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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 25-01-2024 / 07:01
CONTRA LA LEY ÓMNIBUS, UN ACTO ÓMNIBUS

La estrategia brutal del gobierno del loco Milei despertó una resistencia pacífica, pero motivada y combativa

La estrategia brutal del gobierno del loco Milei despertó una resistencia pacífica, pero motivada y combativa
La gran convocatoria fue la respuesta a su estrategia brutal de enviar el DNU y la ley ómnibus para destruir el sistema previsional, las relaciones laborales y los derechos de los trabajadores, privatizar las empresas del Estado, destruir la pequeña y mediana industria nacional, atacar a la cultura, desproteger el medio ambiente, destruir salarios, jubilaciones e ingresos con una mega devaluación sin actualización salarial y favorecer a las grandes corporaciones con exenciones impositivas y desregulaciones.
El acto en Congreso rompió varias marcas históricas. Es el primero que se le hace a un gobierno a 45 días de asumir. Es uno de los actos gremiales más masivos de la democracia. Y fue convocado en plenas vacaciones y con mucho calor. Contra la ley ómnibus, un acto ómnibus. La estrategia brutal del gobierno de Javier "el Loco" Milei despertó una resistencia pacífica, pero motivada y combativa.
 
Son tres factores para tener en cuenta, sobre todo para el Gobierno. La gran convocatoria fue la respuesta a su estrategia brutal de enviar el DNU y la ley ómnibus para destruir el sistema previsional, las relaciones laborales y los derechos de los trabajadores, privatizar las empresas del Estado, destruir la pequeña y mediana industria nacional, atacar a la cultura, desproteger el medio ambiente, destruir salarios, jubilaciones e ingresos con una mega devaluación sin actualización salarial y favorecer a las grandes corporaciones con exenciones impositivas y desregulaciones.
 
Es la primera vez que la CGT hace una convocatoria tan rápida y comprometida, incluso, porque movilizó todo el aparato para garantizar la asistencia. El teléfono 134 que puso Patricia Bullrich para amedrentar a la sociedad tendría que haber funcionado para recibir denuncias de los aprietes que recibieron los trabajadores estatales por parte del Gobierno para que no fueran al paro. Sin contar la provocación que implicó el despliegue inusitado de miles de policías al reverendo botón.
 
Todas las calles desde la 9 de Julio hasta el Congreso, la Avenida de Mayo, sus laterales y paralelas estaban cortadas. El famoso protocolo es puro humo. Hubiera sido imposible que una movilización de ese tamaño no interrumpiera el tráfico.
 
Y fue una manifestación pacífica, como lo fueron todas las movilizaciones políticas, gremiales, de derechos humanos y de movimientos sociales. El despliegue policial es innecesario para mantener el orden. Solamente lo usa Bullrich como forma de amedrentar y desalentar. Pero cuando una convocatoria es legítima, esos despliegues producen un efecto contrario al que buscan.
 
La contracara de la estrategia brutal de estos primeros días del gobierno fue una respuesta masiva, la más rápida que provocó ningún otro gobierno y amalgamó propuestas que hasta ahora iban paralelas. De hecho la tercera oradora del acto fue la Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, Taty Almeyda, en representación de la mesa de organismos de derechos humanos.
 
El acto fue la expresión de los que salieron a defender sus derechos. Otro sector del país dice que para salir adelante hay que sacrificarse y mantiene expectativa para el futuro en las políticas del gobierno, a pesar de que hasta ahora ha sido muy perjudicado por la devaluación y la caída del consumo. Hay dos países, uno que empieza a estar muy motivado expresado en el acto. Y otro que irá perdiendo argumentos. 

Es difícil hacer un cálculo sobre la cantidad de asistentes. La CGT y los partidos políticos tratan de evitar a la Plaza de los Congresos, porque es engañosa y se engulle a la gente, pero esta vez estaba desbordada. Salvo las zonas enrejadas, estaba llena la plaza completa (que son dos Plazas de Mayo y media) con las calles laterales, Hipólito Yrigoyen y Rivadavia, y las transversales, más la Avenida de Mayo hasta la 9 de Julio. Y era difícil caminar en cualquier parte, ya fuera adelante o atrás de la concentración. Eso es mucha gente.
 
Sobre Rivadavia estaban las agrupaciones políticas y los movimientos sociales, y en el resto estaban las columnas gremiales, de asociaciones culturales y de todo tipo porque la ley ómnibus y el DNU no dejan títere con cabeza y todos fueron al acto. Había muchas personas por la libre y mezclados con los manifestantes había también dirigentes de la izquierda y de Unión por la Patria.
 
Patricia Bullrich dijo que había 40 mil personas. Si ella lo dice, es porque podría haber hasta diez veces más, por lo menos. Esa cifra de 40 mil personas equivale a una Plaza de Mayo sin las calles laterales. Y había muchos más.
 
El tercer elemento para valorar el acto es que tanto la CGT, como los partidos políticos son refractarios a realizar convocatorias masivas durante los meses de vacaciones y menos en enero. Porque hace mucho calor, hay mucha gente de vacaciones, e incluso algunas empresas cierran durante todo el mes.
 
Es el peor momento para un acto cuya principal fuerza tiene que estar en la masividad. Y la convocatoria fue muy fuerte, no sólo en Buenos Aires, sino en todas las ciudades del país, incluso en aquellas donde Milei ganó las elecciones presidenciales.
 
Los discursos de Pablo Moyano y Héctor Daer hicieron eje en las leyes laborales y de allí se ampliaron a los demás temas. Pero en el aire, en el alma del acto, la consigna con la que entraban las columnas a la Plaza era "La Patria no se vende", lo que provocaba el aplauso de los que estaban a los costados y se sumaban al cantito. "La Patria no se vende" fue el corazón del acto donde, en ese contexto, Patria es todo, desde el salario hasta YPF, y también toca aspectos de la propia dignidad.
 
Un acto de esas proporciones no se produce por casualidad, o por puro aparato. Puede haber actos condicionados por esos factores, pero nunca con tanta concurrencia. Esa masividad fue la evidencia de que el discurso del Gobierno, que venía viento en popa, tocó un nervio de la sociedad que tiende a dar vuelta ese primer efecto.
 
La idea de "la Patria no se vende" también es "yo no me vendo", o sea, "no soy una mercancía", no todo es una mercancía, como está implícito en el discurso engañoso de Milei. De hecho, fue la consigna de la convocatoria y también fue la que se cantó con más entusiasmo y hasta podría decirse que con emoción. El discurso de Milei convierte en mercancía hasta los sentimientos y lleva un desprecio implícito a todo lo que suene a Patria.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12

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02-04-2026 / 18:04
02-04-2026 / 18:04
01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

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