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                  11:44  |  Jueves 29 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
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“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero, muera barrendero”. Contraalmirante Arturo Rial.
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Nacionales - 14-01-2024 / 08:01
BUENA PARTE DEL PAÍS INDAGA SOBRE LA SALUD MENTAL DEL NUEVO PRESIDENTE

¿Javier Milei es loco o se hace?: Locura, improvisación, incompetencia o estrategia

¿Javier Milei es loco o se hace?: Locura, improvisación, incompetencia o estrategia
Sea por locura, improvisación, incompetencia o estrategia el nuevo gobierno apuesta lo que no tiene, amenaza con lo que carece y aprieta el acelerador sin saber si los frenos están cortados. Sea por locura, incompetencia o estrategia está llevando a la Argentina a un escenario inédito.
¿Javier Milei es o se hace?, se pregunta buena parte del país convencido de que la respuesta es decisiva a la hora de decidir si se suspenden las vacaciones, si los chicos siguen en la privada o si la prepaga será en poco tiempo un borroso recuerdo. Algunos buscan el consejo de algún periodista cercano, o del amigo del amigo que alguna vez conoció a alguien que lo conoció.
 
Sin embargo, deberían dejar de hacerlo porque da lo mismo. Sea por locura, incompetencia o estrategia el nuevo gobierno apuesta lo que no tiene, amenaza con lo que carece y aprieta el acelerador sin saber si los frenos están cortados. Sea por locura, incompetencia o estrategia está llevando a la Argentina a un escenario inédito.
 
Mauricio Macri se apunta a la cabeza de los que creen que es loco. Tanto lo es que hizo en solo unos días lo que a él le llevó años: destrozar a niveles record los ingresos de trabajadores y jubilados, apuntar a la columna vertebral de los sindicatos, desterrar la idea de que los débiles merecen protección legal frente a los poderosos y sentar las bases de una estructura represiva que haga perdurar semejante esquema en el tiempo.
 
Este escenario se puede poner en números:
-      Con una megadevaluación exagerada hizo saltar la inflación mensual de la franja del 8 al 12 por ciento a la que va del 20 al 30. Es lo que se vio en diciembre y se repetirá por lo menos en enero, febrero y marzo.
-      Los convenios ya negociados en el mejor de los casos registran aumentos del 10% mensual. Algunos gremios muy fuertes intentarán aunque sea correr de atrás a la estampida. Los informales quedarán librados a su suerte.
-      Se completa el círculo con la recesión que inducen las medidas de Toto Caputo. Irá creciendo la desocupación y bajarán las posibilidades de pelear por mejoras. Para acelerar ese proceso, está la apertura de importaciones.
-      El Gobierno dice que busca defender los ingresos de los jubilados, pero ya en el primer mes congeló el bono que había otorgado Sergio Massa, que así ya no compensa la inflación ni siquiera a los de la mínima. Con el 25,5% de diciembre y otro tanto en enero, la caída del ingreso real rondará los 30 puntos. Además, eliminó la devolución de IVA que implicaba para los pasivos 18.800 pesos extras.
-      Descartar cualquier fórmula de actualización le permitirá al Gobierno asegurarse que cuando baje la inflación, por el parate general de la economía, los jubilados no recuperen lo que fueron perdiendo mientras subía.
-      El proceso de caída en los ingresos populares será más rápido y pronunciado que los que produjeron el golpe de 1976 y el macrismo. Para colmo, la velocidad del pase a precios generará en poco tiempo la expectativa de una nueva devaluación. Cuando se produzca, volverá la aceleración en las remarcaciones y se reiniciará el círculo negativo.
 
Frente a este panorama, aunque Milei lo dejó fuera de las marquesinas, Macri festeja por partida doble. Porque está convencido de que para dar semejante golpe había que hacerlo de entrada, con las esperanzas todavía intactas entre los que lo votaron y el fracaso todavía fresco entre los derrotados. Y porque está seguro de que el presidente no saldrá indemne de semejante locura y que la crisis que se desatará lo pondrá contra las cuerdas.
 

