el sector lo llaman "invertir en promoción" y a los productos con descuentos los denominan "accionados".
 
En los rubros donde más se resienten los despachos, cada fabricante ofrece a cada cadena un porcentaje de "inversión en promoción" y eso se traslada al público. El riesgo es que, como empezó a ocurrir en los mayoristas, los consumidores vayan a comprar solo lo que está en oferta. A favor de esas grandes superficies y en contra del pequeño comercio juega la disparada del 150% del gasoil. Al fraccionador ya no le resulta tan barato buscar precios.
 
El reseteo mileista de la economía, globalmente, propende a una mayor concentración. Así como las fábricas oligopólicas ya venían imponiendo sus condiciones a los comercios más chicos, los súper ahora exprimen a su favor los márgenes más acotados de los fabricantes pymes que producen a pedido las marcas propias de cada cadena.
 
Por eso esas marcas propias avanzaron notoriamente en enero sobre el lugar que solían ocupar las primeras y segundas marcas en las góndolas, al estilo de los Mercadona en España. Hay excepciones como la leche, donde no les queda otra que contratar al mismo monopolista (Mastellone-Arcor) para envasar sus propios sachets y cartones.
 
 
Estanflación
  
Para encontrar caídas de más de un dígito en el consumo de artículos de primera necesidad, difícilmente sustituibles, hay que remontarse a la crisis de 2002. Por eso algunos en el establishment creen que puede funcionar la estrategia oficial de apostar a que el frío de la demanda frene los precios.
 
No es el caso de Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, que esta semana proyectó una tasa de inflación interanual "en torno a 500% a fin de año y un pico de alrededor de 700% en la mitad del segundo semestre". Argumentó que "la capacidad del BCRA para acumular reservas seguirá siendo acotada durante 2024, a pesar de las exportaciones aumentarán unos US$ 16.000 millones con respecto a 2023", y que por eso es inevitable un nuevo salto del dólar oficial.
 
Cuando esa nueva ronda de aumentos de origen cambiario se sume a los tarifazos de gas y luz y la energía y el transporte se sumen a la cinchada, lo más probable es que el ajuste vuelva a recaer sobre quienes viven de ingresos fijos.
 
Los memoriosos del planeta supermercadista recuerdan cómo, en aquel 2002 fatídico, Coto echó a 3.000 empleados en apenas 3 meses. Con el ritmo de rotación actual del personal y la flexibilización que pueda imponer Milei si consigue doblegar la resistencia judicial, ni siquiera harían falta telegramas.
 
"Lo primero es achicar la cantidad de cajas y los horarios de atención. En vez de cerrar a las 21 cerramos a las 20 o a las 19 y bajamos mucho las horas. Se ajustan primero las horas extra, después los partime y después la nómina. Con dejar de reemplazar a los que se van ya se puede hacer mucho", explica el ejecutivo de una de las cadenas consultadas.
 
Claro que esa dinámica deprimiría todavía más la demanda, ya afectada por la incertidumbre que cunde entre los empleados estatales y de contratistas de obra pública, que esta semana advirtieron desde la Cámara de la Construcción que "no pueden soportar más que unas pocas semanas en estas condiciones".
 
Además, aunque marginalmente, la mishiadura también incrementa ciertos costos. En grandes superficies comerciales de barrios de clase media, por ejemplo, tuvieron que aumentar la frecuencia de retiro y devolución a las góndolas de los productos que la clientela abandona antes de pasar por el lector láser de la línea de cajas.
 
La Anónima, que domina el negocio en la mitad austral del país, al menos podrá recomprar el 20% de sus acciones hoy en manos de la ANSES si prospera el articulado de la ley ómnibus que terminó emergiendo del contubernio entre la oposición colaboracionista y los gobernadores que aspiran a que se venda el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para compensar el déficit de sus cajas provinciales.
 
No es seguro que vaya a hacerlo. Ni Federico Braun (entusiasta libertario desde antes del balotaje) ni su hermano Nicolás, ahora al mando del negocio, se quejaron jamás de las gestiones de Ariel Langer ni de Georgina Pessagno, los enviados de Cristina Kirchner y luego de Alberto Fernández a su directorio. Jamás dejó de distribuirse entre los dueños hasta el último peso de sus ganancias.
 
