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El clima en Paraná
Groucho Marx dijo: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". En ese punto, Javier Milei es marxista.
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Nacionales - 22-05-2023 / 10:05
EL PROBLEMA DE LAS PRESIDENCIAS DÉBILES PONE EN RIESGO LA DEMOCRACIA EN TODA LA REGIÓN

El desafío del Frente de Todos no es ganar la elección sino prepararse para gobernar

El desafío del Frente de Todos no es ganar la elección sino prepararse para gobernar
Trabajosamente, “hasta que duela”, como se decía en otros momentos, se cimentará esa unidad borgeana, adherida a fuerza de espanto e incontables horas de negociaciones no precisamente sobre asuntos que interpelan la sensibilidad social. El cruel arte de repartir, trastienda sucia pero necesaria de la praxis política que transita por esos días su temporada alta.
A medida que se acerca el momento de las decisiones más importantes, es más difícil disimular los recelos y el ruido entre los dos dispositivos cuya alianza sostiene en pie al Frente de Todos, el kirchnerismo y el Frente Renovador.
 
Trabajosamente, "hasta que duela", como se decía en otros momentos, se cimentará esa unidad borgeana, adherida a fuerza de espanto e incontables horas de negociaciones no precisamente sobre asuntos que interpelan la sensibilidad social. El cruel arte de repartir, trastienda sucia pero necesaria de la praxis política que transita por esos días su temporada alta.
 
De aquellos asuntos nada o casi nada puede informarse con certeza hasta bien pasada la hora del cierre de listas, como pueden atestiguar, cada dos años, miles de damnificados. Lo suyo no estuvo. Por eso, cuando todavía falta más de un mes para esa fecha marcada en el calendario, estas líneas intentarán evitar ese fárrago.
 
Por cálculo o necesidad (el costo de meses dedicados al autoboicot derrotista y/o el clamor estéril) las definiciones llegarán entrado junio. El 25 de mayo, si no hay un cambio de planes fuerte sobre la marcha, será una estación del proceso pero no su última parada.
 
Aunque demostró, una vez más, que incluso disminuida por la persecución mafiosa, un intento de asesinato y tres años de convivencia ruinosa en el poder, Cristina Fernández de Kirchner conserva la centralidad política en el peronismo, resultará difícil que esta vez el candidato surja exclusivamente de su lapicera; la coyuntura pide una opción que se construya más orgánicamente, de abajo hacia arriba.
 
Su bendición, si hubiera una sola fórmula o si decidiera apoyar explícitamente a una de cara a una eventual primaria, deberá llegar una vez que otros actores hayan movido sus piezas.
 
Quienes hablan con la vicepresidenta, un conjunto que cada vez tiene más elementos, interpretan de sus definiciones y silencios que ella todavía tampoco ha tomado una decisión. Que el silencio, por lo menos por ahora, no obedece al secreto sino a una instancia reflexiva y deliberativa.
 
No se trata solamente de elegir un candidato que pueda garantizar un piso alto para acceder a la segunda vuelta y poder ampliar su electorado de cara al ballotage. Deberá, además, promover a una persona capacitada para hacer frente al desafío más difícil, que no es ganar una elección sino gobernar.
 
El día más importante para el futuro de la Argentina no es el 13 de agosto ni el 22 de octubre ni el 19 de noviembre sino el 10 de diciembre, cuando asuma el próximo presidente, ponga a trabajar a su equipo y defina las medidas con las que intentará sacar al país de la complejísima situación en la que le tocará llegar a la Casa Rosada.
 
Eso, y su capacidad de poner rápidamente en marcha ese plan, es lo que va a determinar, en gran parte, el resultado de la disyuntiva principal: si va a tratarse del gobierno que logre sacar al país de la crisis o si va a ser un eslabón más en la cadena de impotencias.
 
Cada intento fallido tiene un costo elevado, en términos de poder. Pero no solamente de poder presente sino también de poder futuro. 
 

