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“Sepan ustedes que la revolución libertadora se hizo para que en este país el hijo del barrendero, muera barrendero”. Contraalmirante Arturo Rial.
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Nacionales - 27-11-2022 / 08:11
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Sergio Massa busca juntar dólares para hacer frente a la demanda estival y cumplir su objetivo de bajar la inflación

Sergio Massa busca juntar dólares para hacer frente a la demanda estival y cumplir su objetivo de bajar la inflación
Los cien días que había planteado en su llegada al Palacio de Hacienda, a principios de agosto, tuvieron su propia inflación y ahora son doscientos. Sergio Massa apunta a marzo como punto de partida para una recuperación económica que se sienta en los bolsillos de forma contundente y sostenida, justo a tiempo para llegar a la temporada electoral en el momento de aceleración del despegue.
Los cien días que había planteado en su llegada al Palacio de Hacienda, a principios de agosto, tuvieron su propia inflación y ahora son doscientos. Sergio Massa apunta a marzo como punto de partida para una recuperación económica que se sienta en los bolsillos de forma contundente y sostenida, justo a tiempo para llegar a la temporada electoral en el momento de aceleración del despegue.
 
A partir del segundo trimestre del año que viene la inercia acompañará al oficialismo, según la hipótesis sobre la que trabajan sus equipos, proyectando tres años consecutivos de crecimiento de la economía, elemento clave para que el Frente de Todos llegue a las urnas con una propuesta competitiva.
 
Antes, hay que pasar el verano. Una temporada difícil para las cuentas argentinas, en particular cuando hay pocos dólares en caja, como ahora. La ecuación es fácil de entender y difícil de resolver. Para ganar la elección debe recuperarse, fuerte, el poder adquisitivo. Para que los salarios pasen a valer más, es imprescindible reducir la inflación.
 
Para que la inflación se calme, además de hacer la tarea con las cuentas públicas, como está haciendo el ministro de Economía, es necesario que las cotizaciones del dólar no sufran sobresaltos. Para eso, hacen falta reservas, sobre todo en estos meses de alta demanda y poca oferta de divisas. Un puente que permita llegar sin sustos a la próxima cosecha.
 
Los primeros escalones ya se colocaron. El swap ampliado con China, confirmado en el G20 de Bali, permitió sumar cinco mil millones de dólares a las reservas de libre disponibilidad, que ya duplican esa cifra. La segunda versión del plan soja, anunciada el viernes, aportará otros tres mil millones a las arcas del Estado antes de fin de año, estiman en el equipo económico.
 
Son parches con los que esperan calmar un mercado cambiario que se recalentó esta semana, llevando la brecha nuevamente a la zona del cien por ciento. Es importante frenar estos movimientos cuando todavía son incipientes, no impactaron en los precios ni determinaron un nuevo piso para la cotización.
 

Por eso, el equipo económico prepara una serie de anuncios que apuntan a robustecer ese frente. El más importante, entre ellos, será la firma del acuerdo de cooperación fiscal con los Estados Unidos, que permitirá el intercambio automático de información sobre cuentas bancarias de argentinos en ese país.
 
Eso no solamente permitirá ampliar la base impositiva en más de cien mil millones de dólares y la recaudación anual en unos cinco mil millones. Antes de la entrada en vigencia del entendimiento se ofrecerá un nuevo blanqueo que --a diferencia del que impulsó Macri-- promoverá la repatriación de los fondos y contemplará sanciones onerosas para quienes persistan en el ocultamiento.
 
Massa viajará en los próximos días a Washington para firmar el acuerdo con las autoridades norteamericanas y también cerrar la tercera revisión del Fondo Monetario Internacional al acuerdo firmado por Martín Guzmán para refinanciar la deuda que tomó Mauricio Macri "para ganar las elecciones" de 2019, un hecho que ya reconocieron exfuncionarios tanto del organismo (Mauricio Claver Carone) como de la administración de Juntos por el Cambio (Carlos Melconián).
 
Ese examen destrabará un nuevo desembolso de 5800 millones de dólares, de los cuales una parte deberá volver al FMI como repago de los compromisos pero quedará un saldo de más de mil millones para engrosar las reservas.
 
Adicionalmente, en diciembre el directorio del Fondo volverá a discutir dos reclamos del gobierno nacional que significarían un alivio extra. Es difícil que accedan a la eliminación de los sobrecargos en la tasa de interés que se cobra a los países más endeudados con un costo de varios miles de millones de dólares anuales.
 
