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Sociedad e Interés General - 15-12-2023 / 07:12
EL 15 DE DICIEMBRE DE 2005, EL GOBIERNO DIO UN PASO CLAVE EN EL “PLAN DE DESENDEUDAMIENTO”

Néstor Kirchner: Todo en un pago y chau al siniestro FMI

Néstor Kirchner: Todo en un pago y chau al siniestro FMI
El presidente Néstor Kirchner dispone la cancelación de la deuda total con el Fondo Monetario Internacional. El país paga 9810 millones de dólares, que salen de las reservas. El país no se desafilia del organismo y busca mantener mayor autonomía en su política económica neoliberal.
El 15 de diciembre de  2005, en un gesto histórico, el presidente Néstor Kirchner dispone la cancelación de la deuda total con el Fondo Monetario Internacional. El país paga 9810 millones de dólares, a concretarse antes de fin de año, que salen de las reservas del Banco Central. El país no se desafilia del organismo pero busca mantener mayor autonomía en su política económica de ajuste neoliberal. La decisión tiene un fuerte contenido político, en coordinación con Brasil y Venezuela. Tuvieron que pasar más de 10 años hasta que Mauricio Macri trajera de vuelta al FMI mediante un brutal endeudamiento que condiciona la vida de los argentinos por varias generaciones.
 
La Opinión Popular
 
 
Contra todas las especulaciones, el presidente Néstor Kirchner anunció la cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario en un único pago de 9810 millones de dólares, a concretarse antes de fin de año. Las divisas saldrán de las reservas del Banco Central, que aún después de semejante pago ascenderán a casi 18.000 millones de dólares, suficientes para respaldar la totalidad de los pesos circulantes en la economía a una paridad de 3 a 1. Con la medida, el Gobierno ahorrará 842 millones de dólares en intereses.
 
Pero, más allá del impacto económico, conlleva una fuerte señal política, después de la excelente aceptación que tuvo el mismo anuncio realizado dos días antes por la administración Lula en Brasil. La decisión fue presentada por Kirchner como parte del "plan de desendeudamiento" y, en la versión oficial, permitirá cerrar la puerta a "las constantes intromisiones y exigencias" de los burócratas del FMI en política doméstica.
 
Sin embargo, nada impide que el G-7 (Grupo de los Siete países más industrializados, liderado por Estados Unidos), verdadero dueño del Fondo, siga presionando en el futuro por cuestiones tales como el aumento de tarifas de las privatizadas o por los intereses de los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda.
 
Así como el Fondo Monetario festejó el anuncio de Brasil de cancelar la totalidad de su deuda con el organismo (15.500 millones de dólares), su director gerente, Rodrigo Rato, saludó anoche la determinación del gobierno argentino. También el secretario del Tesoro, John Snow, elogió la medida y aseguró que "demuestra buena fe".
 
Tal reacción es comprensible. Desde que los republicanos volvieron a la Casa Blanca, la administración Bush adoptó la política de no capitalizar más (con "el dinero de los plomeros y los carpinteros norteamericanos") a los organismos multilaterales de crédito y por eso no hay nada que Washington vea mejor que el recupero de los préstamos que el Fondo otorgó durante las crisis de fines de los noventa. Después de los anuncios de esta semana de Brasil y Argentina, ahora sólo queda Turquía como gran deudor del organismo.
 
Más aún, no conforme con el los pagos por 6884 millones de dólares que efectuó el gobierno de Kirchner desde principios de 2003, en julio último el propio FMI, en un documento oficial, "recomendó el uso de las reservas para recomprar deuda" y acelerar los pagos, como recordó el titular del Banco Central Martín Redrado.
 
Los vencimientos con el Fondo en el 2006 ascendían a 5082 millones de dólares; en el 2007, a 5082 millones; y en el 2008 a 435 millones.
 
Lo que anunció Kirchner fue que todos esos vencimientos se cancelarán en una sola cuota de 9810 millones, antes de fin de año. La operación significará un ahorro en intereses de 842 millones de dólares, número que surge de restarles a los intereses que se dejarán de pagar al Fondo (a una tasa de 6 por ciento anual) los intereses que dejará de cobrar el Banco Central por las reservas depositadas (al 3 por ciento anual) en el Banco de Basilea.
 
Para tomar la decisión, Kirchner tuvo antes que sacarse de encima a Roberto Lavagna, quien, pese a que ayer difundió un comunicado aplaudiendo la medida (ver aparte), siempre creyó que lo mejor era buscar una refinanciación de la deuda con el Fondo, pateándola hacia adelante. El ex ministro pensaba que era mejor "pagarle de a poquito" al organismo, considerando que Argentina deberá refinanciar a partir de 2006 una parte creciente de su deuda con los acreedores privados y que nadie posee la bola de cristal para pronosticar qué ocurrirá en los próximos años en el escenario financiero internacional.
 
Sin embargo, Felisa Miceli dejó en claro ayer que no habrá ningún problema de financiamiento, al menos, en el 2006. El año próximo, Argentina necesita fondos para cubrir vencimientos de deuda (entre Banco Mundial, BID y acreedores privados) por unos 5000 millones de dólares. Según la ministra, la cancelación con el Fondo permitirá "ahorrar" pagos al organismo por unos 6000 millones de pesos (2000 millones de dólares) previstos en el Presupuesto 2006, los que irán a engrosar el Fondo Anticíclico. A su vez, ya están garantizados otros 3000 millones de dólares que aportarán los títulos públicos comprados, fundamentalmente, por el gobierno de Venezuela.
 
Algunos funcionarios dicen que Lula se apresuró, urgido por la necesidad política, con su anuncio, obligando a Kirchner a adelantar los tiempos. Pero aun así uno de los puntos fuertes del "plan de desendeudamiento" fue la coordinación tanto con Brasil como con Chávez. "Este ha sido un paso largamente conversado con los presidentes del Mercosur, y en especial con el presidente Lula da Silva, así como también con la República Bolivariana de Venezuela", dijo Kirchner.
 
En sí, la cancelación de la deuda con el Fondo no cambiará lo esencial del escenario económico de los últimos tiempos. El dólar seguirá rondando los 3 pesos y continuarán las políticas de alto superávit fiscal y de acumulación de reservas por parte del Banco Central, cuyas compras contribuyen al mismo tiempo a sostener el dólar alto. El dilema de cómo contener la inflación, en tanto, permanecerá inalterado.
 
El impacto de la decisión es más que nada político. En las cercanías del Presidente se entusiasman con los "grados de libertad" que ganará la política local frente a Washington y hay quienes hablan, con ironía, del plan "rotas cadenas". Incluso se ilusionan con dar el último cachetazo a la burocracia del Fondo, copiando una actitud de Lula que en Buenos Aires pasó desapercibida. El presidente brasileño anunció que la oficina permanente que mantenía hasta ahora el FMI en Brasilia será cerrada.
 
Fuente: Página12, año 2005

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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