 
Allí lo espera con los brazos abiertos, ya sea para imponerle el próximo elenco ministerial (no casualmente varios de los principales economistas neoliberales desaparecieron estos días de los medios seguros de que pronto llegará su oportunidad) o para otorgarle su respaldo a la que desde ahora aparece como "lista para lo que sea", como se autodefinió la vice Victoria Villarruel después de leer la frase en una nota sobre ella en el Financial Times.
 
Pero Milei puede ser loco pero no come vidrio. Está convencido de la conspiración entre Macri y su vice, algo que tanto él como los dos acusados niegan en público, y ya se encargó de limitar al máximo su influencia en el gobierno. "Hay veces que a los paranoicos los persiguen", repiten cerca del actual presidente algunos que conocen bien al ex.
 
 
Milei se hace
  
Carente de diputados y senadores, huérfano de gobernadores e intendentes, Milei hace de la necesidad virtud. Ignora su debilidad y arremete contra todo lo que tiene cerca. Desprecia a los macristas que no saltaron a su barco, acusa de coimeros a los radicales y amenaza con jugar a todo y nada con un plebiscito si la "casta", o sea cualquiera que no esté dispuesto a consentir sus deseos, no le da el gusto de aprobar completos su DNU y la Ley Omnibus.
 
Para una parte del espectro político, esta temeraria conducta no es una locura. Están seguros de que Milei se hace, que solo se trata de una estrategia para avanzar todo lo posible antes de que el poder se le escurra de las manos. Y suponen que eso ocurrirá pronto. El presidente de la bancada radical en Diputados, el cordobés Rodrigo de Loredo, considera que los libertarios están haciendo un despliegue de astucia pero que él puede competir en picardía.
 
Aterrorizado por sus votantes (el 75% de sus comprovincianos votó a Milei), no está dispuesto a aparecer enfrentado al Presidente ni, mucho menos, a compartir alguna foto con los demonizados peronistas. Pero no le molesta asumir la famosa recomendación de Felipe Solá ("Para hacer política hay que hacerse el boludo") y tratar de retrasar la discusión del DNU unos meses, cuando supone que el impacto de las medidas económicas ya habrá limado buena parte de la actual audacia presidencial y lo hará más proclive a los compromisos.
 
Las últimas intervenciones de Milei y Caputo, amenazando con medidas aún más duras si el Congreso no les da luz verde, dan sustento a la idea de que por delirante que parezcan sus aspiraciones no responden a un cuadro clínico sino a una arriesgada apuesta política que quedó expuesta el 6 de agosto pasado.
 
"Puede ser que nuestros proyectos sean rebotados, entonces llamaremos a un referendum. Y si no lo dejan pasar van a tener que explicar por qué no quieren que la sociedad elija. Y si hacemos el referendum y nos va mal, sabés qué, no importa, porque entonces voy a sobrereaccionar el ajuste fiscal, es decir, tenemos plan a, plan b, plan c y plan d. Nosotros estamos convencidos de las reformas que hay que hacer y estamos dispuestos a pagar los costos que sean para hacerlas", aseguraba ese día Milei ante el impresionado periodista de La Nación+, en un mensaje directo a los grandes empresarios que por entonces apostaban al PRO.
 
 
Sea o se haga, da lo mismo
 
Pasen o no el DNU y la Ley Omnibus por el Congreso, nada garantiza que el anhelado déficit cero sea alcanzado. El desplome de la actividad por la caída del consumo ya está impactando en la recaudación y está en duda que los ingresos fiscales esperados por el fin de la sequía alcanzarán a compensarlo.
 
El Gobierno aspira a que la recesión, la consiguiente desocupación y la retracción de las ventas impidan que los empresarios sigan la loca carrera de los precios antes de que aparezca en el horizonte una nueva devaluación. Pero aún si eso ocurre habrá que ver si los ajustados aceptan pacientemente su destino.
 
Los estudios más precisos muestran que el tradicional voto gorila, alrededor del 40/45% del total, se mantuvo casi por completo fiel a Milei y que Unión por la Patria perdió la elección por el 10/15% de votos peronistas que, desesperados por los efectos de la pandemia, no fueron a votar en 2021 y en 2023 se volcaron hacia la novedad libertaria desde la primera vuelta, en busca de una salida milagrosa a su calvario.
 
