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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-11-2023 / 09:11
EL PERONISTA APABULLÓ A UN LIBERFACHO APICHONADO EN EL ÚLTIMO DEBATE PRESIDENCIAL

Sergio Massa ganó por nocaut: golpeó sin compasión durante dos horas a un Milei amateur

Sergio Massa ganó por nocaut: golpeó sin compasión durante dos horas a un Milei amateur
Decir que Massa le ganó el debate a Milei es no hacerle justicia a lo que ocurrió; le dio una paliza memorable, algo muy difícil de ver en instancias de este tipo, preparadas como son por ejércitos de expertos. Ahora bien, ¿semejante disparidad definirá la elección del próximo domingo a favor de Massa? No necesariamente, consolidadas como están las posiciones en la amplia mayoría del electorado. Los sondeos anticipan para el domingo 19 un empate técnico, con una ventaja para Milei que está dentro del error estadístico.
Si un debate tiene alguna posibilidad de definir una elección, ninguno mejor que el celebrado este domingo entre los dos candidatos a la Presidencia de Argentina. El peronista Sergio Massa aporreó sin compasión durante dos horas a su rival, el ultra derechista Javier Milei. El actual ministro de Economía concentró sus esfuerzos en exponer las contradicciones de Milei en la campaña, lo abrumó a preguntas que exigió contestar "por sí o por no", puso en duda su estabilidad emocional y cerca estuvo de hacerlo perder los estribos.
 
Un Milei balbuceante ocupó la mayor parte de su tiempo en defenderse. Tildó a Massa de mentiroso y de ser parte de "la casta" que "ha empobrecido al país", mientras agitaba el fantasma de un posible fraude en las elecciones del domingo próximo. Pero perdió, como un amateur, la oportunidad de sacar provecho de la crisis económica y demostró que no está preparado para gobernar el pais.
 
El formato de este debate definitivo, que permitió las interrupciones y el diálogo entre los contrincantes, favoreció con claridad al peronista desde el inicio. Por algo es un político con más de 30 años de experiencia, que fue candidato a presidente en 2015 despotricando contra el kirchnerismo (obtuvo el 21% de los votos) y ahora volvió al ruedo bajo la misma ala que antes repudió. Milei, que saltó a la política hace poco más de dos años desde la televisión, padeció la falta de reflejos políticos y debió asirse a sus repetidas muletillas de campaña y perdía el tiempo respondiendo ataques.
 
Massa se concentró en los permanentes cambios de opinión de su rival. Tras quedar segundo en la primera vuelta electoral, el ultra tomó distancia de sus propuestas más polémicas, como la libre portación de armas, el fin de las ayudas sociales o terminar con la educación pública. Massa le achacó también su alianza con Patricia Bullrich, tercera en el primer turno del 22 de octubre, y su jefe político, Mauricio "Titiritero" Macri (2015-2019).
 
"Por sí o por no, ¿vas a eliminar los subsidios? Por sí o por no, ¿vas a dolarizar la economía? Por sí o por no, ¿vas a privatizar ríos y mares? Por sí o por no, ¿vas a eliminar el Banco Central? Por sí o por no, ¿vas a arancelar las universidades?". "No me vas a condicionar, ustedes son unos mentirosos", le respondió Milei, atosigado por lo que por momentos fue más una suerte de entrevista. "No vamos a tocar las tarifas. Vos nos reventaste los ingresos, si tuviéramos los ingresos de antes de la convertibilidad [del peso con el dólar, en 1991] tendríamos cuatro veces más que hoy. ¿Sabés por qué voy a terminar con la inflación? Porque es la forma en que ustedes nos roban a nosotros, el Gobierno de delincuentes que vos integrás", le respondió. "Milei, el debate es largo, no te pongas agresivo", le contestó Massa.
 
Milei estuvo titubeante, pero nunca llegó del todo a perder los estribos. Siempre a la defensiva, sufrió la regla que le impedía tener apuntes. También el formato de los seis minutos. Ese era el tiempo del que disponía cada uno para desarrollar sus temas y perdían segundos cuando interrumpían al rival. Massa aprovechó la norma: disparaba preguntas cortas que dejaban sin tiempo a Milei, mientras él disponía más tarde de sus minutos para cerrar el bloque a gusto.
 
"Entiendo que hiciste tu carrera en televisión, pero lo que está en juego hoy es el futuro de la nación. O te contradecís en la base que presentaste a la justicia electoral o en lo que decís esta noche. Estamos ante alguien que miente esta noche o mintió durante toda la campaña", le achacó Massa a su rival. "Sos un mentiroso", le respondía Milei a repetición. Para el final, Massa dijo que quiere ser presidente "para superar" la crisis, convencido "de que ahora viene el crecimiento".
 