 
Cada vez que la democracia no está a la altura de las circunstancias, cada vez que la política democrática se demuestra impotente para afrontar los desafíos, para darle, en definitiva, a la sociedad, aquello que la sociedad, con todo derecho, espera de sus representantes, las secuelas no afectan solamente a los ejecutores de esas políticas sino que va despojando de poder a las instituciones que los encumbraron, haciendo aún más cuesta arriba la tarea de quienes los sucedan.
 
Prestemos un poco de atención a lo que está pasando a nuestro alrededor. En Brasil, Lula consiguió volver a la presidencia después de haber sido encarcelado tras una condena amañada, y para ganar las elecciones y poder gobernar armó una coalición mucho más amplia que el Frente de Todos.
 
Sin embargo, después de aplacar un intento de golpe de Estado en las primeras horas de su tercer mandato, sigue gobernando día a día, pisando arenas movedizas con cada medida que toma e incapaz, aún, de impulsar una agenda propia en el parlamento. Sin dudas es una presidencia débil.
 
Veamos lo que sucede en Chile o en Colombia, con dos gobiernos novedosos, que llevaron por primera vez  al poder a sectores de izquierda con agendas modernas, después de sendos procesos de emergencia de las demandas populares muy importantes.
 
En los dos casos, menos de dos años más tarde están teniendo enormes problemas para sostener las coaliciones que los llevaron al poder. En el caso de Gabriel Boric sufrió dos reveses electorales durísimos en el proceso constitucional; Gustavo Petro, por su parte, tuvo que salir a desmentir esta semana que hubiera un golpe de Estado en marcha.
 
En Ecuador, Guillermo Lasso tuvo que acudir a un mecanismo constitucional para disolver la asamblea legislativa ante la posibilidad de ser destituido por un juicio político. Intentará gobernar los próximos meses por decreto y difícilmente sea competitivo si decide presentarse a las elecciones anticipadas que convocó al cerrar el Congreso.
 
Perú sigue gobernado por un gobierno de facto o de legitimidad muy dudosa, apoyado en la represión de las fuerzas armadas y de seguridad, después de que se sucedieran seis presidentes distintos en los últimos siete años.
 
América del Sur, el continente que durante muchas décadas fue caracterizado por la ciencia política y la cultura popular como una zona de caudillos, presidencialismos fuertes, autócratas con mano de hierro y poco respeto por las instituciones, se ha convertido, con el correr de la última década, en tierra de democracias frágiles y ejecutivos débiles.
 
Con un problema adicional: en la memoria social permanece la idea de un responsable plenipotenciario que debe proveer y solucionar. Cuando no se corrobora esa provisión y nadie arregla lo que está roto, la culpa sigue siendo del Leviatán que ya no existe.
 
Cuando hablamos de democracias frágiles y ejecutivos débiles nos referimos a procesos en los que la política y las instituciones de representación popular pasan a tener, cada vez, un peso relativo menor a la hora de tomar decisiones importantes o estratégicas.
 
Como el poder no acepta vacíos, esas decisiones que no toman los representantes elegidos por el voto terminan en manos de otros, que casi siempre no fueron elegidos por nadie: una alianza entre sectores minoritarios de la sociedad, el poder judicial, aristocrático y a salvo de la voluntad del pueblo, las fuerzas de seguridad y/o armadas e intereses extranjeros.
 
La falta de representación a la hora de tomar decisiones tiene, a efectos prácticos, dos problemas que se retroalimentan. Por un lado se enajena el interés común en perjuicio de réditos privados y sectoriales, lo cual termina por deteriorar la calidad de vida de las mayorías.
 
Eso, a su vez, genera una mayor frustración con el sistema que se vuelca no contra los verdaderos autores intelectuales y beneficiarios del fraude sino contra el gobierno, en el cual la gente confió, al que la gente eligió y que no puede resolver esos problemas. Eso que CFK llama insatisfacción democrática pasa bastante por ahí.
 