En el gobierno se muestran, en cambio, más confiados con otro mecanismo: una nueva emisión de DEGs para paliar los gastos extraordinarios causados por la guerra en Europa. A la Argentina le pueden tocar entre 3 y 5 mil millones de dólares, de acuerdo a los cálculos que se hacen en Washington y en Buenos Aires, respectivamente. Todo al colchón para pasar el verano.
 
Servirán para redondear la cuenta otros acuerdos con organismos multilaterales, como los 500 millones que desembolsará esta semana el BID, que a partir de la salida de Claver Carone regularizó sin demora las obligaciones que tenía con el país.
 
Otras iniciativas que apuntan al mismo objetivo todavía se encuentran en una etapa muy prematura o experimental, entre ellas la posibilidad de establecer un swap con Brasil o acordar la radicación de un fideicomiso milmillonario con fondos de origen árabe destinados a inversiones en el sector energético durante los próximos años. Todo vale (o casi) si la misión es evitar que falten divisas.
 
Hasta ahí, la hoja de ruta. Su cumplimiento deberá surfear las encrespadas aguas del verano argentino. Hasta ahora, el historial de Massa desde que asumió al frente del ministerio de Economía deja un balance agridulce. Lo que pase en los próximos meses torcerá la balanza hacia un lado o el otro.
 
Aunque esta semana repitió sus comentarios sobre un final para su carrera política, sabe que si su plan llega a buen puerto tendrá la posibilidad de ser candidato a presidente y también una presión muy fuerte de sectores políticos y empresarios para que la acepte. Él por ahora espera. Llegado el momento, si las cosas salen bien, entiende, tendrán que ir a buscarlo.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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25-02-2024 / 07:02
"No hay recursos. Faltan designaciones. La mitad del ministerio está paralizada. Así el Estado no funciona", reclamó un ministro en el momento más álgido de una reunión de gabinete que había subido de tono. Durante la mayor parte de esos encuentros, Javier "el Loco" Milei escucha en silencio. Muchas veces pierde la atención en la pantalla de su celular.
 
En su lugar contesta Santiago Caputo: "¿Cuál es el problema de que el Estado no funcione? Nosotros no queremos que funcione el Estado, queremos destruirlo. El Estado es nuestro enemigo". El presidente levantó la vista del teléfono y sonrió, encantado con la respuesta. La anécdota, que tiene algo más de quince días, la escribió esta semana el periodista Mariano Obarrio y la confirmaron dos testigos presenciales.
 
En menos de tres meses de gobierno Milei se convirtió en un peligro para la integridad nacional. El rumbo que tomó no tiene antecedentes. Más allá de las nomenclaturas ideológicas (neoliberal, neoconservador, neofascista, anarcocapitalista, libertario, aceleracionista), la característica distintiva de su gobierno reside en un profundo espíritu antiargentino que contamina cada una de sus decisiones y sus actos.
 
La motosierra que blande desde Olivos no poda tan sólo páginas en el presupuesto. También, o debería decir fundamentalmente, cercena las capacidades y responsabilidades fundamentales del Estado nacional: proveer servicios básicos, consolidar la soberanía territorial, acuñar su moneda y representar los intereses comunes ante otros países y ante las provincias.
 
La idea misma de Nación parece ajena a sus designios. Sus ínfulas místicas, que le dictan una misión divina infundida en pretensiones fundacionales, están atadas a una ideología, no a un país. Milei se percibe como economista de la escuela austríaca antes que como argentino. Su afán de trascendencia se desprende de esa lógica.
 
No es una oscura conspiración a espaldas del pueblo sino la regla que guía, en forma transparente, cada acto de su gestión. La visita del secretario de Estado yanqui, Antony Blinken, al balcón de la Casa Rosada, es el ejemplo perfecto de esa perversión de los atributos nacionales, aunque no el único. Se trata de la misma pulsión que rige la enloquecida pelea sin cuartel de Milei contra los gobernadores y contra el Congreso. Y que diseña su agenda internacional.
 
A esta altura es difícil encontrar alguien que niegue lo evidente: Milei no está apto para conducir los destinos de este país que no comprende, ni quiere, ni respeta. La pregunta del millón desde el 10 de diciembre es cuánto puede durar semejante experimento y en los últimos días comenzó a encontrar respuestas.
 
