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Internacionales - 28-03-2023 / 08:03
EL 28 DE MARZO DE 1933 SE INICIA LA DICTADURA NAZI

Gleichschaltung: El Parlamento alemán confiere poderes totalitarios a Adolf Hitler

Gleichschaltung: El Parlamento alemán confiere poderes totalitarios a Adolf Hitler
Habiendo llegado Adolf Hitler al poder mediante elecciones, el 28 de marzo de 1933, con el proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), donde el Estado y la sociedad empezaron a ser apropiadas por el Partido Nazi y sus organizaciones, Alemania entró en una brutal dictadura totalitaria.
Habiendo llegado Adolf Hitler al poder mediante elecciones, el 28 de marzo de 1933, con el proceso conocido como Gleichschaltung (coordinación), donde el Estado y la sociedad empezaron a ser apropiadas por el Partido Nazi y sus organizaciones, Alemania entró en una brutal dictadura totalitaria.
 
En su deseo de unificar el país bajo un absolutista gobierno central, Hitler primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los estados más grandes, Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados, y los gobiernos de otros estados más pequeños pronto corrieron la misma suerte.
 
El 31 de marzo de 1933, Hitler promulgó una ley que disolvía todas las dietas (asambleas) regionales, y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones nacionales. Una semana después, Hitler asentó gobernadores para cada estado, y les concedió la facultad de disolver las dietas y destituir a los jueces. De esta manera, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las directivas de Berlín, y Hitler acabó con la celosa autonomía que los históricos estados alemanes habían defendido desde la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).
 
El siguiente objetivo de Hitler fueron los sindicatos, otrora poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado exitosamente un golpe de derecha en 1920. El 2 de mayo, todos los sindicatos fueron disueltos y "coordinados" forzosamente en un sindicato único, el Frente Alemán del Trabajo, y sus líderes fueron colocados bajo "custodia protectora", un eufemismo que implicaba la internación en campos de concentración.
 
Ni siquiera aquellos que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron; solamente a los sindicatos católicos se les concedió un respiro de dos meses, luego recibieron el mismo trato. Desde entonces, los representantes sindicales fueron electos directamente por Hitler, y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las huelgas quedaron prohibidas de facto.
 
En este punto, los partidos políticos de oposición se encontraban tan indefensos e impotentes que se empezaron a doblegar ante la mínima presión del gobierno nazi; el 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido Socialdemócrata, y se cerraron sus periódicos; los socialdemócratas respondieron eligiendo una nueva directiva más tolerante al nazismo, pero tres días después, se disolvió el movimiento por considerarlo "subversivo".
 
Los líderes socialdemócratas terminaron acompañando a sus homólogos comunistas en los campos de concentración. El Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, baluartes de la democracia alemana, se disolvieron voluntariamente a inicios de julio; de inmediato hicieron lo mismo los partidos católicos.
 
Hitler luego ordenó a las SS que mataran a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos». A ello siguió el proceso de supresión de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que los llevó a los campos de concentración en una liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
 
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Véase también:

Tampoco los aliados derechistas de Hitler pudieron evitar ser "coordinados", el 21 de junio la policía ocupó todas las oficinas del Partido Nacional del Pueblo Alemán, el partido de Hugenberg; una semana después éste renunció a su cargo de Ministro de Agricultura, y disolvió el partido, también "voluntariamente".
 
Con la oposición política neutralizada, Hitler propuso entonces a su gabinete ilegalizar todos los partidos excepto el Partido Nazi. Este gabinete había sido modificado, resaltaba Hjalmar Schacht como nuevo Ministro de Economía, y contaba ahora con ocho nazis; y aunque el conservador Franz von Papen permanecía en el gobierno como Vice-canciller, estaba muy consciente de la futilidad de su posición. La ley del partido único fue aprobada el 14 de julio, casi sin oposición dentro del gabinete.
 
Mientras Hitler se esforzaba por "coordinar" la sociedad alemana con el Partido, al mismo tiempo obraba para mantener al margen de la sociedad a los elementos raciales "inferiores". El 1 de abril llamó a un boicot contra los negocios judíos, como respuesta a una "campaña mediática" que supuestamente Estados Unidos e Inglaterra habían iniciado en su contra.
 
Una víctima de este período fue Albert Einstein, cuyos activos (casa de verano en Caputh, departamento de su prima y esposa en Berlín, bote y activos financieros en el banco) fueron embargados luego de que se descubriera y considerase como "arma comunista" un cuchillo de pan hallado en su nueva casa de veraneo.
 
Aunque se apostaron camisas pardas frente a los negocios judíos, en general hubo poca violencia, y la ineficaz medida tuvo que ser levantada tres días después. El boicot sí sirvió para sacar de su letargo, aunque temporalmente, al anciano Hindenburg; el Presidente le recriminó al Canciller el hecho de que los veteranos de guerra judíos no estaban siendo tratados como ciudadanos alemanes. Hitler elaboró una vaga promesa para calmarlo, pero el 7 de abril promulgó leyes prohibiendo la presencia de judíos en la administración pública, y restringió su presencia en la abogacía y la medicina.
 
Luego limitó el número de estudiantes judíos en las universidades, bajo el pretexto de prevenir el "hacinamiento". No obstante, las medidas de 1933 no fueron consideradas peligrosas por muchos judíos, que creían que el objetivo de Hitler se limitaba a hostigar a los judíos provenientes de Europa oriental.
 
En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, ocupando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Führer. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que le llevó a reasignar las directrices a los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.
 
Fuente: Wikipedia 

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