Quizá sea como les espetó Guillermo Dietrich (padre) a Mario Grinman y un par de colegas más en una reunión de la Cámara de Comercio en diciembre de 2022. "Ganar buena plata se gana con el peronismo. Yo le dije muchas veces a Guillo (por su hijo Guillermo, ministro de Transporte de Mauricio Macri): ustedes tienen mucha universidad pero poca calle".
 
El fundador de la cadena de concesionarias de autos, que todavía anda en moto a sus casi 80, también contó a colegas que una noche, cuando sus cuatro hijos eran preadolescentes, vació completamente la heladera de la casa y escondió toda la comida. Cuando fueron a la mañana a desayunar, él los observó un rato desde atrás de una puerta y al cabo de un rato apareció para preguntarles: "Así está en muchas casas ¿vieron lo que se siente?".
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: eldiarioar.com
 

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22-02-2026 / 09:02
Todavía falta para que el desastroso gobierno de Javier "el Loco" Milei haga todo el daño que su restauración conservadora pretende. Ni siquiera se ha llegado a la mitad del camino. La reforma laboral que sancionó la Cámara de Diputados esta semana y que volverá a debatirse en el Senado es un punto central, pero todavía falta.
 
Hay un encadenamiento en la demolición. Se van derribando uno por uno los pilares civilizatorios de la sociedad argentina y la justificación para hacerlo se repite en todos los casos. Las universidades públicas, se argumentó en su momento, se financian con el IVA que pagan los sectores populares al comprar un kilo de pan. Y a estudiar asisten sectores de clase media. El razonamiento es que los pobres financian a sectores más pudientes. Entonces hay desfinanciar las universidades. Para el INCA, motor de la industria del cine nacional, se utilizó un argumento similar.
 
Luego llegó el turno de los industriales. El sector textil está siendo arrasado por el combo de la política económica de Milei, dólar barato en base al endeudamiento, aumento de los servicios públicos, apertura de las importaciones. Es la tormenta perfecta. Ya se sabe. Ya se hizo. Ya fracasó. El argumento para justificar la situación crítica del sector es que no se puede sacrificar a 50 millones de argentinos a comprar ropa más cara para sostener una industria en la que trabajan 500 mil personas. Lo dijo, entre otros fundamentalistas del neoliberalismo, el economista Miguel Boggiano.
 
En los próximos días se aplicará la misma excusa para el sector del neumático, la industria automotriz, la del calzado, y la lista sigue. La pregunta es: ¿dónde van a trabajar los argentinos? Si el razonamiento es que se está defendiendo a los consumidores, ¿cómo van a consumir los que pierden el empleo? Es tan obvio que parece absurdo decirlo. Pero la argentina mileísta tiene una buena dosis de delirio así que hay que explicar lo obvio. Quieren destruir la clase media y latinoamericanizar la Argentina. 
 
Un breve desvío del tema: es habitual que entre los fundamentalistas del supuesto libre mercado haya muchos nenes de papás que fueron funcionarios de los lugares más privilegiados del sector público. En el caso de Boggiano su padre fue ministro de la Corte Suprema, el lugar más selecto de la casta estatal. Puede agregarse el ejemplo del exmarido de la modelo Pampita, Roberto García Moritán. Su padre tiene el mismo nombre y tuvo una larga carrera como diplomático. Fue embajador en Suiza hasta 1987. Se ve que es fácil jugar al neoliberalismo habiendo crecido en una casa donde papá recibía en su cuenta un sueldo de miles de dólares todos los meses pagado por los contribuyentes.
 
Volviendo al tema, todavía falta para que Milei alcance sus objetivos de destrucción, si se toma en cuenta los modelos de país que sus funcionarios tienen como ejemplo. El actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo en el streaming Carajo que su modelo era Perú. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, estaba sentado al lado de Bausili y asentía con risa cómplice.
 
Perú tiene 70,1% de trabajadores informales según las últimas estadísticas del INEI (el INDEC peruano). La Argentina tiene 43%. Creció desde que asumió Milei. Todavía faltan 27 puntos para llegar a la meta, unos 4 millones de trabajadores más deben pasar a la informalidad. Desde el punto de vista político la situación de Perú es caótica. Del 2016 a febrero de 2026 hubo 9 presidentes. Al último, José Jerí, lo removieron del cargo el martes de la semana pasada.
 
