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Nacionales - 27-05-2023 / 09:05
LO QUE NO SE TERMINA, MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA GORILA

Discurso de odio: Patricia Bullrich y otros dirigentes macristas incitan a terminar con el kirchnerismo

Discurso de odio: Patricia Bullrich y otros dirigentes macristas incitan a terminar con el kirchnerismo
Patricia Bullrich y otros dirigentes del macrismo hablaron de “terminar con el kirchnerismo”. Cristina Kirchner criticó la expresión como parte de un discurso de odio. Nada provoca más odio que tratar de terminar con algo que no se termina.
El acto del jueves confirmó el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner como factor determinante en el peronismo y en el país. Y también mostró al kirchnerismo como una identidad fundida con el peronismo, que se amplía hacia sectores no peronistas y, sobre todo, que trasciende la coyuntura.
 
Estas elecciones con una inflación que no cede y con la proscripción judicial a Cristina se presentan como un examen difícil para el peronismo. Comentaristas de la oposición y sectores del peronismo, restos del menemismo que fueron desplazados por el surgimiento de Néstor y Cristina Kirchner, creyeron ver en ese cuadro la extinción del kirchnerismo y el ocaso de la figura de la ex presidenta.
 
En la búsqueda de un peronismo conservador y neoliberal, al estilo del menemismo, creyeron ver en los triunfos de gobernadores peronistas el regreso del "verdadero peronismo". Plantearon al kirchnerismo como el emergente de supuestas condiciones excluyentes del AMBA (CABA y conurbano) finalmente fracasado frente a un peronismo moderado que surgía triunfante en las provincias.
 
Hubo comentaristas que dieron por hecho este fenómeno y llegaron a plantear que la fórmula para las elecciones tenía que surgir de estos gobernadores, sugiriendo el nombre del tucumano Juan Manzur.
 
Los mismos gobernadores triunfantes en sus provincias desmienten este análisis. Porque, más allá de sus posiciones personales, los gobiernos kirchneristas se incrustaron en la experiencia histórica de sus pueblos. Las bases que votan a esos gobernadores visualizan al kirchnerismo como un elemento más adherido a su identidad histórica como peronistas.
 
En su discurso del jueves, Cristina repudió el discurso de odio que convoca a "terminar con el kirchnerismo". Es una fórmula que ha usado, entre otros, Patricia Bullrich, que también proviene de ese peronismo. La realidad demostró que el peronismo con su carga kirchnerista tiene cuerda más allá de la coyuntura, gane o pierda las elecciones, porque ha encarnado en un sector de la sociedad.
 
La idea de "terminar" con algo que no "termina" engendra violencia. Para el macrismo fue insoportable la concentración popular permanente que se produjo frente al domicilio de Cristina después de su condena. Pensaron que cundirían el desánimo y la desilusión y, en lugar de eso, alimentaron el cariño y el espíritu de resistencia.
 
Tan insoportable fue que pasaron a los hechos con el intento de asesinato. Y se repitió el efecto: en lugar de "terminar", llevaron la figura de la ex presidenta a su punto más alto. Si no fallaban, habrían provocado un estallido social.
 
La posibilidad de superar y desterrar un discurso de odio que equivale a tener siempre un dedo en el gatillo, pasa por el reconocimiento de que peronismo y kirchnerismo son parte de la realidad y la historia de este país. No se trata de algo con lo que es necesario "terminar", sino con lo que se está obligado a convivir, porque representan a un vasto sector de la población.
 

 
Una demostración patente fue el acto del jueves al cumplirse 20 años de la asunción de Néstor Kirchner a la Presidencia. O sea, al cumplirse 20 años del surgimiento del "kirchnerismo" como tal. Con el plus de que no hubo otros oradores, la única fue Cristina Kirchner.
 
