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Nacionales - 27-11-2022 / 08:11
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Sergio Massa busca juntar dólares para hacer frente a la demanda estival y cumplir su objetivo de bajar la inflación

Sergio Massa busca juntar dólares para hacer frente a la demanda estival y cumplir su objetivo de bajar la inflación
Los cien días que había planteado en su llegada al Palacio de Hacienda, a principios de agosto, tuvieron su propia inflación y ahora son doscientos. Sergio Massa apunta a marzo como punto de partida para una recuperación económica que se sienta en los bolsillos de forma contundente y sostenida, justo a tiempo para llegar a la temporada electoral en el momento de aceleración del despegue.
Los cien días que había planteado en su llegada al Palacio de Hacienda, a principios de agosto, tuvieron su propia inflación y ahora son doscientos. Sergio Massa apunta a marzo como punto de partida para una recuperación económica que se sienta en los bolsillos de forma contundente y sostenida, justo a tiempo para llegar a la temporada electoral en el momento de aceleración del despegue.
 
A partir del segundo trimestre del año que viene la inercia acompañará al oficialismo, según la hipótesis sobre la que trabajan sus equipos, proyectando tres años consecutivos de crecimiento de la economía, elemento clave para que el Frente de Todos llegue a las urnas con una propuesta competitiva.
 
Antes, hay que pasar el verano. Una temporada difícil para las cuentas argentinas, en particular cuando hay pocos dólares en caja, como ahora. La ecuación es fácil de entender y difícil de resolver. Para ganar la elección debe recuperarse, fuerte, el poder adquisitivo. Para que los salarios pasen a valer más, es imprescindible reducir la inflación.
 
Para que la inflación se calme, además de hacer la tarea con las cuentas públicas, como está haciendo el ministro de Economía, es necesario que las cotizaciones del dólar no sufran sobresaltos. Para eso, hacen falta reservas, sobre todo en estos meses de alta demanda y poca oferta de divisas. Un puente que permita llegar sin sustos a la próxima cosecha.
 
Los primeros escalones ya se colocaron. El swap ampliado con China, confirmado en el G20 de Bali, permitió sumar cinco mil millones de dólares a las reservas de libre disponibilidad, que ya duplican esa cifra. La segunda versión del plan soja, anunciada el viernes, aportará otros tres mil millones a las arcas del Estado antes de fin de año, estiman en el equipo económico.
 
Son parches con los que esperan calmar un mercado cambiario que se recalentó esta semana, llevando la brecha nuevamente a la zona del cien por ciento. Es importante frenar estos movimientos cuando todavía son incipientes, no impactaron en los precios ni determinaron un nuevo piso para la cotización.
 

Por eso, el equipo económico prepara una serie de anuncios que apuntan a robustecer ese frente. El más importante, entre ellos, será la firma del acuerdo de cooperación fiscal con los Estados Unidos, que permitirá el intercambio automático de información sobre cuentas bancarias de argentinos en ese país.
 
Eso no solamente permitirá ampliar la base impositiva en más de cien mil millones de dólares y la recaudación anual en unos cinco mil millones. Antes de la entrada en vigencia del entendimiento se ofrecerá un nuevo blanqueo que --a diferencia del que impulsó Macri-- promoverá la repatriación de los fondos y contemplará sanciones onerosas para quienes persistan en el ocultamiento.
 
Massa viajará en los próximos días a Washington para firmar el acuerdo con las autoridades norteamericanas y también cerrar la tercera revisión del Fondo Monetario Internacional al acuerdo firmado por Martín Guzmán para refinanciar la deuda que tomó Mauricio Macri "para ganar las elecciones" de 2019, un hecho que ya reconocieron exfuncionarios tanto del organismo (Mauricio Claver Carone) como de la administración de Juntos por el Cambio (Carlos Melconián).
 
Ese examen destrabará un nuevo desembolso de 5800 millones de dólares, de los cuales una parte deberá volver al FMI como repago de los compromisos pero quedará un saldo de más de mil millones para engrosar las reservas.
 
Adicionalmente, en diciembre el directorio del Fondo volverá a discutir dos reclamos del gobierno nacional que significarían un alivio extra. Es difícil que accedan a la eliminación de los sobrecargos en la tasa de interés que se cobra a los países más endeudados con un costo de varios miles de millones de dólares anuales.
 
En el gobierno se muestran, en cambio, más confiados con otro mecanismo: una nueva emisión de DEGs para paliar los gastos extraordinarios causados por la guerra en Europa. A la Argentina le pueden tocar entre 3 y 5 mil millones de dólares, de acuerdo a los cálculos que se hacen en Washington y en Buenos Aires, respectivamente. Todo al colchón para pasar el verano.
 
Servirán para redondear la cuenta otros acuerdos con organismos multilaterales, como los 500 millones que desembolsará esta semana el BID, que a partir de la salida de Claver Carone regularizó sin demora las obligaciones que tenía con el país.
 
Otras iniciativas que apuntan al mismo objetivo todavía se encuentran en una etapa muy prematura o experimental, entre ellas la posibilidad de establecer un swap con Brasil o acordar la radicación de un fideicomiso milmillonario con fondos de origen árabe destinados a inversiones en el sector energético durante los próximos años. Todo vale (o casi) si la misión es evitar que falten divisas.
 
Hasta ahí, la hoja de ruta. Su cumplimiento deberá surfear las encrespadas aguas del verano argentino. Hasta ahora, el historial de Massa desde que asumió al frente del ministerio de Economía deja un balance agridulce. Lo que pase en los próximos meses torcerá la balanza hacia un lado o el otro.
 
Aunque esta semana repitió sus comentarios sobre un final para su carrera política, sabe que si su plan llega a buen puerto tendrá la posibilidad de ser candidato a presidente y también una presión muy fuerte de sectores políticos y empresarios para que la acepte. Él por ahora espera. Llegado el momento, si las cosas salen bien, entiende, tendrán que ir a buscarlo.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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