¿Qué es lo bueno? Desde la óptica clásica de la derecha argentina lo positivo es que la economía está centrada en los productos de exportación, principalmente la minería, que no hay desarrollo industrial y por lo tanto no hay sindicalismo que pueda generar una puja distributiva potente. Además, se cumplen las instrucciones del sistema financiero internacional. ¿Podría Perú disminuir ese 70% de informalidad? Con ese modelo parece imposible. Lo están aplicando los últimos 30 años y los resultados están a la vista.
 
Por Demián Verduga
 

21-02-2026 / 10:02
Mundo desequilibrado. Discuten el futuro de Palestina para convertirla en una Miami del Medio Oriente, pero no consultan a los palestinos. En Argentina, el gobierno de Javier "el Loco" Milei organiza el trabajo como una Disneylandia para empresarios, y no consulta a los trabajadores. A diferente escala, porque en el primer caso se oculta un genocidio. Pero los argentinos trajinan sus propias tragedias con el cierre brutal de empresas y miles de trabajadores lanzados a la calle.
 
El jueves, cuando en Buenos Aires Diputados aprobaba la reforma laboral, en el marco de un paro nacional muy masivo, en Washington el cipayo Milei, se deshacía en elogios al mandatario estadounidense Donald Trump, que se autoproclamó presidente vitalicio del Consejo de la Paz. Trump habló de sus proyectos inmobiliarios de pacificación en Gaza, sin hablar de desmilitarizarla primero, al mismo tiempo que amenazaba, pacíficamente, con bombardear a Irán.
 
En este Occidente en decadencia y tan desigual y desequilibrado suceden cosas insólitas. En medio de su relajado discurso, en el que insistió que "no me interesa el premio Nobel de la Paz, me importa salvar vidas, que quede claro", Trump detuvo su alocución para piropear al presidente paraguayo, Santiago Peña: "un joven hermoso y apuesto, pero a mí no me gustan los hombres jóvenes y apuestos, a mí me gustan las mujeres".
 
Al Consejo de la Paz se unieron 27 países, aunque a la reunión del jueves asistieron también representantes de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, que prefirieron mantenerse en calidad de observadores.
 
El martes, cuando Milei abandonó el país, la empresa FATE anunció que cerraba las puertas de su fábrica de neumáticos y dejaba en la calle a 920 obreros. La mayoría de ellos tenía varias décadas de antigüedad en una empresa que se fundó hace 80 años y ha exportado neumáticos a Estados Unidos y Europa, pero no pudo resistir la apertura de las importaciones.
 
La destrucción de la Argentina productiva avanzó a velocidad de la luz con Milei. Primero fue la industria textil, después la de electrodomésticos, y ahora tocó el turno a industrias más consolidadas, como Techint de Paolo Rocca, o Fate de los Madanes.
 
Techint se trasnacionalizó, pero el sesgo progresista distinguió el crecimiento de Fate, con Aluar. El ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard fue socio de los Madanes en Aluar, cuando la empresa acogió a científicos que habían sido expulsados de Ciencias Exactas e Ingeniería por la dictadura de Onganía, como Manuel Sadovsky, Carlos Varsavsky y el ingeniero Humberto Ciancaglini.
 
En ese momento los titulares de la empresa eran Adolfo y Manuel Madanes, quien impulsó la participación de Gelbard y después las de Sadovsky y Varsavsky. Adolfo se resistía a las implicancias políticas que tenía el proyecto de su hermano. El actual dueño, Javier Madanes, es hijo de Adolfo y sobrino de Manuel.
 
Desde la gerencia de Investigación y Desarrollo impulsada por Sadovsky y Varsavsky se crearon mecanismos propios para la producción de aluminio, y se convocó a un grupo de ingenieros que décadas más tarde formaría parte del que fue el emprendimiento privado más estratégico de innovación tecnológica.
 

20-02-2026 / 10:02
La bronca desde abajo le impuso a la CGT el paro nacional. Fue contundente a pesar de los límites de la conducción y mostró que la reforma laboral esclavista de Javier "el Loco" Milei es socialmente ilegítima. Casi ningún colectivo, nada de trenes, nada de industria, el centro de la ciudad vacía, muchos comercios cerrados y en el conurbano la misma inactividad. La convocatoria al paro lanzada por la CGT y las dos CTA y militada por el Frente de Sindicatos Unidos tuvo un enorme respaldo. Pasada la medianoche se aprobó en Diputados con modificaciones. Ahora vuele al Senado.
 