Incluso antes del principio de marzo, que era la fecha prevista en casi todos los pronósticos para un recrudecimiento de las tensiones, esta semana la agenda ya adoptó el ritmo de un país en conflicto: miércoles paro de transporte, jueves paro de sanidad, viernes corte de rutas y avenidas, lunes paro de docentes. El peronismo comenzó a acelerar los pasos de su recomposición política. Macri le bajó el pulgar al mandatario y activó su plan B. Los acontecimientos se precipitan.
 

24-02-2024 / 12:02
La disputa entre el Interior Federal y el puerto de Buenos Aires, con los gobernadores provinciales de todos los signos políticos sublevados, tuvo un nuevo y escandaloso capítulo ayer, con visos de ruptura. El puntapié lo dio el gobernador de Chubut, Ignacio "Nacho" Torres, quien atacó duramente a Javier "el Loco" Milei por la retención de $3000 millones por día de la coparticipación federal, en represalia por el reclamo por el subsidio al transporte y amenazó con "cerrar la válvula" que permite que la producción petrolera que genera esta provincia llegue al resto del país.
 
Se desató así una escalada de declaraciones y amenazas entre el gobierno nacional y el gobernador de Chubut, hasta ayer aliados, que ha puesto en evidencia la tremenda debilidad del gobierno de confundido Milei tras la derrota de la ley ómnibus en el Congreso nacional. A estas declaraciones de guerra de Torres y Milei se han sumado los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, exigiendo la devolución de los fondos para subsidiar el transporte bajo amenaza de cortar el petróleo y el gas.
 
"Si para el miércoles no nos quitan la pata de encima, no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina", había lanzado Torres. Y en el documento firmado también por los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Claudio Vidal (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro), expresaron: "Hoy la provincia de Chubut está padeciendo las represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Ómnibus. En febrero, el Ministerio de Economía nos retuvo ilegalmente $13.500 millones, más de un tercio de nuestra coparticipación mensual", denunciaron.
 
El gobernador Axel Kicillof, sumó su apoyo a la misiva, al igual que Martín Llaryora, de Córdoba; Gerardo Zamora, de Santiago del Estero; Gildo Insfrán de Formosa; Ricardo Quintela, de La Rioja. Pero lo que más ruido provocó fue el texto conjunto de los gobernadores de Juntos por el Cambio: "el Gobierno Nacional debe cumplir con la Constitución y enviar urgentemente los recursos coparticipables que le pertenecen a la provincia (de Chubut)". Lleva la firma de Jorge Macri (CABA), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).
 
Además, la consistencia política del Gobierno se empantanó por el fracaso la eventual fusión con Mauricio Macri que era presentada como la posibilidad de aumentar el "volumen político" y parlamentario de Milei; luego del fracaso de la Ley Ómnibus que abrió una crisis y un enfrentamiento en el seno del gabinete (hasta se acusan de espiarse con los servicios de inteligencia); el Decreto de Necesidad y Urgencia está trabado en la Justicia y Milei se encarga de dinamitar todos los puentes con gobernadores y con la oposición colaboracionista que no sabe cómo hacer porque no la dejan colaborar. El radical De Loredo hasta se puso a llorar porque el gobierno del anarco capitalista "no se deja ayudar".
 
Esta crisis, por la rebelión de los gobernadores, abre la posibilidad de que se desarrolle un aprieto de gobernabilidad, con un Milei violento que ataca a los gobernadores, a los docentes, a los estatales, impone tarifazos y ajuste fiscal, recesión, todo a la vez.
 
La Opinión Popular
 

24-02-2024 / 09:02
Javier "el Loco" Milei liberó el precio de los alimentos que aumentaron hasta más del 400 por ciento y suspendió los envíos a 44 mil comedores populares. Es lo más parecido a sacarles el paracaídas a cientos de miles de argentinos y lanzarlos al vacío. Este gobierno llevó a la mayoría de los argentinos a la pobreza y los trató como vagos que no trabajan y viven del Estado.
 
La desesperación en los barrios humildes hizo que aumentaran los necesitados y desbordaran los comedores que aún funcionan, pero sólo pueden dar una comida y no todos los días a base de donaciones y de un enorme esfuerzo solidario. Otra vez la Argentina solidaria del pueblo frente a un gobierno empobrecedor y de los poderosos.
 
