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“Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores… y hacer que nuestros simpatizantes lo repitan en todo momento”. De Joseph Goebbels a Javier Milei
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Nacionales - 30-10-2022 / 11:10
CUANDO SE TOMAN DECISIONES QUE AFECTAN INTERESES, NO SE TIENE LA SEGURIDAD DE QUE ESAS MEDIDAS TENDRÁN VIGENCIA

Los poderes fácticos en Argentina y la necesidad de recuperar en plenitud la democracia

Los poderes fácticos en Argentina y la necesidad de recuperar en plenitud la democracia
La técnica de los grandes grupos que concentran gran parte de esos recursos es bastante simple y poco costosa: elevan el pedido de una medida judicial de orden “cautelar” y esperan que el tiempo -o una toma de decisión favorable a esos grupos en sede judicial fulmine la decisión soberana. Es decir, existe de facto un “poder cautelar” que decide por sobre lo que resuelvan los depositarios de la voluntad popular.
Pocos días después de la asunción de quienes ganen las próximas elecciones, se cumplirán cuarenta años de la reconquista de la democracia en nuestra patria. Se discutió mucho en estos años si lo que se había restaurado era la democracia o meramente la elección de las autoridades por el voto popular; detrás de esa consideración suele anidar una concepción superadora de la democracia liberal y promotora de condiciones para que el papel del pueblo no se limite a la ceremonia electoral.
 
Desde ese punto de vista se podría seguir afirmando los límites del ejercicio de la soberanía popular: asistimos a una virtual cooptación de la toma de las principales decisiones políticas por parte del FMI, lo que equivale a una "soberanía extranjera", lo que, a su vez, significa el absoluto ocaso de la democracia.
 
Sin embargo, habría que reflexionar un poco más en la cuestión del poder en nuestro país. Estamos atravesando una etapa en la que aparece con extremada nitidez los estrechos límites en cuyo interior se desarrolla la capacidad decisoria del voto popular.
 
Desde el punto de vista formal, las decisiones políticas las toman el presidente y el congreso: ¿eso es lo que ocurre en la realidad? Desde el otoño del año 2008, con la rebelión de las patronales agrarias hemos ido asistiendo a la conformación de un "poder real" frente al cual las autoridades constitucionales sufren un sistemático veto: nos hemos ido acostumbrando a que determinadas iniciativas de los poderes instaurados por la constitución se encuentran cotidianamente limitados por el veto de poderes fácticos.
 
Cuando se toman decisiones en las sedes que afectan intereses corporativos, la sociedad no puede contar con la seguridad de que esas medidas habrán de tener vigencia. En estos días hemos escuchado (una vez más) la queja del presidente respecto a la cautelar judicial contra la limitación establecida por decreto presidencial el precio de los usos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
 
La técnica de los grandes grupos que concentran gran parte de esos recursos es bastante simple y poco costosa: elevan el pedido de una medida judicial de orden "cautelar" y esperan que el tiempo -o una toma de decisión favorable a esos grupos en sede judicial fulmine la decisión soberana. Es decir, existe de facto un "poder cautelar" que decide por sobre lo que resuelvan los depositarios de la voluntad popular. 
 

 
No hay ninguna disposición constitucional que autorice una práctica como ésta. Lo que sí existe es algo así como la costumbre de que determinados grupos económica y políticamente poderosos imponen invariablemente su punto de vista.
 
Claro que al lado de la omnipotente "justicia" viven otros mecanismos imprescindibles para esa sustracción "legal" de los derechos democráticos. Son los grandes conglomerados mediáticos que tienen una función decisiva en este proceso: son los encargados de crear "consensos" para esas prácticas ilegales e inconstitucionales.
 
Es decir, los que ante cualquier medida con mínimo sentido redistributivo y de justicia social activan todos los mecanismos para la creación de un clima adverso a ese tipo de decisiones; los que convocan "expertos" en la materia del caso (generalmente siempre los mismos) que proceden a deslegitimar la medida del caso y/o rodear de sospechas y descrédito la toma de decisión de la que se trate.
 