Decir que Massa le ganó el debate a Milei es no hacerle justicia a lo que ocurrió; le dio una paliza memorable, algo muy difícil de ver en instancias de este tipo, preparadas como son por ejércitos de expertos. Ahora bien, ¿semejante disparidad definirá la elección del próximo domingo a favor de Massa? No necesariamente, consolidadas como están las posiciones en la amplia mayoría del electorado. Los sondeos anticipan para el domingo 19 un empate técnico, con una ventaja para Milei que está dentro del error estadístico.
 
La Opinión Popular
 

 
19N SEGUNDA VUELTA
 
Debate presidencial: ganó Sergio Massa por nocaut
 
El debate de presidenciables fue triunfo para el peronista y un calvario para el ultraderechista. Por sí o por no, la estrategia que descolocó al candidato opositor. El posdebate, en los comentarios de periodistas y analistas, resultó también lapidario para el anarcocapitalista. "¿Gana el que habla mejor o el que miente menos? ¿Gana un mentiroso profesional o un amateur?", trató de defenderlo, lo mejor que pudo, un comunicador de amplia presencia.
 
Al menos en caliente, Massa se impuso incluso de visitante: en el terreno de las redes sociales, donde se supone que la ultraderecha descuella. Su cuenta de Twitter estuvo muy activa, replicando los fragmentos más favorables, así como videos recientes que desmentían las explicaciones que el opositor atinaba a realizar. Lo mismo ocurrió en las de otros referentes de UP, como Axel Kicillof y Wado de Pedro, lo que contrastó con el llamativo silencio de la de Milei y la ausencia absoluta de sus socios nuevos, Mauricio Macri, Patricia Bullrich y sus lugartenientes.
 
Solo repasar los trending topics ni bien terminó el duelo permitía constatar hasta qué punto se midieron dos fuerzas desparejas: Sergio Massa, Google, Sí o no, Malvinas, Cruyff, Papa, Por sí o por no, Thatcher, GEDE, Banco Central, AFJP, Giuliani, Tigre... todos tópicos favorables al hombre de UP. Luego venía Conan, algo de lo que no se habló, pero que evidentemente ya formaba parte del bullying.
 
Las ausencias de referentes del PRO halcón también se notaron en la Facultad de Derecho, lo que fue resaltado por el ministro de Economía. Milei pareció un hombre solo, desorientado y preocupantemente falto de preparación y herramientas para poner manos a la obra en la delicada tarea para la que se ofrece.
 
 
Momentos de vapuleo
  
El mayor tormento de Milei se produjo en la primera mitad, en la que justamente se debatieron dos temas que, a priori, lo favorecían: economía y relaciones internacionales. Más esperablemente, también trastabilló en educación y salud.
 
El ida y vuelta fue para él un desastre, lo que se evidenció en su gestualidad, en sus dificultades discursivas y en la recurrencia a las muletillas y, como suele ocurrir con los boxeadores al borde del knockout, al eslogan.
 
En economía, Massa logró que casi ni se hable de la inflación del 140%, de una actividad que se enfría, de ingresos que no alcanzan y de una pobreza de más del 40%, todas cuestiones en las que le caben grandes responsabilidades: una verdadera proeza. Es más, ni perdió tiempo en justificar lo injustificable.
 
Para consumar esa toma de yudo -un hallazgo de cus coaches brasileños y el catalán Antoni Gutiérrez Rubí-, optó por defenderse atacando. Fue el tramo en el que lo acorraló con preguntas "por sí o por no" -una ocurrencia suya a la que el minarquista se sometió sin necesidad- respecto de sus propuestas más polémicas: eliminación de subsidios, privatización de Vaca Muerta, cierre del Banco Central y hasta privatización de mares y ríos. También sobre la dolarización, algo que a Milei le costó responder afirmativamente, cosa que hizo después de varias repreguntas, un dato posiblemente demostrativo del nivel de condicionamiento que su programa originar tiene a partir del apoyo condicionado de Macri. En resumen, el candidato-ministro lo corrió con un escarbadientes.
 