La catástrofe logró que se unieran los movimientos sociales de todos los colores, independientes, peronistas, trotskistas o autonomistas y marcharan en distintas ciudades del país. En CABA manifestaron hacia el Ministerio de Capital Humano entre forcejeos y gas pimienta con el que miles de policías de la Ciudad trataron infructuosamente de impedir que la multitud cortara el tránsito.
 
"¿Sabés cuánto vale un kilo de carne?". "No, porque yo no hago las compras", respondía el candidato Milei al periodista de Crónica en octubre del año pasado. "¿Sabés cuánto vale un boleto mínimo?", mirada perdida, trata de inventar y desiste: "No" responde Milei. El periodista insistió con el kilo de pan y la jubilación mínima y la respuesta fue la misma.
 
El tipo no sabía un pepino de la vida los argentinos de a pie, muchos de los cuales lo votaron para que les solucione esos problemas de los que el personaje no tenía la menor idea. "Porque yo miro los números agregados", trató de explicar.
 
Resulta un poco violento el encuadre entre el que votó al boleo y el candidato que no sabía los problemas de la gente. Cuando este tipo habla de libertad o de problemas se refiere a la libertad y los problemas de las corporaciones y no de la gente. Los pobres, o sea el 58 por ciento de los argentinos, no son "gente de bien", son vagos que prefieren no trabajar, según la cosmovisión de estos personajes.
 
Si cuando era candidato, el precio de la carne o del colectivo no estaba en su agenda de problemas, no resulta extraño que ahora no tenga la más mínima idea del infierno al que arrastró a la mayoría de los habitantes de este país.
 
Los recontraoficialistas de TN lo entrevistaron esta semana. Le señalaron que el aumento a los jubilados, de 27,18 por ciento, está muy por debajo del 60 o 70 por ciento de la inflación del trimestre. Este Presidente nefasto le repreguntó: "¿Cuál es el sector etario que tiene menos pobres, en proporción?" El abatatado periodista le contestó: "los jubilados".
 
Estos tipos viven en Narnia. El 49 por ciento de los jubilados cobra el haber mínimo, el 16 por ciento más de uno y menos de dos. Otro 10 por ciento cobra dos haberes mínimos. Todos esos están por debajo de la línea de pobreza y muchos del resto, que perciben más de las dos mínimas, también lo están.
 
Nadie puede predecir en qué momento el humor social llegará a su punto de hervor. Pero este gobierno está haciendo todo lo posible para que sea lo antes posible. La sociedad está sufriendo y la paciencia tiene un límite. Cualquiera lo sabe. Después de felicitarlo, la número dos del FMI, Gita Gopinath, le expresó esa preocupación a Milei.
 

23-02-2024 / 08:02
Organizaciones sociales y piqueteras realizarán este viernes una jornada nacional de protesta con 500 cortes en todo el país a fin de reclamarle el Gobierno nacional alimentos para los comedores populares. A través de una conferencia de prensa que brindaron en el Obelisco porteño, movimientos sociales de izquierda y peronistas sellaron la unidad para impulsar juntos una movilización que busca visibilizar los recortes que están sufriendo los 44 mil comedores comunitarios.
 
Esta medida de fuerza es la primera desde la asunción del presidente, Javier "el Loco" Milei, donde van a confluir organizaciones sociales ligadas al Peronismo, como la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC); y las que se identifican con la izquierda, como es el caso del Polo Obrero (PO).
 
"Vamos a ir a reclamar con una enorme delegación de compañeras que realizan la tarea de los merenderos y va a haber cortes en todo el conurbano", expresó el dirigente del PO, Eduardo Belliboni. "De una punta a la otra del movimiento piquetero y de desocupados de todas las organizaciones sociales nos unimos en una acción sin precedentes. Salimos a luchar para que le devuelvan la comida a los pibes de los comedores populares", agregó.
 
Mediante un comunicado, las agrupaciones denunciaron que no reciben "ni un kilo de alimentos" y que la falta de "diálogo" con el Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello ha llevado al "desabastecimiento" de los comedores comunitarios.
 
"Con un índice de pobreza de casi el 60 por ciento, una inflación del 20,6 por ciento en enero y una interanual del 254,2 por ciento, el Gobierno decide eliminar la última barrera de contención que tienen las familias más empobrecidas, la asistencia alimentaria", manifestaron las organizaciones sociales.
 