Estos límites al ejercicio de la democracia vienen incluyendo en su interior a una fuerza política (o a un sector que agrupa distintas fuerzas, que es lo mismo) que toman en sus manos el bloqueo parlamentario, favorecidos por las nuevas relaciones de fuerza electoral entre los partidos.
 
Esta última práctica no es en sí mismo ilegal porque se trata de actores validados por el apoyo de un sector de la población, pero en la práctica funciona como parte de un mecanismo de bloqueo del poder de decisión de las instituciones democráticas.
 
En el reciente tramo en que ese bloque político tuvo la presidencia pudimos experimentar algo así como el bloqueo perfecto a cualquier iniciativa que no forme parte del programa político del poder corporativo.
 
Este funcionamiento del régimen político ha "resuelto un problema" de la historia política argentino durante casi todo el siglo XX: es el de los golpes de estado clásicos en los que se interrumpe la vida institucional para "reorganizar" la política argentina, es decir para asegurar que funcione sistemáticamente a favor de los más ricos entre los ricos.
 
Si algo faltaba para tener una idea cabal de este nuevo modo de dominación, el ex presidente Macri abandonó cualquier forma de pudor para adelantar que para avanzar en esa Argentina "triunfante" que se opone al "fracaso del país durante setenta años" el liderazgo no debe frenarse ante el ejercicio de la violencia contra quienes quieren seguir en "el populismo".
 
En realidad, la novedad macrista consiste en hacer de la violencia contra el pueblo poco menos que una promesa de campaña, porque violencia hubo -y no escasa- en los tiempos de su presidencia y del ejercicio del ministerio de seguridad por Bullrich. Pero eso no le quita gravedad a lo que el ex presidente le dijo al periodista Majul: la represión estatal violenta contra la protesta social deja de ser un delito para erigirse en una estrategia válida para el ejercicio del poder.
 
Estamos necesitados de hacer de estos problemas el centro de un accionar político democrático. El principal problema de la política siempre es el poder y es un error decir que hoy lo único urgente es la satisfacción de las demandas mínimas para una vida digna.
 
El error no consiste en colocar este tema en el centro de la lucha política; consiste en separarlo de lo que es una condición imprescindible para torcer el rumbo de los acontecimientos. Para cambiar el curso hay que tener poder, no solamente un recetario de medidas.
 
Esto es siempre así pero lo es más cuando el anillo del bloqueo antidemocrático se ha consolidado y ha logrado contar con un nivel de representatividad social desconocido entre nosotros en otras épocas.
 
Muchos de estos problemas no pueden ser resueltos en plazos cortos. Pero la cuestión es incluir el problema de la democracia, como poder del pueblo en el centro de nuestro discurso.
 
Claro que la próxima elección tiene una importancia extraordinaria para nosotros. Pero la elección tiene que ser pensada y organizada como parte (incluso como punto de partida) de un proceso de fortalecimiento del campo democrático-popular que mire más allá de la elección de octubre del próximo año.
 
Tiene que ser la ocasión para abrir un debate público y masivo sobre nuestro país. Sobre nuestra inserción internacional, sobre el sistema de derechos individuales y sociales en el que queremos vivir. Sobre el poder. Para que la autoridad de la democracia tenga el cien por cien del poder y no una cuarta parte.
 
El importante documento programático que se leyó en la Plaza de Mayo el último 17 de octubre tendría que ser utilizado para impulsar esa conversación de masas. Y esto tendría que enlazar con la promoción de una discusión constitucional en Argentina.
 
Para poner al documento principal de nuestra democracia a la altura de una etapa histórica en la que el país recupere en plenitud la vida democrática para todos sus habitantes con independencia del poder económico que tenga cada persona o cada grupo social.
 