Con ese esquema tan definido no hay otra fuerza en el peronismo, ni otro motivo, que sea capaz de reunir a esa multitud con la asistencia o la adhesión de casi todas las corrientes del peronismo. No es que todo el peronismo mutó a kirchnerista, sino que se trata de una identidad que ya está entretejida con la identificación que le dio origen.
 
El menemismo se extinguió cuando dejó el gobierno y muchos de sus dirigentes se cruzaron al macrismo, como Miguel Ángel Toma o el mismo Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Diego Santilli y Christian Ritondo. Se extinguió porque fue un gobierno que favoreció al poder económico y no dejó nada a los sectores populares.
 
La idea del menemismo fue visualizar al peronismo como una herramienta hueca para disputar poder. Lo usaron para privatizar y deshacer lo que habían creado los gobiernos peronistas. Y cuando perdieron el gobierno, esa marca que parecía invencible se desvaneció: chau menemismo. Pensaron que el kirchnerismo seguiría ese camino. Las elecciones provinciales mostraron otra cosa.
 
Martín Menem, hijo del senador Eduardo y sobrino del ex presidente Carlos Menem, ni siquiera pudo presentarse con el peronismo de La Rioja, la cuna del menemismo. Y lo hizo con la fuerza ultraderechista y prodictadura de Javier Milei, para sacar el 15 por ciento de los votos, un tercer lugar lejos. El ganador de esa elección por una amplia diferencia, el gobernador Ricardo Quintela, estaba el jueves en el escenario del acto, detrás de Cristina Kirchner, y es uno de los que candidateó a Eduardo "Wado" de Pedro.
 
Perón buscó convocar a la juventud que había estado en la resistencia a las dictaduras en los '70, cuando lanzó el trasvasamiento generacional, la actualización doctrinaria y la idea de socialismo nacional. Con altibajos, marchas y contramarchas, tuvo su fruto con Néstor Kirchner en el 2003.
 
A su vez, una de las prioridades de Néstor Kirchner fue convocar a la juventud que había estado en la resistencia al neoliberalismo de los '90. Y gran parte del recambio generacional que tiene el peronismo ahora, proviene de esa convocatoria.
 
Otro de los puntos del discurso del acto del jueves fue la deuda externa. Frente a las cláusulas restrictivas de ajuste que exige el Fondo Monetario Internacional, Cristina planteó que el país decida cómo pagar. También dijo que era un error pensar el proyecto de país exportador de materias primas. Son posiciones que han sido criticadas por los economistas ortodoxos.
 
Al mismo tiempo que ella decía eso, Estados Unidos se encaminaba hacia el default de su propia deuda externa de 31 billones de dólares si no paga el 1 de junio. El presidente Joe Biden pidió al Congreso la autorización para tomar más deuda y pagar. Pero los republicanos se la negaron y exigieron que ajuste el gasto público.
 
Entonces Biden les respondió que no puede, porque si lo hiciera, tendría que despedir a decenas de miles de bomberos, policías, maestros y otros estatales. Biden dice eso a los republicanos, pero manda a su representante en el FMI a exigir ajuste y más ajuste al gobierno argentino.
 
Argumentan que en realidad es el staff del Fondo el que impone esas exigencias, enfrentado al gobierno norteamericano. Es una explicación desmentida por la concesión irregular del préstamo a Mauricio Macri impuesta por Washington a regañadientes del famoso staff. No pesa más el staff que la Casa Blanca.
 
Lo más probable es que los republicanos negocien su autorización. Pero si en unos pocos días Estados Unidos no paga y defaultea su deuda, está previsto que las bolsas caigan entre 30 y 40 por ciento, que salten las tasas de interés y que el valor de las materias primas caiga en picada.
 
Estados Unidos puso mucha presión sobre el gobierno argentino para que limite la relación comercial con China. Pero China es su mayor socio financiero, el mayor tenedor de bonos del Tesoro norteamericano, de los que se está desprendiendo en forma acelerada. Lo que Cristina planteó en el acto está relacionado también con esta situación mundial inestable.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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