La protesta contará con concentraciones en distintos puntos de acceso a la ciudad y en el interior del país, pero el epicentro será el edificio de Juncal y Carlos Pellegrini, lugar donde la ineficiente ministra Pettovello tiene sus oficinas. Esta aseguró que no recibiría a "referentes" de organizaciones, pero sí a "los que tienen hambre". Al día siguiente, no recibió a ninguna de las personas que hicieron 27 cuadras de fila.
 
Con lo que quedó demostrado que no les molesta la intermediación, les molesta la organización y el poder popular y el de la clase obrera. Les molesta la justicia social y la lucha por las reivindicaciones populares, conjuntamente con los trabajadores de los sindicatos. Solo favorecen a los ricos, a los de arriba, a la especulación financiera, a los grandes grupos empresariales que son los ganadores del modelo anarco capitalista de Milei. Pero no les tiembla el pulso para sacarle la comida del plato a millones de familias.
 
También formarán parte de la convocatoria la Organización Libres del Sur, la Corriente Clasista y Combativa (CCC); el Frente Nacional Territorial (FeNat CTA-A); la Coordinadora por el Cambio Social; el Frente Barrial CTA-T, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), entre otros.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2024 / 07:02
No fueron todas buenas noticias para Javier "el Loco" Milei. El Presidente recibió a la subdirectora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, y se llevó la sorpresa de que la visitante mostró serios reparos en la sostenibilidad del plan de ajuste, con "licuadora" y "motosierra". Con lenguaje diplomático, la número dos del FMI elogió el resultado fiscal, pero le pidió que atienda a los más vulnerables y a los jubilados. El propio Milei hizo luego declaraciones televisivas en las que señaló que el superávit financiero logrado en enero había generado "fuerte admiración" en Gopinath.
 
Sin embargo, no todas fueron rosas. "Gopinath se mostró preocupada e hizo planteos por la falta de pagos o diferimiento de ellos por parte del Estado, la falta de aumentos a los jubilados y a los salarios, la demora de pagos a proveedores y no transferir alimentos para los sectores vulnerables", señalaron fuentes de la Presidencia.
 
Lo mismo había expresado Gopinath el miércoles último en la reunión con el ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, que tampoco hizo comunicación del encuentro. En ese encuentro participaron el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el representante argentino ante el Fondo, Leo Madcur.
 
Según aseguraron fuentes oficiales, la verdadera preocupación del Fondo es la consecuencia social y la ingobernabilidad del ajuste: considera que Milei hizo un ajuste fiscal demasiado ortodoxo, con una devaluación del 118%, la liberación de los precios de los combustibles, los alimentos, las prepagas y las tarifas, casi al mismo tiempo. La inflación trepó de 12% en noviembre a 25,5% en diciembre y a 20,6% en enero y se estima un 15 en febrero.
 
Pero al mismo tiempo mantuvo pisados o congelados los sueldos, las jubilaciones y los ingresos del sector privado. Muchos economistas liberales aseguran que el ajuste, a modo de "licuadora", aumentando la inflación al máximo, para generar una recaudación extraordinaria, y congelando los gastos, no es sostenible en el tiempo. También podría provocar una fuerte recesión, desempleo y caída de consumo, además de un desahorro de familias y Pymes, que usan sus ahorros en dólares para pagar gastos corrientes.
 
En el sector pasivo, millones de jubilados quedaron con sus ingresos demasiado atrasados y solo se anunciaron aumentos para marzo del 27% y un bono de 70.000 pesos, cuando la inflación acumulada en diciembre y enero es de 51% y todavía está por verse la de febrero, que rondaría 15%.
 
Por otra parte, la número dos del FMI conoce que la mayoría de los trabajadores registrados en la Argentina perforó la línea de la pobreza porque ganan menos de 600 mil pesos, el piso de ingresos para no ser pobre. Además, Gita Gopinath trajo el mandato de staff del Fondo de examinar el ánimo en la oposición, los sindicalistas y los empresarios y economistas porque en Washington preocupa la gobernabilidad de Milei. El fracaso de la Ley Ómnibus, de desregulación de la economía, y del DNU 70, que tiene dificultades en el Congreso y en la Justicia, también encendieron las alarmas. Preocupa el estilo y la falta de gobernabilidad de Milei.
 

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