A la radicalización de la derecha que naturaliza hasta un intento de magnicidio en la persona de Cristina, tenemos que responderle con una radicalización profundamente democrática, en la tradición de la Constitución peronista de 1949.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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04-03-2024 / 17:03
Legisladores, referentes políticos, exfuncionarios, sindicatos y organizaciones de derechos humanos, entre otros actores, expresaron este lunes su solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Télam, la agencia nacional de noticias que este lunes amaneció vallada por la Policía, luego de que el viernes el presidente Javier Milei anunciara su cierre definitivo en la apertura de sesiones legislativas. 
 
El rechazo al anuncio de cierre y "al intento de cercenar el derecho a la información de toda la población" tuvo su principal expresión este lunes al mediodía en las puertas de Télam, donde se realizó un abrazo simbólico convocado por los trabajadores de la agencia y del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), aunque también se sintió por redes sociales.
 
Uno de los primeros en repudiar el cierre de la agencia en redes fue Germán Martínez, jefe de bloque de Unión por la Patria (UxP) en Diputados. "Despiadados antidemocráticos. En un claro acto de censura, el gobierno de Milei valló la agencia TÉLAM, suspendió su web y a los trabajadores les impide ir a trabajar. Es una medida totalmente autoritaria que hiere a nuestra democracia y pone en vilo a cientos de familias argentinas", escribió en su cuenta de X.
 
El gobierno de La Libertad Avanza, añadió el legislador, "quiere completar lo que dictaduras y Macri no pudieron hacer: cerrar la agencia pública de noticias que fue creada hace 78 años, cuya labor diaria es la de difundir información de y a todo el país con carácter federal y plural". Y concluyó: "Acompañar a cada uno de los excelentes profesionales de TÉLAM es defender nuestra democracia".
 
La diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman, en tanto, anunció por redes sociales que presentó un proyecto en la Cámara baja "en defensa de Télam", en el que se resuelve "rechazar todo intento de avanzar en el desguace y vaciamiento de la agencia"; "denunciar que detrás del cierre se esconde un nuevo ataque al derecho a la comunicación, a la información y la libertad de expresión"; y reclamar "el fin del operativo policial" frente a la sede de Bolivar y la inmediata apertura de las instalaciones, "así como el cese de la suspensión a todos los trabajadores y trabajadoras y el alta de su página web y servicio de cablera".
 
El interbloque de Senadores de UxP también rechazó "de manera categórica" el cierre de Télam, "creada hace setenta y ocho años para contrarrestar el manejo de la agenda noticiosa en el territorio nacional ejercido por dos agencias periodísticas norteamericanas, es decir, para que hubiera soberanía informativa en la República Argentina".
 
En un comunicado, los legisladores de UxP aseguraron que el anuncio de cierre que hizo el viernes el ultraderechista, así como el "licenciamiento obligado de sus trabajadores y la baja de su página web y servicio noticioso", significa un "claro acto de censura, un ataque a la democracia, a la pluralidad de voces, al federalismo informativo y al derecho a la información veraz y plural del pueblo argentino". 
 

03-03-2024 / 09:03
Parado sobre un banquito para parecer más alto tras su atril, el Presidente Javier "el Loco" Milei había terminado su primer discurso de apertura de sesiones del Congreso y se retiraba del palacio, entornado por el Festilindo de las bancadas ultraderechistas y las barras de jóvenes fóbicos al Estado que consiguieron acceso.
 
Su pieza oratoria incluyó ofensas ("políticos como muchos de ustedes son ricos", "autores de una fiesta obscena"), anuncios de guerra ("se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados"), una repetida lotería de extravagancias (15.000% de inflación, 17% de déficit fiscal, el país más rico del mundo que cayó al puesto 140), anuncios de motosierra cruel (cierre de Télam, regreso de las AFJP y vía libre al gatillo fácil y la ejecución "en legítima defensa"), mercantilización de la política (financiamiento privado de los partidos), una barbarie negacionista de la pandemia y del terror de Estado en una misma frase, en torno al número 30.000, y "la bomba", "la revelación bíblica", "la refundación" que encandiló a los medios oficialistas: un contrato de adhesión a un decálogo neoliberal a ser firmado el 25 de mayo, en Córdoba, sujeto a la aprobación de la ley ómnibus que fue retirada tras su fracaso en Diputados.
 