El movimiento obrero no tiene la fuerza de los años del capitalismo industrial o de la sustitución de importaciones. Sin embargo, el acatamiento al paro fue de una masividad que debería llamar a la reflexión al Gobierno y a los miserables diputados que votaron la reforma laboral. Más que el movimiento obrero, el paro fue representativo de la mayoría de la sociedad. Hay rechazo al despojo de reivindicaciones históricas. Pero muchos de los que acataron el paro conocen poco la letra completa del proyecto de ley, pero interpretaron y rechazaron el sustrato de desprecio y discriminación a los trabajadores que conlleva la propuesta.
 
La carga de desprecio, el volumen de humillación y maltrato que sobrevuelan a toda la norma consolida la idea que quieren instalar de un país con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. El personaje profundamente mediocre y ofensivo de Federico Sturzenegger expresa un fanatismo tan vulgar, tan gris, que no alcanza a percibir el rechazo profundo que produjo en la mayoría de la sociedad. El economista que fracasó en los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri ha sido la cara visible de esta propuesta y al que todos acusan de haber intercalado la miserable iniciativa de pagarles la mitad del salario a los trabajadores enfermos.
 
Hay una narrativa antiderechos, antipolítica y antisindical que se construyó sobre defectos que existen pero que son excepcionales si se los compara con los beneficios, a los que esa narrativa desprecia o, al menos no valora. Todo lo que sea derechos constituye un robo. Los discapacitados mienten su discapacidad, los trabajadores mienten cuando dicen que están enfermos, los trabajadores nunca van a la universidad, los científicos son diletantes, la política y el sindicalismo solo sirven para robar.
 
Pero se les fue la mano y tuvieron que retirar la monstruosidad de pagarle la mitad a un trabajador enfermo. Eso no ocurría ni con los esclavos. Esa burrada es Sturzenegger puro. Esa narrativa tomó cuerpo en un sector de la sociedad y mucha gente votó esta gestión. Pero cuando empiezan a sacar derechos y obligaciones que buscaban asegurar a todos los ciudadanos como sujetos de derecho, la mayoría se siente afectada, incluso muchos de los que votaron al Loco Milei. Puede ser que haya otra explicación para este paro contundente, pero sería importante que el masivo acatamiento a esta convocatoria sirva para la reflexión de muchos de los diputados y senadores que aprueban esta norma que los marcará a fuego.
 
Pero toda la norma está concebida desde ese lugar donde se considera al trabajador poco menos que como un estafador con el que los autores de la norma están obligados a convivir. Por eso, los radicales, los gobernadores traidores de Catamarca, Tucumán y Salta, que se dicen peronistas, y los diputados misioneros, todos ellos que colaboraron en habilitar esta ley, quedaron muy lejos de la expectativa de sus votantes. El punto crítico para este gobierno será cuando ese enorme porcentaje que rechaza estas políticas se convierta también en rechazo a los que las impulsan.
 
Para impedir que se apruebe hay que multiplicar fuerzas, peleando por imponer un verdadero paro activo de 36 horas, que garantice una movilización masiva para impedir el retroceso en protección laboral.
 
La Opinión Popular
 

18-02-2026 / 10:02
Comenzó la reforma laboral y la empresa de neumáticos Fate resolvió el cierre definitivo de su planta en San Fernando tras 80 años. No hubo ninguna notificación ni aviso por parte de la empresa. La Policía ocupó la planta, demoró a Alejandro Crespo, secretario general del Sutna, e hirió con balas de goma a trabajadores, quienes ingresaron pacíficamente a la planta y desde ahí llaman a solidarizarse con su pelea contra el cierre. Los dueños culparon a la política de apertura de importaciones indiscriminadas del gobierno libertario de Javier "el Loco" Milei, que destruye cada vez más la industria nacional.
 
Con una cruda declaración pública que demuestra los daños del modelo económico del gobierno anarco capitalista en la producción nacional, la compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla aclaró que el anuncio no se trata de un concurso preventivo de acreedores y descartó una reestructuración o un plan de salvataje. Se trata del cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente. "Se liquida todo y se baja la persiana", sentenciaron.
  
