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Internacionales - 20-08-2023 / 07:08
20 DE AGOSTO DE 1968

Tropas soviéticas invaden Checoslovaquia y ponen fin a la Primavera de Praga

Tropas soviéticas invaden Checoslovaquia y ponen fin a la Primavera de Praga
Los tanques del Pacto de Varsovia aplastan la Primavera de Praga. El intento aperturista de Alexander Dubček es cortado de cuajo por la invasión de Checoslovaquia que ordena Leonid Brezhnev. Gustav Husák se convierte en el nuevo líder comunista del país hasta 1989. Se calcula que más de medio millón de soldados llegaron a Checoslovaquia para aplastar las reformas de Dubček.
La Primavera de Praga fue un período de liberalización política en Checoslovaquia, durante la Guerra Fría, que duró desde el 05 de enero de 1968 hasta el 20 de agosto de ese mismo año, cuando el país fue invadido por la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia (a excepción de Rumania).
 
Este movimiento buscaba modificar progresivamente aspectos totalitarios que el régimen soviético tenía en este país y avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo, legalizando la existencia de múltiples partidos políticos y sindicatos, promoviendo la libertad de prensa, de expresión, el derecho a huelga, etc. Acabó el 20 de agosto de 1968, cuando las tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia y pusieron fin al proceso de apertura política.
 
La Opinión Popular 
 

Tropas soviéticas invaden Checoslovaquia y ponen fin a la Primavera de Praga 
Inmediatamente posterior a la invasión, la oposición popular se expresó en numerosos actos espontáneos de resistencia.


La Primavera de Praga  fue un periodo de liberalización política y protesta masiva en Checoslovaquia como estado socialista después de la Segunda Guerra Mundial.
 
Comenzó el 5 de enero de 1968, cuando el reformista Alexander Dubček fue elegido Primer Secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ), y continuó hasta el 21 de agosto de 1968, cuando la Unión Soviética y otros miembros del Pacto de Varsovia invadieron el país para reprimir las reformas.
 
Las reformas de la Primavera de Praga fueron un fuerte intento de Dubček para otorgar derechos adicionales a los ciudadanos de Checoslovaquia en un acto de descentralización parcial de la economía y democratización. Las libertades otorgadas incluyeron un aflojamiento de las restricciones en los medios de comunicación, la libertad de expresión y de desplazamiento.
 
Después de la discusión nacional sobre la división del país en una federación de tres repúblicas -Bohemia, Moravia-Silesia y Eslovaquia-, Dubček supervisó la decisión de dividirse en dos, la República Socialista Checa y la República Socialista Eslovaca.1​ Esta doble federación fue el único cambio formal que sobrevivió a la invasión.
 
Las reformas, especialmente la descentralización de la autoridad administrativa, no fueron bien recibidas por los soviéticos, quienes, tras negociaciones fallidas, enviaron medio millón de tropas y tanques del Pacto de Varsovia para ocupar el país.
 
The New York Times citó informes de 650 000 hombres equipados con las armas más modernas y sofisticadas del catálogo militar soviético.​ Una gran ola de emigración barrió la nación. La resistencia se expandió a todo el país, lo que implicó un intento de fraternización, el sabotaje de las señales de tráfico, el desafío a los toques de queda, etc.
 
Mientras que los militares soviéticos predijeron que llevaría cuatro días dominar al país, la resistencia se mantuvo durante ocho meses hasta que finalmente fue burlada por estratagemas diplomáticos.
 
Se convirtió en un ejemplo de alto perfil de la defensa basada en civiles; hubo actos esporádicos de violencia y varios suicidios de protesta por autoinmolación (el más famoso fue el de Jan Palach), pero no hubo resistencia militar.
 
Checoslovaquia permaneció controlada por la Unión Soviética hasta 1989, cuando la Revolución de Terciopelo finalizó pacíficamente el régimen comunista. Las últimas tropas soviéticas abandonaron el país en 1991.
 
Después de la invasión, Checoslovaquia entró en un período conocido como "normalización": los líderes posteriores intentaron restaurar los valores políticos y económicos que habían prevalecido antes de que Dubček obtuviera el control de KSČ. Gustáv Husák, quien reemplazó a Dubček como Primer Secretario y también se convirtió en Presidente, revirtió casi todas las reformas.

 
Tropas soviéticas invaden Checoslovaquia y ponen fin a la Primavera de Praga
Tanque soviético incendiado con bombas molotov, en la ciudad vieja de Praga.
 
Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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