El Pacto de Mayo, aclaró Milei, muy probablemente naufragará más temprano que tarde, porque "la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos".
 
Con esas palabras todavía resonando en el palacio legislativo, el jefe del bloque radical, Rodrigo de Loredo, no perdió oportunidad de demostrar la falta de altura, capacidad estratégica, valores e ideología de la política líquida que representa.
 
Dijo De Loredo ante los cronistas: "Celebramos el tono con el que ha encarado este anuncio de apertura de sesiones el Presidente. En buena hora. Celebramos que haya trazado un diagnóstico de lo recibido con más precisión, menos eslóganes, pero con una cruda descripción de la situación crítica de la Argentina. Nos parece que es un gran aporte. La propuesta que, fiel a su estilo, denomina una serie de reformas anticasta, prácticamente diría que cada una de esas iniciativas son desde hace tiempo iniciativas que el radicalismo propicia... Nuestra expresión política siempre ha hecho un culto a la austeridad en la administración del Estado. Estamos muy contentos...".
 
De Loredo da la nota desde que asumió Milei, por el palmario contraste entre su voluntad de dar una mano y el desprecio que le depara el libertario. El jefe de la bancada de la UCR no fue, sin embargo, el único que pareció querer volver a la situación previa al 7 de febrero, cuando el Gobierno decidió retirar la ley ómnibus tras un par de votaciones en contra en artículos sensibles.
 
¿Qué significa esta oferta de rendición a "las ratas" y "los traidores"? ¿Milei mueve fichas desde una posición de fortaleza o de debilidad? ¿La oposición amigable tiene oportunidad de retornar a su zona de confort? ¿Pronunció el ultra un discurso "histórico", "impresionante", "fundacional", "de estadista" y "sensacional" que describieron los canales de TV de los principales grupos de comunicación del país, Clarín y La Nación?
 
Un primer dato es que Milei necesita tener la ley Bases aprobada como tal o con un cuerpo central y proyectos satélite. Si quiere concretar la reducción de cinco puntos del PBI, se impone que la licuación de jubilaciones, salarios y planes de asistencia conseguida este verano gracias a la devaluación de diciembre quede cristalizada en una ley.
 

02-03-2024 / 12:03
En el marco de un país con el 60 por ciento en la pobreza, con una inflación que duplica a la del gobierno anterior y con un salto abrupto de despidos en la industria y la construcción, Javier "el León" Milei tuvo su fiesta fantástica con aplaudidores, cánticos y tribunas propias en el "nido de ratas". Fiesta por un lado y sufrimiento por el otro.
 
El que no concuerda con las ideas del oficialismo es parte de una "casta corrupta" y la única forma de evitar la confrontación sería que todos se sometan a sus designios. Desde esa construcción autoritaria les planteó a los gobernadores que el 25 de Mayo en Córdoba firmen un Pacto de Mayo que tiene el mismo contenido que fue rechazado en la ley ómnibus, desde una reforma laboral antiobrera, hasta una reforma previsional contra los jubilados.
 
Hay una suma de significados retorcidos. Como cuando habla de libertad y no aclara que no es para la gente de a pie, sino libertad económica para las grandes corporaciones y las trasnacionales. O suspender la comida a los comedores populares y decir que es una medida anticasta o que de esa manera se sabe adónde va la comida. En realidad suspendió la comida para lograr el superávit fiscal y no le interesó nunca quién la recibe. Más que significados retorcidos, son mentiras.
 
Hizo una gran denuncia sobre los niveles de pobreza que recibió del gobierno anterior, pero esos niveles aumentaron 15 puntos en su gobierno, como nunca antes en tan poco tiempo, a partir de la devaluación del 128 por ciento, con los ingresos congelados, con los aumentos siderales de tarifas y con la desregulación de los precios de los remedios y los alimentos.
 
