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Nacionales - 06-10-2022 / 09:10
HUMILLANTE SOBREACTUACIÓN Y REDUCCIÓN A LA SERVIDUMBRE DE LA CONDUCCIÓN NACIONAL DE LA UCR

Facundo Manes: Salí de la zona de confort para entrar en el ambiente violento de la política

Facundo Manes: Salí de la zona de confort para entrar en el ambiente violento de la política
Cuando Manes expresó que "hubo evidencias de que se espió a gente, incluso de su gobierno", en referencia a Macri, no hizo otra cosas que decir la verdad. Como el héroe del cuento del danés Hans Christian Andersen, se animó a decir "el rey está desnudo", para horror de Juntos. Todos sus miembros vieron lo que sucedió con el espionaje ilegal porque incluso muchos de ellos lo sufrieron, pero lo niegan.
Después de varios días en el ojo de la tormenta por haber acusado a Mauricio Macri de hacer espionaje ilegal durante su gobierno, Facundo Manes habló en la Universidad de Córdoba como parte de su "Caravana de la empatía", que ya le causó algunos roces con el sector radical que lidera el jujeño Gerardo Morales. Esta vez aprovechó para responder a las críticas que recibió. "Salí de la zona de confort para entrar en un ambiente violento como es la política", afirmó.
 
Es que algunas verdades son muy molestas en Juntos por el Cambio; y lo mejor para su dirigencia es esconderlas. Lo que dijo Manes sobre el espionaje ilegal que practicó Macri bajo su gobierno es un dato de la realidad, no un invento. Hay varias causas judiciales en marcha; hay un prófugo de la justicia argentina en Uruguay: "Pepín" Rodríguez Simón; hay desesperación por llevar las causas que investigan el tema hacia los tribunales de Comodoro Py, en donde sobran los jueces amigos dispuestos a desvincular a Macri de cualquier imputación; hay, incluso, dirigentes macristas que fueron espiados por su propio jefe político.
 
El espionaje ilegal fue un hecho, el más escandaloso, que protagonizó el gobierno de Macri. Pretender taparlo con artimañas negacionistas es todo un síntoma de la enfermedad que aqueja a la derecha: la fascinación por la mentira. Volver a mirar el debate televisivo que protagonizaron, en la campaña presidencial de 2015, Macri y Daniel Scioli, es un buen ejercicio para confirmarlo.
 
El cobarde reto que le dio la conducción nacional de la UCR a Manes por decir lo que dijo es una nueva muestra del sometimiento al PRO, en que ha caído la UCR. Una suerte de "reducción a la servidumbre" indigna de la larga trayectoria del partido de Leandro N. Alem. En línea son el destrato que le propinara Macri semanas atrás cuando habló en forma harto despectiva de Hipólito Yrigoyen, ofensa que apenas despertó tibias quejas de los correligionarios.
 
Cuando Manes expresó que "hubo evidencias de que se espió a gente, incluso de su gobierno", en referencia a Macri, no hizo otra cosas que decir la verdad. Como el héroe del cuento del danés Hans Christian Andersen, se animó a decir "el rey está desnudo", para horror de Juntos. Todos sus miembros vieron lo que sucedió con el espionaje ilegal porque incluso muchos de ellos lo sufrieron, pero lo niegan. Fue tan vergonzoso, tan inconstitucional, tan anti democrático, que solo les queda la negación para salvarle la ropa a Macri y salvarse ellos como partícipes silenciosos de la vergüenza.
 
La mentira como arma política ha sido siempre un recurso típico de la derecha. Un recurso inevitable y hasta comprensible. Como su programa neoliberal es oligárquico, elitista y antipopular por ideología y convicción, no le queda otro remedio que pedir el voto a la ciudadanía con falsas promesas, con mentiras. Pero la mentira tiene patas cortas y un hereje, Manes, por ingenuidad o error de cálculo, la dejó expuesta a la luz. De ahí el gran enojo de los dirigentes macristas como Vidal, Larreta o Lombardi que salieron en tropel para defender al jefe propio. Y la humillante sobreactuación de la mesa nacional de la UCR que le soltó la mano y se arrojó sobre la granada para defender... al jefe ajeno.
 