En un comunicado, la firma dejó claro que la principal consecuencia de la decisión que deja en la calle a casi mil familias se debe a la política de apertura de importaciones impulsada por la administración de La Libertad Avanza (LLA). Fate estaba produciendo 150 mil neumáticos mensuales, el 25 por ciento de su capacidad. Hoy, el 75 por ciento de las ruedas del mercado son chinas. Los otros grandes jugadores del sector, Pirelli y Bridgestone, enfrentan situaciones similares.
 
"Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre", dice el comunicado emitido a primeras horas de hoy por FATE. "Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal", aseguró el texto.
  
La planta de San Fernando es una de las más grandes del país y tenía una capacidad productiva que superó los 5 millones de neumáticos por año. Sin embargo, esa eficiencia se vio sacudida por el ingreso de 860.000 cubiertas de origen chino importadas en un solo mes. La imposibilidad de competir con los precios obligó a Fate a rebajar sus productos y, consecuentemente, a dejar por el piso sus márgenes de ganancia.
 
Su cierre se trata de un evento anunciado. Desde 2024, la empresa había advertido sobre los golpes en su competitividad producto de la apertura económica indiscriminada que afecta la producción nacional. Durante los últimos dos años, la crisis comercial y productiva que hundió a la empresa fue erosionando la relación con los empleados, que a través de la representación gremial reclamó permanentemente sobre los daños al costo laboral, sueldos atrasados y reducción de jornadas de trabajo.
 
En su declaración, la compañía recordó que "a lo largo de más de ocho décadas Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad".
 
"Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina", destacó. Milei los liquidó.
 
La Opinión Popular
 

17-02-2026 / 10:02
El ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, salió este domingo a interpelar públicamente al empresariado por la falta de respaldo explícito a la reforma laboral retrograda y esclavista impulsada por el Gobierno anarco capitalista. A través de un mensaje directo en redes sociales, el funcionario expresó su "asombro" ante lo que consideró una reacción tibia -o directamente nula- de las cámaras empresarias frente a los beneficios fiscales incluidos en el proyecto.
 
El reclamo de Caputo se produjo en un momento de alta tensión política y sindical, con la Confederación General del Trabajo convocando a un paro en rechazo al proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado y aguarda su tratamiento en la Cámara de Diputados. En ese contexto, el ministro buscó correr el foco del conflicto y presionar al sector privado para que se pronuncie en favor de una reforma que el Ejecutivo presenta como anti trabajadores.
 
El eje del planteo oficial es el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), dos herramientas que apuntan a reducir significativamente el costo laboral. La reforma permitiría bajar las contribuciones patronales por cada nuevo trabajador desde el 27 actual al 15 por ciento durante un período de 48 meses. En términos más amplios, la cuña laboral promedio se reduciría del 44 al 32 por ciento del salario bruto.
 
Pese a estos números, Caputo se mostró molesto por la falta de entusiasmo empresario. "Les bajamos un 85 por ciento las cargas patronales para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!", escribió en la red social X.
 
Sin embargo, el silencio por parte del empresariado expone una incomodidad que el Gobierno subestima. Voces del sector privado reconocen que la baja de cargas es un incentivo relevante, pero advierten que persisten dudas sobre la implementación del nuevo esquema, la estabilidad macroeconómica y la falta de políticas complementarias para reactivar la producción y el crédito. En sectores industriales, incluso, señalan que la reducción de costos laborales no alcanza si no hay demanda ni financiamiento.
 
Mientras el Gobierno ultra derechista exhibe el recorte de cargas patronales como una concesión histórica al empresariado, las principales cámaras evitan celebrarlo abiertamente, atrapadas entre el conflicto sindical, la incertidumbre económica y un modelo laboral que todavía genera más interrogantes que certezas.
 
Muchos empresarios están sensibilizados por los juicios laborales, pero hay que tener cuidado con la degradación de los derechos de los trabajadores, afecta la masa salarial, reduce el poder adquisitivo y por lo tanto achica aún más el mercado interno, con lo que a las Pymes les pega de lleno.
 
Los empresarios ni fu ni fa con la medida. En tanto, la CGT resolvió realizar un paro nacional para este jueves o el día en que se trate el proyecto oficial que destruye los derechos laborales de los trabajadores. El Gobierno libertario quiere que la Cámara de Diputados lo transforme urgente en ley, aunque si le hacen cambios volvería al Senado. La masividad de la medida está asegurada porque ya se sumaron los decisivos gremios del transporte.
 
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