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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Internacionales - 15-01-2024 / 07:01
LA FUERZA DE LAS IDEAS REVOLUCIONARIAS

Brutal ejecución de Rosa Luxemburgo, figura clave en la historia del siglo XX

Brutal ejecución de Rosa Luxemburgo, figura clave en la historia del siglo XX
El 15 de enero de 1919 era asesinada Rosa Luxemburgo, uno de los grandes personajes del marxismo, pionera de la lucha por los derechos de la mujer. Tuvo una participación central en los debates de la época entre reforma y revolución, nacionalismo y lucha de clases.
Brutal ejecución de Rosa Luxemburgo, figura clave en la historia del siglo XX
Rosa Luxemburgo, junto a su amiga y camarada Clara Zetkin, la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.
 
Son muchos los símbolos que encierra la figura de Rosa Luxemburgo, su solo nombre implica un abanico de banderas que siguen vigentes, a pesar de los cien años transcurridos desde que un grupo de freikorps (paramilitares alemanes) la asesinó, el 15 de enero de 1919. Banderas que no han alcanzado la victoria y, sin embargo, no fueron arriadas.
 
Integró la Liga Espartaquista que fue un movimiento revolucionario marxista organizado en Alemania durante los últimos años de la Primera Guerra Mundial. Fue fundada por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo junto a otros, tales como Clara Zetkin. Dieron a la liga el nombre de Espartaco, líder de la rebelión de esclavos más grande de la historia de Roma.
 
En el panteón de los grandes personajes revolucionarios de principios del siglo XX, ella siempre tuvo su espacio, por derecho y peso propio, mucho antes de la gran ola feminista, como una precursora de la lucha de los derechos de la mujer, pero trascendiendo ese rol del que en gran medida es una pionera, eran los tiempos en los que todavía multitudes plurales podían imaginar un futuro sin capitalismo, podían entregar su vida a causas tan impersonales y colectivas como el sueño revolucionario.
 
Mujer, polaca, judía, marxista, contraria a la guerra, revolucionaria, levantó banderas que hoy siguen flameando en todos los rincones del planeta, y por eso sigue siendo encantadoramente peligrosa.
 
La Opinión Popular

 
La brutal ejecución de Rosa Luxemburgo, una figura clave en la historia del siglo XX
 
Nacida en Zamość, Zarato de Polonia, el 05 de marzo de 1871, amó su tierra dominada por el Imperio Ruso, pero no adhirió a los movimientos nacionalistas polacos porque desde muy joven se convenció de que la única libertad posible para su pueblo era el socialismo.
 
Esta idea la atravesó por completo. Su pequeña figura contrastaba con su energía de torbellino. Un dirigente socialista que la conoció hizo de ella una descripción notable: "Rosa era pequeña, con una cabeza grande y rasgos típicamente judíos, con una gran nariz, un andar difícil, a veces irregular debido a una ligera cojera. La primera impresión era poco favorable, pero bastaba pasar un momento con ella para comprobar qué vida y qué energía había en esa mujer, qué gran inteligencia poseía, cuál era su nivel intelectual".
 
Luego de ser arrestada comprendió que debía ir a Alemania, en donde estaba el Partido Socialista más grande del mundo y pronto se convirtió en una referente y una polemista excepcional.
 
El momento histórico que le tocó vivir estaba atravesado por dos ideas, dos concepciones de organización social en disputa. Los que creían que "la patria", la nacionalidad, estaba por encima de cualquier otra instancia colectiva, y los que veían la lucha de clases como el motor de la historia, la identidad clasista por encima de las nacionalidades.
 
En ningún otro país como en Alemania en 1914 esta contradicción se puso en máxima tensión. Rosa Luxemburgo, junto a su camarada Carl Liebknecht, defendió en dramática minoría su oposición a que la socialdemocracia aprobara los créditos que metieron a Alemania en la Primera Guerra Mundial.
 
El socialismo estaba votando a favor de que trabajadores alemanes se enfrentaran a muerte con trabajadores franceses. El sinsentido de esa votación de guerra fue una tragedia que tuvo a Rosa como una gran protagonista.
 