La Opinión Popular
 

 
"Es verdaderamente desopilante lo que pasó"
 
El diputado del Frente de Todos (FdT) Leandro Santoro calificó este miércoles como "desopilante" las tensiones dentro de Juntos por el Cambio (JxC), provocadas luego de que el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) se manifestara en contra a las críticas del diputado Facundo Manes al ex presidente Mauricio Macri y consideró que le soltaron "la mano".
 
"El radicalismo, en lugar de defender a un dirigente de sus propias filas que intenta defender la historia del partido, le suelta la mano. Es verdaderamente desopilante lo que pasó", afirmó Santoro -de origen radical- en declaraciones a radio El Destape.
 
El martes, el Comité Nacional de la UCR llamó a la "unidad" de JxC y advirtió que "cualquier manifestación que se aparte de ese rumbo, no importa de dónde provenga, lesiona la esperanza", en respuesta a las declaraciones expresadas por Facundo Manes sobre Mauricio Macri.
 
"Lo que se está construyendo en frente es muy peligroso para la Argentina. No es joda. Todos estos discursos conceptuales y procedimentales hablan de una mirada muy drástica y reaccionaria de la derecha argentina".
 
Manes había dicho en una entrevista el domingo pasado que Macri "tiene que reflexionar" por haber "espiado a gente de su propio Gobierno", entre 2015 y 2019, en una gestión que catalogó de "populismo institucional", lo que provocó la reacción de referentes de JxC que criticaron al dirigente radical y lo acusaran de buscar la ruptura de la coalición.
 
Sin embargo, el Comité de la provincia de Buenos Aires de la UCR pidió "respetar la pluralidad para construir un mejor Juntos por el Cambio" y rechazó "cualquier intento de uniformidad", después de que referentes del PRO cuestionaran a Manes.
 
Para Santoro, "el sistema de medios sale a acusar a Manes de ser el que debilita la oposición siendo que esto arranca con una imputación de Macri a su principal socio político que es el radicalismo y eso a todos les pasa inadvertido".
 
 
"Locura total"
 
El diputado consideró que "la locuta es total" luego de que Manes "intervenga en el debate público" para defender al radicalismo de "un ataque de Macri" y que sea ese mismo partido el que se pronuncie en su contra.
 
"Es el mismo fenómeno que el lawfare, a otra escala, pero lo importante es el escarmiento publico para que cada uno entienda por que vereda tiene que marchar", aseguró.
 
Además, Santoro señaló que el objetivo es "alinear a la política atrás de los objetivos e intereses que representa Macri" a través de un "dispositivo tendiente a construir un pensamiento único para producir un shock en la sociedad argentina frente a un eventual gobierno de JxC".
 
"Se están preparando para un gobierno que va a ser completamente diferente al que fue el de Macri. Va a ser mucho más parecido a la primera parte de la gestión del (expresidente Carlos) Menem", advirtió.
 
Y opinó que el radicalismo "no tiene ninguna posibilidad de reconvertirse hacia sus orígenes" ya que tomaron la decisión "de ir a un antiperonismo bobo".
 
"Lo que se esta construyendo en frente es muy peligroso para la Argentina. No es joda. Todos estos discursos conceptuales y procedimentales hablan de una mirada muy drástica y reaccionaria de la derecha argentina", remarcó.
 
En tanto, llamo al FdT a "repensar" al interior de la coalición para" proponer un programa de futuro" de cara a las próximas elecciones presidenciales.
 
"Nosotros no nos podemos enamorar de nuestras prácticas, nos tenemos que enamorar de nuestras ideas. Después tenemos que ir viendo cómo conectar con la sociedad para construir una esperanza", completó.
 
Fuente: La Arena
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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