Nadie puede discutir que todas esas medidas han tenido efectos devastadores en grandes sectores de las capas medias que han caído en la pobreza. Resulta de un cinismo patológico rasgarse las vestiduras por los pobres cuando sabe que las medidas que está tomando los perjudican a ellos y favorecen sólo a la casta del poder económico.
 
Ha dicho mil veces que la educación y la salud no son temas en los que tendría que invertir el Estado. Usar como excusa la crítica a la curricula de las universidades supuestamente "anticapitalista" y de izquierda para recortar el 70 por ciento del presupuesto universitario, que apenas alcanzará hasta el mes de mayo. Este presidente no cree en la educación pública porque defiende la educación como negocio privado.
 
Mintió cuando dijo que el 70 por ciento del ajuste, con el que alcanzó el superávit fiscal en tiempo record, fue sobre la política, porque el grueso de ese ajuste lo constituyó el retiro a los subsidios que provocó el aumento de tarifas y del transporte, el cierre de la canilla a los gobernadores y la suspensión de todas las obras públicas que implicó pérdidas enormes para las arcas públicas y el despido de cientos de miles de trabajadores. Lo que le sacó a la política es mínimo, pura demagogia, discurso berreta para los ingenuos.
 
Resulta falso mostrarse preocupado por los muertos en la pandemia cuando su gobierno dejó sin asistencia a los enfermos de cáncer. Además de mentiroso, también es demagogia barata en un tema tan delicado.
 
Si estuviera preocupado por la educación no les achicaría el presupuesto a las universidades, si estuviera preocupado por la salud, no hubiera cortado los tratamientos oncológicos, si estuviera preocupado por la pobreza, la hubiera incluido en alguno de los puntos del Pacto de Mayo que propuso. El discurso se escenificó como una fiesta cuando la gente no está para festejar. 
 

01-03-2024 / 09:03
Tras un verano marcado por los calientes debates alrededor de la fallida Ley Ómnibus, el presidente Javier "el Loco" Milei dará un nuevo show en el inicio, este viernes, a un nuevo período de sesiones ordinarias en el Congreso, al que recientemente caracterizó como un "nido de ratas". No se descarta la posibilidad de que el anarco capitalista haga algún anuncio "sorpresa", además de enfocarse en explicar el sentido de las brutales medidas de ajuste que tomó su gobierno y de las que se verán sus peores consecuencias, según sus propios dichos, en marzo y abril.
 
Técnicamente, serán las primeras palabras que pronunciará Milei como presidente ante el conjunto de los legisladores, a quienes no duda en tildar de "coimeros" y "extorsionadores" cada vez que tiene oportunidad. En diciembre, en una decisión atípica, el libertario pateó el tablero al no realizar su discurso en el recinto de la Cámara de Diputados -el "nido de ratas" que supo tenerlo sentado en una de sus bancas- y sí hacerlo en la explanada del Palacio Legislativo, desde donde se dirigió a la gente que había llegado a la plaza del Congreso para escucharlo. "No hay plata", fue el latiguillo de aquel discurso, al que no le faltaron ínfulas refundacionales.
 
En esa línea, la jornada de este viernes contará con al menos dos particularidades inéditas: Milei hablará por la noche, a las 21, en lugar de hacerlo al mediodía, con el argumento de que eso ayudará a tener una mayor audiencia televisiva. Se trata de un cambio tan disruptivo como otro: lo hará parado, delante de un atril que estará ubicado frente al estrado, en una puesta en escena que busca copiar el formato del recinto del Capitolio de los Estados Unidos.
 
Milei es consciente de sus limitaciones para llevar adelante las reformas estructurales que tiene trazadas en su horizonte. En una entrevista que brindó al medio británico Financial Times, cargó contra los políticos que "no tienen problema en dañar los intereses de los argentinos para mantener sus privilegios", y dio a entender que pretende prescindir del Congreso hasta diciembre de 2025.
 