El riesgo, muy presente, es el de una crisis sistémica que termine de llevarse los vestigios de la maltrecha democracia. Cuando se elige a un partido y los problemas no se resuelven y luego se opta por la oposición, que no solamente no resuelve los problemas sino que los agrava, y entonces se busca una tercera opción, quizás algo que está fuera del menú tradicional, por izquierda o por derecha, y tampoco, entonces es sólo cuestión de tiempo que la sociedad, que puede tener paciencia pero no es suicida, empiece a pensar que lo que está mal no son los partidos, los candidatos, sino todo el sistema democrático.
 
Cuando uno se encuentra en un pantano y no tiene ninguna salida a la vista, moverse en cualquier dirección puede parecer una buena idea pero lo más probable es que termines por hundirte.
 
Así, cuando la crisis es todo el horizonte que existe, cada vez van a ser más los que piensen que los frenos y contrapesos que hacen débil al gobierno son el motivo de la inmovilidad y el peligro de que la sociedad avale una salida no democrática es cada vez más fuerte. Ya saben cómo voltear gobiernos: lo hicieron en Brasil, Bolivia, Perú, Paraguay, Honduras. En algún momento van a aprender a retener el poder.
 
Esto nos trae de regreso a la Argentina. El 10 de diciembre va a asumir el gobierno un presidente que no va a tener número en un Congreso fragmentado, ni reservas en el Banco Central, con una inflación corriendo al 100 por ciento en el más optimista de los sueños de Sergio Massa, con una mayoría automática y autónoma en la Corte Suprema, la dirigente política más popular del país a un fallo de la cárcel, probables cuestionamientos a los resultados electorales (como en Bolivia, Brasil, Estados Unidos y Paraguay) y una sociedad que llevará, para entonces, un lustro de vivir de sobresalto en sobresalto.
 
Esa es la mala noticia para el peronismo. La buena es que en el revuelo, y sin haber hecho demasiados méritos para merecerlo, se encontró de repente, en pleno año electoral, a instantes del comienzo de la campaña, con la chance de salir triunfador de esa carrera.
 
Con una certeza: ganar las elecciones es infinitamente más fácil que lo que viene después. Para ganar no hace falta ni siquiera ser bueno sino, tan solo, ser un poco menos malo que los demás. Y los demás, esta vez, son una exhibición de atrocidades.
 
Si el Frente de Todos consigue ir armando, sobre la marcha, de manera coral, a veces un poco disonante pero siempre colectiva, un plan razonable para afrontar el desafío de gobernar la argentina, en la medida de lo posible pero contra todos los obstáculos, si logra convencer a la sociedad de que puede llevarlo a cabo, si muestra vocación de poder y deja de recostarse en el rol de víctima, si logra proyectarse, en fin, como el instrumento de las mayorías para transformarlo todo, la victoria estará más cerca.
 
El peronismo no tiene que enfrascarse en ganar la elección sino que debe prepararse para volver a gobernar.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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12-06-2024 / 09:06
A la senadora neuquina Lucila Crexell su mandato le concluye el 09/12/2025 y ella está buscando hace tiempo un cargo público para cuando tenga que dejar la Cámara Alta. Olfateó la oportunidad de canjear sus críticas a la Ley Ómnibus por voto positivo. París era una fiesta, escribió alguna vez Ernest Hemingway. Crexell quiere saber si es cierto. La mesa estaba servida hace tiempo pero no había quien pagara la fiesta. Entonces, Javier Milei decidió hacerse cargo de la cuenta. Algunos dicen que pagó con una Banelco. En el Senado la palabra Banelco suena feo, siempre.
 
El problema es que todo fue muy grosero, por Santiago Caputo, por Guillermo Francos... tan chabacano resultó que el gobernador neuquino Rolo Figueroa tuvo que afirmar que él no había dado ninguna autorización al respecto. Crexell entró en crisis, y comenzó (tardíamente) a articular una explicación que, básicamente, no es verificable, y no le creen sus colegas del Senado de la Nación, donde ella sumó ahora críticas y hasta le han quitado el crédito.
 
