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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 07-05-2023 / 09:05
EN EL SIGLO 21 TAMPOCO VA AL PARAÍSO

Un repaso sobre la nueva estructura social y laboral de la clase trabajadora

Un repaso sobre la nueva estructura social y laboral de la clase trabajadora
El acto del primero de mayo de la CGT fue deslucido, se notaron tanto las ausencias como las presencias. El discurso del secretario general Héctor Daer (primus inter pares de los triunviros) fue acompañado por abucheos de los compañeros camioneros. Pablo Moyano había pegado el faltazo.
El primero de mayo de 2023 corroboró, por si hiciera falta, la fragmentación de las representaciones de la clase trabajadora. El archipiélago no es apenas el mapa de la fragmentación de la clase sino que a menudo la complejiza o la enreda ... eventualmente la ahonda. Juan Perón fue tres veces presidente electo, está en boga nombrarlo como "el General". Generales hubo y hay muchos, unos cuantos nefastos, usurpadores, gorilas. Líderes democráticos con la legitimidad de Perón, acaso ninguno. Resaltemos "tres veces presidente", entonces, para ir de una buena vez al grano.
 
Perón a veces llamaba "columna vertebral" a la clase trabajadora. En otras, nombraba así al "movimiento obrero organizado" (MOO). Jamás fue lo mismo, ni siquiera en la etapa dichosa del Estado benefactor. Entre 1945 y 1975, fechas emblema en Occidente: "los treinta gloriosos". Efemérides determinantes en la Argentina, desde el iniciático 17 de octubre hasta el Rodrigazo. Oh casualidad los hechos simultáneos en latitudes distintas. ¿O no será casualidad?
 
Perón recontra sabía que movimiento obrero y clase trabajadora no eran lo mismo aunque en algún momento se superpondrían bastante. No es en nuestro siglo XXI, claro. El MOO contiene a una fracción de la clase, menguante a medida que corre el calendario. Desde hace años se agregó una novedad. Laburantes en relación de dependencia con afiliación sindical, paritarias, derechos básicos, a los que no le alcanza para llegar a fin de mes.
 
El correr del tiempo, las conquistas o recuperaciones de derechos que aportaron los tres gobiernos kirchneristas, lecturas sensatas y comprensivas de la realidad dejan atrás el noble aserto "una sola clase de hombres, los que trabajan". Hoy en día sabemos que hay trabajadores con conchabo pasable, desocupados, changuistas, marginales, autoempleados. Mujeres. Trabajadorxs que cumplen labores solidarias fundamentales cobrando poco o nada. Jubilados. Trabajadores son todes, pluriempleados. La Vulgata dominante acusa a los argentinos de ser poco afectos al trabajo. Minga. Se labura mucho, mal, contra paga insuficiente o nula en demasiados casos.
 
El acto del primero de mayo de la CGT fue deslucido, se notaron tanto las ausencias como las presencias. El discurso del secretario general Héctor Daer (primus inter pares de los triunviros) fue acompañado por abucheos de los compañeros camioneros. Pablo Moyano había pegado el faltazo. Daer había dejado trascender que habría un apoyo sobrio a la gestión del ministro de Economista Sergio Massa y un delicado aventón a la candidatura presidencial de "Sergio". Quedó para mejor oportunidad acaso por la falta de quorum o por la floja audibilidad.
 
Bajo el cono del silencio, aunque con premeditación y cautela, los compañeros gremialistas formulan día tras día la clásica demanda en trances preelectorales. "No nos dejen afuera de las listas". Las vísperas de cambios de gobierno acrecientan esos reclamos máxime cuando las perspectivas de victoria no son seguras ni predominantes. Las promesas de cargos ejecutivos no votables, lo sabe cualquier dirigente fogueado, son pagos diferidos supeditados a dos condiciones: la virtual victoria y la voluntad posterior de los mandatarios. Demasiado futuro, demasiada virtualidad. Por añadidura, esos puestos son transitorios, los famosos fusibles. Los cargos legislativos pagan de contado: garantizan un piso de estabilidad desde el cual se pueden "saltar" a los ejecutivos ganados. Estabilidad que no es poco en la era de la incertidumbre.
 
Las pugnas internas por los espacios electorales son una constante invisibilizada para la gente común. Conocer los entretelones tal vez ayudaría a desentrañar conductas "extrañas" de protagonistas o agrupaciones. Las internas dinamizan la vida de las coaliciones. Cientos de listas a nivel nacional y en 24 distritos... miles de espacios. 
 