Parece estar allí, más que en los seguidores de las dispersas tribus de Juntos por el Cambio, la llave de la situación. Y nadie puede anticipar el tiempo que les tomará definirse. Pero ya hay síntomas de que no será demasiado. Algo realmente excepcional debe estar pasando en Argentina para que la conducción cegetista, que nadie puede considerar atolondrada, llame a un paro con movilización a solo 45 días del comienzo de un gobierno recostado en el 55,6% del balotaje.
 
¿La CGT es o se hace? Da lo mismo. Lo único seguro es que el 24 de enero empezará otra historia.
 
Por Ernesto Tiffenberg
 
Fuente: Página 12
 

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29-02-2024 / 08:02
En la búsqueda de enemigos, el Gobierno ultra derechista inhumano habilitó un nuevo frente: los "jubilados ficticios". Así lo definió Juliana Santillán, sobre aquellos mayores que no completaron aportes. Para la diputada del bloque libertario, brindar la mínima a ese universo de personas "genera emisión monetaria". Es que en medio de un ajuste brutal que afecta principalmente a los jubilados y pensionados, el presidente Javier "el Loco" Milei analiza derogar la Ley de Movilidad Jubilatoria vigente para impulsar una nueva fórmula que dejaría afuera a casi cuatro millones de personas que se jubilaron mediante moratorias previsionales.
 
En lugar de intentar mejorar los haberes que reciben estas personas, el Gobierno anarco capitalista evalúa convertirlos en beneficiarios de planes sociales dado que consideran "una injusticia" que se hayan podido jubilar sin haber hecho los aportes a tiempo y los responsabilizan del desfinanciamiento del sistema previsional.
 
"Esta iniciativa forma parte de la decisión del Presidente de terminar con todas las injusticias heredadas", aseguraron desde Casa Rosada. Desde el ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, contemplan la posibilidad que las 3,6 millones de personas que accedieron a las moratorias sean transferidas a un sistema de subsidios. Es decir que en lugar de ser jubilados, serían beneficiarios de planes sociales.
 
En nuestro país el sistema de jubilaciones funciona a través de un régimen de reparto en el que los trabajadores en actividad y las empresas contribuyen con sus aportes al pago de los haberes pasivos. A esto se suman también otros fondos provenientes de impuestos y aportes del Tesoro nacional.
 
Para acceder a una jubilación una persona debe contar con 30 años de aportes laborales y tener 60 años de edad en el caso de las mujeres, y 65 años en los hombres. Sin embargo, existen varios régimen especiales y de excepción, entre los que se encuentran las moratorias.
 
Las moratorias previsionales consisten en un plan de facilidades de pago para que aquellas personas que no cumplen con los 30 años de aportes obligatorios puedan acceder a una jubilación. De esta manera, la persona paga la deuda previsional a través de descuentos que se aplican a sus haberes.
 
Cabe señalar que no tener 30 años de aporte no significa que la persona no haya trabajado durante esa cantidad de años, especialmente en un país con un alto índice de empleo informal. Muchos de los jubilados por moratorias son personas que no tuvieron un trabajo registrado y allí se incluye también el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado a las mujeres que se destinaron a la crianza de sus hijos.
 
La mayoría de esas jubilaciones son percibidas por mujeres a quienes en su vida laboral no se les reconocieron los aportes o trabajaron sin remuneración, y que el gobierno busca separar del resto de los haberes. Un nuevo intento por dividir entre jubilados de primera y de segunda, mientras con la inflación aplastó la capacidad de compra un 30 % en los tres primeros meses de gobierno.
 
La Opinión Popular
 

28-02-2024 / 10:02
Un mercado interno desinflado por la recesión de la era neoliberal Milei y una caída en la producción de acero, es la imagen que se pinta en las naves de la gigante siderúrgica Acindar, en Villa Constitución, Santa Fe. Arrinconada por un desplome en las ventas del 40%, la siderúrgica más grande del mundo, parará por 30 días la actividad en todas sus plantas. Además, el parate en la construcción ya se cobró 100.000 puestos de trabajo y el uso de la capacidad instalada muestra una caída peor a la de la pandemia
 
La empresa vende principalmente sus productos para construcción e industria -desde hierros, mallas, perfiles, hasta alambres y clavos-, por lo que la caída de la actividad económica más el recorte de la obra pública de la gestión de Javier "el Psiquiátrico" Milei hicieron mermar las ventas. Ampliar mercados externos como forma de compensar lo local no es algo que se da de un día para el otro, por eso apuraron una parada durante un mes desde mediados de marzo para nivelar la producción y adecuarla a la demanda.
 