A la senadora nacional por Neuquén / Juntos por el Cambio le cabría una denuncia por el delito de dádivas, fundamentada en su apoyo a Ley Bases a cambio de la embajada argentina ante la Unesco (en París, Francia), con un sueldo mensual de 15.000 dólares, una recompensa por su voto.
 
En la víspera del tratamiento en el Senado de la Ley Bases y el Paquete Fiscal, las negociaciones se empantanaron para la Casa Rosada. El Gobierno confiaba contar con 37 o 38 senadores garantizados para el quórum, y luego para la votación en general, pero los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano denunciaron a través de un video que el oficialismo desconoció a último momento los acuerdos a los que habían llegado para firmar el dictamen, y sorpresivamente llamaron a no bajar al recinto.
 
El mensaje descolocó al jefe de Gabinete, Francos, que se enteró por la prensa que estaba a punto de perder dos votos clave. Sin embargo, La Libertad Avanza podrá sesionar igual este miércoles, porque el radical Martín Lousteau, que estaba en duda, confirmó luego de reunirse con Victoria Villarruel que se sentará en su banca. "Mañana voy a estar sesionando porque debemos discutir leyes que son muy importantes para el futuro de los argentinos", se justificó. Más allá del quórum, el resultado final sigue abierto. La moneda está en el aire: Milei podría finalmente festejar este miércoles un día de gloria en el Congreso o sumar una nueva frustración política.
 
El poroteo marca que para la votación en general habría 33 votos en contra --de Unión por la Patria-- y los 36 a favor que habría logrado juntar el oficialismo. En duda estaban los dos senadores de Santa Cruz, que con el video de este martes están más cerca de ser negativos, y el de Lousteau, que firmó un dictamen propio.
 
Si ellos tres votan por la negativa desempatarían (según la hora que se vote) Victoria Villarruel o el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (cuyo voto valdría doble). Sucede que, después de las 22.30, Milei estará viajando para una nueva gira fuera del país y Villarruel tendrá que hacerse cargo del Poder Ejecutivo.
 
La Opinión Popular
 

11-06-2024 / 08:06
En medio de las fuertes internas y escándalos que sacuden al gabinete de Javier "el Loco" Milei, ahora se abrió un nuevo foco de conflicto y la que está en la mira es la Canciller Diana Mondino. Este lunes se conoció que ella no viajará a la cumbre del G7 y que el Presidente se subirá el miércoles al avión presidencial, con destino a Italia, solo con su hermana la secretaria general de la presidencia, Karina Milei.
 
Fue "el Jefe", como le dicen a Karina en la Casa Rosada, la que tomó la decisión de dejar a Mondino abajo de la importante cumbre y fue también ella la que absorbió en su secretaría un área clave del ministerio de Relaciones Exteriores, que estaba bajo el órbita de la canciller. Se trata de la Agencia fundacional de promoción comercial y de inversiones --la exFundación Exportar-- que es la encargada de tender puentes entre el gobierno y los empresarios del mundo, además de manejar la Marca País, y de promover el comercio y el perfil exportador de la Argentina.
 
Más allá de que en Balcarce 50 están molestos con la Canciller y quieren correrla --o al menos freezarla y generarle un gran desgaste-- cerca del mandatario dicen que, por ahora, no la van a sacar del cargo porque "no es prioridad". "Hay mil quilombos antes", se sinceran en el oficialismo. Se refieren a las renuncias y conflictos que siguen apareciendo en el ministerio de Capital Humano por el acopio de alimentos a punto de vencer y las causas judiciales por corrupción que derivaron de esa decisión.
 