Su oposición no fue simplemente por "pacifismo", ella no era una militante de la paz, como se ha repetido en muchísimas oportunidades. Simplemente no era esa la guerra que los trabajadores tenían que luchar, una guerra imperialista según su forma de ver, que beneficiaba a los grandes consorcios económicos.
 
Rosa quería otras guerras, portando otras banderas. Marx y Engels habían escrito en el Manifiesto Comunista: "Proletarios del mundo, únanse".
 
Estas posiciones políticas le valieron pasar toda la Primera Guerra Mundial en la cárcel. Pero allí no perdió el tiempo, se dedicó a escribir y conspirar. Tuvo grandes debates con los dirigentes alemanes y hasta discutió fuerte con Lenin y Trotsky, a pesar de que apoyó con pasión la Revolución Rusa de 1917.
 
Quienes la describen dicen que entre todas sus virtudes no estaba la de ser una gran organizadora. Tal vez porque no creía en la concepción bolchevique del partido de vanguardia.
 
Hizo estudios pormenorizados de economía y escribió La acumulación del capital; en contra de la idea de la socialdemocracia alemana que pretendía llegar al poder por medio de elecciones y construir el socialismo por medio de escaladas reformas escribió ¿Reforma o revolución?
 
Pero su forma de entender esa revolución se apoyaba en la idea de la inevitabilidad de una insurrección de masas y de huelgas prolongadas. No le gustaba el centralismo bolchevique ruso y peleó por una mayor democracia dentro del socialismo. Estas son polémicas muy de época, debates de un momento histórico muy crítico.
 
Pero el final de la guerra fue catastrófico para Alemania, la crisis que se abrió mezcló en las calles a trabajadores que paralizaron la industria con soldados que volvían del frente de guerra sumamente decepcionados y tenían armas en sus manos. Ese año 1919 fue insurreccional y Rosa salió en libertad con la convicción de que la Revolución estaba al alcance de las manos.
 
El káiser Guillermo II, que gobernó Alemania desde 1888, se refugió en Holanda. El mismo día en que Rosa fue liberada, el socialdemócrata Philipp Scheidemann proclamó la república alemana desde un balcón del Reichstag y dio comienzo a lo que se dio en llamar la República de Weimar, y Friederich Ebert ocupó la presidencia, formó un Consejo de Ministros socialdemócratas moderados y pidió al pueblo que abandonara las calles y volviera a la normalidad.
 
El ala mayoritaria del SPD quería la república y las libertades, mientras que los espartaquistas, la facción fundada por Luxemburgo y Liebknecht, querían la revolución proletaria.
 
Por primera vez se formó un gobierno manejado por socialistas, pero la revuelta y el malestar popular no se apaciguaron. Al mismo tiempo que los espartaquistas creían ver en ese caos la cuna de la revolución, Adolf Hitler hacía sus primeras armas como dirigente político y acusaba a los revolucionarios de ser los culpables de la derrota alemana, los enemigos internos, la alta traición a la patria, el puñal por la espalda.
 
Rosa sabía que corría un grave peligro, había recibido múltiples avisos y amenazas, pero decidió no huir de Berlín cuando quedó claro que no iba a haber ninguna revolución después de una muy sangrienta represión.
 
En el hotel Eden, el soldado Runge le destrozó el cráneo y la cara a culatazos; otro militar la remató de un tiro en la nuca. Ataron su cadáver a unos sacos con piedras para que pesara más y no flotara, y la arrojaron a uno de los canales del río Spree, cerca del puente Cornelio.
 
Su cadáver no apareció hasta dos semanas después. Solo unas horas antes mataron a Carl Liebknecht, el único parlamentario que en 1914 había votado en contra de la participación alemana en la Gran Guerra. La investigación policial adujo que Rosa fue asesinada por una turba de masas.
 
Por Sergio Wischñevsky

 
Brutal ejecución de Rosa Luxemburgo, figura clave en la historia del siglo XX 
Fuera o no su cuerpo, el entierro de los restos Rosa Luxemburgo encontrados fue el evento que permitió expresar el dolor que causó su muerte.