Sin embargo, no generó sorpresas entre los trabajadores el blanqueo del parate. Según dirigentes sindicales y supervisores de la planta, la situación se caía de madura porque notaban que la producción estaba baja desde hace unos meses, coincidente con la asunción del anarco capitalista Milei. "La veíamos venir", dice un supervisor de acería. De hecho, este mes de parate anunciado es sólo el comienzo.
 
Ya se habría notificado una parada para julio de producción directa, sector que transforma el mineral de hierro, materia prima fundamental para el proceso del acero. Tiene una producción anual de 900 mil toneladas y ahora proyectan unas 600 mil, un 30% menos.
 
Para seguir con los números, el ejecutivo de Acindar, perteneciente al grupo de origen indio Arcelor Mittal, una de las dos acerías más grandes del mundo, las ventas cayeron entre un 35 y un 40%. "Sabíamos que venía un año difícil, pero la caída es muy superior a la que proyectamos. En los 20 años que tengo en la empresa nunca se registró derrumbe semejante", dijo.
 
Por eso sostienen que es difícil seguir con el mismo ritmo de producción, sobre todo en la inmensa planta de Santa Fe y, por lo tanto, deben readecuar stocks y líneas de producción para bajar un cambio. Respecto a los trabajadores, posiblemente el gremio acuerde adelantar vacaciones para ese mes, cortar horas extras, pero no cedería a tomar compensatorios atrasados. En tanto, las suspensiones serían la última alternativa por la que aún resta negociar cuánto cobrarían por esa situación, si al 90, 85 u 80%.
 
Más allá de los números en caída, los gremios que representan a los trabajadores interpretan que la situación de crisis general y la impronta de ajuste de parte del Gobierno libertario suman a que la empresa avance con situaciones de recortes. De hecho, hubo en las últimas semanas varios despidos de personal fuera de convenio y delegados o supervisores de Asimra luego de una inspección interna que arrojó irregularidades en la toma de horas extra. Incluso varios contratados estarían en la mira según UOM. "Cuando las cosas andan bien es raro que echen a alguien, por lo general hay despidos cuando hay estos problemas", razonó un empleado de años en la fábrica. Pero hay un punto: una eventual medida de fuerza pierde sentido si la planta está parada por decisión de la empresa.
 
La Opinión Popular


27-02-2024 / 09:02
El gobierno de Javier "el Loco" Milei, cada vez más aislado y enfrentado con todo el mundo, que propone un sistema anárquico capitalista inviable, redujo los topes salariales a partir de los cuales se dejan de percibir las asignaciones familiares. El límite de ingresos a nivel individual bajó de casi 2 millones de pesos a algo más de 1 millón de pesos por mes.

Por encima de esa cifra, el trabajador no puede acceder al beneficio. Con la dinámica inflacionaria vigente, esto implica que una vez que se vayan cerrando aumentos en paritarias, una porción de trabajadores medios y medios-altos afrontarán una caída en su salario de bolsillo.


La decisión está amparada en la vigencia del polémico DNU 70, que "declaró la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, sanitaria y social hasta el 31 de diciembre de 2025", dice el Gobierno anarco capitalista.


Así justifica la actitud anti democrática de pasar por arriba del Congreso: "La particular naturaleza de la situación planteada y la urgencia requerida para su resolución dificultan seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución Nacional para la sanción de las leyes, por lo que el Poder Ejecutivo adopta la presente medida con carácter excepcional". El Decreto agrega que "el país atraviesa una situación de inédita gravedad, generadora de profundos desequilibrios que impactan negativamente en toda la población, en especial en lo social y económico".