Ese no fue, sin embargo, el único conflicto en el gabinete, días antes de que se desate el escándalo con Pettovello ya había renunciado a su cargo el exjefe de gabinete, Nicolás Posse --que también habría sido corrido por la decisión de Karina-- y, junto con él, renunciaron un gran número de funcionarios que le respondían. Fue el caso del titular de la AFI, Silvestre Sívori, y de su segundo, el titular de Asuntos Estratégicos y brigadier Jorge Antelo, que este lunes se conoció que será reemplazado por José Luis Vila, exfuncionario del ministerio de Defensa durante el gobierno de Mauricio Macri.
 
Así, Mondino no formará parte de la comitiva que viajará a Italia para participar de la cumbre del G7. Se trata de una decisión que expone el alto nivel de tensión con Karina por los costos de los viajes del presidente. La relación de la canciller con la secretaria general de la Presidencia pasa por su peor momento. "En política exterior, Karina da las órdenes, Mondino paga las cuentas", reveló una fuente.
 
La canciller está en una posición muy incómoda dentro del gobierno desde la salida de Nicolás Posse y acumula situaciones que la dejan al borde de la salida. El plantón de Milei a 19 embajadores de países islámicos la dejó expuesta y en el núcleo más cerrado del libertario la culpan por haber permitido la presencia del embajador de Palestina. Un papelón diplomático religioso. En este marco de tensión, Milei decide no llevar a Mondino a Italia. Una alta fuente diplomática lo definió como "un gesto muy fuerte". "¿Cómo no va ir la Canciller a la reunión del foro más importante de política exterior? La están invitando a irse", concluye.
 
Lo concreto es que el "monarca" y su "hermana", son los que mandan, que el Congreso está pintado y que ellos dos hacen del país lo que les da la gana.
 
La Opinión Popular
 

10-06-2024 / 10:06
En la entrada al basural del CEAMSE de José León Suárez se forma todas las mañanas, desde muy temprano, una larga fila para entrar. Para ordenar la  cantidad de personas que llegan a diario a revisar los basurales, comenzaron a dar turnos de 24 horas. Cuando consiguen ingresar pasan un día entero entre montañas de residuos porque una vez que salen no saben cuándo van a tener la posibilidad de volver a hacerlo.
 
Samanta, una mujer que trabaja como voluntaria en un comedor popular en el barrio Empalme Graneros, Rosario, que atiende a 230 personas por día, contó en la radio, entrevistada por el periodista Ramón Indart, una historia de terror: "El nuestro es un comedor vianda, se llevan la comida. Ya tenemos problemas de gente que le roba el tupper a otra gente. Gente que se pelea en la plaza de enfrente porque el otro le agarró el tupper y le comió la parte de carne que tenía el menú".
 
Las personas en situación de calle que pasan a buscar una ración aumentaron en los últimos meses de uno a quince o veinte por día, cuenta Samanta. Su comedor tiene un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo, que financia la compra de alimentos, pero desde diciembre el gobierno retiene indebidamente ese dinero. "Si no llegan los fondos, cierren", fue el mensaje que le dieron los funcionarios de Capital Humano. La mayoría de los comedores del barrio ya siguieron ese camino.
 
La Dirección de Asistencia Directa para Situaciones Especiales (DADSE) del ministerio de Salud, del que dependen 1900 pacientes que requieren la cobertura estatal para terapias complejas, bajó drásticamente la entrega de medicamentos desde que asumió Milei. El gobierno interrumpió el reparto voluntario y apela en Tribunales los recursos de amparo que buscan garantizar la provisión de medicina. Argumentan sospechas de corrupción; las denuncias ya fueron descartadas.
 
No hay cifras oficiales pero familiares estiman que ya hay alrededor de cincuenta víctimas fatales y más de un centenar con riesgo inminente de muerte a causa de la decisión política de cortar sus tratamientos. En el programa "Buenos días América", en A24, el periodista Pablo Ponzone contó: "Cuando llegué con las cámaras a la DADSE una mujer que no recibía los medicamentos decidió cortarse los brazos prácticamente adelante nuestro".
 