Fuente: Página12

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06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

05-01-2026 / 20:01
05-01-2026 / 20:01
05-01-2026 / 20:01
05-01-2026 / 10:01
Estados Unidos dejó bien claro que el objetivo central de su ataque a Venezuela es disponer de sus yacimientos petroleros. Luego del secuestro y traslado ilegal de Nicolás Maduro, el propio presidente Donald Trump amenazó con nuevos ataques y exigió este domingo a la flamante presidenta interina, Delcy Rodríguez, "acceso total" al petróleo venezolano. El cipayo Milei celebró la captura de Maduro y volvió a exhibir una política exterior arrastrada y pro yanqui. Kicillof se diferenció de LLA, calificó la agresión como una grave violación del Derecho Internacional, defendió el principio de no intervención y cuestionó el alineamiento colonialista del libertario.
 
Bajo sanciones estadounidenses desde 2019, Venezuela produce alrededor de un millón de barriles de crudo al día, un botín nada despreciable para el mandatario republicano. Aunque no se sabe hasta dónde podrá llegar Washington en su amenaza sobre los recursos venezolanos, el secretario de Estado, Marco Rubio, también fue contundente este domingo al señalar que "tendremos en cuarentena el petróleo hasta que las condiciones sean beneficiosas" para Estados Unidos. "En unas semanas van a tener que bombear más y tenemos la armada situada para que quien tiene el poder haga los cambios en beneficio de Estados Unidos", presionó.
 
La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez exhibió en pocas palabras la grieta que divide a la política estadounidense en torno a la captura de Maduro: "No se trata de drogas. Se trata de petróleo y cambio de régimen". El historiador venezolano Miguel Tinker Salas, se expresó en la misma línea: "La guerra contra el narcotráfico es un simple pretexto para impulsar una intervención en Venezuela. La realidad es que las propias agencias de inteligencia en los EE.UU. reportaron que Venezuela no produce fentanilo y que la cantidad de cocaína que se trafica por el país es poca". La mayoría de la droga se produce en Colombia y sale por Ecuador, no por Venezuela.
 
Un ejemplo pornográfico de la guerra de mentiras fue la forma en que EE.UU. construyó la excusa para atacar a Venezuela. Hace dos años que el Departamento de Estado comenzó con un argumento al estilo Hollywood. El gobierno de Nicolás Maduro es en realidad una narco-dictadura que tiene incrustada en su interior al Cártel de los Soles. El 16 de noviembre del año pasado, el Departamento de Estado declaró al famoso cártel una organización terrorista extranjera dirigida por Maduro y otros funcionarios del chavismo.
 
Era el marco político para justificar un despliegue militar inédito en el Caribe. Y el asesinato de al menos 100 lancheros que supuestamente transportaban droga en sus modestas lanchas de madera con motor fuera de borda. ¿Sería droga? ¿Serían pescadores? Nadie lo sabrá porque los americanos pusieron como prueba sus propios crímenes con una filmación satelital nocturna, en la que una lancha de madera, de esas que suelen usar los pescadores pobres de América Latina, es atacada con armamento sacado de La guerra de las galaxias.
 
El aparato de propaganda proyanqui -Infobae, La Nación, Clarín- se dedicó a difundir que ahora la Justicia de Nueva York juzgaría a Maduro por narcotráfico. Hasta ahora nunca se conocieron las supuestas pruebas ni la supuesta investigación. Sin embargo, hay algo que sí se sabe: el presidente Trump indultó hace poco más de un mes al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández.
 
Paradojas de la vida, sobre Hernández sí había una investigación judicial. Lo acusó la Justicia estadounidense de participar y facilitar, como presidente del Congreso y luego del país, de una red que traficó más de 500 toneladas de droga hacia EE UU. lo condenaron a 45 años de cárcel. Trump -siempre preocupado por sus amigos ultra derechistas- lo indultó. Salió de la cárcel el pasado dos de diciembre. No es por la democracia ni los derechos humanos. Es el petróleo, estúpido.
 
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