Repitió la operación al hablar de las relaciones con China y Brasil, las que Milei se niega a sostener por tratarse de dos "países comunistas", que da la casualidad de que además son los dos principales socios comerciales del país. Además, terminó por aceptar que debía pedirle disculpas a Francisco por haberlo insultado repetidamente, tuvo que aclarar que no va a entregar las Malvinas -apelando a una metáfora inentendible sobre el crack neerlandés Johan Cruyff- y no pudo dejar de admitir que admira a Margaret Thatcher, responsable -además de la dictadura de Leopoldo Galtieri- de la muerte de más de 600 jóvenes argentinos en 1982, ocasión en la que no ahorró sangre ni siquiera cuando pudo, como ocurrió con el hundimiento del ARA General Belgrano. El pin de la bandera argentina en la solapa del ministro dijo el resto.
 
Su caballito de batalla del libre comercio terminó atado a la idea de que derivaría en la pérdida de dos millones de puestos de trabajo y en un colapso económico para varias provincias argentinas.
 
En educación y salud, Milei tuvo un breve momento de tregua cuando recordó que Massa, hace muchos años, defendió el arancelamiento universitario, postura que ha cambiado radicalmente. Sin embargo, el cierre del primer tiempo resultó para aquel un desastre, cuando el renovador habló del tema que toda la audiencia tenía en mente: el "equilibrio mental". Según dijo -y Milei admitió- algo de eso hubo tiempo atrás en la decisión del Banco Central de no renovarle una pasantía.
 
 
Segundo tiempo
  
Lo que siguió fue menos brutal. En producción y trabajo, Massa se mostró propositivo, pero Milei no pudo aprovechar un nuevo momento económico, lo que se supone que es su expertise.
 
En seguridad, derrapó severamente otra vez al iniciar su exposición ponderando a Rudolph Giuliani... justo un aliado estadounidense de Massa y autor del prólogo de su libro sobre la política de seguridad en Tigre, la que el minarquista terminó por "reconocer".
 
Massa dejó pasar un ataque de su rival a Malena Galmarini, actitud de mal gusto a la que solo le dedicó una mueca. La que se encargó del asunto fue la propia titular de AySa.
 
Lo peor, sin embargo, fue cuando se aferró a un libreto mal pergeñado sobre una supuesta intención de Massa de avasallar, con sus propuestas, las autonomías provinciales. Habló de las limitaciones de la ley de Defensa Nacional a la actuación de las Fuerzas Armadas en conflictos internos, algo de lo que el peronista no habló; Milei confundió largamente los conceptos de "fuerzas armadas" y "fuerzas de seguridad".
 
Otro momento comprometido, tal vez el más comprometido de la noche, se produjo cuando Massa terminó un tramo de su argumentación y calló.
 
-¿Qué me querés preguntar? -dijo Milei, ya habituado a limitarse a responder preguntas que a decir lo suyo.
 
-Nada. Te cedí la palabra -señaló Massa
 
-Gracias. Te la cedo -ironizó el ultraderechista.
 
-Estamos ante un candidato que no tiene nada que decir y que solo llena el tiempo -metió la estocada el ministro.
 
No mintió: sin propuestas de relieve, el economista reiteró varias veces "para nosotros, el que las hace, las paga".
 
 
Tiempo de perdonar
  
Milei mencionó dos veces, pero no fue a fondo con un asunto espinoso para Massa: el juicio político a la Corte Suprema. Le perdonó allí la vida.
 
El peronista, en tanto, no fue a fondo en cuestiones como el mercado libre de armas, órganos y niños. Esos asuntos fueron ampliamente ventilados en una campaña extenuante y los votos de las personas sensibles a esas cuestiones se supone que ya están de su lado.
 
Algo similar, acaso, pueda decirse de su gran omisión de la noche: plantearle "un sí o no" sobre el negacionismo de los crímenes de la última dictadura. En el debate anterior, el propio Milei confirmó ese punto, la parte de la población sensible a la importancia de la política de "memoria, verdad y justicia" ya está decidida, insistir en ello habría sido "kirchnerizarse" y los sufragios que aún están en el aire evidentemente priorizan cuestiones vinculadas con el presente y con lo material.
 
"No se trata de Macri o de Cristina, Javier; el domingo es vos o yo", le dijo el renovador.
 
El rating de 48 puntos -casi cinco millones de espectadores- fue muy importante, pero queda por verse si influye sobre el pequeño segmento de votantes oscilantes o indecisos. Si así fuera, Massa debería ganar, pero, si primaran otras consideraciones, evaluaciones sobre el presente o resistencias al peronismo o al kirchnerismo, el resultado podría ser otro. Eso no puede afirmarse de ninguna manera.
 
Fuente: Letra P
 

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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

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