Sucede que, para el Presidente, mientras el Poder Legislativo mantenga su composición actual -La Libertad Avanza cuenta con una marcada minoría en ambas cámaras- se le va a hacer imposible aprobar los delirantes cambios que se propone. Por eso dio a entender que planea avanzar con decretos para consolidar su plan económico, a pesar de las advertencias del propio Fondo Monetario Internacional (FMI). La semana pasada, a través de un comunicado, el organismo pidió reforzar el apoyo a los sectores vulnerables para que la carga del ajuste "no recaiga desproporcionadamente en las familias trabajadoras".
 
Unos 5.000 efectivos de distintas fuerzas estarán desplegados en las inmediaciones del Congreso, en un operativo de seguridad que contará con un vallado apostado a lo largo de toda la Avenida de Mayo. Sin embargo, nada de eso parece detener a las organizaciones de izquierda que ya anunciaron que se acercarán a las puertas del Palacio Legislativo para hacer escuchar sus reclamos. La ministra de Seguridad, la macrista Patricia Bullrich, ya tiene todo el operativo preparado para reprimir.
 
La Opinión Popular
 

29-02-2024 / 08:02
En la búsqueda de enemigos, el Gobierno ultra derechista inhumano habilitó un nuevo frente: los "jubilados ficticios". Así lo definió Juliana Santillán, sobre aquellos mayores que no completaron aportes. Para la diputada del bloque libertario, brindar la mínima a ese universo de personas "genera emisión monetaria". Es que en medio de un ajuste brutal que afecta principalmente a los jubilados y pensionados, el presidente Javier "el Loco" Milei analiza derogar la Ley de Movilidad Jubilatoria vigente para impulsar una nueva fórmula que dejaría afuera a casi cuatro millones de personas que se jubilaron mediante moratorias previsionales.
 
En lugar de intentar mejorar los haberes que reciben estas personas, el Gobierno anarco capitalista evalúa convertirlos en beneficiarios de planes sociales dado que consideran "una injusticia" que se hayan podido jubilar sin haber hecho los aportes a tiempo y los responsabilizan del desfinanciamiento del sistema previsional.
 
"Esta iniciativa forma parte de la decisión del Presidente de terminar con todas las injusticias heredadas", aseguraron desde Casa Rosada. Desde el ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, contemplan la posibilidad que las 3,6 millones de personas que accedieron a las moratorias sean transferidas a un sistema de subsidios. Es decir que en lugar de ser jubilados, serían beneficiarios de planes sociales.
 
En nuestro país el sistema de jubilaciones funciona a través de un régimen de reparto en el que los trabajadores en actividad y las empresas contribuyen con sus aportes al pago de los haberes pasivos. A esto se suman también otros fondos provenientes de impuestos y aportes del Tesoro nacional.
 
Para acceder a una jubilación una persona debe contar con 30 años de aportes laborales y tener 60 años de edad en el caso de las mujeres, y 65 años en los hombres. Sin embargo, existen varios régimen especiales y de excepción, entre los que se encuentran las moratorias.
 
Las moratorias previsionales consisten en un plan de facilidades de pago para que aquellas personas que no cumplen con los 30 años de aportes obligatorios puedan acceder a una jubilación. De esta manera, la persona paga la deuda previsional a través de descuentos que se aplican a sus haberes.
 
Cabe señalar que no tener 30 años de aporte no significa que la persona no haya trabajado durante esa cantidad de años, especialmente en un país con un alto índice de empleo informal. Muchos de los jubilados por moratorias son personas que no tuvieron un trabajo registrado y allí se incluye también el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado a las mujeres que se destinaron a la crianza de sus hijos.
 
La mayoría de esas jubilaciones son percibidas por mujeres a quienes en su vida laboral no se les reconocieron los aportes o trabajaron sin remuneración, y que el gobierno busca separar del resto de los haberes. Un nuevo intento por dividir entre jubilados de primera y de segunda, mientras con la inflación aplastó la capacidad de compra un 30 % en los tres primeros meses de gobierno.
 
La Opinión Popular
 

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