Los móviles de todos los canales que buscan testimonios en la calle dan cuenta de la misma clase de relatos. Jubilados que comienzan a saltar comidas, padres que se van a dormir con el estómago vacío para poner algo en el plato de sus hijos, familias que no tienen para encender la estufa en las noches de frío, otras que salen a vender cosas que ya no usan para poder pagar la factura de la luz, farmacéuticos que cuentan cómo muchos no pueden pagar los remedios ni con descuentos.
 
Eso y no otra cosa suceden cuando se destruye el Estado desde adentro. Agujeros. Carencias que impactan de lleno en la población. El efecto de un Estado abandónico es hambre, muerte, privaciones e intemperie. Las declaraciones más recientes de Javier "el Loco" Milei dejan en claro que no se trata de un error o de un desvío sino que ese es el efecto deseado. Pero lamentablemente, bajo ese régimen un país no llega a ser Irlanda en 35 años, más bien comienza a parecerse a Haití mucho antes. El gobierno, además, se está descomponiendo a una velocidad alarmante. Las internas escalan todos los días e incorporan a la agenda denuncias cruzadas de corrupción, espionaje y aprietes. 
 

10-06-2024 / 08:06
Javier "el Loco" Milei cumplirá el lunes seis meses en el gobierno. Sus diferencias con la vicepresidenta Victoria Villarruel quedaron expuestas en innumerables ocasiones. Sin embargo, si hay algo en lo que coinciden es en la impugnación del proceso de memoria, verdad y justicia. Un relevamiento hecho por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Memoria Abierta muestra cómo estas políticas -que hicieron de la Argentina un ejemplo en el mundo- tambalean desde que asumió la administración libertaria.
 
El 2 de abril pasado, Milei usó la conmemoración por los 42 años del desembarco en Malvinas para lanzar una consigna de futuro: llamó a la reconciliación con las Fuerzas Armadas. Un mes y medio después, en la Casa Rosada, inauguró un busto de Carlos Menem y habló de los indultos que el riojano firmó como una "herramienta constitucional" para pacificar la Argentina. No le importó que la Corte Suprema hubiera dicho que eran inconstitucionales.
 
Milei no encarna la batalla por la "memoria completa", pero los combates contra el movimiento de derechos humanos son parte de su "batalla cultural". Villarruel -que milita hace más de 20 años en organizaciones ligadas a la defensa o reivindicación de las fuerzas que actuaron en la represión ilegal- hizo en estos meses algunas intervenciones quirúrgicas que tuvieron que ver con el ataque a las referentes de los organismos -como Estela de Carlotto, Taty Almeida o Hebe de Bonafini-, la reedición del discurso del "curro de los derechos humanos" o la reivindicación de su padre por haber actuado en el Operativo Independencia -considerado por los tribunales como la "antesala" del genocidio que se implementó a lo largo y ancho del país.
 
Para el CELS y Memoria Abierta, las posiciones negacionistas y revisionistas que expresan los principales actores de La Libertad Avanza (LLA) "representan un daño mayúsculo a la construcción social, política e institucional que simbolizan el Nunca Más para la democracia, un piso común de acuerdo y convivencia al que se comprometieron todos los gobiernos previos, los tres poderes del Estado y el Ministerio Público Fiscal de la Nación".
 
Si bien desde el Ministerio de Justicia se mantuvieron las querellas en 266 causas por crímenes contra la humanidad, hubo desde otras carteras acciones tendientes a evitar que se investiguen estos delitos. La posición más clara en este sentido la adoptó el radical Luis Petri con el desmantelamiento de los equipos de relevamiento y análisis (ERyA) documental, que funcionaban desde 2010 y que aportaron información esencial a la justicia para lograr la identificación y la condena de los perpetradores.
 