El Decreto 194/2024, publicado este lunes en el Boletín Oficial, abarca a beneficios como el salario familiar por hijo, la asignación prenatal, por adopción y la ayuda escolar anual. En concreto, se reducen los topes que regían para la percepción de asignaciones familiares de los trabajadores formales, de 1.980.000 a 1.077.403 pesos el límite de ingresos a nivel individual y de 3.960.000 pesos a 2.154.806 pesos el tope máximo familiar, equivalente al doble del individual.

La fuerte rebaja del tope implica que mucha gente dejará de recibir el beneficio, al quedar por arriba del salario máximo previsto para cobrarlo. Es un recorte nominal en medio de una explosión de precios que tiene su contrapartida (aunque en mucho menor medida) en las negociaciones salariales.

En marzo del año pasado, la anterior administración había incrementado el tope de ingresos para percibir asignaciones familiares al igualarlo al mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Con esa medida, se habían incorporado unos 900.000 niños y adolescentes al Sistema de Asignaciones Familiares. Con la fuerte suba del mínimo no imponible que se aplicó en la campaña electoral, también se elevaron los máximos previstos para cobrar las asignaciones familiares. La última actualización de tope se había dado a principios de diciembre, apenas antes de que asuma Milei.

Las asignaciones familiares se cobran por parte de los trabajadores registrados que tengan hijos menores de 18 años, así como también la ayuda escolar anual, que recientemente subió a 70 mil pesos (pero ahora la van a cobrar menos personas). El tope ahora rebajado también juega para definir el cobro de prestaciones por nacimiento, adopción, matrimonio y prenatal. No se modifica la situación para las asignaciones por hijo con discapacidad. Las asignaciones son decrecientes a medida que sube el escalón salarial, siempre dentro del techo previsto.

26-02-2024 / 11:02
La guerra que se cocinaba desde inicios de febrero entró el viernes en su fase final, cuando Javier "el Loco" Milei lleva menos de tres meses de mandato y el gobernador chubutense amenazó en público con bajar la palanca del suministro de petróleo y gas a todo el país. Peronistas, radicales, macristas y dialoguistas cayeron en la misma bolsa por respaldar sin fisuras a Ignacio "Nacho" Torres en su reclamo contra la Nación por los fondos coparticipables.
 
El Presidente no hizo distinciones a la hora de llamarlos "degenerados fiscales", "traidores", "golpistas", "extorsionadores", que no entienden que "la Argentina eligió un cambio". Para la Casa Rosada, ninguno la ve. Para los gobernadores, el vínculo institucional entró en una fase desconocida, "por fuera de cualquier marco legal".
 
Elisa Carrió reapareció en medio de la crisis desatada para darle contenido a la frase. "Ellos tienen un plan. Dicen no la ven. ¿Qué quiere decir? No ven la destrucción del Estado, no ven que van por la destrucción de los estados provinciales, de los estados municipales. Milei es anarco capitalista, quiere abolir el Estado", dijo la líder de la Coalición Cívica. Y vaticinó: "Terminamos en el caos".
  
Los gobernadores empezaron a verla de manera cada vez más clara y con menos matices entre sí. En un hecho inédito en la historia argentina, el Presidente logró unificar en dos meses los reclamos de las 24 jurisdicciones contra la Casa Rosada. Los mandatarios comparten un chat de Whatsapp y coordinan acciones conjuntas.
 
Es un secreto revelado la buena sintonía de los que llevan la voz cantante; Axel Kicillof, por Unión por la Patria (UP), con Rogelio Frigerio y Torres (PRO), Maximiliano Pullaro (UCR) y el cordobés Martín Llaryora. Los temas en común arman trincheras. Ya no saben cómo calificar la situación política: "Un delirio". Cada tanto, alguno recuerda que pueden conseguir los dos tercios del Congreso para tomar las acciones que crean necesarias contra el Ejecutivo.
 
Hasta ahora, ningún gobierno nacional se había animado a meterse con la coparticipación que llega de manera automática y diaria a las provincias. Milei lo hizo. Según Torres, lo hizo en represalia por haberse animado a presentar una medida cautelar en contra de la eliminación del fondo compensador del transporte. Un juez federal le dio la razón y frenó el recorte. El ministro Luis "Toto" Caputo dio la orden de "ejecutar a Chubut".
  