Mutaciones, ramalazos de luz: 
  
Las mutaciones sociales no se consuman de sopetón, de la noche a la mañana. Transcurren con avances y retrocesos. Hay trances que hacen notorias las transiciones para el observador atento. Puede darse cuenta, luego distraerse. Para la mirada costumbrista de quien les habla la muchedumbre que acompañó a Herminio Iglesias al acto del 28 de octubre de 1983 contenía una revelación. Pobres conurbanos "distintos a los de antes", léase a los trabajadores y aún villeros de los 60 y 70. Desgarbados, mal nutridos, con traza diferente. Algún escriba los llamó "lúmpenes", otros los encasillaron como "marginales" ... atrasaban. Eran, quién sabe, nuevos pobres que testimoniaban con los cuerpos, su pilcha, su salud en riesgo, parte del éxito del proyecto dictatorial. Desperonizar a la Argentina, serruchar el poder y la autoestima a los plebeyos otrora empoderados y desafiantes.
 
Un plebeyo de primera, el fallecido Saúl Ubaldini, el más popular y más representativo secretario general de la CGT desde la recuperación democrática, intuyó y convocó como nadie a la naciente, diversa, clase trabajadora. Católico populista, se plantaba en San Cayetano, clamaba por Paz, Pan y Trabajo. Lo vitoreaban "condenados de la tierra" a la par que militantes políticos y trabajadores registrados, Participar en sus movilizaciones ponía en escena a relegados de la tutela sindical. El añorado Horacio González descifró con brillantez el mensaje posconciliar y cristiano de Saúl, que entreveraba alusiones a Perón y Evita, crucifijos, letras de tango y fraseo único. Precursor de la narrativa del Papa Francisco sin saberlo ninguno de los dos.
 
La Marcha Federal de 1994 llevó peregrinando por todo el país y hasta la Plaza de Mayo a la remixada clase noventista, con desempleo rampante, víctima de los embates de la dictadura y del menemismo.
 
Por aquel entonces un político inteligente y noble, Carlos Auyero, atinó a explicar el fenómeno y el envejecimiento de valiosos paradigmas. El concepto de bregar contra la explotación se quedaba corto. Millones de argentinos pugnaban para ser explotados. Ni siquiera "incluidos", en palabras de Auyero. Daba en la tecla ese otro socialcristiano, de notable formación, afín a (o aliado de) las mejores vertientes del peronismo. Que siempre tuvo muchas vertientes.
 
Ahora cualquiera sabe que hay laburantes por doquier, que los encasillamientos históricos fallan. Más autoconciencia, entre los laburantes. Más espacio para la agresión, el divague o los lugares comunes para las derechas. O para nacionales, populares, izquierdas o progresistas con mejores intenciones y con recetarios desactualizados. Pongalé.
 
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Manual para simplistas con ínfulas: 
  
Sucesivas administraciones democráticas buscaron respuestas coyunturales. Los discursos dominantes las entreveran en la memoria, las desconocen, pavean. Los lugares comunes proliferan como las moscas en la carroña u otra imagen más delicada que usted proponga.
 
Sobreviven simplistas que creen vigentes a los "Planes Trabajar" que cesaron hace más de veinte años. O gastan chistes despectivos al respecto.
 
Hay quienes confunden programas sociales con reglas claras, perduración, sujetos a requisitos sencillos con tendencia universal, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) con "planes" que dependen del arbitrio o la voluntad estatal. Gloria y loor a las instituciones de protección social argentinas. Un piso cuarteado pero superior al de tantos países vecinos y hermanos.
 
Carencia seria del gobierno del presidente Alberto Fernández no haber creado ningún derecho social-laboral institucionalizado, destinado a perdurar. Caso único en gobiernos peronistas. Variantes del Ingreso Universal quedaron arrumbadas, desdeñadas por autoridades económicas sucesivas. Los avances más significativos se concretaron al principio del mandato: remedios gratuitos para los jubilados garantizados por el PAMI, Tarjeta Alimentar. Se resucitaron  programas K como el Conectar Igualdad o el Procrear. Iniciativas loables, reducidas a menudo por la contención del "gasto social". La moratoria para jubilados sin aportes suficientes sería una bocanada de oxígeno si no se entorpece su acceso para complacer presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
Queda bárbaro aseverar "hay que transformar los planes en trabajo". La tentación transversal acentúa las imprecisiones, el voluntarismo extremo, aborrece las diferencias reales, el casuismo. Ni qué hablar de la voluntad o el arraigo de tantas actividades. Los trabajadores de la economía popular, los de la agricultura familiar, muchos jóvenes en modalidades que nos cuesta comprender o digerir a los jovatos no sueñan con la relación de dependencia o ciertos modos de estabilidad queribles y amplios altri tempi. Etcéteras a granel, es colorido el árbol de la vida. Sus expectativas son diferentes, variopintas, sus demandas ignoradas, se los escucha poco y se los capta menos.
 