Tanto Petri como Patricia Bullrich decidieron, además, no enviar la información que les requería la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) para la búsqueda de los niños y las niñas apropiados durante el terrorismo de Estado. Creada en 1992, la Conadi es el órgano del Poder Ejecutivo que canaliza las búsquedas de quienes dudan sobre su identidad. Según informó Abuelas de Plaza de Mayo, el 90 por ciento de los casos que entran al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) para su testeo provienen de la Conadi.
 
Existe un acuerdo extendido al interior del gabinete de Milei en favor de "dejar atrás el pasado". Mientras algunos reconocen la actuación ilegal de las fuerzas armadas, otros la ignoran y otros, incluso, llegan al extremo de reivindicarla.
 

09-06-2024 / 09:06
En un tiempo, la sociedad argentina sentirá consternación al observar que muchos de sus ciudadanos apoyaron, disimularon y votaron a un Gobierno como el de Javier "Papada de Sapo" Milei. Es una hipótesis. El lapso que llevará asimilar este dato de la historia podrá llevar meses, años o décadas. Otra hipótesis, un tanto inespecífica.
 
El bochorno de este presente al que llegó la política argentina no se limita a un Presidente que hace bandera de la crueldad en cada una de sus acciones, como ninguno de sus antecesores democráticos de la amplia familia de la centroderecha y la derecha.
 
No casualmente, además de lo que significa el apoyo recibido en las urnas, hay formas de Milei que hacen al fondo de las relaciones sociales y encuentran eco en quienes se presentan como adversarios o enemigos. La estridencia, lo soez y la violencia que el ultra derechista llevó a la jefatura de Estado aparecen como ráfagas cotidianas en emergentes opositores y en pantallas televisivas y de streaming -al menos en los papeles- antimilieístas.
 
Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri -muy distintos en sus condiciones de liderazgo personal, representatividad, construcción política y éxito en sus propios términos- tocaron partituras liberal-conservadoras y apelaron, en un tópico de los promotores del libre mercado, a un "último sacrificio" que sería redentor, antes de poner a Argentina en la senda de los "países exitosos". Ninguno actuó con el grado de desprecio y odio que enarbola el economista de La Libertad Avanza hacia sus adversarios y hacia los millones que padecen sus medidas.
 
Martín Vicente, investigador sobre las derechas en el Conicet y docente de la Universidad de Mar del Plata, traza un puente entre la narrativa de Milei y el "cambio de mentalidad" que se proponía un emblema de la no democracia, José Alfredo Martínez de Hoz, algo perceptible en la coincidencia terminológica de ambos economistas.
 
El Gobierno ultraderechista expone otra característica esencial, que pesa tanto en su identidad como su ideología: la torpeza como ejercicio de Gobierno. El reconocimiento por parte de Milei de que se propone destruir al Estado "desde adentro", "como un topo", lleva a pensar que el conjunto de arribistas y hombres y mujeres de negocios de los que se rodeó no son producto de alguna limitación social o psicológica de los hermanos gobernantes, sino que fueron seleccionados para un objetivo premeditado.
 
Las partidas sociales que no se ejecutan, las obras públicas próximas a concluirse que se abandonan, los recursos humanos valiosos a los que se expulsa, los alimentos que se vencen en depósitos, los obscenos negocios que se habilitan, las muertes por medicamentos que no se entregan y los programas científicos que se atascan en mails que quedan sin responder no obedecen sólo a que hay una tarotista que se toma su tiempo para entender de qué se trata o un abogado de un estudio privado con intenciones aviesas.
 
Mucho más que eso, hay una decisión política de desmantelar "el colectivismo" que representa la mera existencia del Estado, más allá de la función básica de seguridad y tribunales para arbitrar conflictos. No cabe elucubrar teorías conspirativas. Hay que escuchar a Milei. Este capítulo de individualismo enseñoreado, en el que el goce con el sufrimiento ajeno parece un componente indisociable, excede con creces a las figuras de los hermanos Milei.
 

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