"Nos avisaron que nos bajaron el pulgar", dicen en la provincia. El gobernador reveló que recibió una amenaza del asesor presidencial Santiago Caputo. "Me dijo: Nacho te recomiendo que te calles porque vamos a sacar los tanques a las redes. Se le va a terminar el ejército de trolls porque la realidad está afuera de Twitter. Se están manejando con un nivel de agresión, soberbia y violencia que es peligroso", dijo.
 
Torres amenazó ahora con interrumpir el suministro del petróleo desde toda la Patagonia como antes Santa Fe había advertido que, sin los puertos de la provincia, la Nación no iba a "a tener ni para pagarles a los trolls" del Gobierno si el Presidente mantenía su ataque deliberado a Pullaro y a las provincias. La Nación ya enfrenta otras demandas en su contra por parte de La Rioja, La Pampa y Misiones por los recortes al Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), el transporte y otros programas. "Ahora la Corte se tiene que poner los pantalones largos", desafío un mandatario provincial.
 

25-02-2024 / 07:02
"No hay recursos. Faltan designaciones. La mitad del ministerio está paralizada. Así el Estado no funciona", reclamó un ministro en el momento más álgido de una reunión de gabinete que había subido de tono. Durante la mayor parte de esos encuentros, Javier "el Loco" Milei escucha en silencio. Muchas veces pierde la atención en la pantalla de su celular.
 
En su lugar contesta Santiago Caputo: "¿Cuál es el problema de que el Estado no funcione? Nosotros no queremos que funcione el Estado, queremos destruirlo. El Estado es nuestro enemigo". El presidente levantó la vista del teléfono y sonrió, encantado con la respuesta. La anécdota, que tiene algo más de quince días, la escribió esta semana el periodista Mariano Obarrio y la confirmaron dos testigos presenciales.
 
En menos de tres meses de gobierno Milei se convirtió en un peligro para la integridad nacional. El rumbo que tomó no tiene antecedentes. Más allá de las nomenclaturas ideológicas (neoliberal, neoconservador, neofascista, anarcocapitalista, libertario, aceleracionista), la característica distintiva de su gobierno reside en un profundo espíritu antiargentino que contamina cada una de sus decisiones y sus actos.
 
La motosierra que blande desde Olivos no poda tan sólo páginas en el presupuesto. También, o debería decir fundamentalmente, cercena las capacidades y responsabilidades fundamentales del Estado nacional: proveer servicios básicos, consolidar la soberanía territorial, acuñar su moneda y representar los intereses comunes ante otros países y ante las provincias.
 
La idea misma de Nación parece ajena a sus designios. Sus ínfulas místicas, que le dictan una misión divina infundida en pretensiones fundacionales, están atadas a una ideología, no a un país. Milei se percibe como economista de la escuela austríaca antes que como argentino. Su afán de trascendencia se desprende de esa lógica.
 
No es una oscura conspiración a espaldas del pueblo sino la regla que guía, en forma transparente, cada acto de su gestión. La visita del secretario de Estado yanqui, Antony Blinken, al balcón de la Casa Rosada, es el ejemplo perfecto de esa perversión de los atributos nacionales, aunque no el único. Se trata de la misma pulsión que rige la enloquecida pelea sin cuartel de Milei contra los gobernadores y contra el Congreso. Y que diseña su agenda internacional.
 
A esta altura es difícil encontrar alguien que niegue lo evidente: Milei no está apto para conducir los destinos de este país que no comprende, ni quiere, ni respeta. La pregunta del millón desde el 10 de diciembre es cuánto puede durar semejante experimento y en los últimos días comenzó a encontrar respuestas.
 
Incluso antes del principio de marzo, que era la fecha prevista en casi todos los pronósticos para un recrudecimiento de las tensiones, esta semana la agenda ya adoptó el ritmo de un país en conflicto: miércoles paro de transporte, jueves paro de sanidad, viernes corte de rutas y avenidas, lunes paro de docentes. El peronismo comenzó a acelerar los pasos de su recomposición política. Macri le bajó el pulgar al mandatario y activó su plan B. Los acontecimientos se precipitan.
 

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