En vísperas electorales, circunstancias arquetípicas para abrir la mano izquierda del Estado, los reclamos más radicales son aumentos de suma fija, un parche necesario e insuficiente que revela la escasa inventiva del oficialismo. Para colmo de males ni siquiera se concreta.
 
La derecha ataca, calcula que hay plafón para sincerarse. Avanti con la reforma laboral, un caballito de batalla que encubre agresiones a derechos consagrados, incorporados al patrimonio de la clase trabajadora.
 
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se da un baño de halconismo y propone un camino de ida para jibarizar los planes. "Los beneficiarios estarán obligados a asistir a ofertas de trabajo que surjan". Si declinan varias, perderán su ingreso. Un modo más de fomentar la explotación, la inequidad. ¿El derecho laboral no está concebido para mitigar las desigualdades entre patrones y empleados, sesgado "pro operario"? No embrome, esos son embelecos del pasado, de la época del General Perón. Acepte lo que le den, baje el copete. Un ahorro estatal forzoso que pagarían los humildes.
 
Larreta resucita el mito de la "industria del juicio". Las estadísticas judiciales comprueban que la litigiosidad no sube en épocas de carencia Los pleitos laborales se eternizan. Los negacionistas relatan que miles de Pyme zozobraron por un juicio, Traigan un listado, che. Miren números oficiales. Las Pyme crecen con el conjunto de la economía y en contextos propicios. Y naufragan cuando gobiernan los neoconservadores. Las hunde la competencia salvaje, las maniobras oligopólicas, lo que todos conocen.
 
A HRL no se le cae una idea, se desespera por colarse a la derecha de la exministra Patricia Bullrich. El intersticio entre Pato y la pared es diminuto, la tentativa puede fallar.
 
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Provincias, gobernadores, la clase que espera: 
  
Se renuevan hoy autoridades provinciales en Jujuy, La Rioja y Misiones. La previa se aborda en detalle en las notas que siguen. Esta columna las analizará mañana, en el típico diario del lunes y durante la semana entrante.
 
Para cerrar esta nota, baste decir que los oficialismos son favoritos, que cualquier derrota causaría sorpresa. El radicalismo jujeño del gobernador radical Gerardo Morales y el provincial Frente Renovador de la Concordia misionero imaginan duplicar a quien resulte segundo. El Frente de Izquierda (FIT-U) confía en ratificar precedentes en Jujuy, salir segundo lejos de los terceros. Las huestes del diputado Javier Milei se ilusionan con salir segundo en La Rioja.
 
Los sondeos y los análisis previos amplían pronósticos de triunfos oficialistas para el domingo 14 en La Pampa, San Juan, Salta, Tucumán y Tierra del Fuego. Un montón de provincias, Tucumán la más poblada, la sexta de Argentina.
 
Muchos territorios gestionados por peronistas, un par por fuerzas provinciales, una sola radical. Si los pronósticos aciertan darán cuenta de continuidad. Habrá que resistir la tentación de hacer proyecciones nacionales facilongas. Los batacazos podrían habilitar lecturas complejas.
 
De cualquier modo, los gobernadores peronistas miran dos tableros: el terruño y el nacional. Si les va bien en rodeo propio, propagarán más los reclamos de ser considerados en fórmulas presidenciales, de unidad o para las Primarias Abiertas (PASO). El tucumano Juan Manzur está anotado desde hace casi dos años el chaqueño Jorge Capitanich se insinúa, a su vez.
 
Los años recientes fueron difíciles para los trabajadores argentinos. Si ganaran las vertientes de la derecha les irá peor. Las campanas sonarán por ellos.

El difícil cometido del Frente de Todos es explicar y reconocer fallas de su gestión. También revalorizar aciertos, que los hubo. Proponer una nueva lectura de realidad que comprenda (en cualquier acepción del término) a la nueva conformación de la clase trabajadora. Poner en carrera a candidatos que se pongan la camiseta, representando la rara alquimia de continuidad y renovación, que abran horizontes, que iluminen futuro. Que persuadan a incrédulos, desanimados, indignados, abúlicos. Casi nada. Todavía queda tiempo.

 
Estas historias continuarán a paso redoblado, lo acelera la cuenta regresiva.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar 
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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